Hipersalenas


escribidora-disfonia: …”:extravío, :preguntas, :expediente, :sumariante, :volcar, :suerte, :nada”…


La escribidora, señora de la disfonía


“..las neuronas se han especializado tanto en su función de comunicación que han perdido la capacidad para hacer otras cosas, entre ellas la muy importante función de reproducirse”. Ricardo Tapia, Las células de la mente, en: bibliotecadigital.ilce.edu.mx/../lascelul.html 

   La turista tan joven, que había venido sola a Vidocéano, estaba tramitando en nuestra comisaría, una denuncia por la pérdida del documento de identidad: Incomodidades que había sufrido, las descomposturas del clima, los enfriamientos de unas lluvias y anegamientos imprevistos. Y en los apuros para encontrar refugio, el bolsito de mano que se le cae en la correntada de los pasadizos de desagüe. Con todo el turistaje de la playa huyendo del súbito temporal que los había sorprendido, en ese caos que sobrevino, por las barrancas arriba, con la pérdida de su bolsito, y el miedo en la multitud, toda la tensión nerviosa.. Así se le hizo una laringitis aguda, fue eso lo que se manifestó en la señora, aparentaba ser por causa del distress y del frio repentino. Veíamos su mojadura y el desamparo que evidenciaba -aunque por suerte con su dinero depositado en el Hotel-, ..pero esto fue lo último que habíamos podido entenderle, nos lo dijo con esfuerzo y llevándose las manos al cuello.

img-temporal-tenerife-2010 .."la crisis del temporal y la laringitis"..

.."la crisis del temporal y la laringitis"..


Se le había producido a la muchacha, una completa disfonía enmudecedora, que no tenía otras complicaciones. Venía para asentar el extravío de su documento, y nos encontrábamos con que a su interposición la iba a tener que hacer por escrito. Era un incidente extrañísimo para la dependencia. El oficinista de la guardia la invitó a tomar asiento a la señora disfónica, y que no hiciera esfuerzos para hablar, se lo recomendábamos todos. 

Tranquilícese, escriba aquí por separado cada respuesta, para cada una de mis preguntas”, le había dicho el sumariante responsable. Y nuestro colega lo tenía bien comenzado el procedimiento, al alcanzarle esos papeles borradores de a uno por vez, esos esquela de colores y cuadraditos, por cada ítem del cuestionario de reglamento. Estando así las cosas, el trámite se regularizaba, y se iba cumpliendo con los informes de rutina, para un expediente que es por lo demás usual. La señora escribía en esas hojas anotadoras, una por una sus concisas respuestas para cada punto, ..el responsable las volcaba en el formulario de la repartición, ..nada de particular.. Eso fue hasta el momento en que llegó la pregunta puntual, después nos enteraríamos bien de cual se trataba, ..era la correspondiente al estado civil de la deponente. 

   La joven señora le requirió entonces por gestos al sumariante, para que le entregase una hoja más grande de papel. Contando con mayor espacio ella para escribir, nosotros habíamos estado viendo como se inclinaba sobre las palabras, a las que iba aplicada y concentradamente trasladando al papel. Y los minutos pasaban, seguía escribiendo su respuesta esta persona, desde nuestro aparte lo veníamos notando con extrañeza. Había completado una primera hoja, y le solicitaba silenciosamente más papel al encargado responsable del formulario. Con un paciente buen humor, nos hacía éste unos discretos visajes. Ya le tenía alcanzada otra hoja a la señora, y estaba en su sorpresa aguardando por la terminación de la respuesta, cuando se acercó a la mesa de despacho el Capitán del Turno, en su recorrido habitual por la seccional.

   Las novedades nos tenían ya a todos observando y pendientes de los hechos, desde nuestros puestos de trabajo. La señora ya llevaba un largo cuarto de hora abstraída en el detallamiento de la respuesta sobre su estado civil. Instruyéndose el oficial de lo que estaba pasando, tuvo el superior que llamarle correctamente la atención: “Ya está, señora, no escriba nada más; sin agregar nada ponga en la respuesta su firma y entréguesela al responsable”. Levantó su vista la escribidora, esta señora de la disfonía. Los miró con dureza al Capitán y al responsable, para enseguida volcar ella su mirada en la luz miserable que entraba por el montante junto al techo. Pudo aparentarse como que la lastimara la grisura del día lluvioso, porque se llevó las manos al rostro sobre los ojos, pero lo hacía en un intento por frenar el llanto que se le manifestó. No lo pudo contener, en un instante nos lo estaba mostrando en sus sacudones, lloraba convulsivamente. Y estremecida así como estaba, de todos modos en su ira, tomó los papeles adonde escribía sobre su “estado civil”, y los rasgó metódicamente hasta hacerlos pedacitos que abandonó sobre el escritorio.

   Fue así como entendimos cabalmente el estado de conflicto y afección que estábamos presintiendo en la señora desde su fondo, al trasluz de su postura como vacacionista solitaria en Vidocéano. Ese aire de desamparo, de persona abandonada a su suerte -algo que se había evidenciado por la crisis del temporal y la laringitis-, correspondía a un cuadro más profundo, más enraizado en la joven señora. La verdad es que nos entristeció la historieta de frustración que está llevando marcada sobre su cuero, ésta juvenil persona. En un tácito acuerdo, uno de nosotros fue a buscar el coche; el sumariante responsable la guió para que se sentase atrás en el móvil; y los dos la llevaron hasta su Hotel. Ahora ella va a descansar, y cuando se reponga, seguramente va a poder articular las palabras.. Y algo tendría también que mejorar este repodrido tiempo tormentoso que tenemos. No está para la playa, la verdad que no, para nada.


“Desde el momento en que un discurso, aunque no esté prohibido, no puede encontrar las condiciones para una exposición o una discusión pública ilimitada, se puede hablar, por excesivo que esto pueda parecer, de un efecto de censura”. Jacques Derrida, El lenguaje y las instituciones… 

¿Una Entrada Indeterminada En Estas Hipersalenas? CLICK AQUÍ
      Vaya y venga por los enlaces, si quiere.


Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, julio de 2010; SEM      

Tal vez usted pueda encontrar un poco más de contenido por debajo de los anuncios que ocasionalmente aparecen.
Perhaps you may find some more of content below the occasionally shown ads.

Anuncios

2 comentarios so far
Deja un comentario

[…] escribidora-disfonia: …”:extravío, :preguntas, :expediente, :sumariante, :volcar, :suer… […]

Me gusta

Pingback por oleajes « Hipersalenas's Blog

[…] La escribidora, señora de la disfonía […]

Me gusta

Pingback por cabello-castanho: “..pacto, :baldío, :seguir..” | Hipersalenas's Blog




Son importantes para las Hipersalenas los comentarios, puntos de vista, propuestas; la conversación nos hará bien; usted tranquilamente dígame; bienvenid@.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: