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circulacion-retrotribal\..: “:preponderarse, :cordialidad, :evidentes, :bailarines, :demanda, :múltiples, :ensayar, :disfrutables”. . .

Circulación Retrotribal
-narración con reseña-

¿Y por qué no baja usted del borde . . .?

¿Y por qué no baja usted del borde . . .?

   Quiere aclaraciones Kicimo Hoin. Su porte, al defenderse del abismo aún más hondo, nos recuerda a la famosa anguila escéptica, aquella desterrada de su isla griega. Pero sabemos que Kicimo no tenía por qué haberse acercado al borde desnudo. Por supuesto que las danzas de las Adoratrices pueden atraer a todos, que cualquiera se queda ahí pegado como chicle en la suela del zapato, tengámoslo en cuenta como un atenuante.

   Descomunal, perfecta y agradable circulación; la danza estaba perfumando tranquilizadoramente en la Cantera. Aún desde el borde desnudo podía sentirse la fragancia. ¡Qué hermoso, tan retrotribal evento yendo a buen fin sin ningún cielo!.. Y Kicimo Hoin iba a encararlo en una plática, para que dejase de preponderarse con brillos.

   Eso sucedía cuando las Adoratrices se estaban retirando -recordemos que a ellas también se las nombra como “esclavas del hagial diocarmio”-. Y ahí estaban ahora, dos personalidades, en reemplazo de las danzarinas, estaban la pinta de castaña cuadrada que tiene Yabir Terillán, y la cara brillosa de Owatre Lasavo.

   La continuidad de la danza debía seguir en el ritmo de las formas nuevas; esto era lo que desconocía Kicimo Hoin, y él necesitaba que se le aclarase el punto. Suponía que la danza había entrado en una desmesura impropia. Pero solamente se trata de algo que él no conocía previamente.

   Aclarémosnos con una reseña, quienes compartimos esta narración, sobre cómo es la ronda dentro de la Cantera y alrededor del Fogón: Los giros van por una senda en el borde del espacio circular, junto a la primera fila de escaños que rodean al Fogón. Desde el borde de la Cantera, arriba, cuando son las “esclavas” quienes ejecutan la danza, es fácil no advertir las formas nuevas con que se sigue el ritmo. El abigarramiento de danzarinas -a veces varias docenas a la vez-, y el lucimiento preponderante de los brillos, actuarían como una máscara que ocultase eficazmente la especial índole de los movimientos. Atendamos a esto para encontrarle unificación a la cordialidad posible. Porque, si alguien puede desconcertarse al tomar cabal noción de los desplazamientos retrotribales, no por eso se le puede tildar de “enfermito”, y menos aún de “perra piojosa” o “perro piojoso”.

   Con Kicimo Hoin sucedía, que él estaba advirtiendo las formas nuevas por primera vez, y esto lo consternaba. Las formas, antes disimuladas en el número de ejecutantes, eran luego más distinguibles, al practicarlas sólo dos de ellos: Yabir Terillán, la castaña; y Owatre Lasavo, de rostro refractante. Danzaban los recién ingresados, congeniaban sus pasos en forma tal, como para que fuesen evidentes las vueltas interrumpidas, ya en sentido contrario recomenzadas, y con otras detenciones y otros nuevos arranques, giros en un sentido y enseguida hacia el opuesto, al frente y de inmediato al otro frente. La inconstancia en sostener un rumbo, hacía que la danza le fuese enigmática a Kicimo Hoin. Pero cualquier otra persona también pudiese pensar, viendo eso, que lo allí expuesto eran los bocetos de otra ronda que se estaba ensayando. Ellos seguían bailando, ligados a un trabajo de preparación notable, en una concentración firme, puntillosa.

   Se remeció Kicimo Hoin. En lugar de abstraerse con sensatez en suspenso, se echó a proferir voces de reprobación para los bailarines: “¡Marchan en sentido contrario”! Con una rigidez de apariencia regresiva, de consuno con su aguzado y ya febril anguilosamiento, Hoin confrontaba con Yabir y Owatre, plenos de actitud vacía, pero completos de fervor danzario. “¡Marchan en sentido contrario!”, y .. “¡Se voltean, reversibles”!, también .. “¡Hacen reaparecer brillos de antes!”. Hasta que hubieron de detenerse los danzarines. Fue Yabir quien amarró con sacudones la ropa de Owatre Lasavo, para indicarle en un susurro, que arriba en el risco desnudo había alguien anguilado que gritaba.

¿Y por qué no baja usted del borde . . .?

¿Y por qué no baja usted del borde . . .?

   Owatre, en distonía desencajada por un breve lapso, ya estaba reflexionando, y al entender las exhortaciones, contestaba: “Somos todo el tiempo otros, esta visita del borde, otros de quienes éramos; por favor, cálmese”.

   Aquí nos es menester aclarar una maniobra en la circulación conversa y reversa: Tanto Owatre como Yabir llevan prendas exteriores con dos faces. Entonces, al cambiar de frente en el rondamiento, hacen al mismo tiempo una operación de vestuario, sin cambiar de indumentarias -conversa y reversa-, dan vuelta la prenda que llevan puesta. De esta manera, los brillos de antes reaparecen de dentro afuera. Por estas conversión y reversión simultáneas, levantaba además su demanda Kicimo, hacia lo que aparecía como una preponderancia calamitosa, de los fastos fenecidos de otrora: “¡Giran hacia el otro lado, deleites decadentes, noches luctuosas!”.

   Al frente, al otro frente, girar conversos hacia el arranque, reversa; pero ya se habían detenido, y reparaban en Hoin, su figura y sus dichos. Yabir alzaba la voz para decirle: “Atiéndanos; el proyecto se adecúa comparativamente para la cooperación necesaria, está en cambio con él mismo; usted debe sostener su atención”. Sopesando esas palabras, Kicimo, con su más recóndita gravedad les respondía: “Puede ser soberbia de mi vanidad, miseria de adhesión en rechazo de los costumbrismos, pueden ser las de ustedes como las alegrías escondidas de Lisboa; pero en último caso, ..¡jamás han de tocarme la nariz!”.

   Por lo bajo, Owatre le hacía un comentario a Yabir: “Es muy capaz, a pesar de su severidad”. Yabir hizo un ademán afirmativo y agregó: “Y está su organismo sano, tira vibraciones”. Kicimo Hoin parecía apercibir que su estentórea presencia funcionaba como un retén para la circulación retrotribal; y en un tono dicharachero les quiso confortar: “Tienen que continuar, no deben perder el ritmo. Me doy cuenta de algo interesante: quedan espacios por sus alternaciones de vanguardia y retaguardia. En esos espacios quizá se podrían colocar movimientos originales que sean detentantes de sentido”.

   En vías de repensar el tema ahora, nosotros en la reseña estamos coméntandolo, habilitándonos un punto de vista, ..éste: ..Los danzarines estarían abriéndose a dimensiones múltiples; Owatre y Yabir, conversa y reversa, frente al arranque girar al otro frente; adecuado ello al entendimiento de que en cierto modo.. el mundo siempre es otro distinto del que habíamos tomado como permanente; pero la inocencia de Kicimo no es un despropósito; a ver cómo seguía eso.

   Estaban captando Yabir y Owatre: su asistente interactivo estaba pasando de la reprobación al diálogo hondo. Fue Owatre Lasavo quien retomó la palabra: “Comprenderá entonces que las formas nuevas de circulación pueden darnos sentidos, en movimientos que ahora pueden desarrollarse. Usted lo ha dicho: en los espacios que abrimos, frente y otro frente, está la ocasión para colocar movimientos portadores y originales”. Yabir Terillán quiso culminar el punto: “Ya no reforzamos una sóla tendencia; vió los giros y que nos detenemos en otro arranque; no es más como antes, no hay unidirección retrotribal, el sistema explora”.

   Era como para extrañarse, por las risitas con que recibió Kicimo Hoin, esa andanada de los danzarines; ambos en efecto estaban algo demudados cuando le escucharon diciendo: “¡Pero están los dos bastante barrigoncitos!”.

   “¿Y por qué no baja usted del borde, ya que está tan en línea, para ensayar con nosotros algunos pasos?”, le ripostó sonriente Owatre, con su rostro todavía más lumínico. “Sí, venga a hacernos la prueba”, sumaba Yabir Terillán al envite.

   En la pausa que Kicimo Hoin adoptó, sus miradas hacia los danzarines relumbraban inquietas, y ellos se concernieron sobre la seriedad con que Kicimo estaba considerando qué hacer. Fue sin demora, y claramente esta vez, que la opinión articulada, sin gravedad y distendida de Kicimo llegó a ellos:

   “Hacen demasiados movimientos, y con ostentación. La notoriedad reemplaza a la regeneración retrotribal que anhelábamos. La ceremonia se hace retrógrada hacia actuaciones anteriores, y son parte de ello los ropajes reversibles, llevan el brillo de una obediencia impertinente. La circulación auténtica pierde su capacidad vectorial, la danza así no tiene la eficacia requerida, y el futuro se desvanece en continuaciones, revertidas desde tiempos que son convenientes de superar. Hay tensión de ocultamiento, murallas férreas. Se requiere mucho esfuerzo, para enmascarar con excesos el afán de permanencia sobre las costumbres repetidas; y esto a la vez hace que no sean disfrutables las antigüedades; y que el proyecto cueste mucho, no le veo como que así llegue a concretarse. Difícil que el pato dé leche”.

   No sabemos si habrá una tercera opinión; pero entre nosotros se nos hizo una batalla interior. Con plena estampa, Kicimo Hoin giró sobre sus talones y se fue del borde.


   Desde esta narración, vías hacia otros contenidos relacionados
(están los enlaces donde dice IR):

¿Y por qué no baja usted del borde . . .?

 

   En otra cornisa, después de 20 años con un secreto, «..en donde la escarpa permite el ascenso sin dificultades..» El portavoz en invierno había salido hacia el mar.. Vistas del seguimiento « Hipersalenas ╔IR

   «..danza creadora en la que el orden y el desorden se alternan de manera cíclica para contribuir a la organización del sistema.» Sergio Moriello en ‘Megatendencias’ ╔IR

   «Algo de proseguir deviene .. en nuevos sentidos, que desmadejan un decurso para el Oteador, en las siguientes aproximaciones a un entendimiento..» § b): Un estudio narrativo – en ‘Fusiones-1’ « Hipersalenas ╔IR

   «..perspectiva múltiple .. al mismo tiempo y en el mismo plano..» ‘Cubismo’ en WikipediA ╔IR

   

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7 comentarios so far
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Mi abuelo decía, “Lo nuevo siempre empujará lo viejo” Pero si lo nuevo empuja lo viejo, es porque lo viejo lo permite, ademas de que lo nuevo toma de lo viejo para “crear”. Danzarines de la vida somos todos…y “en ocasionalmente” mi danza se percibe retrotribal, suele ser cuando no debo lastimar a otros. Es como Dar pasitos para atras, por ser “cautelosa” Con perspectiva de permitir la danza de otros…Mari,Mari,Maru

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Comentario por Mari,Mari,Maru

Maru: Sabes hacer el pasito breve, el que no se queda corto al desplegar acompañamientos. Sumas a esta ‘circulación..’ un rico tema: que el valor, innovativo y/o para el conocimiento, de un contenido, no tiene que ver con la novedad del “envoltorio”. El aliento tuyo le da realidad sensible al blog.

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Comentario por Sergio Edgardo Malfé

[Por la curiosidad de Kicimo Hoin en esta circulacion-retrotribal…, está enlazando aquí el contenido de otra entrada: EnLaSendaPareja…]

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[En “los corrales académicos”, hay también “teoría y práctica danzarias”, como en ésta … Circulacion-Retrotribal.. con o sin “zapatillas de danza”; véase.. 2010/12/12/buen-tono]

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[De la Notificación para “Surgimientos…” :] del «Espacio Poético». Es en dicho relato sobre la aventura playera, en el que Yabir Terillán califica a un personaje de una manera improcedente, y será Kicimo Hoin quien habrá de.. [Ir a la Entrada]

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[…] del cuerpo con las señas del rostro, me interesó por su andadura literaria, en cuanto revela senderos entre diferentes campos de experiencia. Se efectúa un relevamiento de las vias conectoras, por detrás de las apariencias […]

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