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cosas asi no suelen pasar
2017/09/29, 7:43 pm
Filed under: agua-en-vasos, Cuentos Breves, Escenas | Etiquetas: , ,

  Maniobra especial

“..la realidad tiende al fraccionamiento perpetuo, a la variedad infinita”. Fiódor Dostoyevski

  Estaba auxiliándonos la señora, limpiando con lavandina las paredes del baño en la oficina; y de pronto le vino una descompostura. No había golpeado tan fuerte contra el piso. Pero igual hubo que contener la hemorragia. Ella decía: “A veces me ocurre, ya se me va a pasar”. La llevamos a que se siente en el living. Yo quise acomodarle los pies levantados en una silla.

   Ahí fue que la señora se despejó un poco más y nos planteó algo que la traía mal: “¿Por qué no tienen auspiciantes”? Entonces le dije: “¡¿Vos sabés que lo que no tenemos es tu apellido, por qué no conocerlo, eh?!” Ella intentó respondernos; quiso emprenderlo efectivamente, con inmersión en medio líquido, cada vocablo en el frasco correspondiente; conviene que estén en orden los elementos, ..¿como para ubicarlos en un transporte?

  Había sucedido algo previamente, con unos muchachos chinos en la esquina de un almacén; lo comentamos al verlos: “Cortan un tetrabrick de puré de tomate, con un cuchillo”. Esto era al mediodía, y ahí se sucedía alguna maniobra especial después del corte… ¿Por qué yo no podría luego recordar precisamente cuál fue la maniobra; quién se opone a que la recuerde? En conexión con eso, era mi deseo aparte el de manejar más o menos tres archivos, con orégano pues, y ponerlos en trasmisión, ..¿o no hacerlo?

   Lo que sí recordábamos es que el transporte de los enseres pintaba complicado; los tamaños cabrían apretados en el interior del navío a elegir… ¿Y sólo es mi parecer o se trataba de un batíscafo miniemergente? Por lo pronto debíamos ver bien donde estaba el grano vivo del asunto y donde el decaimiento diagnosticista. Pero aconteció que la señora reavivándose me susurró sus nombres completos.

  Cosas así no suelen pasar, ..¿te das cuenta?; eran novedades que conversábamos aparte en el trabajo. Sucedía que los pasillos se avalanzaban en las habitaciones; nuestras contexturas quedaban descolocadas por el mazazo de luz tenebrosa: Esa señora que tomábamos como una auxiliar era en realidad una procuradora médica actuando de oficio. Tuvimos en los gabinetes a la Doctora Hétorsa Gobárchick Firmaros. Nos remarcó esa parte singular de su patronímico, aclarándola: “Firmaros, como un verbo”.

   A nadie del personal le dió gusto su dictámen, eso que ella sumó: “Tendrían que tener un auspiciante”; pero ahí la pudimos ver bien: Toda una mujer, de rostro afilado y rubia, con su perfil profesionista, sus bucles, con lápices en sus bolsillos. Maldita sea, es lamentable que ya no se pueda hacer casi nada. Es importante el “casi”, porque una opción todavía hay: Con los algodones enrojecidos, algo se podría hacer. Cuesta darse cuenta de ciertas posibilidades: Si conseguimos que retrocedan los pasillos estirados; ¿por qué no llevar luego los algodones, y andarnos un paseo normal por el instituto?

“¿Pero qué les importará esto a los zapallos? Ahí están, creciendo de cualquier manera, como si no supieran nada, o como si lo supieran todo”. Eliseo Subiela

Malfé, Sergio ; Desde Argentina, Abya Yala; septiembre de 2017.

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Comentario por Maria Eugenia




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