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megalfajor\: ..”cumplir, :pudiésemos, :todos, :circunscripción, :iniciales, :retenernos, :dotación”..
2011/02/24, 6:03 pm
Filed under: agua-en-vasos, Narrativa, Poesía | Etiquetas:

         Megalfajor
      Ensayo Narrativo

«Cuando estoy enojado, ruego a Dios que sumerja nuestro globo en el sol ardiente y evite las penas de los que aún no han nacido, pero cuando estoy contento, quiero descansar para siempre en la sombra, hasta convertirme yo mismo en una sombra.» Thomas Edward Lawrence 

   Junto a mi estaba ella, me decía que me tranquilizase, seguíamos en el viaje de ómnibus. Nuestros contratos eran por separado, y como vendimiadores; esto hacía que nos conociéramos más abiertamente. Debíamos cumplir un recorrido, con paradas ya coordinadas, para cumplir en distintos puntos con las tareas de nuestra vendimia. Ella venía de Europa, había estado viviendo allá. En viaje con nosotros estaba una nena que era su hija, una chiquilla rubia difícil de entender. La nena me aturullaba con sus ruidos como gritos, por una capacidad de fonación dificultosa y diferente suya, y en un momento me pareció que me decía “cobarde”, se levantaba, se iba. Pero ella junto a mi, me decía que me tranquilizase.

   Había toda vez, en cada detención vendimiadora, algunos consumos nuestros, de la nena también, de los cuales yo me hacía cargo. De cargar el alfajor nos ocupábamos ella o yo, alternativamente; estábamos inquietos. Ya que los aumentos constantes en los precios, nos producían tales zozobras, como para que sólo pudiésemos, consecuentemente, avanzar con timidez en la vendimia. Al pagar las zozobras, éramos como camellas que no quisiesen resbalar sobre ese légamo amarillo, y así se perfilaba el vuelto que nos daban: su color se complementaba con una franja de olores armónicos, nada recomendables. Teníamos claramente sabido, que de esas influencias nos podíamos resguardar, poniéndonos al borde de la ruta, y cerca de los muros, los de recovecos y entrantes. Y también sabíamos que ese resguardarnos en los huecos, nos significaría atrozmente un adios mayor, y que sencillamente, eso sería una cobija tramposa para todos, lo teníamos en cuenta, y denegábamos servirnos de tal abrigo. Fue en esa misma etapa cuando ella estuvo respaldando nuestra postura. Su nena se había conseguido un rincón entre los asientos, y con su muñeca de corcho, jugaba a lavar los platos. Ella, al hablarme, iba repasando con sus dedos las esferitas tiernas de su collar: “¿Por qué iríamos a hacer los vendimiadores, que el desamparo y el abandono fueran mucho más eficaces?”.

   En ese acuerdo proseguiríamos; por eso podía seguir saliendo solita y con sus trotes nuestra vendimia; con el fin de lograr la confluencia de las pulpas. Pero esta junta pulposa, no había de ser cualquier confluencia: Al estar circunscripta, conseguíamos que la vendimia se sumase a tal circunscripción confluyente de las pulpas, y entonces se iba a poder reir a coro, con todos los pobladores de la zona, muy contentos ellos. De tal manera teníamos concebidas las salidas sucesivas. Sonreíamos entretanto, como si la vendimia fuese tan sólo un recuerdo asentado en el Boletín de la Sección Inteligencia.

ball-pens on cardboard-drawing by gustavo calzada

«..la imagen de nuestro equipaje en sus pantallas ácueas..»

Sin sospecharlo ellos aún, lográbamos desenchufar de su otrora gris, a los dañados, quebrados, enceguecidos. Ya pudieran echarse a semidormir trimestralmente, con total tranquilidad, con menos sufrimientos, por causa de los semi-acalantos pulposos. Mas en la siguiente etapa, al dar los pasos iniciales en el paradero -caminaba la nena acariciando y murmurándole a su muñeca de corcho-, ..pero, ¡quién dijera!: ..¡Iba a ser cuestionada nuestra confluencia! Se nos interponía con su automóvil reglamentario, una dotación de oficiales con monitores, y al retenernos nos indicaba: que nuestra vendimia apoyase las manos, los codos y las frentes, sobre el techo de su patrullero. Y nos interrogan: “¿Por qué están llevando ustedes ese alfajor apuñalado, de enorme tamaño, eh, y esto a la vista de todo el mundo?”.

   Es evidente que no les ha gustado la imagen de nuestro equipaje en sus pantallas ácueas. Como ni por muestra nos escapamos del derecho, por nuestro vendimiar y con el alfajor; a partir de todo ello y desde la vendimia nosotros -habrá que ver si esto le gusta a la dotación-, francamente podemos responderle: “Queremos ir con la verdad, hasta la verdad, por dentro de ella y más allá de sus detalles”.


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Hipersalenas relacionadas con este ‘Megalfajor’:

   Otro bocado previo magnificado, se trata de un megaguacate:
  • b): Templete adoración del pendulo símil aguacate
  •  
       Un viaje de rescate y una dotación submarinera que se interpone:
  • Vistas del seguimiento, -cuento-
  •  
       Con referencia allí a tiempos de plomo, otros personajes se encuentran y coinciden:
  • Zoco Barroso, un relato popular de plaza
  •  
       Por aquí tenemos a las dagas viajeras en globos hirsutos, y a un bagaje que nos motiva curiosidad:
  • a): Alrededor del Globo

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    Sergio Edgardo Malfé

    Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, febrero de 2011.   

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    4 comentarios so far
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    Como pensar en estar molesto cuando hay sabrosas golosinas?, y menos si se nos facilitan con aquellos expertos que las hacen y las llevan a su gran destino …Hacer felices a otros…Tal vez no por mucho tiempo, pero contribuyen…Mar

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    Comentario por Mari,Mari ,Maru

    No son duraderas las uvas, conviene usar las verdes para hacer collares; mientras estemos de vendimia estas frutas son más recomendables que los alfajores; pero en parte contribuyen estos igualmente, para definir bien al tiempo vendimiador, porque pasado algún tiempo, será el de los alfajores; los dos bocados son sabrosos.

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    Comentario por Sergio Edgardo Malfé

    Serche.
    Que tiempo que no podía leerte, bien vale a la pena muchas veces ya que al retomar el hilo uno se encuentra con gratos relatos. Bien por ti maestro!.
    Mage.

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    Comentario por Mage

    [Conversa en un almacén, Iniami, y de ahí el Enlace..:] ~Entre la distribución del producto para consumos almaceneros, y posibilidades negadas de descanso en los huecos, están los pasajeros de «megalfajor-ensayo-narrativo» […Porque también la señora rotunda había pasado la noche en un hueco, acontecer al que se niegan los portadores del Megalfajor]

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