Campanilleo Cubiertero con Bajos de Podrida.
Esta Narración se irá transmitiendo al Blog por etapas de edición, en actualizaciones sucesivas dentro de la presente entrada.
“..en mi afán de hacer que no oigan el tumulto, comienzo a vociferar por cualquier motivo, insensatamente, hasta que ellos menean la cabeza con un gesto que significa: ya es demasiado tarde”. Abelardo Castillo, en “Mis vecinos golpean”.
1) …el tintineo continuó…
Algo perfectamente normal; estaban comiendo en el departamento de al lado. Enrique lo había tomado risueñamente. Supuso, en la primera vez, que los vecinos estaban de banquete, compartiendo manjares. Oía el ruido cantarín de las diferentes piezas instrumentales de vajilla, cubiertos laborando en los bocados, volviendo al plato para posarse. Parecía haber allí más personas que las conocidas por Enrique: una joven pareja de consortes normales. El concierto pausado que oía, de sonidos vítreos y metálicos, debía estar a cargo de varias personas más. “Al menos cuatro, sentados ante la mesa”; así se le dió por figurárselo a mi amigo Enrique Cecranhos, arribado un año atrás al barrio de monoblocks. Pero no era el más nuevo en el edificio, aunque sí el más diferente entre todos los condóminos; toda la gente se mostraba como matrimonios, algunos con bebés. El era la mosca blanca, un adulto solo y sin mayores visitantes, como a los que sin bullicios pero notoriamente recibían en las demás unidades.
Le fue extrañando el hecho de que no había conversaciones en esa cena, esto se le iba sedimentando a mi amigo con respecto al banquete, una vez que lo siguió oyendo desde su departamento, porque continuaba el festín. Al atravesar el palier y llegar a su casa, en la primera vez, no se había dado cuenta de que nadie al lado hablaba. El se había sentado, en su escritorio cercano a la puerta de entrada, para evaluar los exámenes escritos de sus estudiantes. Y el tintineo continuó, platos y fuentes, espátulas y cubiertos, cucharones y copas. “Un poco demasiado densa y prolongadamente, una variedad extensa en el menú”; aún risueño así pensaba el profesor del Instituto Turismo y Comercio. Pero debía de ser una ocasión muy seria la que convocaba a los comensales de al lado; la ausencia de voces y risas llevó a hacerle suponer esto a Enrique.
No es acostumbrado de las reuniones donde se come que la gente esté en ese silencio. Al cabo de un par de horas, cuando mi amigo hubo completado su revisión de los exámenes, ya tenía consigo una cierta gravedad, porque la comida de los vecinos seguía oyéndose. Entró en su dormitorio y cerró la puerta, para poder dormir sin oir la dilatada cena. Por cierto que el ruidillo no llegaba hasta su cama. Permaneció con los ojos abiertos en la oscuridad por un tiempo, Enrique Cecranhos, en esa primera vez.
2) …estaba presente el campanilleo…
Le costó levantarse al día siguiente; se había quedado en la cama hasta bastante tarde, ya no iba a llegar al horario de atención para algunos trámites personales pendientes. Tenía por delante pequeñas tareas en su hogar, antes de que se hiciese la hora de ir a “Comercio..” (abreviación con la cual Enrique menciona a la casa de estudios adonde da sus cursos). Transcurrió por la sala de su casa, en el turnito de arreglar algunas cosas, y ya se le había hecho la hora de almorzar. Abrió en la cocina la heladera para optar por algún platillo que fuese a sacarlo del paso (él prefiere almorzar liviano, dice que así no le da sueño al mediodía). Fueron unos sonidos bajos los que le distrajeron esta vez.
Eran unas pulsaciones rítmicas e intensas. Los sonidos de muy baja frecuencia parecían provenir de un reproductor de sonido; eso sonaba como una línea de percusión sin rangos definidos. La composición no estaba acompañada de melodías, y sólo por la fuerte intensidad del volumen era audible. La curiosidad de Cecranhos lo llevó a asomarse por la puerta de su departamento. Los significantes de sonidos profundos provenían de al lado. Y esta vez también estaba presente el campanilleo de la vajilla.
Enrique quiso agudizar su escucha, con algo de vergüenza por fijarse así en la vida de sus vecinos, pero le interesaba el cariz silencioso de la reiterada reunión nutricional; quería vívidamente llegar a oir algún susurro al menos. El símil de percusión animosa y el ruido de cubiertos fue todo lo que pudo escuchar. Los ritmos bajos con quiebres desacompasados eran casi un silencio, junto al cual se oía la fajina de los utensilios en sus contactos con lozas y porcelanas. Le caía claro al profesor Cecranhos, que debía cerrar su puerta y seguir con su jornada. Se figuró al hacerlo, a los enseres cantantes de las comidas de al lado, como que debían de ser piezas nuevas y costosas, piezas de bazar tan especiales como para que los comensales las manejasen muy cuidadosamente, concentrados en ello a tal grado como para no cruzar palabra; imaginó en sus vecinos una obsesión delirante rayana en la idolatría hacia esas cosas. No era difícil configurar la imagen de una ceremonia ritual, esta vez con la sonoridad de esos pulsos bajos, los que ayudarían a inducir en sus vecinos, ese trance adoratorio hacia la vajilla. Junto al ruido de la comida estaban esos sonidos entrecortados, una música salvaje con una serie en bucles oscilantes de ritmos con tiempos quebrados, parecía algo que se brotase desde una arcaica vida extraña.
Reitero de esta Narración, que la iré transmitiendo al Blog por etapas de edición, en actualizaciones sucesivas dentro de la presente entrada. SEM
El Internauta puede tener ganas de hacer un brinco hacia el hilo Nº 9 de este Blog. Si así fuese, pulse sobre el siguiente enlace: http://hipersalenas.wordpress.com/page/9/. Sino, puede a gusto mirar este contenido:
Salidas que el senecto Nerfose nos prepara.
-ensayo cuentístico-
Tan a gusto estamos bajo la carcel mientras los golpes derriban los muros. Somos todos unos completos personajes en la Galería de Arte; la demolición no la va a afectar, pero sentimos el polvo y los ruidos. Están derribando la parte superior del edificio, donde estuvo el Centro Penitenciario.Tenemos frente a nosotros las obras que los reclusos produjeron antes de comenzar el remodelamiento general de los Institutos Penales. La Galería permanecerá; está en una buena ubicación y esto hace facil el acceso del público, para apreciar así el histórico edificio, y los objetos de arte que los presos continuan librando para nuestra admiración. Nuestra contemplación de las obras, está acompañada por los recuerdos que tenemos, recuerdos de haber pensado; pero al igual recordamos las palabras que rescatamos de nuestras abuelas. Se nos pueden conmover las entrañas por la suma de los mazazos y los recuerdos.

.."en nuestros pasos vemos como en la Galería están contenidas muchas de las rectitudes avizoradas".. | Dibujo de Tito Costantino.
Poco se sabe y se dice de esta junta de connoisseurs, no la nombramos, es algo que está sólo puntuado por una costumbre, por un rasgo distintivo desarrollado en nuestro medio vecinal conurbano: Nos ambientamos, estimamos el espacio adonde pasarla bien. Y estamos apreciativamente dentro de otro lugar público, conducidos por el curador Nerfose, en otro lugar diseñado para ambientarnos elevadamente. Sólo con estar ahí bajo la prisión, es algo grandioso: ..Apreciar el arte y la ciencia arquitectónicas, los materiales, el diseño; es ámbito para recordar. Nuestro convivir se remonta ante las obras, con valores placenteros, lo hacemos tranquilamente. Admitamos, sin embargo, que alguna caida más intensa, destacable por un retemblor en la Galería, nos hace silenciar el cruce de valoraciones. Es algún gran trozo de edificio que cae en bloque y provoca nuestras miradas hacia el techo. Sino fuera por esta discordia atravesada que hace la demolición, el marco nos sería más fecundo.
Nuestra experiencia sale de lo común, es amplificada por la maestría selectiva de los ambientadores. Puesto que en nuestros pasos vemos como en la Galería están contenidas muchas de las rectitudes avizoradas, y ellas están en las obras como pronósticos de mayores entregas, por parte de los presos; son éstas las virtualidades que nos ponen en nuestras marchas aparte y apabullantes, en nuestros ciclos de categoría, en nuestro arte de vivir con fines benéficos.
Deteniéndose un poco estuvo la gente, en la observación dentro de una de las salas, de múltiples lazos de cordelería de los cuales cuelgan triangulitos de cartón, adonde están fijados unos stickers. El intento de ver esto de cerca no llegó a prosperar. Uno de los guardiacárceles está allí apostado para no permitir aproximaciones detalladas. Nos dice que son retratos de jóvenes actrices y actores. Siguiendo con esto, cubriéndose parte de las visitas por el polvo el rostro con pañuelos, y a pesar del ruido que hacían los golpes demoledores, pude yo personalmente escuchar, y un poco participar, en una conversación exaltada que me atrapó.
”Algo nos decepciona”, enunciaba Otolu Nerfose, nuestro mentor: “Se quejan y están remisos para continuar con los talleres. Dicen que este era un buen lugar, que no se adaptan a sus nuevas unidades de reclusión”.
La desmelenada y conocida muchacha que estaba atendiendo a esto, iba a responder: “No, cuando nos querramos acordar, …ya está. Hay que quebrar la resistencia de los presos; ¿viste lo que es?”. Lo dijo casi sollozando, pobrecita. No pude contenerme y tuve que gritar, desnudando mi alma, para sobreponer unas palabras por encima del martillo neumático, que arriba empezaba a atacar obstáculos gruesos:
”¡Qué buena chica que sos, qué femenina! ..Y lo bien que habla, Otolu, ¿no es cierto?”
Me adelanté, pero ya teníamos que salir en unión de la Galería. Fui hacia el parque de lo que fuese el Centro Penitenciario. Tras de mi oía como hablaba por su teléfono móvil Otolu Nerfose, al acercarse con toda la compañía; parecía estar transmitiendo la instrucción de quebradura que la muchacha había gimoteado. Otolu decía: “Va usted y lo compra; ellos siempre tienen que tomarlo, siempre; así es, mezclado con la comida o la leche, no tienen porque darse cuenta”. En el jardín de los castaños detuve mi precipitación; las mesas estaban tendidas, aprontados para el lunch los bocadillos.
Morón -Prov. Buenos Aires, Argentina-, marzo de 2010
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Negociación de giros y simultáneas.
Palabras introductorias.
Se pasan las cosas cuando uno está entretenido sobre un tema; conversando, escribiendo o redactando los dichos. Pero, si fuese de fijarnos un poco en como lo mostramos o presentamos al tema, podríamos comprobar una calidad inefable en los giros coloquiales, cosas que se nos pasan traqueteando sin darnos cuenta. Tiene el asunto un carácter algo cómico, aunque a veces es bastante deprimente. La ocurrencia de observar el amuchamiento de conjunciones, artículos, preposiciones, etc, en frases coordinadoras coloquiales, me llevó, en una intriga para nada crítica, a anotarlas y luego hacer desde ellas esta entrada, un “Relato de Fusión”.
No anda uno de corrector obsesivo para nadie, por las dudas; y algunas de esas frases son derrapes que obtengo de mis propios descuidos. Se nota más que son despistes, viéndolos o poniéndolos separados, también en forma oral resultan recortes interesantes. Los traqueteos coloquiales van resaltados en los siguientes párrafos.
Negociación de giros y simultáneas –RelatoFusión-.
..Al que ha de..
calmarse: no ambicionar granduras inusuales, porque muy pronto puede estar en su destino supremo y bendito, compartiéndolo con su gente y sin fin.
..Por lo que la..
sartén de campo y el silbato de la locomotora coinciden simultáneamente como un fenómeno único e irrepetible.
..Es que..
así concuerdan las cosas, es sinergia de renglones distintos en un instante unido, instante que se destaca entre los otros recortes más comunes del tiempo, los que llevan adjudicada la plaga de las inercias sobrevividoras de táctico uso diario.
..Pero es que es un..
día soleado. Y sí, ..precisamente, ..eso permite que las contemplaciones de la sartén y el sonido ferroviario se acrisolen con más energía.
..Así es pese a..
la llamada del teléfono que comienza en simultáneo a sonar, al mismo tiempo que el motor de la heladera arranca.
..Como que es la..
coincidencia de comienzos entre heladera y teléfono, otro evento profundo que nos deja estremecidos.
..¿Qué es lo que..
estará pasando enseguida?
..A la que se..
suceda la esperaremos.
..A la que le..
remito es a esta noción: Puede ser muy interesante no descontentarse entonces con lo que se está diariamente experimentando; sino operar en una alerta espera sobre ello, para forjar con constancia y voluntad una dimensión aperceptiva conveniente. La excelencia y generosidad del decurso que en cada uno de nosotros se condensa, no debería de pasarnos desapercibida. Se puede concelebrar una observación participante, desde los ángulos habituales, o con los distintos, en la casa, y en los recorridos exteriores diarios y comunes, desde los cuales poder apreciar destacadas a las pequeñas cosas -se revelan con magnitud insólitamente placentera-. En este sentido, es proverbial lo que un graffiti asevera en un tunel conurbano bajo las Vías Haedas, necesariamente: “Saber diferenciar cosas pequeñas que valen mucho más“.
..¿Qué más que las..
reparaciones dentales? Allí sentado, mientras el tiradientes está decidido a investigar todo sobre su paciente, fijarse uno en la entrada al consultorio tras la espalda del curioso. Y saludar a los primos que van pasando al interior. Con total naturalidad ir diciendo los nombres de la familia que sólo uno ve, y las va contestando a las observaciones que sólo uno oye. El odontólogo habrá tomado esto como un efecto colateral de la anestesia, creerá que está uno en un invento. Pero, ..al gabinete va a acercarse en su recorrida, una de las auxiliares dentales, y realmente va a hablar con calidez : “Vinieron todos, doctor; ¿y como anda este tratamiento, cómo le va al pariente”.
..Ser uno de los más..
rápidos para aprovechar la sorpresa sin dilación. Creía justamente el profesional en la calidad de figuras imaginistas de los primos con quien uno conversaba. Fueron las palabras de la auxiliar, con su coincidencia de familiaridad, las que lo han distraído y lo han hecho dudar. Está mirando a cómo es quien habló. ¿Habrían ciertamente entrado al gabinete esos primos con sus opiniones? El titubeo y giro del odontólogo permite que uno se desembarace de implementos, se levante del sillón y corra por los pasillos hacia la serenidad de calles y gentes desconocidas… ¿Cómo habrá llegado uno ahí, dónde estará, y hacia cual otra coincidencia se va a encaminar?..
..Porque sino, no hay..
Consideración final.. (ver Nota) ..y/o epígrafe: “En diversas oportunidades le advertí, y conmigo otros que le conocían mejor que yo, que fuera más circunspecto, pero la vanidad lo perdió”. Roberto Arlt, en su Viaje Terrible.
Nota: Aclaro sobre este punto, que no era mi intención buscarlo; sino que se me recordó como parte de mi labranza, a la cual quise sostener en estas aflicciones (2010), y por la serie de catástrofes: terremotos arrasadores y frios extremos. Me he ido encontrando en las noticias, con las dificultades para acercar la ayuda imprescindible a la gente en las zonas dañadas. Los aeropuertos quedan inoperables; los productos de primera necesidad no llegan a los damnificados, o son malamente arrojados en paracaidas desde aeronaves. La pregunta que me animo a plantear es sino se podría, desde los poderes, solucionar la ayuda rápida a través de Hidroaviones. Arribé a la suposición de que esa forma de transporte y rescate es viable, por recordarme en la narración de Roberto Arlt arriba mencionada, con la “..existencia de un megasismo [en el O. Pacífico] que lo atorbellinaba en una superficie de trescientas millas”. En esa historia de Ciencia Ficción, es por el arribo de una flotilla humanitaria de Hidroaviones, como pueden salvarse sus personajes. SEM
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20 de Febrero: Día Mundial de la Justicia Social.
En las partes más hondas del vivero, Danogar Prallin Zepto concentraba la presentación total de sus 60 canciones rotundamente exitosas. A veces flotando, a veces dentro de las fluideces semisumidas, tañía su Armonio Anfibio; y su cantar fascinante ondulaba incesantemente, en concordancia con el instrumento esferisférico, suerte de organuelo.
Otras voces, al mismo tiempo obedientes y discordantes, estaban protestando, porque querían hacer su navegación aparte y retomar sus anteriores ciclos. La protesta sorda, pero vehemente, era consiguiente a las varias horas palustroideas. La serie de músicos convocada por el doctor, había estado aturdiéndose sin descanso, renovando sus respiraciones de vez en vez, tomando algún paseo por la superficie de las cosas; pero consecuentes en un esfuerzo sostenido por darle respaldo al Doctor Danogar. ¡Qué de problemas parecían tener en arreglarse musicalmente con el Armonio! La acontecida junta en la marisma lucha bajo vidrio, con las disonancias anfibias, síncopas taquicárdicas: …
El Proyecto del Doctor Danogar Prallin y Asociados.
..En un total de muchas horas, para los 6 músicos, ..que no fuese a resultarles desintegrante la búsqueda que Danogar les inducía: una experiencia amplificada, ..pero protestaban también por los gritos del doctor. Las exclamaciones de él venían juntas con las canciones, 60 con algunas tomas repetidas, y la bandera de buceo no era un detalle menor. La desplegaba Danogar, bien tendida, a la par de su propia queja intermitente: “¿Creen ustedes por ventura que yo puedo hacer algo?”. Era un acierto completamente desatinado (en esto los músicos coincidían tácitamente), tal pretensión de Danogar Prallin Zepto, la de arrimarle sonoridades aceleradas en cordialidad, a los surfistas motorizados. Se le estaba arruinando la madurez, ya bien tendida en pronósticos panamericanos, con o sin buceos. También gritaba la bandera, pero más lentamente; gritaba: “Tablas de surf autopropulsadas, no atonten con el cincelado de las vidrieras del vivero”.
Uno de los músicos, desemboquilló entonces para advertir a los otros: “Le está tosiendo el órgano”. Alguno se quitó las antiparras para observar mejor al armonuelo anfibio, y al doctor. Era evidente el atascamiento, con algo debió de atragantarse Danogar, el aumento de la presión otológica no lo habilitaba, por momentos, para la flotación sonora. Otro de ellos se le acercó y le palmeó la calva, para ayudarlo con la extenuante revuelta, a que la expulsase.
Una vez solucionado el coágulo, se produjo entonces una comezón, una nueva confluencia más calma. El percusionista interpretó un ostinato con su triangulo de madera. Los músicos y Danogar Prallin Zepto arrostraron con todo ingenio las siguientes acciones, las más apropiadas, con racionalidad geométrica. De esas nuevas secuencias no quedaron registros; las partituras con sus comentarios de relación marginales devinieron ilegibles, licuadas las anotaciones, sólo manchas en papeles mojados, como consecuencia de esa hibridez acuicultural empeñosa. Hay versiones que sugieren el empalme de humedal que se habría producido, inventado sobre la marcha, entre la música dramática propuesta por el Doctor Danogar, y un teatro-danza pantanoso, pero universal.
Vehiculización del Bicentenario Saludable, relato narrativo.
“Dotar de forma estética a nuestras pasiones significa transformarlas en un estado libre y activo”. Ernst Cassirer, en su Antropología Filosófica.
Había cerca de 400 combinaciones, que pudieran hacerse desde Villa Ripachita sobre las vías; pero fue Emilce quien me hizo desestimar todas esas cosas tan cansadoras como calcáreas.
Todos los episodios anteriores se me reverdecían al estar yo dentro de la camioneta, a la que había estacionado dentro del hall de la malhadada estación de trenes. Había conseguido yo la dispensa del personal ferroviario, para poder detener mi cuchitril rodante ante las boleterías de esa estación conurbana, Villa Ripachita. El asunto entero tiene proveniencias desde aquellos días, cuando yo andaba ayunando y caminando. Con bastante frecuencia me encontraba acusado de baja moral, por aquellos desgraciados sucesos de mi factura irresponsable.
A la estación del final de la línea, Bengalea, por la tercera parte del camino, había yo querido llegar con una temática precisa y formalizada. Pero, encontrándome en Ripachita, después de tanto tiempo, estaba con darle yo recorrido novedoso a los episodios gravitantes. Menos mal que por su guía pude llegar a mirar todo con elevación y afecto. Ella se sentó para establecer diálogo. Vino a los términos de entendimiento, seria, dispuesta y bonita. Respetuosa y cercana, en una evaluación impresionante. Esta señora de estilo profesional es mi hermana Emilce.
-Recordá la escena anterior de las estatuas que apreciaban las chicas-. Me proveía así Emilce de seguridad, hermana sesuda y femeninamente rectora.
El ámbito completamente vidriado adonde estaban las estatuas, tenía como techo una pileta de natación con fondo también transparente. Las estatuas cubiertas de oropel nos eran visibles desde la camioneta. Yo las había estado viendo y oyendo, con otra gente del lugar. Y en estas horas, vuelvo a verlas junto a Emilce, por encima de mi hábitat rodante. La techumbre traslúcida polarizada con doble blindaje de la camioneta, no tiene uso para cocinar, sino para ahora permitirnos visualizar el Ámbito-Exposición del Bicentenario. Con este producto vehicular ando yo en la zona; y ya le iba a decir, de mis transcursos, unos datos a Emilce, pero su lucidez espanta la intrusión de perplejidades. Despliega, para que yo lo vea, el plano de una de las estatuas.
-Es lo mismo con todo el grupo escultórico-, apunta Emilce hacia arriba con su uña pintada de verde: -Sin autoridades ni códigos ni leyes, en este bendito país donde se puede vivir tan bien. ¡Es una Gran Suerte la de habitar este suelo argentino!, ¿que te parece, cholito?-. Emilce me sigue diciendo buenas cosas:
-Podemos celebrar el Bicentenario, ..podríamos, ..sino fuese porque le han dado voz a las estatuas-, y me indica sobre el plano, con una uña mitad amarilla y mitad violeta, al mecanismo parlante que yo ya sabía tiene cada uno de esos armatostes.
En mis jornadas de ayuno, antes veíamos, con gente del lugar, a las estatuas de los importantísimos personajes. Cada una de ellas en el Ámbito “hablaba”, cuando los visitantes se acercaban y el mecanismo los detectaba. Estas eran oraciones aleatoriamente compuestas, que hacían párrafos. Las voces tienen una gramática, una entonación solemne, y las consabidas pausas oratorias. Pero, ..¿qué decir del sentido de esas parrafadas?.. Por eso le susurro ahora a Emilce:
-Los engendros esos, en sus combinaciones de lenguaje, pueden develar el Gran Secreto Nacional, vos hermana lo sabés: ¡Argentina es el centro de los mundos, y cuna de las civilizaciones y culturas americanas! Pero no es cuestión de que esos monigotes se lo digan a todo el mundo-.
-En efecto, hermano-, me dice ella.. -Cada individuo bendecido por haber nacido en este gran país, lleva en si un tesoro de pensamiento, inteligencia y generosidad. Somos bien distintos, mucho nos diferencia nuestra magnitud de todos los otros países, y estamos mucho más completos para el mundo. Sino fuese por nuestra discreción y humildad, otro sería el estado de las cosas-.. Y sin embargo Emilce agrega: -Pero aquí tienen la palabra esos aparatos, y una no lo puede impedir porque está taradizada, y eso es porque una vive en este país desastroso, donde nadie controla, cada uno hace lo que se le canta, dale que va, y todos rodamos bien mezclados en el gran acarreo de los efluentes-.
-Por eso estamos como estamos. Aclaremos las cosas, hermana: ..Nadie quiere trabajar, no quieren aprender; y que el mundo con toda justicia les aplique honras eternas por su dignidad. ¡Porque los argentinos son muy buena gente, sino lo sabré yo!, ..que tuve la suerte de sobrevivir hasta hoy, por la pululante ayuda de ellos, entremedio de la multitud de estafadores, chorros y asesinos, los que abundan con harta generosidad, sin autoridades ni códigos ni leyes, en este bendito país donde se puede vivir tan bien. ¡Es una Gran Suerte la de habitar este suelo argentino!, y estaría segura de continuar tal cual, mientras no nos la quieran mejorar. Sólo con evitar que la perdamos tendríamos suficiente aire, con esta Suerte Nacional, para seguir aclamando el Bicentenario a toda voz… Podriamos, ..hacer nuestras demandas agradecidas, para todo el mundo, con la patria grande, y en este país inmejorable-.. Ahí me tuve que detener, dándome cuenta estuve, ..de estar enganchado con Emilce en un mecanismo hablador fuera del tiempo. Ella ahora me dice:
-..”Podríamos”, ..así es, ..como yo te decía, con sólo que salgamos de abajo de las estatuas parlantes-.
-Hermana, mover la camioneta ahora es imposible. Estamos delante de la boletería, y fuera de horario; si salimos caminando nos van a ver, y tendrán que dar aviso, sino pierden el trabajo-.
Mi hermana apoyó la barbilla sobre su mano y entró en reflexiones. Yo le respeto el ahondamiento, y mientras tanto puedo recordar la escena anterior con las estatuas que apreciaban las chicas. Era en el Ámbito, por sobre Ripachita. Yo estaba departiendo con gente del lugar. Conversábamos apropiadamente sobre aquellos preconceptos influenciados que muchas personas se hacen, sobre los “estandards periféricos”. Nos distrajo de momento el disturbante símil de charla, entre una de las chicas y una de las estatuas, cuya máquina parlante concluía observando: “Es interesante que el personaje ande desnudo, es relativamente auspicioso, para que así personas cercanas le pudieran hacer comentarios muy dirigidos a su concernimiento íntimo, más vale que lo piense”. Las sonrisas irónicas de la chica estaban dirigidas a mi. No pude darle a la situación en ese instante una respuesta rápida. Seguimos dando unos pasos en el Ámbito con la gente del lugar que me acompañaba. Se me completó enseguida una modulación que me hizo superar ese estado cohibido. Retorné al tema y tangencialmente alcancé, con mi decir, para reponerle correcciones al ambiente estatuario: “Presencíabamos como periférica una emergencia, era la acción de un señor entre el humo y el fuego, dentro de una de esas canastas de plástico que se suben para reparar las luces públicas -elemento que podríamos llamar un ‘carajo’ autoelevativo-, y esto es central para toda persona que esté en una situación vital semejante, no creo que sea periférico, sino crucial”. Esta forma oral mia de subsanar el inconveniente, fue completada por la gentileza de una persona del lugar, quien indicó en un libro de la exposición, a un término que descansaba sobre su tapa dura, componente fortalecedor; como para dejar de atender al parloteo de las estatuas y sus cómplices. En la salida del Ámbito, en el país que me duele, pude esa vez hacerle una caricia, a la pelambre limpia de un niño general del todo saludable.
Mi hermana sale ahora de su reflexión, diciéndome algo cuidadoso acerca de mis ayunos y caminatas, desgracias y descomposturas, relacionándolo el panorama con mis esfuerzos agotadores por cuidar de nuestra madre; pero ya decididamente Emilce encara nuestra condena de inmovilidad, me plantea:
-Sino podemos salir de esto por las salidas que tenemos; la posibilidad más destrabadora es la de hacer nosotros una puerta, abrirnos otra via para salir caminando de la camioneta..-..
-..Y listo-, termino yo mismo de decir su acertada propuesta.
No había otra manera de salir de eso, nos hemos puesto en acción, con el mayor empeño, reutilizando cuanta disponibilidad de materiales tenemos en la guarnecida camioneta. Una nueva puerta en mi sucucho móvil; promoviéndonos así estamos, en un encaminamiento decidido, para con certeza tomar la via de las voces más abiertas.
La puerta es de acero, con ventanillas verticales y burletes de goma. Tiene herrajes y detalles articulados muy prolijos y precisos. Parece una adaptación de puerta neumática de subte, pero no es lateralmente corrediza. Es en cambio algo prometedor y aliviante. Le queda regia a la camioneta. La hicimos sin descanso y no nos llevó tanta pena ni tanto tiempo. La abrimos deslizándola hacia arriba. Ya estamos en marcha. Toda nuestra familia argentina cuenta, en el Bicentenario y casi por milagro, con una buena Puerta Aérea, y al abrirla, ..está buenísimo: ..Por la abertura se desvanece ventilado el Veneno-País. Y nos inficiona benévolamente hasta la masmédula, un gran sentimiento nubólico.
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Un espumante embeleso.
No sólo atiende los pedidos del augusto pájaro Aye. Sino que Su Excelencia nos provee con una formulación de interrogantes, con una cadena de procedimientos que el mismo lector completará: “..¿Cree usted haberlo hecho? ..¿A propósito de qué encamina usted su rostro? ..Antes de emprender el arreglo, ¿lo va a tener guardado?”.
Y ahora, ya deteniendo Su Excelencia el sobrevuelo altísimo, con la vista clavada en todos nosotros, es cuando nos dice: “¿Cambiaron ustedes de intención al recibir mi mirada?”. Este giro de su cuidado, con el cual ha velado por nuestro bienestar, trasunta ya un embeleso peligroso. Mire usted a las yoyolas arredradas que se arrinconan. Le solicitamos de todo corazón que no nos mire así; hasta el augusto pájaro Aye no le hace otros pedidos, él es quien contritamente está diciendo para Su Excelencia: “¡¿Que va’hacerle?!”.
Fíjese: Mientras usted vuela mirándonos está todo bien, sentimos la delicadeza abanicada de su cuidado, es un ensueño para las yoyolas. Pero cada vez que nos escudriña, al detenerse usted en las frondas más altas del yatay, esto hace que espumen nuestras ansias por otras jarumas, las que sabemos inalcanzables. En todo caso, Su Excelencia, ¿no querría ponerse gafas de sol? Sepa usted que tenemos hace tiempo un amigo allá lejos, ..y él fabrica gafas solares, con botellas recicladas; son ambientales, le van a quedar pintonas.
Todavía no nos responde, con el ceño fruncido está viendo más distancias; sabemos como le inquieta que las alondras de nuestro atolón se atolondren en Londres. En Su Excelencia confiamos.
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Notifica para “Consecuencias iluminadas (de fiesta)”.
.. Carretón se cortaba plácida, pero las velocidades astutas de los autos por las callecitas .. Él se dedica a darle voz al sentimiento de las llanuras preliminares .. hace en público Narración Oral .. “Lo que no he madurado sobre el quirquincho, quizá me iría a encaminar en una mala actuación, si no lo colocare bajo las raices”, reflexionaba Corembe ..
.. Le preguntaron desde el auto, .. madura y de apariencia benévola, la robusta rubia que llevaba puesto un gorro de papá noel .. esto desconcertó a la gente del auto, que permaneció en silencio, mirando con cara de nada ..
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P O R A Q U Í .]
.. sabía cuantas cosas raras estaban sucediendo .. le habían preguntado antes como llegar .. “..semilla hacia sus futuros eones, para que al menos esa plegaria ocular los fuese a cuidar..”

.."ir con ustedes a Zubonza"..
.. les deliberó: “..cuando a otros les tuve que decir del túnel, .. tomarían por las calles vecinales, que es una opción también condenada, ..y después que se dirigieran hacia los días de olvidar..”
.. se sucedió dentro del auto un rumor de conversación .. la mirada en la lejanía de más y más planicies inabarcables .. “..ir con ustedes a Zubonza, ..si algo pasare, no quedaré ajeno” ..
.. Le dieron el lugar junto al conductor. Corembe le hizo a él unas breves indicaciones .. “..sin su ayuda íbamos a llegar mañana!” .. la señora del gorro rojo también se interesaba .. Daban clases de Inglés, con dramatizaciones escénicas. “¡Con razón!”, decía Corembe, ..
.. “caminando en idas y vueltas; sintiendo al quirquincho en sus trotes .. con caparazón retornante..”. Oportunidad ésta para que los profesores de Inglés le festejasen la apertura ..
.. “..tomá aquella otra ruta”, .. En el asiento trasero, las angustias seguían solucionándose .. “..se pone a hablar con una voz gutural!, está buenísimo”; comentó uno de los muchachos .. “..¿No quieren comprarme un pollo, que ya casi llegamos?”.
.. los profesores quisieron bocetarle un diálogo pedagógico a Sanetón .. El pollo y las papas estaban riquísimos. La dramatización era traducida .. we can swap fancies in a hitch trough .. we cannot argüe, your plan could be right, couple of hours ago. Now is too late, ..

.."la escena toda está en construcción"..
.. evaluando el método de enseñanza: “Supongo que después, son los estudiantes, quienes..” ..”Está enganchado esto, ..con mi narración oral .. el patio de las conversaciones y las historias” ..
.. se encendían las guirnaldas navideñas en las hileras del arbolado .. quedaron, de reencontrarse en un par de horas, en uno de los Portales del municipio. -Estos son dispositivos de obra civil preparados por el gobierno..- ..
.. contemplaba la aparición y desaparición de numerosos gorros de Papá Noel, los llevaban puestos .. intenta sobrellevar las consecuencias ..
.. que “si él no los hubiese acompañado no hubieran disfrutado de conocerse”, colige así como consuelo, el pobre diablo … me dijo al despedirnos: “Feliz 2010″.
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│Lista de Compras y “¡ Epas !”, por «Flox, Rollo» -sus testimonios-│
Esta entrada que transcribo, es un aporte de Rollo Flox, quien no quiere arriesgarse a salir mucho, me comenta. Conmigo también pareciese estar algo huidizo el colega. Vino muy temprano una mañana, al comenzar la semana, para alcanzarme estos escritos suyos. Rápido se fue, me dice que es porque hay muchos escritores sueltos.
Según me dijo el amigo al entregarme estas dos colaboraciones, las preparó en el fin de semana más reciente, mientras oía la celebración musical de un cumpleaños, en el patio de una casa vecina. Rollo es sumamente inquieto e innovador; ya lo habíamos tenido en Hipersalenas.WordPress, cuando dio el arranque para su ESSA.
Para así beneficiar alojo, para las compras, una Lista.
- Mañana, de las Acelgas me tengo que acordar, y del Gas, llevar factura.
- Bonita llama piloto en mi cocina, azulita de gas sazonas mi memoria de la sal -traer para las Acelgas-.
- La llama las piloteó, con razón redonda las salará a mis verduras, las plantas son mis pilotes.
- Verdes rotundos son los pilotes para mi dieta, como redondo el ojo de buey, para ver a su través la boya.
- Ojos a bordo para la boya, ojo del boyero o del piloto, del boyante bogavante (En la pescadería se destacan, tendría que ir, pero están caros).
- Palabras alojo de la fiesta, las que llegan a mi lista de compras, para así al ojo que ve boyas poder beneficiar.
- Ojo de bife de buey, ojo de aguja; trazado, confección y corte de la res, -recordar traer algo de carne-.
- Sonó la Epifanía de los pífanos -el Estado dota de todo-, música de la fiesta: símil de un concierto, óleo de anécdotas civiles, datos útiles -y traer dátiles-.
- Está para elogiarlo el corno, acompaña a los pífanos; y no ser alcornoque: campanarios no necesito, recordar no traer ninguno.
- Me aldabonean los tambores, me deletrean sondeos percutidos: “ya está listo, ¿qué más falta?, sume ítem en la lista, anote té, póngalo”. Está Completa.
¡ EsPuroAdmirarSazones !
¡ EPAS !
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rf/sem Morón, Buenos Aires, Argentina; diciembre de 2009
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- Entrada Notificadora: Recorte de “La Perpetuación”,
- Novela de A. Bondarovsky.
… -Escuche, un tío mio lo menciona .. -.
… - .. vos debés asumirlo como lo que es, algo que pasa en tu interior, y sobre el que nadie tiene acceso, a menos que puedas verbalizarlo y otro lo interpretase, no exactamente yo, ..-.
… - .. se oculta Ud. mismo en esos mismos puntos de vista, quiero saber..-
… - .. supones que el “saber” te librará de tu condición de sufriente permanente, .. -.
… ¿Habré encontrado una hendija? ¿Habré capitulado como siempre? ¿Qué es eso de buscar un padre? …
El trabajo notificado tiene su encaminamiento directo aquí por este ENLACE.
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.. “volviendo a mirar los molinos, fue hacia ellos al galope y, apostado delante del primero, decidió vengar al hombre que había sido tirado del caballo al suelo” .. José Saramago, en “Centauro”. Bajó del colectivo con un trote, y comenzó a caminar el par de cuadras que lo separaban de su departamento. Dobló la esquina, y emprendió la subida por la suave barranca de la calle empedrada. Los adoquines brillaban bajo las farolas; una lluvia leve se había iniciado. El cielo de nubes bajas del otro lado del parque se iluminaba de rojo, con un resplandor de anuncios luminosos. Hugo Mercolli estaba viendo, enfrente, sobre la vereda del parque, a un par de muchachos sentados en el cerco bajo, con aire indiferente. Frente a ellos, una fuerte chica de pie, se apoyaba sobre una columna de alumbrado. Hugo pensó que los tres debían de andar juntos. Fue entonces cuando la chica brava comenzó a llamar en voz alta. Una voz que se contradecía con su actitud corporal de descanso, tan quieta como estaba. Estentóreamente sin embargo, de la boca de la muchacha, salía el grito de “victor”, repetido en una voz reclamadora: “¡victor, ..victor!”. [#1, ∴ ir] Creyó entonces Hugo desde su vereda, que alguno de los chicos se levantaría ante ese llamado, ese grito continuado. Pero ninguno de esos dos ni siquiera levantó la cabeza. La mujer (“victor, victor”), se silenció repentinamente, su barbilla lanzada hacia adelante, clavada su mirada en la lluvia y el anochecer. Ya se había detenido Hugo, y desde su lado de la calle los estaba observando, y reconociendo en la situación algo de lo que él tenía experiencias. Notó entonces que uno de los muchachos movía su cabeza como negando, de lado a lado, pero muy rápidamente, mientras sus labios se movían como si estuviese hablando. Evidentemente que no le hablaba al otro muchachón, quien seguía mirando estático, con exagerado interés, a la misma baldosa. Alzó la mirada éste último, porque ya ahora Hugo había cruzado la calle y se llegaba frente a ellos. El recien venido los interrogaba con mil actitudes en una sola palabra. Ya suponía de qué se trataba; preguntó: “¿Hakatonec?”. [#2, ∴ ir] El chico observó a este personaje con un portafolio que llegaba sonriente, el amigo Hugo; le gustó su cara. Al muchacho le dolía ahora, pero le dolía adentro, un dolor totalmente incorporado. Y quería escapar de eso. Vió Hugo que el mocetón intentaba responderle, en gran manera abría la boca, aunque solamente asentía. La lluvia ya se estaba haciendo molesta. Después de unos segundos, algunos sonidos salieron de la garganta del chico, nada que tuviese sentido: “..guedá, ..gadeh..”. Fue la muchacha a espaldas de Hugo quien respondió, lo hizo sin gritar esta vez, con una voz así como de una pequeña lagartija herida. Le dijo: “Hakatonec y ahora duele, Victor, ayudanos a aguantar”. Al volverse, Hugo se inscribió, ya lo había notado, con la fuerte contextura estatuaria que mostraba la chica, con esa mirada desmesurada y desnuda, y la sed de sus grandes pies descalzos. Estuvo tentado de hacerlo, de mostrarles un gesto despectivo, y que se arreglen. Y a costa de angustia iniciar una marcha para alejarse del problema. Se lo impidió su conciencia; Hugo sabía por qué, pero no iba a decírselo a los chicos. Optó por una camaradería para hacerlos sonreir y que entonces algunos decires se cruzasen. Les comentó con una humorada oscura, en el intento de traerlos al tiempo que compartían: “A ustedes lo que los reventó fue el concierto de los ‘Estrubistas’, ¿no es cierto?”.
El cóctel del representante. Narración + web∴links.







