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odios debidos
2018/01/27, 6:57 pm
Filed under: agua-en-vasos, Notas | Etiquetas: ,


 Los odios debidos
y la “debida obediencia”

   El 27 de enero de 1945, a las tres de la tarde, los soldados de la Unión Soviética, del Frente Ucraniano, liberaron el campo de prisioneros nazi de Auschwitz. Desde entonces, e ineludiblemente ante todos, se manifestó lo indecible. Se verificó como hecho, para el saber humano, la aniquilación emprendida industrialmente, que se efectuó sobre millones de personas esclavizadas en esa ubicación, Auschwitz, y en otros campos nazis de exterminio. Aquellos soldados soviéticos no llevaban cámaras consigo; las imágenes comenzaron a registrarse y darse a conocer días después. La degeneradez y el espanto, la ausencia de valores objetivos, el absurdo y la bestialidad, se sumaron con los años a una legítima y deplorable enumeración de precisiones y deleznaciones sobre este tema, que compendia consigo todo el mal de todos los tiempos. Han sido eventos negativos y altamente perturbadores, efectuados por gentes en las que difícilmente se puede concebir hubiera humanidad; son trágicos ejemplos de lo que jamás debería acontecernos, NUNCA MAS.

   Espanto de una maquinaria social tiránica organizada para el crímen, con deseos poseídos en un modo autoadjudicado de superioridad alemana: Atributos diferenciales y diferenciadores: quienes pertenecen tienen legales sus goces. Los otros, que no son parte en la selecta diferenciación, no han de tener disfrutes ni desear. El negativismo condujo a los aniquilamientos masivos, planificados y burocráticos, contra todos aquellos que fuesen inquietantes, distintos, despreciables y faltos de utilidad lucrativa. Era necesaria gente formada en un perverso sentido práctico para ejecutar esto, que bajo el régimen nazi había comenzado con asesinatos masivos de pacientes psiquiátricos. Se intensificó después contra judíos, gitanos, polacos, rusos, y un largo etcétera. Se estima que 1,5 millón de niños fueron transportados a los campos de exterminio nazis, menos de un 10% sobrevivió. Y esto es lo más horrible: que en el mundo posterior a la derrota del nazi-fascismo, siguieron aconteciendo genocidios debidos al deseo y la voluntad de dominación sin límites de los más fuertes: La fuerza, condicionada masivamente para ser tomada como valor destacable, se torna en un rasgo muy atractivo para los jóvenes masculinos con escasa educación; son los más proclives para ser manipulados hacia el odio diferenciador y el totalitarismo segregatorio. Mediante la seducción por las imágenes y los engaños teatraleros de los jerarcas del régimen, estos pueden conseguir: admiración apreciativa, e identificaciones con el empleo de la fuerza, y asimismo la “debida obediencia”, por parte de sus subordinados.

   Uno de los ejecutores de la Hecatombe nazi fue Rudolf Hoess, quien fuera jefe militar alemán del matadero de Auschwitz. De él nos decía Whitney Harris, uno de los hombres de leyes intervinientes en los Juicios de Nüremberg: «Él me impactó como una persona normal, esta fue la cosa horrible. El estuvo discreto y moderado, objetivo, concernido con la realidad de los hechos: “Este es mi deber de guerra. Yo cumplí con mi deber de guerra”.. Él sólo estaba actuando como un individuo sin importancia, en lo normal.» Hoess argumentaba como descargo, su participación como militar en una guerra, cuando en los hechos lo que hizo fue participar en una cacería étnica y en el exterminio de civiles, mayoritariamente de judíos. Un argumento semejante fue y es utilizado todavía por los defensores de la dictadura militar (1976-83) y del terrorismo de estado en Argentina (30000 desapariciones forzadas); los malvivientes pregonan sobre las torturas, asesinatos, y otros crímenes, que se debieron a “la guerra contra la subversión”. No ha de causar extrañeza que el antisemitismo se haya también presentado, dentro de toda la visión inhumana que tuvo el régimen militar genocida respecto de la sociedad gaucha. El antisemitismo fue una manifestación recurrente entre los represores del pueblo argentino, junto a su admiración e identificación con el nazismo, según testimonios oficializados de prisioneros sobrevivientes: “Cuando nos golpeaban nos decían: ¡Somos la Gestapo!” / “Si la vida en el campo era una pesadilla para cualquier detenido, la situación se agravaba para los judíos, que eran objeto de palizas permanentes y otras agresiones, a tal punto que muchos preferían ocultar su origen, diciendo por ejemplo que eran polacos católicos” / “A los judíos les obligaban a levantar la mano y gritar ‘yo amo a Hitler!’ Los represores se reían y les sacaban la ropa y les pintaban en las espaldas cruces svásticas con pintura en aerosol. Después los demás detenidos los veíamos en las duchas, oportunidad en que los guardias -identificándolos- volvían a golpearlos y maltratarlos”

   No se deben de callar estos asuntos por los supuestos de algún progreso superador y de un desarrollo conciliador que traiga un bienestar anunciado: Masivamente se promueven políticas de emprendedurismo y eficacia tecnológica; son tendencias usuales del neoliberalismo privatizador, que se constituyen en una forma de racismo, pues segregan a los pobres y les inhabilitan subsistencia. Sin embargo, los alcances de la segregación pueden ir más allá de algunos grupos excluídos y desfavorecidos, y llegar a la invalidación destructiva para gran parte de la humanidad. No están aquí exageradas las dimensiones del posible descalabro: Además del reemplazo modernista de trabajadores por máquinas, a eso se suma la Inteligencia Artificial en nuevos crecimientos de Aprendizaje Profundo. Y esto significa que en la producción concentrada de bienes intervengan procesos robóticos que se autoperfeccionen en la mejora de sus trabajos, y en hacerlos más rápido: Habría más cosas y más baratas, pero más desocupados, más exclusión y vulnerabilidad, y los voceros del mundo empresarial ya se acostumbraron a decir que hay en el planeta “demasiada gente”. Porque se piensa que sólo a otra gente le puede pasar; por ello sigue aconteciéndonos lo catastrófico.

─En aquel tiempo era una técnica habitual entre la mayoría silenciosa alemana procurar saber la menor cantidad de cosas posibles, para lo cual lo mejor era no hacer preguntas─  


Sergio Malfé; Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Enero de 2018


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4 comentarios so far
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Si con odio bastará para que mi ser tenga paz por tantas injusticias , nos daríamos vuelo Odiando … Que nos queda ? Solo eso debidamente odiar para calmar un poco los ánimos …

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Comentario por Mar

Hola Mar
Acerca de injusticias, odios, y la calma en los ánimos.., mi recomentarte estaría extenso. Pero me hacés recordar una canción de León Gieco, “El fantasma de Canterville”..
-..me han ofendido mucho, y nadie dio una explicación..
-..ay, si PUDIERA odiarlos, lo haría sin nigún temor..
Y así es: hay personas que no saben odiar
Un abrazo

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Comentario por Sergio Malfé

Así es … No hay tiempo para Odiar !

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Comentario por Mar

Debidos minutitos encontré, gracias Mar, para ampliarle encabezado a esto: “Los odios debidos .. (y la ‘debida obediencia’)..”

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Comentario por Sergio Malfé




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