Archivado en: agua-en-vasos, Cuentos Breves, Narrativa | Etiquetas: Cuentos Breves, cultura llana, Relatos
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En la Estación, era en una tarde de hace algunos días, ..yo estaba viendo para otro lado, parado donde había un montón de gente mirando el puestito que vende frascos con grasa de iguana. Venía una chica hablando por teléfono, por el paso a nivel, por donde se cruzan las vias. Como el tren estaba parando en la estación, tuvo tiempo el guardabarreras para darle un tirón a la chica y sacarla de las vías; que si llega a ser el rápido… Como no fue ese el caso, ni ella ni el hombre sufrieron ningún golpazo por el tren; la chica cayó a un costado. Yo estaba viendo todo. ¡El lio que se armó, cómo gritaba la chica, y el motorman que daba bocinazos! La gente se fue encima de las vías enseguida, los de la venta de la iguana también. Me quise quedar ahí un poco cuidando el puestito. La llevaron a la chica aparte, a un escaño junto al altarcito de la Vírgen. ¡Viera!, ..le llevaron agua del bar de la esquina, los de la iguana. A mi me parecía, y al ratito me interesé por saber si era ella nomás una vecina de mi barrio. Y como les había cuidado los frasquitos de grasa, me llevé un par como pago por mi vigilancia. La chica sí era vecina, la hija del panadero de la otra cuadra mia. Ahí cuando me reconoció, ya enseguida le pude ofrecer que la llevaba a la casa, porque la ambulancia se demoraba. Ella sólo estaba asustada, y angustiada porque no encontraba el celular, quería llamar a la familia. Le hicieron un favor a la chica: alguno que se le encariñó al encontrarlo tirado; “¡uy, un celular!”, y se lo llevó para cuidar de la muchacha; cosa de alejarle el peligro, que no le sea fácil repetir la incidencia. Busqué un taxi y partimos con la vecina. Le conté como trabaja la grasa de iguana, que es muy efectiva para salir del pasmo. Entonces le entró curiosidad, buena muchacha, le pareció bien venirse a mi casita, para que yo le pasase el remedio por la nuca. En fin, que terminando después con la nuca, y con las pantorrillas, porque en el dorso de las rodillas es donde mejor trabaja la grasa para los sustos. Y como a ella le gustaba el perfume a menta le dimos nomás al unto y nos fue bien, redivertidos estuvimos. Pero debía irse para tranquilizar a los padres. No quedamos en nada, y se ve que fue ella, para que me le encariñe, para que no la olvide y la piense; ..debe haber sido la chica nomás: ..En un descuido mio se llevó de casa el aparatito de conexión a internet, el modem de mi equipo; por eso yo no pude contar el episodio antes. Igual hay que decirlo, no es tarde para transmitir la advertencia: Es más generoso para todos, el prestar alguna atención, con cariño dejar de lado el celular, cuando se esté atravesando las vías férreas.
Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, noviembre de 2011.
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2 comentarios hasta ahora
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De bien que me vendría un masajito aunque no fuera con grasa de Iguana. principalmente en el cuello,que culpa las iguanas de los encariñamientos que las personas nos profesamos. pero siempre aunque no sea con grasa de iguana , cualquier aceite de esencias naturales es delicioso para consentir el cuerpo., ademas que conduce a grandes encariñamientos.
Comentario por Mari,Mari ,Maru 2011/12/03 @ 3:27 amJustamente para los tratamientos.. ¡oh sí!.. de la nuca y sus cercanías, está recomendada una tradicional preparación de una etnia reservadísima: Los Pelaítos. Ellos no sacrifican iguanas para esta receta anti estrés, pero sí utilizan los huevos de iguana: Preparan una mezcla con fragantes esencias naturales, de lo que resulta una suerte de mayonesa esencial, con resultados deliciosos, si bien no ingeribles. Profesantes de esos encariñamientos, Los Pelaítos emiten su asistencia de estimulación y relajación, para quienes lo requieran, a través de los masajitos.
Comentario por Sergio Edgardo Malfé 2011/12/04 @ 2:18 am