Hipersalenas


cuando por acostarme: …”producirse, ..decencia, ..auto, ..pared, ..corriendo, ..mirar, ..transversal, ..cacerías, ..gamakiatsën”…
2010/04/04, 11:14 am
Filed under: Fusiones, Notas | Etiquetas: , , ,


 4 de abril: Día Internacional de información sobre el peligro de las minas y de asistencia para las actividades relativas a las minas.
  -Enlace a una documentación sobre el tema especial de este día: ~IR~.



   Cuando estaba yo por acostarme.

   Primero y principal: los postes de alumbrado estuvieron permanentemente por decir algo, yo me fijaba, pero esto no habría llegado a producirse, al menos mientras los estuve viendo. Eran las tres pasadas en la madrugada, en una cercana Avenida del Conurbano Bonaerense. Me hubiera querido asimilar yo junto a la decencia de la hora. Cierto es que la gente decente parece más decente cuando duerme, y algo de eso habría; al menos no se producen estragos masivos cuando la agrupación está durmiendo. Pero ustedes no dormían; y yo me quedé sin sueño al verlos.

   Refiero fielmente los hechos: Al estar ya volviendo de mi caminata, oigo una voz de mujer hablando fuerte, al otro lado de la Avenida. Entonces miro y la veo, como a unos 70 m. La muchacha terminaba de decir algo junto a un auto, desde el cual se alejó a la carrera, hacia el muro de la edificación lindera, que es la de un instituto educativo oficial. La chica muestra una buena silueta, los cabellos claros notoriamente bien cuidados, un cuerpo cultivado, sus movimientos bien definidos, y su carrera es grácil. Una figuración de la noche, la dama de las carreras; se apartó del auto una vez proferidas sus palabras, con sus pies ligeros como los de una Artemisa alunada. La chica sigue corriendo pegada a esta pared, tuerce en la esquina del edificio, se va de mi vista la personificación.

   Yo seguía avanzando en el sentido de acercarme hacia el automóvil desde donde ella arrancó corriendo. Las instancias se dieron en la vereda de enfrente, lado opuesto en la Avenida donde yo estaba caminando. Miraba yo el vehículo para entonces, por distinguir qué sucedía y si había personas dentro. Me detuve sin ocultarme, respaldándome en un portón cerrado. No llegué a ver gente dentro del auto, los vidrios eran oscuros. Y ahí reapareció la chica corriendo, volteó la misma esquina de la sede que les mencioné, siguió en sentido contrario al de la primera carrera. Otra evolución lunar, la dama en su velocidad, como llevada por un fuerte viento pampero, una Anchimalgén del conurbano bonaerense.

..entretenimiento inocente?..

ceremonia dislocada?..

maniobra distractiva?..

En un momento dado, ella gira su cuerpo para seguir corriendo, pero dando pasos hacia atrás. Miré entonces hacia la esquina, porque supuse que quizá viniese alguien en pos de la muchacha. Nadie circulaba por esa vereda. Cuando torné a mirar por como seguía la carrera de ella, ya nada vi excepto las paredes y ventanas del instituto educativo, sin actividades en esas horas. Seguí desde el portón mirando hacia el automóvil y hacia el edificio de enfrente, ningún movimiento ni persona ni voz alguna. ¿Dónde se había metido la corredora? Los vehículos por la avenida siguieron circulando. Pero no pasó demasiado tiempo, porque pronto apareció un muchacho dando la vuelta, por la misma esquina volteada anteriormente por la chica.   

   Ese hombre robusto no había estado antes en la escena. Se dirigió hacia el auto, abrió la puerta del conductor diciendo también algo en voz fuerte, pero para mi ininteligible. Se sentó al volante. Pasó un breve tiempo de quietud, como una espera, y el hombre quiso dar arranque al vehículo. Esto se produjo con dificultades y ruidos mecánicos que decían de una descompostura en su máquina. Pero echó a andar el auto, tomó hacia el centro de la avenida, y al llegar a la esquina viró por la calle transversal, dejé de verlo. Breve lapso se siguió en mi observación, para que viese entonces que la muchacha había estado colocándose fuera de la vista del conductor del auto, en un rincón del edificio, adonde está el acceso, metros hacia arriba del nivel de la vereda y un poco hacia dentro del borde de la edificación. Salió corriendo otra vez, atravesó la avenida y continuó con su atletismo por la calle transversal, como queriendo alcanzar al señor del auto que por esa calle había puesto su conducción.   

   Esos fueron los hechos que yo vi. Las hipótesis a deducir serían variopintas. Se puede inferir también que el señor sería Anaukënëtën (dominador), y entonces la señora corredora, de igual modo, podría ser la gestora de beneficios para las cacerías, la Gamakiatsëm, siendo que cumplía con un seguimiento para la influencia del conductor del auto, como si Gamakia fuese él. Y de ningún modo quiero decir que no sean decentes, y hasta podrían adoptarme por unos veinte minutos como confidente, para que me cuenten cual es el caso, que con filos se trasluce, y como si fuese un particular juego de escondidas. Caso por supuesto del cual a nadie deben rendir cuentas, pero a mi como que me estuviese gustando que me tuvieran como amigo, que va’hacer.


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