Hipersalenas


# bibliosanacion-2



   De la autogestión con material onírico,    para la intervención bibliosanadora.


 I)   Hay razones de existencia y estéticas para intentar esto de perdurar en los intentos continentes para con uno mismo y los semejantes. Pero no todos estamos acompañados: Cuando a veces nunca hay alguien, entonces despues es siempre ahora para comenzar, y luego más tarde y todo el tiempo, perdurar.


de origen sumerio las primeras "letras"

 Para el bienestar y nuestros intentos continentes, nos ayuda el tener con nosotros “trabajo de ensoñación”, al dormir y descansar. Se nos pueden figurar sombras de presencias, y en una complejidad de situaciones que muchas veces nos asombra(1) y conmueve. Dicen los Upanishads: “la sede del sueño es un lugar intermedio entre el otro mundo y este, desde ahí, el alma ve ambos mundos”.

   La conversación en torno a lo que hayamos “soñado”, si se hace presencialmente y con personas con quienes nos gustase conversar, es toda una experiencia. En condiciones ideales, esa acción de compartir nuestros “mundos internos”, nos fortalece mutuamente la esperanza, y nos lleva a conocernos mejor.

   Como prácticamente y por lo general sucede, que nos encontramos “solos”(2), superaríamos igualmente la melancolía de esta deprivación, por atender las referencias y enseñanzas, que los maestros del arte y la sabiduría seguramente tienen tendidas hacia nuestros “sueños”, esas consultas nos habilitan sobre una dimensión de sentido compartido: la bibliosanación con las obras nos aserciona psico-socio-culturalmente, en un espíritu mayor.

   La intervención bibliosanadora autogestionada con material onírico, resulta operando sobre la inserción de las personas en una historia cultural y de conocimiento, abriéndose la posibilidad de aplicar el material onírico, para la recuperación de documentos con historias y experiencias anteriores.


(1): Seleccioné un “trabajo de ensueño” mio que me produce algo de ese “asombro” mencionado: Me encuentro en un campito levantando un barrilete (papalote, cometa, kite), tengo dificultades para elevarlo. Acierta a acercárseme para ayudarme, cosa que cumple dándome con su autito transportación, una muchacha madura con anteojos oscuros y un esquema corporal de fuerza psicofísica y viveza dura. En las pocas palabras que cruzamos me muestra una cultura refinada y conocimientos. Le pregunto si ella es universitaria. Me dice que es “Miniaturista”, que un año estuvo estudiando la especialidad, y .. (aquí empieza a hablar tan rápido que no puedo seguirle los contenidos) .. “pero eso ya pasó”, agrega, y ahora se dedica esa profesión. Le mascullo, “mmm, miniaturista”. Me dice sobre mis actividades, sobre mi levantar barriletes, quiere saber cómo es tal asunto. Decido mostrárselo en concreto, y detenemos el autito para intentar un levantamiento, pero no parece un buen lugar el que elegimos. Es una suerte de cobertizo, sino una galería subterránea; tenemos por encima un techado contínuo, como si corriesen por esa amplitud cubierta las vías de algún tren. Allí estando, con mi barrilete blanco y la muchacha. En ese momento escucho un grito estremecedor con mi apellido, y veo a alguien entrar raudamente a una sala de espectáculos contigua. Llego hasta la puerta y miro por ver quien es aquel que me llamaba. Sale una figura grandota, con un maquillaje y vestuario que lo asemejan a una estatua de bronce patinada. Se detiene junto a mi y me saluda, preguntándome cómo ando, ..¿quién será?. Yo le respondo: “Y .. ahora no ando muy bien, pero en los años de mayor actividad estaba con ustedes los actores”. Y el personaje me dice que lo sabe, que él es Alfredo Alcón. “Pero, ¡qué bueno!”, le digo. Y juntos traemos a la actualidad algunas incidencias memorables que atravesábamos por aquel tiempo que yo refería. Le pregunto si es cierto que una dama famosa y de mucho dinero, esté ayudando al trabajo y bienestar del ambiente teatral. Me dice “Alcón” que eso está por verse, que la señora en cuestión tiene prometidos 16 mil m. de pesos, para el teatrismo, pero que por ahora los billetes no se muestran. Le cuento que acabo de conocer a alguien que quizá me levante de mi malestar, alguien increíble, una … Y aquí se nos adosa una mujer de corta estatura y gordoncita, con maneras vulgares y en dominación agresiva, y es ella quien profiere como burlándose: ..”una Miniaturista”. Yo decido alejarme de la confrontación con esas actitudes de la “enana adiposa”; me despido cordial y alegremente del actor. La mujer dice para ambos, pero dirigiéndose a mi: “¡Dénse cuenta que pueden trabajar y que necesitan ayuda!”. “Alcón” me está respaldando sobre mi justa manera de existir, me dice: “Que sigas bien así, y te vaya muy bien”. Yo le hago un ademán a “Alcón”, mientras la miro a la mujer intérpretadora y desvalidante, le digo a él: “Atendéla vos, Alfredo”. Y él me hace un gesto de afirmación con la cabeza. (A partir de este “sueño”, está hecha aquí una recuperación bibliosanadora, agregándosele una elaboración mia de texto, en el punto IV).

(2): Del Censo Argentino 2001: sobre la totalidad de hogares (10.073.625), había por entonces una significativa alícuota de hogares con una sóla persona (1.498.275). En ese contexto, como señalan los datos para la Ciudad de Buenos Aires, en la última Encuesta Anual de Hogares Urbanos (EAHU-2009), el porcentaje de gente sin pareja, entre los mayores de 14 años, alcanza al 49%. El nivel de representación de la EAHU cubre al 90% del total de la nación. Los datos más actuales, del 2010, están aún en procesamiento. Cabe inferir, por el marcado de tendencias que Buenos Aires históricamente impone sobre la población toda, que el porcentaje nacional de “gente desunida” irá en aumento.


 II)   En mi experiencia se me está diciendo, que la ampliación del material onírico hacia la lectura, señala pasos de convivencia que se pueden ir dando. Las ausencias hacen la oportunidad para estimular los sentimientos, las reflexiones y los pensamientos… Y luego, por las obras, lograr con el medio socio-cultural y con las personas, una conección, haciéndola más completa y formadora. Por colegir aspectos que estaban olvidados antes de la intervención bibliosanadora, en el devenir de un enriquecimiento y conocimiento de sensaciones y vinculaciones, con una sensibilización hacia otras historias, actitudes y sentimientos, integramos un aprendizaje que permite captar más realmente al mundo(3). Los pensamientos que soñamos preparan nuestras acciones de la vigilia, y, con nuestra imaginación avivada por la lectura, de las meras acciones pueden resultar experiencias.


de origen sumerio las primeras "letras"

 Uno es quien estuvo labrando su ensoñación, como parte de la gente real que está en marcha. Y no tanto así de gentil y real es el simbolismo que a los “sueños” puede abrocharles, una interpretación por los sistemas de pensamiento preponderantes sobre la vida psicológica, así me lo dice mi experiencia. Para palpitar desde nuestros sueños a nuestra vida compartida, en éste lugar (el tuyo, el mio, el nuestro), y no en “cualquier lugar”, es necesario el sostenimiento de una cultura interpretativa que sea creadora de identidad.

   Las premisas con que esos sistemas de pensamiento preponderantes definen, a nuestras identidades y a nuestros sueños, lo hacen sin una consideración centrada en la forma en que se articulan. Resultamos siendo como “carácteres” en nosotros mismos, ubicados como representadores de una significación metafísica. Sustentan -por su definición “positiva” de la persona, y utilizando un simbolismo o una significancia psíquica-, a la aceptación de secuencias escindidoras para nuestras vidas(4). La ontologización en las actitudes e interacciones, de ciertos esquemas verbales que las tematizan, produce una tergiversación dualista regenerativa, que atenta contra nuestra comprensión de la realidad. La convención sujeto-objeto de los actos lingüisticos no se corresponde con la complementación procesual de las existencias y del mundo.

   En cambio, y puntualmente en cuanto a los sueños, si atendemos a las gramáticas y pautas conectivas que ellos revelan, soslayando los principios explicativos que les atribuyen ciertos sentidos latentes: Esto nos posibilita trabajar desde ellos, con mayor apertura a los cuestionamientos, teniendo mayor autonomía existencial, por un frente algo distinto que el de aquellas premisas que nos señalan el camino de las habitualidades. Nuestros procesos anímicos no solamente han de tenernos sentido porque estén apuntando desde nuestro interior a “eso” deseado; o porque nos develen un “más allá”, en un firmamento mitológico; ni nuestro pensar ha de ser jugado “más acá”, por sus semejanzas sígnicas materiales. No es la consideración positiva de los fenómenos aquello que los identifica, sino que cada parte emerge desde su complejo a las relevancias de identificación e identidad, por esa organización formal que las comprende, y por las señales que delinean el perfil de sus pertenencias y emergencias(5).


(3): Refiero de esta bibliosanación, en cuanto no enfrasca a la persona sobre la denotación de las imágenes y las sensaciones -denotaciones interpretables y simbolizables usualmente desde los sueños, aunque siendo principalmente señales indicadoras de estilos y marcos contextuales-. Y como la atención, al ser volcada sobre las señales indicadoras, remite de otra manera a resultados que son al menos interesantes, es mi experiencia: En un sueño mio de finales del 2010, independientemente de los “contenidos” del mismo, eran remarcables las vinculaciones y marcos que allí mi mente estaba sugiriéndome: [-El tiempo presente y los recuerdos estaban entrelazados – Las argumentaciones eran de aceptación sufriente y rebeldía (una familia humilde y de lucha, en conversaciones con intimismos, historia de sentimientos, un tramo de esas vidas) – El ambiente que se me pintaba era el de impregnaciones como neorealistas muy sensibles-.] Estos señalamientos me llevaron a tomar un autor: Lubrano Zas, y a releer sus cuentos. En una de esas páginas me hallé con la referencia que Zas hace sobre Mateo Booz. Yo recordé borrosamente haberlo leído, pero con mi embotamiento “natural”, no lo tenía presente. Lo recuperé a Booz en un libro de “Cuentistas Argentinos” que desenterré de mis anaqueles. Cuando hubo pasado ese primer tiempo de lecturas (del cual no viene al caso mencionar la bibliosanación particular que la lectura de los cuentos de Zas ejerció en mi espíritu), me puse a mirar en la Web por las obras de Booz que estuviesen digitalizadas. Hallando algunas, esto me llevó a conversar sobre su importancia con otras personas. Y bueno, ..me encontré con que “El Cambarangá” no tenía accesibilidad completa. Y es un cuento tan relevante, además de ser indicado para las felices fechas de fin de año.. Entonces lo edité y cargué en el Blog de las Hipersalenas. Esto obtuvo algún eco, en conversaciones e ilustraciones suplementarias. Podría decirse que no estuvieron completamente mal, ni mi procedimiento seleccionador ni los resultados que se dieron hacia obras acompañadoras, y tal vez fortalecedoras. O sea: la recuperación de materiales así intentada, puede o no ser “sanadora” en la dimensión del individuo, pero resulta informadora y superadora en un sentido progresista y socio-cultural.

(4): Tocante a los “sistemas de pensamiento” -los que pueden haber crecido desde ideas o acontecimientos, desarrollando consiguientes fundamentos teóricos que en parte se adecuaban a los hechos, pasando por la hipertrofia de hacerse “concepciones del mundo” (Weltanschauungs)-, me parece aleccionadora una reflexión de Carlos Vaz Ferreira, sobre la “sistematosis” de las religiones: “Al calor del sentimiento religioso, la razón humana se moldea y colorea en formaciones que, enfriadas, son las religiones. Los hombres las van conservando; pero lo que hay que conservar es la llama.”

(5): Al integrar conversacionalmente un procedimiento como el informado aquí, que atiende a como se pueden entender por sus señales contextuales las preferencias, y valorarlas en su condición de señales, y no en su positividad organísmica o simbólica, o en su significancia; por esta integración conversacional en un razonamiento colectivo, quedan descartadas la univocidad y precisiones singularizantes del enfoque, no tiene pretensiones de “solución”, es una experiencia y sus reflexiones: “Si lo correcto fuese realmente correcto, diferiría tan claramente de lo no-correcto, que no sería necesaria la argumentación”. Zhuangzi (o Chuang-tzu).

  Hipersalenas relacionadas con esta página:
  • Una práctica de BiblioSanación (Biblioterapia)-Web.
  • Fusión de experiencias por bibliosanación
  • Ensayo con Preliminares Biblioterapéuticos en un documento Word
  • Página «Bibliosananación 1», sugiriendo ‘e): Bibliosanación Insólita, con las Cifras Postales Fantasmatarias’
  • Cruz-rara, -apertura, -objetivos, -acciones
  • Tron-coso: Poema Concreto de Bibliosanación Conversacional e Hiperventilaciones.
  • Complemento de Consideraciones Finales para ésta Página
  •  III)   Aparece un cambio interpersonal. Y no hay otro cambio, los cambios no están “en alguien”, las secuencias entre las personas pueden cambiar, allí está el quid. Por la puesta en diálogo, ..un cambio interpersonal, en parte originado por la bibliosanación y los sueños (rf. nota 3 aquí supra: “..en el Blog de las Hipersalenas. Esto obtuvo..” ).

       Esa “puesta en diálogo” transluce fenómenos apareados: 1º), un cambio en la esfera de relevancias del intercambio personal: el enclave relacional cobra otras dimensiones y calidad. Y 2º), un cambio de eficacia relativa en nuestras combinaciones con el orden inconsciente (ese “otro” que somos al dormir y soñar).

       Así como los hechos interpersonales anteceden a los “instintos ó pulsiones”, y asimismo son las interacciones precedentes a las “personalidades” o “carácteres”, etc; la sobrevivencia de esos cambios apareados que apunto, se deriva de la organización de ellos en las sucesivas fases del proceso aquí esbozado.

       Y un principio de organización, en cuanto al filtro seleccionador de temas vinculares y marcos contextuales en los sueños, me parece que puede plantearse, en grados, con una grilla que en principio considerase:

    A), las localizaciones del ensueño, si fuesen campestres ó urbanas, ..¿cuáles paisajes la mente inconsciente estuvo figurando?.
    B), ..si tuvimos personajes, ¿cúantos eran, todos a la vez o en un “orden de aparición”?
    C), los tipos de vinculación entre los personajes; si son de tipo amistoso ú hostil, de conductor y conducido, de igualdad ó de dominio y sumisión, de raciocinio ó de pasión.
    D), de la intensidad sensible en el contacto con ámbitos y figuras; si lo sintiésemos en la piel o por otros sentidos, si fuese impresionante o liviano, si hubiese en los personajes agrados o desagrados manifiestos por estar contactados en el sueño.
    E), ¿hubo argumentaciones de lenguaje o prefigurando tal canal?, ¿de qué clase fueron?, ¿cuáles niveles de creatividad-simpleza y abstracción-sujeción se ponían en juego?.
    F), ¿eran animadas o tranquilas las figuraciones y sus continuidades?, ¿había velocidades o quietudes?
    G), en cuanto al arreglo o desarreglo en las escenas, ..¿qué prevalecía?, ¿entropía o sintropía?, ¿había decadencia o vitalidad?
    H), de los acaecimientos en el sueño, ¿estaban alineados en una cronología lineal?, ¿o había entrecruces de tiempo, anticipos ó rememoraciones?

     IV)   Pudiera ser que en este punto continuase, a través de distintas historias, en un cónclave de ellas, la sesión iniciada con ese “trabajo de ensueño” (el que he puesto aquí en el punto I, nota 1). Refería yo allí mi asombro por las sombras ó máscaras que se me presentaban, y por el tejido de acciones de acciones y argumentos, que se jugaban en una urdimbre ambiental también particular.


    de origen sumerio las primeras "letras"

     De esa fantasmática tomé como señalamientos para autogestionar una bibliosanación, a los siguientes temas vinculares y marcos contextuales: ../un ámbito rústico como también silvestre ó semiurbano/, ../una concertación entre los intentos “mios” y la atención cultivada de la “miniaturista”/, ../rememoraciones amistosas intercambiadas con un personaje de alto plano/, ../aguante ante las denostaciones vulgares de una intrusa/.

       No fue fácil conducir psicológicamente el encuentro con las posibles recuperaciones narrativas que esos procesos me sugirieron. Conjugué actividad mental de órdenes variados en el tramado, que resultó matizado de esta manera, con yuxtaposición de ocurrencias mias, que se suman a las tan actuales pifilcas egipcias y a un relato de Manuel Gutiérrez Nájera:


     “Yo recordaba en ese instante las congojas y angustias de una noche pasada en Tula. La alcoba que me habían dispuesto, tenía una ventana con vista al corral. Apenas me había tendido perezosamente en una cama apolillada, cuando un mosco de esos que se parecen a los periódicos de oposición, empezó a zumbar. Me levanto, enristro un botín, y ¡zas! lo lanzo a la ventana en cuyo vidrio estaba descansando el mosco. El animal voló; en cambio el vidrio se hizo añicos. Cuatro perros hambientos aullaban en la puerta y doce grillos gemían en las concavidades de la piedra. Un endiantrado olor de droguería escapábase por los tablones malunidos de un armario chapeteado. Descerrajé el armario; adentro estaba un botiquín con pomos de cloruro, aceite de bacalao, esencia de copaiba y trementina. Arrojé el botiquín por la ventana y volví a acostarme. Eran las cuatro de la madrugada. El gallo que había olido la mañana como huele un lerdista los banquetes, rasgó el aire con su agudo quiquiriquí. Estaba en voz. Creo que empezó a cantar el credo de “Poliuto“. Las gallinas se despertaron y siguió el concierto. En un pantano las ranas empezaron a cantar también, pidiendo rey. A poco andar el tiempo, por supuesto, se escuchó un gran bullicio en el corral. Mi hospedero entraba ahí armado de una cuchilla tan afilada como la de Saturno: iba a matar un cerdo. El animal salió pesadamente como un senador al terminarse la sesión. Los verdugos se le echaron encima y empezó el combate. De aquel hocico pétreo salían gruñidos de coraje y estornudos de dolor. Aquello no era voz, era un ronquido elevado al cubo. Los verdugos lanzaban unos votos redondos y sonoros. ¡Qué agonía! Cuando el mayoral de la diligencia tocó la puerta de mi alcoba para anunciarme la hora de la marcha, yo estaba casi muerto”.

       Ahí no se podía dormir y ni remotamente soñar. Menos mal que ese autor no fue muerto por el “mosco porcino”..(!)… Esta hibridación de especies le dio continuidad a mi transecto textual.. Siguió concretándoseme en un ribeteado desbordante de hilos oscuros y pesados, cuando no disonantes. Pero no hay nada más interesante que estas suertes híbridas.

       El transecto narrativo sigue en su vía, va a conservar su rumbo gracias a una serie de torpezas geniales en dos patas, que en cierta forma prefiguran sus inevitables consecuencias exitosas con un resumen:

       En primer lugar, como hipersalenador estoy defendiendo mi causa. Una grave injusticia se está cometiendo contra mi. De hecho, soy escuchado ahora por un Funcionario Instructor para estos casos. No le veo bien el rostro, lo tiene pintado en rojo, azul, y negro. Esta impresionante figura parece encontrar a mi defensa muy placentera. Por cierto, yo necesito que se solucione mi causa, entonces estoy utilizando para mi defensa a todos mis recursos de elocuencia suspicaz. Y mis argumentos hacen, con su patinaje estático, que el deslizamiento le agregue verosimilitud a mi requisitoria.
    En segundo lugar, es evidente que el Instructor obtiene gran gozo en su función de auditor para mi causa. Por eso se demora en expedir la justa compensación de la que soy acreedor. Me hace exponer más largamente que lo necesario, por el gusto de oirme. Mi pensamiento me dice que quizá es un tradicionalista. Y para los tradicionalistas pudiera ser chocante que, en la escena con el barrilete, el empoderamiento estuviese en manos de la “Miniaturista”. Y sin embargo ella pasa momentos felices en los intentos coordinados que estamos haciendo por alzar el barrilete blanco.

       Por último, conviene saber que ni la Miniaturista ni “Alcón” desean riesgos para el vuelo del barrilete. La manifestación total del vuelo no les importa. Yo acepto este designio, porque en el barrilete está el alma de mi corazón, y es sabido que sobre estas almas pende la amenaza de secuestro. Sólo en el vuelo distante, podrían capturar al alma del corazón. Con sus odios, ambicionan tal secuestro los “moscos porcinos” denostadores, que aguardan femeniles y como enanitas gordas, en las puertas de los teatros silvestres. Conviene que el vuelo alto no les facilite sus maldades. Será la concreción de altitudes, para cuando “Alcón” haya completado su tarea reeducativa y rehabilitatoria con el genérico engendro, estarán así pacificadas las rutas aéreas.

     V)   Consideraciones Finales

       ..Este ítem es como adjunto y complementario, son consideraciones que están haciendo una diferencia con el contenido previo de esta página. Porque para las fechas de mi redacción en torno a los sueños, se surgió una noticia desde la región norteña de Argentina. Y esa información me llevó a moderar mis rasgos de ego comunicacional… [Estas consideraciones  tienen su continuidad en la siguiente Entrada: Complementa Bibliosanación y Sueños. Las fuentes referenciales para las “Consideraciones F..” están en un acápite separado abajo.]

      Citando Fuentes:

    Isabella Leibrandt, Universidad de Navarra: El aprendizaje intercultural a través de la literatura, en Espéculo, revista de la UCM: http://www.ucm.es/info/especulo/numero32/aprendiz.html
    Gregory Bateson: “Pasos hacia una ecología de la mente”; Ed. Carlos Lohlé, Buenos Aires-México, 1976
    aut. cit: “Espíritu y Naturaleza”; Amorrortu, Buenos Aires, 1979.
    Drioton – Vandier: “Historia de Egipto”; Eudeba, Buenos Aires, 1971.
    Manuel Gutiérrez Nájera: “Obras, Prosa, artículos escogidos”; México, 1910: http://www.archive.org/stream/obrasguti02gutiuoft#page/n3/mode/2up
    Noé Jitrik, Entrevista en “Telar, Revista de .. Estudios Latinoamericanos”, Univ. Ncnl de Tucumán: http://www.filo.unt.edu.ar/centinti/iiela/revista_telar/revistas/telar5.pdf
    Ricardo Malfé: “Fantásmata, el vector..” -cap. 2: Fantásmata en el sueño y en la vigilia-. Amorrortu, Buenos Aires, 1995.
    Carlos Vaz Ferreira: “Fermentario”; Montevideo, 1938; y “Lógica Viva”; Ibid, 1963: http://www.cce.org.uy/cce/images/vaz_ferreira
    Alan Watts: “Psicoterapias Este-Oeste”: Ed. Kairós, Barcelona, 1973.
    aut. cit: “La Suprema Identidad”; Sudamericana, Buenos Aires, 1961.
    Lubrano Zas: “La gente hace bien en no creerme”; Grupo Editor Mensaje, Lanús Este, 1973.
    Fuentes específicas para el ítem V, de ‘Consideraciones Finales’.
    Noticia: http://www.MisionesCuatro.com/ampliar.php?id=19612
    Varios números del periódico Acción, de Incupo; Reconquista, Pvcia. de Santa Fe, 1991-1992.
    Marvin Harris: Jefes, cabecillas, abusones; Alianza, 1985.



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    Sergio Edgardo Malfé

    Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, febrero de 2011.   



    6 comentarios so far
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    Ser: me llamo la atención de tus citas “La ecología de la mente” y sobre tu exposición la tendré que ir tomando con gran esmero y buen tiempo, dando tiempo a mis encuentros interiores, para ir aplicando a los exteriores en conjunto a todo lo que me rodea, para Saber que sentido darle a mis sueños… Y cuidadora deberé Ser de que mi alma no sea conducida sino permanezca libre y consciente de si misma. Maru

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    Comentario por Mari,Mari ,Maru

    Maru es de buen cuidado, y permanece en el “Espíritu Sano”(!), pero atención, porque no lo hace por precepto, no tiene el “deber” de hacerlo, le da tiempo esmerado a sus encuentros, eso es ¡calidad!, gracias por lo que me toca de ello.

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    Comentario por Sergio Edgardo Malfé

    Serche.
    Mi vida me enseñó que los ensoñamientos a una la llevan a vivir a una choza humilde de hermosas alboradas e indescriptibles sueños que son los que nos permiten cruzar las fronteras de lo increíble para poder encontrar lo que hemos de vivir con amor, fronteras de sueños que muchos no se atreven a cruzar por el temor de no saber hilar la vida, de no saber labrar a tiempo la tierra y no poder realizar los sueños de sus vidas por no saber despertar cuando se debe.
    Que hermoso es lo que has escritos, una vez más logras llegar a lo profundo de la mente humana en forma sutil.♥
    Mil felicitaciones che.♫
    Mage♫

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    Comentario por Mage

    Mage: Esas ensoñaciones tuyas concitan la recuperación de un texto con paisajes campestres, que es sentido fuertemente por las personas allí figuradas, con vitalidad intensificada; y sugieres la argumentación de “traspasar a otra zona” (con la expresión de ‘fronteras’).
    En cuanto al “temor de muchos”, puede que sea incapacidad y reserva, porque (citando a C. Vaz Ferreira): “Cada hombre puede verse hasta cierta hondura. Lo más impuro está más abajo. Pero lo más puro también”.
    Ojalá esta respuesta sea por vos bien recibida, así como me son bienvenidos tus estimulantes comentarios. Hasta Pronto.

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    Comentario por Sergio Edgardo Malfé

    Maestro.
    Cuando escribes con tal sutileza y encantamiento, sabes traspasar la frontera de la mente para llevarnos volando a desarrollar más esa imaginación tan necesaria, que debemos tener los ser humanos para poder realizar los sueños que para muchos son una utopía y lo relacionan con la política…Y creo que no debe ser así ya que los sueños nos permite tener alas para elevarnos y alcanzar aquello que necesitamos para nuestro bienestar. Ojalá que cites más relatos tan sensibles como éste, mil felicitaciones.
    Mage♫
    Tú relato llega al el alma

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    Comentario por Mage




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