Hipersalenas


conectados-y-unidos
2019/06/30, 9:34 pm
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:::: ~Conectados y Unidos~ ::::
:: A pesar de la insistencia aumentada
con que se lo dice,
hay comportamientos faltantes,
¿y quién podría itinerarse
con los hechos carentes que se perciben? ::
¡Y se les da tanta importancia paqueta a situaciones cómodas de expansión y prestigio!..::
Loquibambias de pasarla bien, y que te las vean.
 ..Pero hay que ser buena persona
  y al unísono estar bien,
  lo que es posible en otro andar..─
¡Pero por diez mil moños y en nombre
de un grande e inmerecido espíritu!..
..¡Por el tan olvidado Plosto Di Cutrya!..
  ¿Puede ser que todo esté roto?
¿QUE
  E      T      R
      S       O       O
        T       D       T
          É       O       O ?
       ¿Inaccesible, agonizante y seco;
       humo solidificado que se astilla?
Alíviame que bajo tal rueda ruede otra, y encimadas giren un real giro.
Y un amigo les ha visto con un ojo, y primero pintó el humor rondante,
y miró luego el humor de otrora con el otro, y pulsa ahora otro pintar.
Al renegado le está saliendo bien el cuadro, lo pincela con prevenciones en
pasos paralelos, porque es posible que loquibambia ataque por sorpresa.
 

“I primi popoli furono poeti, i quali parlarono per caratteri poetici” Giambattista Vico


  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Junio de 2019

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connotaciones del gauchaje sombra

  Connotaciones del gauchaje sombra


«.. en la cueva de Figalia, en la Arcadia, “Démeter la Oscura” estaba representada con cuerpo de mujer y crines y cabeza de caballo.» James George Frazer, La Rama Dorada.

Transcribimos aquí un breve e interesante tramo escrito por Ricardo Güiraldes, donde el autor relata un episodio protagonizado por una histórica personalidad pública, que es muy representativa para la gente de a caballo, para los paisanos de la pampa bonaerense: Don Segundo Sombra.
Güiraldes cuenta esto en el marco de respuestas que escribe para una encuesta sobre el fracaso que sobre su quehacer literario le planteara una oficina de redacción:

La encuesta de ustedes, si no es útil (a lo mejor lo es), resulta por lo menos divertida … Poco importa que el burro toque la flauta por casualidad con tal que la toque bien.
¡Voy mal!
El fracaso que ustedes quisieran saber es el que me convierta en un señor simpáticamente ridículo. Antes voy a anotar un chiste de don Segundo
 
DON SEGUNDO: Yo conozco, en el pueblo de Capilla, a un hombre ciego muy curioso. Usté le lleva cualquier caballo, él se enderieza de sobre el banquito en que sabe estar sentao, lo palmea al mancarrón sobre el cogote, le hace refalar la mano por la paleta, le tantea el pelo por los costillares y enseguida ya dice: este animal es zaino, o este animal eh’overo clines blancas, o rabicano, o bayo. . .
UN OYENTE: ¡Caramba! ¿Pero se equivocará alguna vez?
DON SEGUNDO: (Con aire de refutar una duda que aminora a su héroe): ¡Cómo que se equivoca alguna vez! … ¡Se equivoca siempre! …

La Blog agregaría algunas consideraciones sobre el tramo: El chiste está dicho con giros gauchescos, y el comentario irónico de Don Segundo Sombra confronta el “sentido común” que se evidencia en la voz pueblera del Oyente, al expresar éste con imprudencia una interpretación mundana, convencional y abstracta, acerca de la anécdota contada por Don Segundo. Y el gaucho se cansa de la sociabilidad amanerada; remite en la connotación de su respuesta a la lealtad que lo enlaza con su gente, con la experiencia directa, concreta y afectiva, en un espacio propio. Transluce en el texto un nivel palpable de voz y cuerpo; el saber en una consolidación que es épica a pesar de estar sólo connotada; es la identidad gaucha: la de un hombre que se conduce anárquica y solitariamente, aunque con la idea de seguir una ley de integridad, y con el sentimiento de que muchas otras personas van con él: Entrelazadas las historias personales y sus geografías, signadas por el azar que pesa infaliblemente en sus luchas, “aceptando los hechos a manera de indicaciones que nos revelan a nosotros mismos”, estas personalidades gauchas parecen más correales que fácticas, serían “la presencia ilimitada de un alma, más una idea que un hombre”. Güiraldes así proyecta sobre el mundo el contorno veraz de un personaje idealizado, desde fines del siglo XIX y principios del XX. El horizonte sociocultural de cierta época se completa con un tipo humano que tiene carácter de guía comunitaria orientadora, aunque lo es también para el correcto servicio que los sectores dirigentes requieren, y será orientación de comportamientos también para otros momentos, en especial para los críticos. Las determinaciones sociales preponderan alguna forma psicoenergética para que con ella se delinée un tipo identitario de referencia.

Habíamos partido aquí de un juego del lenguaje: “¡Cómo que se equivoca alguna vez! ¡Se equivoca siempre!”, para adentramos en el gran calado del asunto Gaucho y Sombra, y lo hacemos con el riesgo de equivocarnos. Don Segundo podría ufanarse con satisfacción por nuestros errados propósitos conscientes; cuando no se vivencia precisamente la realidad, lo inconsciente se hace cargo de la totalidad del movimiento anímico. Pone una baza en esto el austero buen humor de nuestro personaje legendario: Los sucedidos son inevitables y hay que aceptarlos sin queja, así lo dijera Don Segundo. Con voluntad y destreza, accionar y vencer, servir eficazmente en el trabajo: La fuerza vital de un personaje ideal y modelador cobra sentido arquetípico si el consenso general le otorga validez. Pero la valentía de los gauchos no ha de servir a sus propios procesos vitales, ¡eso es rebelión!, sino que ha de servir para engrandecer la economía del terrateniente. Ahora bien: la canalización de una imagen arquetípica al servicio de metas definidas por una contabilidad de enriquecimiento, tiene un límite. La restricción está dada por la naturaleza del proceso afectivo que da origen al arquetipo, es masivamente inconsciente y espontánea; en consecuencia, jamás puede estar por completo a disposición de los requerimientos conscientes y singulares de ningún individuo o agrupamiento de tales. Pues entonces.., ¡y que nuestro referente paisano no se nos aleje al galope!, ..por eso ahora mismo digámosle que no lo definiremos, que la identidad gaucha está configurada en un modo de ser correal sin propiedades, pues tiene todas las propiedades del espíritu y la corporeidad. Tiene consigo la vitalidad que hizo su imagen, y como la fuerza vital tiene cualidades, persistencia, y alcances que siempre sobrepasan las posibilidades conscientes, podemos decir que el gaucho y su imagen perdurarán por sobre la modernización de las tareas camperas: el gaucho siempre será como fue, sin otra finalidad que la de vivir y morir en su ley ✓

ico, ico; caballito que galopa junto al mar

───────
 Engranajes motrices del
 artículo, y sus
 caminos suplementarios
 
La Novela de Ricardo Güiraldes; Don Segundo Sombra en Cervantes Virtual
 
Notas y Apuntes, en Ricardo Güiraldes, Obras completas; Emecé, Buenos Aires, 1985.
 
Previtali e Ynsfrain, El verdadero Don Segundo, en Revista-Iberoamericana-Pitt-Edu
 
Carl Gustav Jung, Símbolos de Transformación; Paidos, Buenos Aires, 1962.
 
Josefina Ludmer, El género gauchesco; Perfil, Buenos Aires, 2000.


  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Mayo de 2019



triplex-de-veletita
2019/05/01, 12:00 am
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  De la veletita

«El viejo adagio      
“El trozo ─ entero”,  
¿no tendrá sentido?  
La Voluntad restablecerá su verdad.» 
Lao-Tsé 

   Vistas de un armazón de papel que es veletita en 3 movidas fotográficas encima de una cartulina con colores al óleo; la secuencia de las 3 fotos fue editada sin alteración del contenido.








  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Abril de 2019




cruz-andina-buen-vivir
2019/03/29, 4:59 pm
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 Cruz Andina y Buen Vivir

   La siguiente gráfica se propone como prima-hermana de la Tawapaqa o Cruz del Tiwanaku.

La presente representación visual es sólo una libre versión personal, que deviene de la original Cruz Andina, la que es una tajada plana, sólo una imagen de superficie y representativa de los paradigmas originarios propios de las civilizaciones y culturas (latinoamericanas) de Abya Yala. Estas señalan en sus principios que es necesario ‘razonar bien’, mas también se debe ‘querer bien’, ‘amar fuerte’, saber sentir al cosmos, a la comunidad, a los semejantes y al medio circundante, a la madre naturaleza. Desde luego que tal calidad vincular, sistema de sabiduría, ha de construirse y mutar permanentemente, en integración proporcional y necesariamente complementaria, ante y con los ciclos de la vida. A esto agreguemos, en una breve declaración, que todo fenómeno real o conceptual tiene imprescindiblemente su par, en un vínculo que no es oposicional y dialéctico sino que se constituye y desarrolla en permanente construcción por vías del pensar y sentir, funciones estas del pensamiento paritario. Según que este desarrollo constructivo se cumpla, así ha de surgir una dinámica cualitativa y cuantitativa hacia relaciones equilibradas, las que habiliten un ‘hacer bien’, para la creación práctica de un «Vivir Bien, llamado también Buen Vivir, o (en lengua Kichwa) Sumak Kawsay.» Tengamos en cuenta las diferencias con respecto a la temporalidad que este modo solidario de vida implica, ubicándose por fuera de la dimensión lineal de rendimiento maximizado que demanda la homogeinización capitalista. El tiempo del Sumak Kawsay pertenece a las personas para construir con él sus historias de vida. Por ende, se hace compleja la articulación directa del Buen Vivir con los contextos modelados a ultranza por el lucro, los privilegios adquisitivos y los consumos ‘espectaculares’.

“.. piensa en el otro, piensa a la vez en lo máximo 
que le está destinado justamente a él, y sirve tú 
a que ese destino se consume sin querer imponerle 
al otro algo de la realización que te es propia”

Martin Buber, Elementos de lo interhumano
  

 Información disponible
 sobre Cruz del Tiwanaku y Sumak Kawsay:
 
Lajo, J. (s/f): Qhapaq Ñan: La Escuela de..
http://herbogeminis.com/IMG/pdf/QhapaqNan.pdf
 
Morandi, J. (2014): El Buen Vivir..
http://memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.4742/ev.4742.pdf


  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Marzo de 2019



match y flecos
2019/02/27, 2:30 am
Filed under: agua-en-vasos, Cuentos Breves, Narrativa | Etiquetas: ,

 Un match y sus flecos

«La idea es abarcar lo cósmico en una síntesis total, sólo posible partiendo de un análisis igualmente total. El tiempo nace en los ojos, es sabido. Comprenda usted: la historia humana es la triste resultante de que cada uno mire por su cuenta.» Julio Cortázar, Los premios

   8 – 10 minutos

  Nos encontramos viendo la demostración lúdica que hacen los lujanenses, con escardillos y rastrillos. ¡Nos divertiremos muchísimo!

 El caso demostrativo de estos lugareños y sus rivales ocurre en una diaria de lo más desagradable, podemos afirmarlo: Es muy temprano, y en estas tribunas hace mucho viento. Cabe destacar una impresión por de pronto: que en la delegación lujanense, la más popular de las chicas quiere empezar algo, que digamos no es muy espectacular. Habituados estamos a las soberbias condenas de Elenita, una tras otra ─parece el personaje más sospechoso del estadio─.

Ahora escuche bien: una voz que se las trae cruza la línea del medio campo; el caso se ha hecho destacable por la práctica guiadora con fuerza de liderazgo que esa voz pretende asumir. En este punto emerge un determinado sollozo, pues ocurre exactamente lo mismo. Pero tal vez nos divirtamos muchísimo al presenciar la demostración que hagan los lujanenses, con escardillos y rastrillos. Mire igual, aunque sollocemos, mire cómo lo hacen, si bien que ayudados por el viento y los sapos, lidian los nuestros con la enorme barrera de orientales que juega hacia el centro de la cancha. Nuestros lujanenses cursan adecuadamente muchas batallas de ambos lados; haga de cuentas que en estreno. Así estamos viendo que los carpidores se hallan en un severo trance. No pueden descuidarse de aquello que vayan a hacer los botijas orientales con su barrera, es posible que la proyecten en altura. Es mucha gente y muy ingeniosa; podrían construir con sus cuerpos orientales una pirámide humana como tapón. Puede que así controlen el juego de alto, también hacia el centro del terreno. El viento y los sapos no los van a ayudar; pero no hay que descuidarlo: es un asunto bastante serio. Sumémosle a esto esa voz que se las trae y cruza la línea del medio campo.

Otras herramientas, además de rastrillos y escardillos, podrían servir para el procedimiento demostrativo de los lujanenses, en este partido que se ha tornado irregular. Fíjese sino en este momento con sapos junto a la línea de definición, ahí mismo: ¡Atención, que a Elenita la tiene tomada su tos de escapatoria! Este ocasional detrimento la lleva a sortear los límites del field; pero nuestra interesante figura tiene una reemplazante que ya trota en el viento hacia el círculo central.

Es atendida Elenita por los embalsamadores, y aprovecha para tomar un descansito. Algunos más de los participantes la imitan, van hacia el lateral en algo como un desbande. Con saludos en ristre hacia nuestras gradas, se encaminan y ahí van ubicándose, rastrilladeros y orientales, en la cafetería tan adecuada que hay junto al terreno de juego.

Y ocurre exactamente lo mismo de siempre. Miremos igual todo esto aunque sollocemos, pues nos compunge que los embalsamadores dictaminen, con banderas amarillas, que los jugadores están en riesgo de contagio, y tendrían que evacuar. Lo que puede pasar está prefigurado en lo que ya sucedió. Si no hubiere problemas, entonces Elenita podría salir, y abrir con su llave la entrada general. Entretanto, nosotros estaremos observando desde la banquina de enfrente. Vayamos saliendo, démosle a Elenita que lo haga tranquilamente; será para dos horas o tres semanas, pues la llave de la entrada general está acompañada en su llavero, por muchas otras llaves de distintos colores muy bonitos. Elenita es ahora quien en el lateral tiene algo que hacer, está en el centro de si misma, puede equivocarse, y el anuncio precautorio con banderas amarillas de los embalsamadores no la ayuda. Se inclina la jugadora desde la cintura arriba sobre el llavero, muy graciosamente puesto su torso. Hasta que con decisión se yergue y espeta para todo el corrillo en expectancia: “¡Apártense de mi los acusados!” La oímos; y aunque estemos habituados a las soberbias condenas de Elenita, este apasionamiento nos sorprende.

No previmos otros acordonamientos ante los que estaríamos: Su llavero colgándole por las rodillas, en enredo hacia abajo desde su cintura, donde está atado; Elenita con su contextura poliándrica, en exploraciones que dudosamente podrían resultar bien para todos. Queriéndola convencer de ahora en más; los orientales, usted y yo, los lujanenses, todos le decimos: “Escuchá Elenita: Por reglamento, las posibilidades del resentimiento son nulas de entrada”. Por supuesto que le aclaramos sobre nuestras consideraciones: que están sujetas a contingencias; y el sostenimiento de nuestros puntos de vista, estará acorde con las disposiciones de tiempo que tengan para hacerlo, todas las personas implicadas con el evento. ─En concreto: Las acciones convenientes parecen ser, las de lograr una inmediata salida rápida de los participantes, por las puertas laterales y con la utilización de asientos palanquines, como también de camillas loneta para quienes esto sea necesario. Un pedido conexo querríamos hacer, para el personal anciano del hogar geriátrico, que por favor monitorèen la correcta seguridad del procedimiento─.

Que las cosas sean claras: El despeje de los equipos aún no se produce; y hace varios minutos que en la banquina lo aguardamos. No parece que el Comisario Deportivo le dé cabida a nuestra sugerencia; esa autoridad ha de estar apañando el encaprichamiento de Elenita. La chica ha de andar aún en los laterales y en la revisación de sus llaves. Al fin y al cabo, la figura se muestra tenebrosa y pintarrajeada, plena de una artificiosidad hierática que la hace inalcanzable. No hay que contemplarle tanto sus bordes de la nada. Y estaría bueno que no esperemos más la retirada de los equipos, ¿no es cierto?; parecería que para usted y yo, el match y sus flecos han terminado.

bocas_de_salida_cancha

".. es un asunto bastante serio.. por favor monitoreen la correcta seguridad del procedimiento".


  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Febrero de 2019



la dominacion patrimonial
2019/01/24, 9:24 pm
Filed under: Notas | Etiquetas: ,

 Sobre la Dominación Patrimonial

   El vocablo Patrimonialismo denota una tipificación abstracta e ideal de reales acciones sociales. Es imagen desarrollada por Max Weber (1864-1920), sociólogo alemán.

   El Patrimonialismo se impone sobre la totalidad de los hechos relevantes en el conglomerado poblacional así regimentado; es impuesto sobre los aconteceres económicos, culturales, los psicosociales y afectivos. Una estructura de dominación con juridicidad amañada y favorable al régimen dominante. Éste se apropia procesual y normativamente, de las actividades que una población determinada pueda efectuar, mediante regulaciones avaladas por un consenso de sentido común que se ha incrustado masivamente, en las voluntades conscientes e inconscientes de la masa sometida al poder de un gran propietario, y del grupo de potentados que con éste se asocien. Con privilegios, tal régimen administrativo ejerce la apropiación para el lucro privatista de aquellas funciones y bienes que en su esencia deberían ser públicos. Escribió Max Weber: “Las grandes probabilidades lucrativas están en las manos del imperante y de su cuadro administrativo”. De ese enriquecimiento exclusivista, y del subsiguiente decrecimiento de las actividades en general, se deriva una mayor desigualdad socioeconómica, con lo cual se detiene el posible crecimiento económico de la entidad sometida al dominio patrimonial; en breve plazo ha empobrecido la mayor parte de la población. Y es irrelevante que el sistema dominado esté feudal, tribal, capitalista, comunitarista, peronista, socialista, colectivista, de corporaciones, progresista, o lo que sea: el decaimiento incide sobre todo el territorio y en la amplitud de sus habitantes.

 

   La concentración económica y la dominación del patrimonialismo carecen de sentido aún para sus perpetradores, pues. Sobre este tipo de administración expresa Max Weber: “Falta en absoluto, para la racionalización de la economía, no sólo el cálculo seguro de los gravámenes, sino también el de la masa de la actividad..”

 

   La administración patrimonial responde a las exigencias del mandante, no sólo las que versan sobre su hacienda privada, sino que su molesta dominación política se amplía y ejerce sobre las personas que no tengan implicación directa en las empresas del gran propietario mandamás. Los que inicialmente estén por fuera de los negocios privados del capitoste están menos sometidos a sus arbitrios; pero para someterlos más completamente y restarles autonomía, están las distracciones y la propaganda, y está la tropa propia del opresor, que puede obtener el disciplinamiento necesario para la apropiación de lo público, con el peso de las armas y la fuerza, cuenten o no para ello con el asentimiento de la población. Este tipo de administración tiende a ensamblar la dominación económica con la militar, con un pasar por encima o soslayar las regulaciones legales de la sociedad en vías de dominación; ejemplo de ello es el paramilitarismo sicario, y la formación de empresas militares privadas, ejércitos de mercenarios asociados directamente con el agenciamiento patrimonialista.

 

   La adhesión u obediencia por parte de individuos o grupos, para la dominación patrimonial, es practicada, dice Weber: “por razones de oportunidad, por causa de intereses materiales propios, o que sea algo que ha de aceptarse como irremediable en virtud de debilidades individuales y de desvalimiento”. En estos sentidos, puede visibilizarse y aprehenderse una incongruencia global y habitual en el marco de los Estados Naciones: que en el nivel de la pertenencia a un grupo o clase, las personas necesiten obrar libremente y para su bienestar integral, en el cuidado de los intereses propios de tal grupo, clase, o comunidad; pero que adopten referencialmente una identificación disociada, que la hagan con las tendencias y objetivos de los grupos patrimoniales dominantes. Las referencias se escinden con respecto a las pertenencias, y se promueven así identificaciones referenciales adversas a la realidad del grupo de pertenencia. Y es posible que acontezca en los momentos eleccionarios, que tales personas así escindidas, opten lamentablemente en contra de las necesidades propias, también en contra de su gente y de su tierra, y que así se consiga pírricamente que impere la devastación. En donde nada se puede hacer, no es sólo el pueblo llano quien pierde sus derechos, sino también quienes lo conducen.


Hamburgo,1931; estibadores desempleados. ℑmagen Commons provista por Deutsches Bundesarchiv


 En 2019 se cumplen cien años de la publicación de La Política Como Vocación, disertación sociológica de Max Weber que analiza histórica y sociopsicológicamente las acciones político partidarias para precisar el perfil psicológico conveniente de quienes se orienten a tales acciones: “Por política entenderemos solamente la dirección o la influencia sobre la dirección de una asociación política, es decir, en nuestro tiempo, de un Estado”.

  Los aportes de Weber a las Ciencias Sociales hicieron foco en los modos de comportamiento humano en la historia y las sociedades, desde puntos de vista culturales, psicológicos y antropológicos, con un raciocinio filosófico antipositivista capaz de captar los procesos sociales y económicos desde una perspectiva personal. Un agudo observador y analista sociopolítico, desplegó un moderado nacionalismo alemán progresista con inclinaciones liberales, y tuvo críticas antisoviéticas, las que efectuó en los años iniciales del socialismo en la URSS.
 
Para un adentramiento en la continuidad weberiana del siglo XXI,
visitar Max Weber Foundation (Max Weber Stiftung), sitio en Alemán e Inglés.


  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Enero de 2019



aplausos fuera de lugar
2018/12/21, 10:52 pm
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 Aplausos fuera de lugar

 [8-9 minutos]

“Voluntaria o involuntaria, la memoria no reina sobre el recuerdo: es más bien su servidora”. Juan José Saer

partidas rosario cartelera terminal moreno

✓ Entre los ornamentos de la Terminal, para entretener a los viajeros en la espera de su ómnibus, hay tubos translúcidos de acrílico, dentro de ellos se entrechocan confites eléctricos, impulsados por un compresor de aire. Ahí estaba mustia la Gurisa, mirando con desencanto los tubos y las otras amenidades ─lo había intentado todo, su desánimo se entiende─. 
✓ Con dedicación ella había cincelado cada lámina de las carpetas cúpricas, y la realización efectiva de estos trabajos de la Gurisa depende del movimiento que a veces algún viajero ejecute en la colocación dentro de cualquier carrito del número de carpetas necesario para que el transportín se dirija a alguna de las plataformas de embarque. Pero en esta vez como en otras, sin suficiente chocolate del racionamiento, ni fantasear con que algún viajero tome en cuenta las carpetas con láminas de cobre.
✓ Era así que los molinetes permanecían ínmoviles, las garitas mudas, y los carritos que allí circulan sobre sus rieles, sólo lo hacían con sus ruidosas taras. En una de esas fue que la Gurisa halló al concejal Flox en un tropiezo de ambos con las acalladas garitas de la Terminal de buses. Enseguida la Gurisa, que había intentado todo, encaró hacia un buen montón expectante de la serie de viajeros, para anunciarles, en voz mezclada y paralela con el sonsonete de los carritos contínuos que circulaban sin equipajes ni carpetas: “¡Atención aquí, que el concejal Rollo Flox tomará la palabra!”

imagen de koala tomada de web ambientalista

detelimbéh ♫ cruhbi ♫ tagubya ♫ detelím

✓ Sucedía que desde la galería del primer piso, un marsupial cantor convocaba la atención prolífera de bastantes viajeros ─el bicho se hace querer pues koala virtuosamente en amenas sonoridades─. Había aplausos para el marsupial, que casi impedían oir al concejal Flox cuando desde un reborde se decidió a hablar, pero se hizo escuchar: “Esos aplausos están fuera de lugar; gracias de todos modos. Lo que quiero anoticiarles es que se sospecha del profesor Hekstrudenko, que esté empleando antifaces de conejo en su gabinete. No le ha sido fácil su trabajo con los brazos perdidos”.
✓ En esto vieron todos los personajes en la Terminal, que la Gurisa en el reborde asentía con enérgicos gestos de su cabeza; la coleta con que tenía su pelo atado se movía de un lado al otro. Se sintieron estimulados los viajeros, y replicaron al unísono los dichos del concejal: “¡No, no le ha sido fácil!”. Rollo Flox entonces dijo: “Es emocionante llegar a algo”, y continuó:     
✓ “Pero Hekstrudenko, ¿qué se cuestiona él frente a los brazos que atiborran su gabinete?; sólo ésto: ¿A quienes pertenecieron?”. Y ahí terció la Gurisa: “Obsérvese que se nos revela algo medular sobre el profesor: él no se dispone a investigar sobre la salud de las gentes de quienes provienen los brazos, sino sobre el rango de actuales propietarios que tuviesen quienes han perdido esos miembros superiores; Hekstrudenko sólo se plantea: ‘¿A quienes pertenecieron?’; ¡Es otro de los garcas que nos quieren cagar la vida, y ya que están, afanarnos cuanto puedan!”.     
✓ Otra gente colorida en gran número y en sus andanzas típicas circulaba animadamente por las calles linderas, donde estaba montada una feria con chiringuitos, que se caracterizan por estar ahí dando expresión ferial a múltiples costumbres populares y étnicas. Rollo entretanto hacía punta en la Terminal con su contagio de estupor en alto grado; en plena luz del día se propagó manifiestamente un arribo general a la perplejidad; y Rollo Flox se embroncaba:     
✓ “Son brazos, ahora congelados, ¡pero debemos pensar en las personas! ─me canso ganso─, ¡gente que estuvo animando los brazos antes de perderlos! ¿Y qué será de ella?, ¡eh!!”. Ante esto, en el corrillo de la Terminal se murmuró: ¡”Qué bonito pastel doctoral de pencas tenemos acá!”. Tremendo. ¿Qué buses buscaban tomar los personajes? ¿Y no fue ese murmurio una tremenda canallada hecha con identidades sólo aptas para que renieguen de ellas esos terminalenses?

brazos y manos en dibujo DaVinci

Dibujo de Leonardo da Vinci; Codex Windsor

✓ Dicho sea de paso, y si fuera este el lugar adecuado para ello: También sobre Hekstrudenko se cruzaron comentarios, y bastante acusadores: “Algo quiere demostrar” .. “Casi seguro que él va y se compra los brazos; después que no se queje” .. “Toda esta conejeada nueva tiene que ver con la jalea real, siempre está tomándola, siempre” .. “Sujeto caduco; ¡tomar jalea real en vez de la comida o de la leche!” ..”Se descerebró; algo habrá que hacer, aunque al tipo le pese” ..
✓ A partir de la situación y el rumoreo, el concejal Flox proponía luego con descaro, y accionaba descabelladamente en tal sentido, con sus convincentes pómulos: “Por favor; colocaremos ahora bastantes carpetas donde corresponda, sólo carpetas cúpricas y antifaces de conejo, que nadie ponga ni un brazo en los carritos”. Algunos terminalenses tan contentos como recién llegados estuvieron de acuerdo con Rollo.
✓ El bochinche se estabilizó, porque hubo traqueteos derivados, al conducirse rieles arriba suficientes carritos, llevando carga no hacían tanto ruido. Había que subir tras los transportines, y fueron varias personas en seguimiento arriba por las rampas, para mirar desde el primer piso abalconado el desarrollo de la feria con múltiples costumbres populares en las calles linderas. Las cosas estaban mucho más respirables, aunque no hubiera chocolate. La Gurisa radiante y recompuesta desataba su coleta. Del profesor Hekstrudenko más vale olvidarnos, caso perdido; por lo regular se halla trabajando notas en su gabinete, ante su habitual y demandante pila de papeles ✔•

“.. le amenazaban agitando los brazos y le gritaban algo con todas sus fuerzas, pero no podía entender que era lo que gritaban”. Fiódor Dostoievski


 Otras andanzas de Rollo Flox por ésta Blog
Una disertación, en tope de Página: http://wp.me/Pu9CK-4X
Narración “Inflexión escindida.. ” cuenta viaje de él: http://wp.me/Pu9CK-5r
Aportes testimoniales (2) de su escritura : http://wp.me/pu9CK-k2


  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Diciembre de 2018



paseamos-ruinas
2018/11/30, 11:41 pm
Filed under: agua-en-vasos

Paseamos entre ruinas

    Y esto nos dice un afincado
  personaje en la casona rota
  donde entramos curioseando:
  “Nos sentimos muy honrados
  por su presencia de hoy
  aquí entre nosotros”, y
  continúa: “Me he mudado al
  cuarto más chico de
  la casa, pero no se retiren,
  que hay un recital de
  arpa y canciones junto a
  la cocina y la puerta
  de entrada; Gaby todavía..”

    ─..Verán que todavía canta
  con afecto despierto.
  Hoy se ha puesto un vestido
  verde, podremos gozar ahora
  de su música, sin cautelarnos.
  Y sin embargo, en breve
  todo esto habrá pasado,
  y lo más interesante es
  que nadie habrá para
  recordarlo, de veras.
  Mas de momento no nos
  preocupemos; pasad vosotros─

  Rápidas miradas de acuerdo
  cruzamos en nuestro grupito
  y por pasillos vetustos los 4 nos
  encaminamos a la sala que
  encontramos cambiada: “Antes
  no era así”, murmuramos como en
  un reconocer el lugar habitual que
  jamás previamente pisásemos.

ruina campera

ruina campera, casona rota

  Unas pocas personas flemáticas
  en la sala nos han visto llegar, y
  junto al arpa la mujer de verde
  se toma su tiempo; ahí está.
  “El tipo era muy raro, pero cantante
  con arpa hay”, susurra Doris en nuestro
  aparte: “Esperemos”. Doris, mi ídola.

  Pero no se efectuará la música,
  sino unas palabras que parecen
  surgirle a la estrella verde sin una
  concepción previa: Ms. Gaby dice
  lentamente con rumbosos gestos:

  «Bebitos gigantes que
  modelan terrenos,
  amasan montañas, y
  proyectan ríos totales
  de colores cimeros.
  Aquellos silencios pétreos
  de los otros ya no pesan y
  un murmurio de espera
  los acucia; que hablen:
  ¡Bebitos que saben por
  donde guiar insomnios!»

  Le dedica a la audiencia
  una inclinación reverenciosa, y
  la Gaby hace mutis por el foro.
  Silencio total, pero los flemáticos
  intercambian sonrisitas cómplices.

  Sólo para nosotros 4 apostrofa
  quedo Eulalio: “Hace años que nos
  chambonean con demencias; decime
  sino es mejor que zafemos de una vez”.
  La ha abrazado a Vera por los hombros
  y me está mirando, me pongo hondo y
  apagado: Algo de razón tiene Eulalio;
  “Pero una solución simple y dura
  no sólo no serviría sino que estaría
  más peor”, le digo: “Con el nembutal se
  duerme pero después quedás resacado”

  “Cada proceder debe hacerse con
  la debida moderación”, masculla Doris:
  “No es cuestión de salirnos corriendo,
  sino como paseando y con atención
  mirar bien que no nos metamos en la
  cocina; ¡ir hacia la entrada en pelotón!”
  Y así lo estamos haciendo, ¡ídola!
    Después habrá que prepararse, pensar
  para no delirarnos en curioseos ni
  casonas; ahora moderadamente
  salgamos de ésta que conocíamos.

 


  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Noviembre de 2018



sombras que no quieren
2018/10/30, 1:54 am
Filed under: agua-en-vasos, Narrativa | Etiquetas: , ,

Las sombras no quieren

Ahí por donde hay un puente de ferrocarril, y pasando por unos yuyales, estábamos sintiendo un olor generalizado, era como de incendio apagado por el agua de los bomberos. Teníamos que ir del otro lado y se había hecho tarde; era complicado querer entrarle medio a oscuras al puente peatonal, por la estrechez que tiene el pasillo de acceso. La voluntad se nos limitaba por las escabrosidades: relente de cosas que ardieran, humedad con olor a quemado, una evaporación pringosa, anulaciones de una mínima seguridad.

Nos sucedió también, y de pronto, que una escalera movediza se atravesó: Sin operarios a la vista la escalera se corrió al medio de la circulación, y nos obstaculizó el paso. Los peldaños eran muy altos, era complicado, una escalera peligrosísima. “Todas estas cosas desagradables sólo son sombras nuestras en contra de que nos hagamos tan personajes; las sombras no quieren nuestras tantas ganas de pasar por ahí”. Entre lloros así declaraba la chica con quien íbamos en la partida.

Muy triste ella; su marido había quedado del otro lado de las vías, temía haberlo perdido para siempre. Y para peor, había agua que corría en catarata por los peldaños de la caprichosa escalera súbita. ¿Se podría o no se podría pasar?, era complicado. Con un fierro caído al costado del pasillo, hicimos un palanqueo, nos esforzamos hasta que la escalera se corrió de tal manera como para que pudiéramos llegar por sus escalones al puente.

pintura grupo Die Brücke

Ernst Kirchner: Calle de Leipzig con ferrocarril, fragmento.


Lo estábamos intentando; pero hubo ahí otro aparecimiento de algo, con incómodos ruidos; eran cosas que habíamos hecho juntos, y que la chica llevaba en un bolsón de cuero confortante que como una mochila cargaba a su espalda. La cremallera del maldito bolsón se había zafado y nuestras artesanías de bambú estaban cayendo sobre los sonoros escalones metálicos, muy complicado.

Vimos entonces que teníamos gente en permanencia arriba sobre ese puente, intentaban formar una hilera en espera, más bien que hacían una cola. “¡Qué noche nos da la bella!”, soltó uno de ellos. “No parece que vaya a tener sentido que sigamos”, comentó nuestra chica: “¡Estamos a pura pérdida!”.. Dejó caer el fatídico bolsón, y entre sollozos irrefrenables desprendió un ..”¡No hay salida!”.

Pero quizá lo dijera por el fuerte olor que venía del otro lado de las vías, donde por allí hubiese quedado su marido. Nada de tranquilizarla; esperar; después saldría a la luz que la hediondez era parte de lo que el marido de nuestra chica había dispuesto; un sádico, una fuente de nocivo contagio. No era cosa de abandonar la escalera y poco después nos preguntábamos: “¿Cómo será esto?”, pudimos hacerlo porque estábamos de madrugada.

La llorosa amiga no quería retroceder, se opuso; fue así como ahora lo decimos, pues le habíamos sugerido que tomásemos por otro cruce, de madrugada por la Avenida. Hubo que alcanzarle un pañuelo embebido en agua colonia. Ya amanecía, y cuando vino otra gente, desde el amontonamiento que llegaba pudieron decirnos: “No se preocupen, va a haber algo”, y se pusieron detrás nuestro. Caímos en la podrida cuenta: ¡Con nuestro impasse se nos había sumado a la cola y ahí estábamos, dándole continuidad a la hilera de espera!

Y bueno, así fue, con paciencia, como averiguaríamos los pasos propios de un tránsito paisano y normal al otro lado y detrás del marido, el grumo atravesado; y de cajón que retomábamos luego nuestro andar. ¿Dónde se habrá metido el infeliz?


 Sobre el pintor y grabador Ernst Kirchner, enlace G’ por aquí


  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Octubre de 2018

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los de cocina
2018/09/29, 11:14 am
Filed under: agua-en-vasos, Cuentos Breves, Narrativa | Etiquetas: , ,

   Los de Cocina


(T. de lectura: 7 minutos)  

“Hasta resulta cómico lo buenos que somos todos”. Fiódor Dostoievski 

   Ahí mismo estábamos, en nuestras diarias tareas del Turno, las que inmediatamente concluímos por un llamado a Sesión, y nos hicimos presentes ante la junta de Relegados que se había reunido. Supimos que querían cumplir distinguidamente, de punta en blanco, con los auspiciantes y proveedores para cierta Propalación de Rítmica, esos eran los planes.

Grabado de Pompeyo Audivert

“.. más feliz había sido el de estar cocinando..” ℑmagen: Grabado de Pompeyo Audivert

   Ya veníamos enterándonos del talante que tendría lo que se estaba gestando. No lo supimos de terceros: Veíamos al momento de la Sesión un círculo con gente lambida que se prodigaba en finas y húmedas agudezas.
   Cada uno de los distinguidos relegados que participaba del evento organizativo, tuvo destinada una silla exclusiva con letrero de su nombre; no así para nosotros. Por eso reclamamos nuestra contestación general; pues bien ahí que nos hallábamos, y claro que en los instantes de antes hacía poco, cuando lavábamos los cacharros ─más feliz había sido el de estar cocinando─, y todos juntos, déle cantar.
   Lo hacemos todos los días, y bien contentos, pero no es un trabajo fácil: Con trapitos, esponjita, y lana de acero, hay que darle terminación correcta al lavado de vajilla y asaderas. Pues la salsa verde debe presentarse dedicadamente en terrinas prolijísimas ante las bocas del subte, y recordando para ello que éstas son tan bocotas que prefieren las papas cortaditas grandes. Todo esto hay que tenerlo en cuenta.
   Pero para la sesión no lucíamos precisamente de punta en blanco. “Desidia en la presencia del personal”, nos dijeron. Por eso reclamamos nuestra contestación general, a pesar del concierto de bocinas nocturnas desde la calle con que se pretendía enmascarar la discusión, pero esto sin embargo no nos impidió reprobarles el selecto evento: “¡Quienes están llanamente cerca no cuentan para el plan de Rítmica de ustedes, como que no es para el común de la gente; ¿pero qué elite creen ser?!”
   Además, con micrófonos ocultos les habíamos oído, en los preparativos de la sesión con que pretendieran sorprendernos, que su intención para los de afuera del cónclave era pasarnos a la condición exacerbada de forasteros, extrarelegados plus. Y en esto ahí lo otro fue que ellos se habían desconcertado, pues se daban cuenta que pudimos enterarnos de su malhadado proyecto, plagado de objetivos y acciones con perfil alevoso.
   “Sabemos lo que pasa y no se lo vamos a aguantar: quieren imponer la propalación avasallante de esa Rítmica; ¡no es una digna conducta de Relegados, sino bajeza de exiliadores que prefieren todo lo que venga papita de arriba, eso sí!, y que no les opinemos”…
   Por la demanda y por lo otro, nos miraron con la pompa de un séquito y entonces nos vieron. Con palabras ceremoniosas intentaron declararnos el funcionamiento de los embudos. Hablaba Pupporilla, a cargo él de la coordinación del Turno. Se puso de punta en blanco, lívido, cuando lo anoticiamos claramente que ya lo sabíamos: que los entes de tamaño suficiente para hacerlo son los que pueden sobrepasar las estrecheces infundibuliformes.
   De pronto y con su voz de biguá, la compañera Rebahömab entró a entonar una de nuestras más jocosas canciones oceánicas: “Nadie entiende lo que a usted le pasa; Espero que por algo a usted le importe: Yo no quiero enviarle tomatazos; No se acerque a la ventana, no lo haga”. Uno de los nuestros, Abalzul, tomaba fotos de los distinguidos entretanto; una y otra vez les pedía que sonrieran.
   Al final fue como que se destrabasen; y emergieron de su desatino, como si se les hiciera un click al coordinador Pupporilla y los copartícipes de su círculo húmedo: Salieron a tomar aire. Todos los del Turno salimos, hay que decirlo. Para entonces se nos había tronchado el abordaje del tren de las 8. Así que sin apuros y de buen ánimo, linda noche, todos juntos nos dirigimos hacia la Estación para tomar el de las 10.
“La semilla es pequeña 
pero rompe cualquier piedra 
cualquier roca 
y la hace florecer”. 
José María Arguedas 

  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Septiembre de 2018




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