Hipersalenas


la dominacion patrimonial
2019/01/24, 9:24 pm
Filed under: Notas | Etiquetas: ,

 Sobre la Dominación Patrimonial

   El vocablo Patrimonialismo denota una tipificación abstracta e ideal de reales acciones sociales. Es imagen desarrollada por Max Weber (1864-1920), sociólogo alemán.

   El Patrimonialismo se impone sobre la totalidad de los hechos relevantes en el conglomerado poblacional así regimentado; es impuesto sobre los aconteceres económicos, culturales, los psicosociales y afectivos. Una estructura de dominación con juridicidad amañada y favorable al régimen dominante. Éste se apropia procesual y normativamente, de las actividades que una población determinada pueda efectuar, mediante regulaciones avaladas por un consenso de sentido común que se ha incrustado masivamente, en las voluntades conscientes e inconscientes de la masa sometida al poder de un gran propietario, y del grupo de potentados que con éste se asocien. Con privilegios, tal régimen administrativo ejerce la apropiación para el lucro privatista de aquellas funciones y bienes que en su esencia deberían ser públicos. Escribió Max Weber: “Las grandes probabilidades lucrativas están en las manos del imperante y de su cuadro administrativo”. De ese enriquecimiento exclusivista, y del subsiguiente decrecimiento de las actividades en general, se deriva una mayor desigualdad socioeconómica, con lo cual se detiene el posible crecimiento económico de la entidad sometida al dominio patrimonial; en breve plazo ha empobrecido la mayor parte de la población. Y es irrelevante que el sistema dominado esté feudal, tribal, capitalista, comunitarista, peronista, socialista, colectivista, de corporaciones, progresista, o lo que sea: el decaimiento incide sobre todo el territorio y en la amplitud de sus habitantes.

 

   La concentración económica y la dominación del patrimonialismo carecen de sentido aún para sus perpetradores, pues. Sobre este tipo de administración expresa Max Weber: “Falta en absoluto, para la racionalización de la economía, no sólo el cálculo seguro de los gravámenes, sino también el de la masa de la actividad..”

 

   La administración patrimonial responde a las exigencias del mandante, no sólo las que versan sobre su hacienda privada, sino que su molesta dominación política se amplía y ejerce sobre las personas que no tengan implicación directa en las empresas del gran propietario mandamás. Los que inicialmente estén por fuera de los negocios privados del capitoste están menos sometidos a sus arbitrios; pero para someterlos más completamente y restarles autonomía, están las distracciones y la propaganda, y está la tropa propia del opresor, que puede obtener el disciplinamiento necesario para la apropiación de lo público, con el peso de las armas y la fuerza, cuenten o no para ello con el asentimiento de la población. Este tipo de administración tiende a ensamblar la dominación económica con la militar, con un pasar por encima o soslayar las regulaciones legales de la sociedad en vías de dominación; ejemplo de ello es el paramilitarismo sicario, y la formación de empresas militares privadas, ejércitos de mercenarios asociados directamente con el agenciamiento patrimonialista.

 

   La adhesión u obediencia por parte de individuos o grupos, para la dominación patrimonial, es practicada, dice Weber: “por razones de oportunidad, por causa de intereses materiales propios, o que sea algo que ha de aceptarse como irremediable en virtud de debilidades individuales y de desvalimiento”. En estos sentidos, puede visibilizarse y aprehenderse una incongruencia global y habitual en el marco de los Estados Naciones: que en el nivel de la pertenencia a un grupo o clase, las personas necesiten obrar libremente y para su bienestar integral, en el cuidado de los intereses propios de tal grupo, clase, o comunidad; pero que adopten referencialmente una identificación disociada, que la hagan con las tendencias y objetivos de los grupos patrimoniales dominantes. Las referencias se escinden con respecto a las pertenencias, y se promueven así identificaciones referenciales adversas a la realidad del grupo de pertenencia. Y es posible que acontezca en los momentos eleccionarios, que tales personas así escindidas, opten lamentablemente en contra de las necesidades propias, también en contra de su gente y de su tierra, y que así se consiga pírricamente que impere la devastación. En donde nada se puede hacer, no es sólo el pueblo llano quien pierde sus derechos, sino también quienes lo conducen.


Hamburgo,1931; estibadores desempleados. ℑmagen Commons provista por Deutsches Bundesarchiv


 En 2019 se cumplen cien años de la publicación de La Política Como Vocación, disertación sociológica de Max Weber que analiza histórica y sociopsicológicamente las acciones político partidarias para precisar el perfil psicológico conveniente de quienes se orienten a tales acciones: “Por política entenderemos solamente la dirección o la influencia sobre la dirección de una asociación política, es decir, en nuestro tiempo, de un Estado”.

  Los aportes de Weber a las Ciencias Sociales hicieron foco en los modos de comportamiento humano en la historia y las sociedades, desde puntos de vista culturales, psicológicos y antropológicos, con un raciocinio filosófico antipositivista capaz de captar los procesos sociales y económicos desde una perspectiva personal. Un agudo observador y analista sociopolítico, desplegó un moderado nacionalismo alemán progresista con inclinaciones liberales, y tuvo críticas antisoviéticas, las que efectuó en los años iniciales del socialismo en la URSS.
 
Para un adentramiento en la continuidad weberiana del siglo XXI,
visitar Max Weber Foundation (Max Weber Stiftung), sitio en Alemán e Inglés.


  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Enero de 2019

Anuncios



A %d blogueros les gusta esto: