Hipersalenas


rarezas jornada singular
2017/03/20, 8:40 pm
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  Rarezas de una jornada singular

Mi salida diaria estaba llevándome cómo a tiro de fusil desde mi vivienda, a una buena media hora de marcha llana. Reparé en un asunto que hay en el vecindario: tiene una casa con rasgos particularmente originales. Y realmente es una arquitectura rara. En el contexto se destaca con una cúpula que es lateral en lugar de ser techo: Mochetita saliente para el frente de la casa, y cuenta con reflejos de un revestimiento vítreo. Se localiza ahí algo digno de ser visto: un híbrido bonaerense entre casa de estudios y colchonería. Buen lugar para escribir yo una carta, dentro de una habitación sobre la vieja salida de carruajes, un piso alto en la esquina. Pienso que escribiría líneas dirigidas al alma de mi vida, contándole la surrealidad del sitio: Si lo visitas y se te da por recorrer el solar, hay una puerta que por asquerosa resulta rechazante, pensar en abrirla es disgustante, inviable.

PieterBruegel_TorreBabel_detalle

Y el sótano resbaladizo donde deslizarse y caer; las superficies pulidas te llevan al fondo como por un embudo de vidrio; unas pocas saliencias rugosas mantienen a la visitación en sus cabales. Por suerte para mí, al salir de esa casa provechosa, se me iluminó un crepúsculo dorado, tiempo de nueva vida. El sentimiento me hizo caminar por calles varias y encontrarme con facetas incidentales, cómo fue con los vendedores callejeros de fruta. Se me había hecho tarde para retornar con el almacenero las botellas dentro de mi bolsa, y además tomar un ómnibus, y trabajar con las páginas amarillas de las guías telefónicas que también llevo en la bolsa. “¿Y va a poder hacerlo?”, me preguntaba al pasar el vecino Glubio, un señor acomodado con quien nos conocimos en andanzas de runfla callejera. “¿Cómo que no?”, le respondo: “Mi recorrido es por patios internos con jardines, acá nomás, en un área con muchas calles y pasillos que conozco desde mi infancia; delo por hecho”.

Entonces me alejo de Glubio, y arrimaré a otra conversación; es en mi patio; toda gente conocida, chicas y muchachos en su abuelidad, un agrupamiento de vecinalia que conozco bien, pensamientos sin máscaras. De mis intentos letrarios se conversa. Intercambiamos decires, en los que se procede con una instancia previa de las mías: el caso de las siluetas troqueladas: “Eran páginas con el recorte de una silueta humana cada una, de los torsos..; ¡a vos te hablo..!”.
Cierto es que un poco me ausentaba, medio cansado, y la pesada bolsa, casi caigo con todo por el embudo del sótano en la casa rara.

Es Cecilia, mi compañera del banco de la primaria quien me está aguijoneando: “¡Eh; a vos te hablo de los torsos en tus troqueles; ¿por dónde andás?!”. Y agrega Cecilia con risueña ironía que yo no le parezco un intelectual. “Ese es todo un tema, amorosa”, le respondo con una gravedad que la hace reir, y reimos por un buen trecho. Igual se me hace aparente otra rareza de la singular jornada: Mi compañera tiene en este ahora la nariz rara y colorada además de chata. ¿Qué alergia tendrá o que estará oliendo para que se le ponga así la nariz?

La Ceci está ciertamente coruscando en el instante siguiente. Relacionalmente creativa, con su mentalidad rápida y plástica, dejó de prestarme la atención debida, medio que ella está atendiendo en foco las alturas expansivas de la charla. Me encuentro apartado de eso, pero podré reconectar con la comunicación grupal, a través de un comentario que inserto en el interesante diálogo de generalidades y ocurrencias que se comparte. Lo hago inventando un gesto escénico, el de rascarme la oreja derecha con la mano izquierda por encima de la cabeza, y le digo a mi gente: “Si me permiten el rescate de alguna capacidad funcional mía por la realidad: ¿No les parece absurdo que a esta hora de la jornada haya tanto humo; qué estarán quemando en los barriales?”.

Se produce por mi gesto y acotación, un retorno de la atención específica que la vecinalia conmigo de entrada había emprendido. El patio con todos sus ojos me está viendo, y también escruta en los aires. “Efectivamente hay mucho humo”, opina cayendo en la cuenta el abuelo más joven. Sensación de extrañeza, atentos todos ellos; casi escucharíamos el apercibimiento, un ruido como de bochas que cayesen por una tronera. Cecilia me entusiasma: “Vos sí que contás las cosas como son, ¡pero tenés que ocuparte más de lo que pasa con la gente que querés!”. Un general asentimiento respalda la ponderación de mi compañerita de banco. Me digo en silencio: “¡Esta chica; Cómo si yo quisiera a alguien!” En fin, me anoticio que la concurrencia está raramente cavilosa y mirándome, con las puntas de las lenguas listas, en la intención de decirme algo y en un buen momento pensativo. “A ver que me dicen”, les mascullo. Y algo que significa para mí un destacable acontecimiento, es la propuesta moderada que se me hace en el patio, que continúe yo tomando distancia de cualquier cosa adventicia, dale, y que siga conduciéndome en la tarea de contar lo que es.

“Realidad: cierto día la quebraron en mil pedazos, la cabeza fue a dar allá, la cola aquí y nosotros no conocemos más que uno de los trozos desprendidos de su gran cuerpo; Océano libre y ficticio, sólo real cuando se le aprisiona en el rumor de un caracol marino”. Carlos Fuentes

 


PieterBruegel_TorreBabel_detalle

 

Referencia de la imagen: es detalle recortado de la obra La Torre de Babel, pintura de Pieter Brueghel, el viejo. Un artículo en WikipediA informa sobre este cuadro; enlace

 



Sergio Malfé; Provincia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Marzo de 2017




_cerebracion humana _exclusion social _nota libro
2017/02/17, 10:00 pm
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Neurociencia Cognitiva y Psicología del Desarrollo
Nota de reseña sobre una publicación:

LIPINA, Sebastián; Pobre Cerebro: Los efectos de la pobreza sobre el desarrollo cognitivo y emocional, y lo que la neurociencia puede hacer para prevenirlos Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2016. 

portada libro

   Es un volumen muy interesante; estudia la vulnerabilidad social desde la perspectiva de la psicología del desarrollo y la neurociencia cognitiva. Presenta un panorama de las situaciones mundiales y regionales de la pobreza general e infantil.

   La pobreza enferma prematuramente, troncha globalmente los proyectos concretables de vida digna, distorsiona las vidas con factores estresantes. Con ella se hacen inseguros los contextos hogareños, escolares, y comunitarios. Se condicionan así injusticias y crueldades en las normas, valores, creencias y expectativas de las personas y sociedades. Por la pobreza se altera el desarrollo infantil con la afectación de situaciones estresantes. Si las situaciones se hacen crónicas, la organización de los sistemas neurales sufre obstaculizaciones, asimismo el aprendizaje, y la convivencia social.

Poblaciones con vulnerabilidad social 

   Los procesos de autoregulación neurobiológica y psicológica, pueden afectarse en el período crítico de los primeros años de la vida humana, y no surgir convenientemente en las posteriores etapas sensibles, ni a lo largo de toda la existencia: Vidas humanas sometidas a mecanismos de destrucción, ..¿acaece esto por la pobreza?, ..¿o por la bestial inequidad en la distribución de los recursos?; p.ej: La acumulación de riqueza, en una parte minoritaria de la población mundial (menos del 1%), supera en cantidad a las posesiones del 99% restante.

 Multidimensionalidad 

   Hay mucho para hacer: La recuperación de las personas con capacidades cognitivas y emocionales deterioradas es posible. Las evidencias actualizadas sobre la plasticidad neural que son provistas por la neurociencia, abren oportunidades para intervenciones constructivas; se alejan así las ideas que atribuyen irreversibilidad a los daños. Pero el factor decisivo para enfrentar los problemas causados por la pobreza, sigue siendo el de una organización socioeconómica y cultural con la exclusión social cómo consigna. Por esta suma de condiciones, el encuadre del fenómeno debería ser transdisciplinario: Sociología, Neurociencia, Ética, ..Educadores, Trabajadores sociales, Psicólogos… Como referencia directa, p.ej: Las experiencias científicas propias de Argentina que en el libro se documentan tuvieron comienzo con estudios conductuales, sumándose al trabajo los experimentos neurocognitivos, y el empleo de novedosas técnicas para la obtención de neuroimágenes.

Epigénesis neural 

   Las oportunidades para activar la plasticidad neural, reorganización y aprendizajes, dependen del bagaje filogenético y de las variaciones en cada individuo. Biológicamente no hay diferencias entre nuestros cerebros y los de los cazadores y recolectores prehistóricos. Pero la herencia está expresándose en cambios contínuos, debidos a las relaciones que se tengan con el medio ambiente: “..las experiencias tempranas adversas pueden modificar la organización de los sistemas de autoregulación, y esa modificación puede rastrearse en el nivel molecular, cambios en la actividad genética de las células nerviosas” ..

 Deprivación material, emocional y social 

   En nuestro cerebro tiene más peso el aquí y ahora que el panorama de largo plazo. Hay un desacople entre nuestras situaciones socioeconómicas estresantes y el tiempo evolucionario natural. La activación crónica de los estresores ambientales, y la falta de una nutrición conveniente, impactan, incluso desde antes del nacimiento, sobre la constitución y el desarrollo del cerebro; y este conjunto de factores condiciona las posibilidades de las personas. Al ingerir nutrientes del tipo necesario y en la cantidad suficiente, se previenen trastornos neurales y autorregulatorios. Es recomendable no ir más allá de lo necesario y suficiente, no llegar a las demasías. Cada nutriente de tipo distinto influye sobre diferentes sistemas neurales. P.ej: si el hierro faltase, esto provoca alteraciones en el control inhibitorio: cambios en la velocidad de procesamiento y en los patrones correspondientes de la activación electrofisiológica inhibitoria, que se sitúa en las áreas frontales del cerebro.

Modificación por entrenamiento y educación 

   En el diseño y la implementación de acciones para contrarrestar la sistematización de la pobreza, las intervenciones deberían concretarse en diferentes niveles de integración, e incluir las ideas, normas, valores, creencias; es decir: los factores espirituales que generan la inequidad social. Las iniciativas necesariamente deben incluir controles adecuados y sistemas de evaluación. Los programas que en el libro se ponen como ejemplo han sido determinados, en mayor o menor medida, por el contexto cultural en el que se implementasen. La historia de instancias prácticas más significativa que está reseñada en el libro de Sebastián Lipina, es la de los programas de investigación, experimentación, y entrenamiento llevados adelante desde 1995 por grupos con su incumbencia. Son aproximadamente quince estudios propios, sobre distintos terrenos, los enumerados en el capítulo “Intervenir desde el conocimiento: la ingeniería del cambio”.

   Los resultados de las intervenciones multidimensionales, demostraron que el desempeño cognitivo de niños en condiciones de pobreza puede mejorarse, si se aplican los conceptos y las metodologías propuestos por la neurociencia y la psicología del desarrollo. Cabe destacar que las variables de análisis, empleadas para relevar las situaciones sociales y las características de cada niño, demostraron capacidad explicativa, sobre las observaciones descriptivas de los hechos y resultados experimentales en estudio, y sobre la evaluación de los impactos logrados por las intervenciones; es decir: La identificación de variables sociodemográficas y ambientales permitió, en cierto caso, la optimización del diseño interventor activante de oportunidades para el mejoramiento cognitivo en las pruebas con niños. Y, después de las sesiones de entrenamiento, pudieron asociarse éstas, en evaluaciones controladas, con mejoras en diferentes tareas con demandas de atención, memoria de trabajo, planificación, etc. En otro caso, se verificaron diferencias significativas en las pruebas experimentales, importantes efectos en desempeños cognitivos medidos, que estaban asociados con la disponibilidad en el hogar de los cuidadores hacia los niños, p.ej: si les contasen cuentos regularmente (enlace ).

Regulación de estrategias 

“Obra de tal modo que uses la humanidad,
tanto en tu propia persona como
en la persona de cualquier otro,
siempre a la vez como un fin,
nunca simplemente como un medio”

Immanuel Kant

   Entre las propuestas del capítulo con las conclusiones del estudio, Sebastián Lipina escribe: “El verdadero desafio es transformar la desigualdad en equidad”. Desde luego que ésta llamada a la acción es súmamente válida para América Latina, región de desigualdades extremas. “Pobre cerebro” está sólidamente centrado en la información técnica, muy a la usanza fáctica de las latitudes imperantes. Claro está: lo tormentoso del tópico en la obra quizá no aliente las expansiones comunicativas. “Sepa disculpar el lector el eventual exceso de términos técnicos”, apunta el Doctor Lipina. Sin falta entonces, desde los laboratorios y academias, échese más leña al fuego. Además, y por qué no, con la sencillez de alguna astilla que se le sume, sea posible sostener el ardor de la cerebración humana, y con más justicia.


Para saber más..
Clara introducción pedagógica al estudio del desarrollo humano en un google site
       •Link
Informe de UNICEF: El estado mundial de la infancia 2016
       •Link
Historia y descripciones de las técnicas de neuroimágenes en EnciclopediaSalud.Com
       •Link
Mal gobierno en Argentina: Recortes en el personal científico del CONICET, impidiendo así desarrollos como el aquí reseñado. Página12 del 15/02/2017
       •Link


 Sergio E. Malfé
 Argentina, Abya Yala; Febrero de 2017



escena en instituto
2016/12/16, 1:14 am
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Instituto Superior de Ciencias Culturales
|narración escénica|


Si no se le concede ninguna atención, el tiempo no existe; todo recomienza por su principio a cada instante. Mircea Eliade


   En la parte de afuera había otras ventanas; edificios del otro lado de la calle, cercanos con la ventana del despacho en que ella se encontraba. Y es que Royi Lantrudi ha entrado enseguida en el toilette del cuarto de usos múltiples. Esas ventanas de afuera iban cambiando de ubicación, en unos movimientos horizontales. De esto hace más de veinte años. Y estamos muy cerca de esas ventanas movedizas, pues en una destreza actuacional que no teníamos prevista, se nos temporalizaron súbito: hasta estos momentos actuales vinieron las ventanas.

reverbero

“..hasta estos momentos actuales vinieron las ventanas..”

   También ahora ha venido a la oficina el profesor Paul Blehosta. Pone sus carpetas sobre la mesa, como antes. Va a correr la silla para sentarse en ella; primero ve que esté limpia. Saca de su chaqueta las lapiceras y espera.

   “En algún momento tendrá que salir del baño”, piensa Blehosta. Y toma nota de una frase sobre la que trabajará en su próxima performance colonial: “La ciencia nueva hace crecer mentes impredecibles, crecen aprobadas, con sus integridades doloridas”. Ya retorna Lantrudi, quien le dice: “Profesor, casi se nos ha hecho de noche, y tenemos programado otro corte de luz; así no vamos a poder trabajar, la sala ya está muy oscura” | “Hay que traer suficientes veladoras, es verdad”, acepta el profesor. “Bueno, le he preparado la tarea”, agrega Royi Lantrudi. Ha salido en tanto Paul a los pasillos, y está esperando al bedel, a quien ha llamado a voces. Su pedido resuena en los frios corredores desiertos de la casa de estudios. Lantrudi puede oir desde la mesa los pasos con que se ha acercado el bedel, y al profesor diciéndole: “No se ve un pito; algún otro candil; por favor, traiga algunas bujías, más luz”.

   Ha vuelto enseguida a la mesa de reuniones; retoma los oficios de Royi Lantrudi; y se acerca con los papeles a las ventanas del antiguo invierno, pero se sabe que esos son tiempos de ahora mismo; una cronología dispar está ocurriendo; se acerca el profesor entonces al resto actual del viejo día para apreciar el cumplimiento textual de la tarea. Son intentos de un añoso Paul Blehosta para leer en la penumbra los oficios que le ha administrado su colaboradora Lantrudi. No le es fácil distinguir los contenidos con la penumbra crepuscular junto a la ventana abierta. Con ojos entrecerrados se pudiese leer en una de las páginas: “La gente se quiere vengar”.

   “¿Usted hizo este informe, Lantrudi?, déjeme ver; las palabras están bastante musicales”. Un reverbero aromático penetra en el cuarto por la abertura, lo siente Paul, quien con extrañeza continúa ojeando.. “¿Espectacularismo, actuaciones troperas?..Ahá, ..que así se quiere vengar la gente. Suena bastante bien todo esto. ¡Oh..!, aquí tenemos la iluminación que necesitamos”. El bedel ha traído una palmatoria con sus velones encendidos y la ha depositado sobre la mesa. Los docentes toman asiento sin premura, agradeciéndole al empleado su atención. “Magníficas bujías”, comenta Paul Blehosta: “Las cosas de antes no son como fueron las de ahora, que no duraron nada. Pero atendamos lo nuestro”. Gustosamente Royi Lantrudi se dispone de inmediato para la discusión colaborativa.

   Se escuchan pisadas en el piso de arriba. Royi apoya sus manos sobre los papeles desplegados, cuestiona cordialmente las consideraciones del profesor: “Creo en su ciencia cultural, profesor, pero ha visto usted sonoridades, palabras musicales en mi borrador. No era esa mi intención para un asunto que es seco y grave: Ataques inusitados sin motivo aparente, violencia metálica. Con este poco de luz, por favor, léame un poco mas lo que he preparado”. Paul Blehosta señala la instancia sonora del momento; dirige arriba una mirada presagiosa con la que luego pasa a inquirirla; desde el enfoque al techo de la sala vuelve los ojos hacia su colaboradora. Los pasos que se oyen no llegan a ser violentos, son notorios esos taconeos, pero pretieren agresividad. Enarca una de sus cejas Paul, y dice: “Es como si saltasen para caer, de arriba abajo sobre sus tacones, como si inócuamente quisiesen comunicarnos algo”. Royi Lantrudi sonríe al apuntar: “Son las clases del licenciado Armonía”. Un sobreetendido risueño disipa la inquietud. Puede abocarse Blehosta sobre las páginas.

   Con una lectura rápida, murmura circunspecciones luego el profesor: “…Se quiere vengar la gente..; ya veo el punto suyo, Lantrudi; ..con represalias desplazadas sobre cualquiera, ..con impactos espectacularistas, ..en actuaciones troperas”. Blehosta manifiesta interés: “Esto tiene gancho real, Royi, pinta usted el brete de las habilidades competitivas, ya estoy viendo cómo lo describe al cuadro: competir por seguridades diferenciales, con el incremento justificativo de una venganza indiscriminada. Es algo peligroso y gravitante, ¡pero bah!: adocenados y pobrecillos en la soledumbre, en la presteza de sus hilvanes para el instante”. Royi Lantrudi mira hacia el techo que continúa siendo un tablado para los discretitos taconazos; más cerca ella, dice susurrándonos: “El buen humor desnuda las tonteras que hay en las costumbres. Más cerca: “¿Querrán vengarse porque existir les es una condena?”. Blehosta y Royi Lantrudi levantan pausada y apareadamente una abierta mirada plena de contemplativa fijeza, sostén ocular como prevención.

   En lo cierto y concreto tenemos que se acallaron los taconeos. No se les caía el techo encima, pero tal vez sea el logro de un consenso espiritual sobre la ponencia en discusión entre los estudiosos, lo que haya infundido mayor discreción en las sesiones del licenciado Armonía. Y tal vez, con o sin electricidad, pasaren a ser aún más discretas las actividades en el Instituto. Royi Lantrudi y Paul disfrutan el instante de calma en la iluminación tenue de las bujías empalmadas sobre el candelabro. “Bonitos momentos, ..pero sin echarlos a menos”, masculla el profesor: “..prácticamente no llegamos otra vez a nada más que a otro comentario cultural. Igual tiene algún interés; es casi nada, pero no es un momento baldío”. Es Royi Lantrudi quien discurre evalatuoria y muy serenamente: “Es lo que hay, profesor Blehosta”.

   “Tal vez sea así nomás, ¿pero qué brete resulta?: Un circo adolescente, buooh, que no es el más propio de una comunidad que constituye sus rumbos y sus tiempos. La industria publicitaria se sigue desarrollando, concita un inmovilismo espiritual insultante, degradante. Sufragios por la ventanilla de atención a usuarios” | “Son duras sus expresiones.. Pero quizá tenga usted razón, profesor. Vivimos en un estadío bastante caótico; lo más constante es un estarnos situados en el veremos”. Paul Blehosta se zarandea en la silla, y argumenta: “Ese ‘veremos’ es otro rótulo para decir ‘esperanza’. Muy bien, es activable esa visión, fortalecerla y palanquear con la esperanza, apoyarnos ahí. Veamos también nuestras capacidades, palanquear en ellas, ¿qué nos permiten hacer? Quizá con palanquear se concreten en hechos los quizás. Ya ve, Lantrudi, una bonita incerteza, casi nada de tembladeral”.

   Hace un silencio flor ella, en tanto encarpeta el despliegue de las páginas. Blehosta sale de un momentáneo ensimismamiento: “Dígame Royi, ¿no ha sentido un aroma muy singular en el aire que viene de la calle? Podría ser que venga de los grupos electrógenos, estoy pensando, que le hayan aditivado aceite de ricino al combustible” | “¡Ah, ¿puede ser por eso?. El aire está raro, ya me había dado cuenta, creí que pudiera ser porque se están empleando veladoras, que estén perfumadas” | “No; se huele aceite de ricino, y creo que es así nomás; un recuerdo se me delinea, es lo que se respiraba en las competencias de aeromodelismo; iba yo de curioso cuando chico. ¿No le parece lindo aroma, colega?” | “Sí que está rico, ¡qué gracioso, combustionan aceite de ricino!” | “Permítame decirle aparte, mi querida colaboradora: esto de las velas y los candelabros me ha hecho ver una calidad maravillosa suya que antes yo lamentablemente no conocía. ¡Qué interesante! Me he despabilado al respecto: Su piel, Royi, se me ha destacado lumínica, y como un factor de atracción muy muy relevante”
   … “¿Cuáles son exactamente tus intenciones, Paul…, …al decirme todo esto?”


“..Hacer presente lo que está ausente, que las experiencias que ya existen pero son invisibles o no creíbles estén disponibles”. Boaventura de Sousa Santos.


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 Sergio Edgardo Malfé
 República Argentina, Abya Yala; Diciembre de 2016



faltaba mas
2016/11/04, 12:34 am
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Un día 4 de noviembre como el de hoy; en Tinta, Perú; se inician las acciones de criollos y aborígenes contra la dominación del absolutismo europeo en América. El movimiento emancipador de 1780 fue conducido por Túpac Amaru II, cuyo nombre de bautismo fue José Gabriel Condorcanqui  



 Pero faltaba más

   Yendo a la Capital una vuelta, pasé a visitarlo a mi amigo el español. Habiéndose establecido recientemente en el país, y con todo su entusiasmo, se correspondía él con las pretensiones de ese Buenos Aires farragoso que a mí ya en ese otrora me pudría. De paso me le había aparecido. Sentimental y al momento, me había dicho por el intercomunicador desde su departamento que lo alegraba mi visita. “Entonces no interrumpo nada”, le dije: “El día está muy lindo; ¿por qué no bajas?; te invito a desayunar en el Boulevard”. Luego de un corto silencio me respondió con una frase sonora: “¡Venga, Sergio, vamos a pasear al Tigre!”.

   Interesante perspectiva de aire libre, un recorrido por las riberas del Delta, quizá embarcando para navegar la isla. Con gusto pues, yo lo esperaba en su puerta de calle, y a poco lo ví venir. Se traía algo sorprendente para la contingencia de ese encuentro conmigo: un felino amenazante atado con una correa. Mostrándome los dientes, el bicho jalaba de la traílla como queriendo saltar sobre mi. El español lo acarició en la cabeza. Esas incorrecciones del amigo, cosas inconvivenciales que no me valen la pena, sin camino para solidaridades.

   Le dije “¿Cómo es esto?, es algo muy aburrido, ¿te das cuenta? Te esperé para ir juntos al Tigre, y no para dar un paseo con tu tigre. ¡Habráse visto!”. Tendría él todavía algún afecto vivo por mí que me alejaba caminando. “No seas cabrón, no te ofendas, che; aquí todos están locos” … “Es así, vos y yo lo sabemos, chapetón, pero no todos se dan cuenta; y cómo rompen, cómo perros y gatos”. Sólo fue una errante suposición de mi espalda la posibilidad aprensiva de que se me clavasen las garras del micifuz. “Ya está”, me dije: “Ojalá no tenga que volver por estos barrios; igual no hay nadie que me vaya a extrañar; pero faltaba más”. Evitación sopesada que sigo sosteniendo desde aquella mañana.


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 Sergio Edgardo Malfé
 República Argentina, Abya Yala; Noviembre de 2016



completo disfrute atroz intentemos
2016/10/10, 5:08 pm
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10 de octubre: Día Mundial de la Salud Mental 


 Completo disfrute atroz intentemos

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Disponga usted su aparataje
Captador de argumentos, con cuidado,
Que ninguna persona infidente se dé cuenta.
Sepa que hay ligazones entre las cosas
Y que éstas sobrevienen por aquellas;
No son decisivas las cosas sino los hechos:
Las azaleas sólo viven bien en la casa de la abuela;
Los pececillos suyos están dúctiles
Sólo en el lápiz que usted anime
Con sus sinceramientos.
Que no sean prensadas sus verdades,
Tampoco los mansos pececillos,
Bajo las muelas destructivas
Del contacto cocodrilo.
Haya fluidez en las tareas
Serias y cuidadosas que se emprendan
Para el ensamblado y control de las virulas.
Y se lava usted la cara,
Asista ante el espejo
A la iconización de su gesto.

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¿Quién querrá abrir la gaveta,
Para que salga el humo negro y denso,
Que todo lo impregna?
Que no se nos vaya a convertir en odio
El darnos cuenta de las historias falsas;
Sartas mentirosas de habladurías cortesanas
Sostenidas con sorna, a cargo
De mentirosos profesionales.
(Atendamos un hecho subrepticio:
Hay otros cajones escondidos,
Con cuerpos aún sangrantes dentro.)
¿Quién vocifera suavidades
Con giros rápidos y mortíferos?
¿Quién despedazar querría
Los espirituarios acendrados?
Contemos con virulas de alerta
Para estos momentos,
Pues una organización de amanuenses
Gravita en el contexto.
Ellos encarnan sus anzuelos,
Sondean y registran
Todos los datos ambulatorios
Y los notorios decires propios
Que hablen los candorosos
Habitantes del barrio.
::Resulta además que hemos detectado
La instalación atroz de peajes retardatarios
Que se jactan de ser piolas,
Inevitables y fatalísticos,
Pero son engorrosa y estúpidamente estopas
Planchaditas a la moda y malvivientes;
Horrendos trombos
Que quieren llevársela en cubetas.::

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Imposible redactar; los lobos;
..Y las criaturas de ojos celestes,
De todas las edades y géneros,
Objetivos de las preferencias públicas,
Situadas ellas regularmente por estos barrios
En el lado del mostrador que hace el despacho..
Pero que no sobrevengan aludes,
Detener las revanchas, mire y escuche,
Ambos lados de los rieles pampeanos;
Andando estamos sobre tierra nutricia,
Con botines y en borbollones continentales,
Fuerzas indomables, poderosos destinos
De agua sencilla y fresca.
Ya que es así, pulse el botón grande y verde,
Pues está gauchita la confianza
Que se comunica en un cambio de miradas.
¡Pero caramba!.., ¿acaso estamos en la ocurrencia
De solucionar nuestros malestares,
Los de toda una vida,
Por un acceso revelado que nos ilumine
Respiratoria y salvíficamente?
Ésta contínua y renovada pasión adictiva
Por la obtención de grandes impactos
Desde fenómenos aparentemente nuevos,
Es acreedora de consideración terapéutica;
Es un hecho que quizá se resuelva
Al organizar las recién descubiertas,
Auténticas y novedosas emociones
::organizarlas con frecuencia.::
Hay que recordar que no nos sería rechazable
La oferta de estar todos alegres y contentos;
Gran concordia en el compromiso.
La temporada comienza,
Y pronto serán las vacaciones;
En el helechal entremos,
Intentemos hacer nuestro
El amplio y completo disfrute.
Hay que pasarla bien, eso se impone:
Es el ánimo de estos tiempos,
Tanto en Panamá como en Bahamas,
En Londres o en cualquier otro refugio
Subdesarrollante y desregulado.
Y ocurre que las desventuras australes
Pueden seguir procesándose,
Nos son anónimas e inocuas;
Y nos quedan muy lejos las gentes y
Las calles de Argentina, ¿o no es así?


“Se quedan mis palabras en el aire | Como corchos en el agua”. Federico García Lorca


 Sergio Edgardo Malfé
 República Argentina, Abya Yala; Octubre de 2016

¿Tomando por sorpresa a otra Entrada en esta Blog? 

Hipersalena Aleatoria, por Aquí 



casual descuido radialista

10 de septiembre: Día Mundial de Prevención del Suicidio 


  Descuido de radialistas


“.. parecía que el sol del último día se estaba ocultando
y que todas las almas se congregaban para el juicio final”.

James Joyce, Retrato del artista adolescente.

Se sumaban susurros sobre el motín en un lugre segun Tzogra

Se sumaban susurros sobre el motín en un lugre segun Tzogra


 Una radio transmitía, y el micrófono del estudio había quedado abierto; tal vez fuese un descuido del operador. Eran tres personas al menos; una de las voces era de mujer. Mencionaban con entusiasmo un evento artístico con público selecto, que hubiese acontecido en la Ciudad de Santa Fe; algo de eso se entendía, y había sido fascinante la función.

El instante estaba hablándose
debajo de la escalera,
al lado de una puerta excelentada.
Se dijo que el imaginar ciertas cosas,
en juegos mentales para pequeños grupos,
hará que pasée o no pase un caballito
por la costa silvestre muy cuajada
de rositones que la rococan.

 Algo así se me hizo entendible de lo que hablaban. Vale aclarar que una buena parte de lo que decían consistía en un cruce de susurros simultáneos, los que curiosamente cambiaban de registro: esa gente producía tonos agudos y graves en la parte de los diálogos que aparentemente querían ocultar de otro personal en la radio, pero no sabían que alguien externo estaba oyendo su conversación.

..«Habría que ver si es o no conveniente,
con vocación de astucia,
un poner en curso estas movidas.
Igual tengamos bien arriba las cabezas:
A poner intermitencias en la lámpara
de los ojos rectores del muchacho;
que el mirador lo baquetée con penumbras y luces,
lo mueva garreando y de costado al barquito anclado.»

 Parece contar ese ámbito radial con ventanas enfrentadas; trasluces opuestas en la habitación.

Menciones de un proyecto vecinal se tiraflojaban.
Se me hizo así que había otra casa
con 3 personas dentro,
con verdadera verdura al fondo.
Un anuncio al frente dice “Fonda del Campeonato”.
Se me caramboló casa provinciana, en agradable paraje.
El buen tono afectivo del lugar me tejimaneja recaladas
sólidas, compasivas, pero a la vez aterrorizantes, en
una actual catenaria y gravitante, de escucha cruzada.

 Una especial dedicación comentaria pude captar en el personal incidentalmente audible en el descuido; alababan ahí toda la obra cinematográfica de Tzogra. Y especiales consideraciones de excelencia tuvieron para una peli que Tzogra estaría haciendo con el tema de un famoso motín en un navío militar, puertos lejanos, obra aún sin terminar.

 Sergio Edgardo Malfé
 República Argentina, Abya Yala; Septiembre de 2016

¿Tomando por sorpresa a otra Entrada en esta Blog? 

Hipersalena Aleatoria, por Aquí 



deteccion de sierpes
2016/08/11, 10:12 pm
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  Detección temprana y respuesta rápida

Vista aérea del milenario Montículo de la Serpiente, en el actual Ohio, Usa; Es antiquísimo arte de pueblos originarios; Linck Photo

Vista aérea del milenario Montículo de la Serpiente, en el actual Ohio, Usa; Es antiquísimo arte de pueblos originarios; Linck Photo


“.. empecé a sentir un cierto gozo y a mirar en torno mío, con algún interés, a la extraña tierra en que me encontraba”. Robert L. Stevenson, La Isla del Tesoro

   No se trataría de tomar precauciones con el tan mentado “huevo de la serpiente”, sino de controlar preventivamente lo que algunas veces es el resultado de una cópula colectiva, de una verdadera “patota” de serpientes, bocha en la que cantidad de hembras y machos de especies venenosas se enriedan en su procedimiento reproductor. Mucha atención entonces, a precaverse de “los huevos de serpientes”. Atención con las nidadas viperinas… En montoncito van dispuestos los huevos que pone la víbora hembra; estos son depositados en lugares protegidos, a veces en resguardos subterráneos. Tienen el aspecto de un huevito de ave, aunque sus cáscaras son blandas, y el desove generalmente es numeroso, un conjunto de huevos. Los ejemplares de ofidio surgen cuando los huevos hacen eclosión, a 40 días aproximadamente desde su puesta.

   Se valen por sí mismos desde el momento de su nacimiento: Viboreznos de un sexo u el otro que son capaces de procurarse por su cuenta el alimento. Están dotados de ponzoña y dispuestos a atacar si alguien se les acerca. Antes de alimentarse con sus víctimas, las sierpes las inmovilizan con su veneno neurotóxico. Pero para todos los ejemplares, sean pequeños o adultos, hay un círculo de peligro cuyo radio va de acuerdo con el largo de la serpiente; el círculo de peligro abarca aproximadamente la mitad del porte del ofidio. Para todos los casos, mientras conserve usted la distancia, no sufrirá mordeduras ofídicas. Si eventualmente llega a padecer un accidente ofídico, no deje de beber agua, y recuerde que el suero es el único remedio. No adopte los consejos de sus vecinos y desoiga usted ladridos circunvecinales; no sea usted consecuente de esas fuentes, pues podrían conducirlo a la adopción de medidas sanitarias inútiles y contraproducentes, como la ingesta de vino con ajo machacado y sangre de cresta de gallo: El suero antiofídico es el único remedio. Por su acción sobreviven a los accidentes ofídicos un 95% de los atacados, sobre una estimación mundial que actualmente ronda los 3 millones de personas que cada año resultan mordidas por víboras venenosas.

   Los machos de víbora buscan a las hembras en la época de celo, se guían por el olfato. Y en esto de sus percepciones, anotemos que adolecen de una pobre visión, y su audición es nula, pero captan las vibraciones, p. ej. las de aquellos pasos que usted transite, al acontecer estos en un terreno infestado por sierpes. En las regiones tropicales las serpientes están plenas con todas sus actividades durante el año entero. En las zonas templadas, en cambio, pasan por un período de hibernación, con sus funcionamientos muy restringidos. Pero algunas serpientes en los inviernos suelen movilizarse, si se producen días tibios. La activación por causas térmicas comprende la totalidad de las funciones de estas especies predadoras: merodeos, gestación, producción de ponzoña, etc. Las implicaciones del cambio climático podrían considerarse en un sistema que enfoque higiénicamente la amenaza ofídica como una de las emergencias del calentamiento global para pueblos no afectados anteriormente por dicha fauna.

   Si una especie peligrosa es detectada invadiendo intrusivamente un terreno, hay un limitado pero oportuno período de ventana, para que el control de la especie sea efectivo, con vistas a la erradicación del peligro. Para que sean eficientes los esfuerzos erradicativos, han de tomar en cuenta la alimaña en todos sus estadios vitales: Atención con las nidadas viperinas… Se encuentran relativamente cercanas al punto en que se haya avistado una sierpe. Para todas sus funciones individuales, las serpientes ocupan superficies que no superan las 3 hectáreas; aunque se han observado como algo más extensos los merodeos de ejemplares en sus fases juveniles. La actividad juvenil hace crecer el territorio infestado, y pueden así ampliarse consecuentemente las probabilidades de accidentes atroces, miseria y horror. La prevención contrasta como un escudo más conveniente, con respecto a las víboras en un territorio, frente al control y erradicación de una infestación que se haya asentado. La criptosis de las serpientes con su entorno hace que puedan estar presentes en un lugar y aún no haber sido detectadas. Los rasgos generales que distinguen a las ponzoñosas son: una cabeza achatada y triangular, separada del cuerpo por un cuello; una notable separación hay también en las colas, con un adelgazamiento abrupto de éstas con respecto al cuerpo; y los ofidios presentan escamas puntudas en la piel de sus cabezas, en contraste con las placas redondeadas que cubren las cabezas de las culebras. Otro contraste notorio es el de las pupilas, que en los ojos de las especies venenosas son transversalmente verticales con respecto al plano de sus mandíbulas; son en cambio redondas las pupilas en las culebras no venenosas, que son generalmente más discretas y no dañan a la gente.


“.. en algunos sitios vi serpientes, y una de ellas irguió la cabeza sobre un peñasco y me silbó con un ruido muy semejante al zumbar de una peonza. ¡Qué ajeno estaba yo de pensar que era un enemigo mortal y que aquel sonido era el famoso cascabel!”. Stevenson, Ibid.

 Fuentes
  • Abalos, Jorge W., ¿Qué sabe usted de víboras?; Eudeba, Buenos Aires, 1964
  • Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe, 2005
  • Herpetology Congress Abstracts [pdf], 2008.
  • Moncaut, Carlos A., Medicina casera..; Revista “Todo es Historia”, Nº 324, Buenos Aires, julio de 1994

  •  Sergio Edgardo Malfé
     República Argentina, Abya Yala; Agosto de 2016

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    dia descansarlo lindo
    2016/07/06, 2:15 pm
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    Un día para descansarlo lindo


    “.. en tanto que es capaz de gestos, de expresión y finalmente de lenguaje, el cuerpo se vuelve sobre el mundo percibido para significarlo”. Maurice Merleau-Ponty (1908-1961).

    Cuando todavía era noche en la playa donde acampábamos, había sido el paso costero de un yeguarizo blanco, a lo largo de la ribera. Estábamos ahí de escapada romántica y silvestre, con mochila y carpa.

    Al comentar con mi compañera Malena el hecho caballar que nos había quitado el sueño, dentro de la carpita caldeada y entre mucho humo de pipa, concluimos luego con algo así como para escribirlo en el anotador del viaje: ..“fue una trama inconsútil de correalidad que nos compartió el equino bayo; una andanza en cuatro patas consustanciada en una totalidad de fábula con orilla, noche, y luna”.

    Llegando el momento del amanecer, atisbamos que la mar se mostraba difuminada con lluvia y nubes bajas. La pródiga Malena dijo que quería ponerse las medias y “salir del horno”; tiraba para allá y para acá revolviendo infernalmente los trapos que ya estaban hechos un caos. Hurgamiento acalorado y errático en el que finalmente encontró sus medias: estaban en una bolsa de lona con fondo y tapa de cuero; y se sentía la mañana que empezaba a andarnos dentro.

    Me plegué con la dinámica y quise salir de los edredones para acompañar a Malena en el aprestamiento. Amanecíamos siendo mucho más nosotros mismos. Y andando un poco fue que vimos cuatro gorriones solazándose en el fondo de una canoa, sobre un resto de arena húmeda dentro de la bateleta que descansaba en seco. No estaba el tiempo para continuar fuera, sino que era un día para descansarlo lindo; retornamos a la carpa.

    seaside

    En la media mañana ya no llovía, y el pregón de un lugareño favoreció una reanimación nuestra para continuar con buen humor en el solazón turístico. Nos habían dado ganas de reir con el grito anunciador de ese caminante playero; pero la sorpresa por su oferta comercial nos hizo moderar la risa: no queríamos delatarnos, y nos cubríamos las bocas con las manos. Nos mirábamos en la carpita, frescura en los ojos y sin poderlo creer del todo: el lugareño había pasado gritando una y otra vez: “¿Alguien quiere comprar un piano?” ■


    “Desde que el hombre existe ha habido música. Pero también los animales, los átomos y las estrellas hacen música”. Karlheinz Stockhausen (1927-2007).


     Sergio Edgardo Malfé
     República Argentina, Abya Yala; Julio de 2016

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    cuestion sellada
    2016/06/10, 10:41 pm
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    Una cuestión sellada

    collage de fotos

    “casi no se note lo mismo que no se va ni se queda”


    El par de representantes ante su mesa de trabajo podía conversar en pausas que se les abrían; situados ellos en el hall de una sala distrital de espectáculos. Trabajaban en funciones culturales de referenciación, para el público que venía a la mesa en rachas con expedientes indecibles. Oficialmente asentados, ahí estaban dándole atención a una buena cantidad de gente. Y aprovechaban las pausas para intercambiar entre ellos sus proyectos. Una propuesta de Scélon seguía en consideración. Tratábase en ello, y con palabras del funcionario, de una “estimulación metaconfigurante, para inducir en la comunidad territorial, motivaciones estéticas rearmables en cambios minuto a minuto, con el empleo de algo chiquito, que convenientemente sería mínimo y más, algo que casi no se note”. Josefina Candú rechazaba moderadamente esas nociones, que no y que no, hasta que pensando se dió cuenta: “Comparte sus inquietudes, las de hacer en cortísimo un devenir oblongo”, y le dijo: “Pero eso es algo muy serio”. Scélon lo sabía: “Sí, es así de serio”, y sumaba con una sonrisa: “Tan serio como el colodrillo bíblico sobre el glaciar y en un columpio”. Era invernal la noche; había un desarrollo artístico en marcha corazón adentro de la farra, del otro lado de unas puertas grandes y vidriadas. Ya empezaban de entremedio los ruiditos craquelantes, y era para preguntarse cómo estarían las cosas del hall en el intervalo glacial, con o sin ruiditos. “Que resulte en una interiorización profunda, alguna gente mentalizada en una conjunción general creativa, muy muy adentro con vividez a través de algo fragilísimo”, sugería opacamente el sujeto. Josefina esta vez se indignaba: “Será un híbrido helado del cual nada saldrá, a la oficina ejecutiva no le va a gustar, ¡y a usted querrán destruirlo!”. Un impermeable Scélon sostuvo entonces: “Imaginemos que imaginaremos, en adopción de todo, atendiendo además lo mismo que no se va ni se queda, y todos querramos echar eso en la memoria”. Fue con bastante frialdad, y advirtiendo a Scélon que debía él medir sus pasos; así llegó el anuncio de la Candú: “Correremos el riesgo, compañero; ya estoy habilitando su propuesta, por mi parte, para integrarla con las actividades de nuestro espacio, ¡pero usted cúidese, por favor!”. Josefina pulsó en su teclado inmediatamente, y luego hubo una cosa con bebidas entre el público; se habían amuchado en el hall para un atareamiento insólito: Copas confidentes del duelo en celebración que debían ser llenadas fuera, en idas y venidas de la calle, con algún líquido humeante, en una vitalización fresca y halagüeña. Scélon se salió, caldeadito él, por su brecha y en viaje, sus esperanzas almacigadas con algunas palabras de José Martí, ciertamente: “Todo está dicho ya; pero las cosas, cada vez que son sinceras, son nuevas”. Se alejó con su sobretodo emperchado en los hombros, caminando. Quizá fuese a tener un disgusto; dos marineros se cruzaron hacia él con perros, al torcer Scélon en la bocacalle ■

     Sergio Edgardo Malfé
     Argentina, Abya Yala; Junio de 2016

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    manuscritos traducidos

    • Líneas acontecibles de Leonardo da Vinci •

     La personalidad de un genio que abarcó con experiencias la totalidad de los conocimientos del mundo en su época, Leonardus Vincius, reconocimiento y aprecio, con una moderada inflación de mi sentimiento admirativo hacia la poderosísima mente de un sabio con gran capacidad de trabajo.
     Con Leonardo da Vinci (1452-1519) la edad media europea tuvo un corte definitivo: La racionalidad aplicada en todos los campos de la existencia: arte, ciencias, filosofía, sapiencias, creatividad incesante, humoradas con matices de ironía.
     Su humanismo no era candoroso, veía en los hombres la crueldad de una naturaleza maligna, no obstante les polemizaba y les componía relatos; nos ha legado en escritos sus testimonios. Leonardo, no como un Pintor meramente, sino como un Autor, un Filósofo, y un Naturalista. No puede estar en duda que en más de un sector sus premisas y descubrimientos estaban infinitamente más de acuerdo con las enseñanzas de la ciencia moderna, que con los puntos de vista de sus contemporáneos. Por esta razón sus extraordinarios dones y méritos son mucho más afines para ser apreciados en nuestro propio tiempo de lo que podrían haber sido durante los siglos precedentes (Fuente: The Notebooks of Leonardo da Vinci – The Project Gutenberg EBook). Enseñanzas manuscritas para el arte, la arquitectura, la anatomía; pedagogía validadora de una experiencia total en el conocimiento.
     De algunas de las innumerables páginas con sus anotaciones y dibujos, podríamos ver aquí una selección de aquellas •líneas leonardianas• que me fueron acontecibles.

     • La tontería es el escudo de la deshonra, como la inhabilidad lo es de la pobreza glorificada•

     • Declarado está el viento que sale en forma de palabras de las bocas de hombres que no desean nada más que riquezas materiales y que están absolutamente desprovistos del deseo de sabiduría, la cual es el alimento y la única verdadera riqueza de la mente: ese viento no ha de tomarse más en cuenta que el expulsado por esos hombres desde sus partes más de abajo•

     • El agua que en un río tocas es la última que ha pasado por el mismo, y la primer agua de ese río que está viniendo. Asimismo es con el tiempo del presente•

     • Lo que es llamado La Nada es de ser hallable solamente en el tiempo y el lenguaje. En el tiempo se presenta entre el pasado y el futuro, y no tiene existencia en el presente; y por esto mismo en el lenguaje es una de las cosas de las cuales decimos: No están, o son imposibles•

     • Aquello que no sea parte de ningún cuerpo es nada. Nada es tal cual eso que llena al no espacio•

     • Libros que enseñan Preceptivas: Cuerpos sin almas nos darán, por sus contenidos, máximas con las cuales se muere buenamente•

     • El deseo y la esperanza de un retorno al hogar y a un inicial estado propio son como los de la polilla con la luz, y el hombre que con ansia constante aguarda con alegría cada nuevo tiempo primaveral, cada nuevo verano, cada nuevo mes y nuevo año; soslayando que las cosas que él ansía son siempre tardías para venir, no percibe que el está tendiendo a su propia destrucción. Pero este deseo es la auténtica muestra esencial, el espíritu de los elementos, los cuales se encuentran prisioneros, junto con el alma humana, en esta condición de naturaleza común, siempre tendiendo al retorno desde los cuerpos hacia su creador. Y se debe saber que la misma tendencia es inseparable de la naturaleza, su quintaesencia, y el hombre es la imagen del mundo•

    perejil-menta-tomillo-vinagre-sal_marina

    Tomaba gusto en complicarse con la invención de platos; se ha dicho del Maestro que era vegano.

     • Y si quisieras ver en que un hombre se place, sin escucharlo hablar, cambia el asunto de tu discurrir al hablarle, y cuando lo veas presencialmente interesado, sin bostezar o fruncir el ceño o en otras acciones de maneras varias, puedes estar certero en que el material del cual estás hablándole es para él como placentero etc•

     • [Aderezo Leonardus]
    Perejil 10 partes
    Menta 1 parte
    Tomillo 1 parte
    Vinagre …
    y un poco de sal•
     

     Fábulas leonardianas
    • Una piedra de buen tamaño que recientemente destapase el agua en las elevaciones de cierto paraje, y precisamente donde un delicioso bosquecillo se limitaba junto a un camino pedregoso; estaba rodeada aquí por plantas decoradas con variadas flores de diversos colores. Y como la piedra mirase la gran cantidad de piedras reunidas en la carretera ahí abajo, comenzó a desear que podría dejarse caer, diciéndose a sí misma: “¿Qué tengo yo que hacer aquí con estas plantas?; yo quiero vivir en la compañía de esas, mis hermanas”. Y dejándose caer, su rápido trayecto culminó entre aquellas compañeras que la piedra anhelaba. Cuando hubo estado ahí algún tiempo, comenzó a sentirse sacudida constantemente bajo las ruedas de los carros, las herraduras de los caballos, y las duras suelas de los viajeros. Éste la arrollaba, aquel la hollaba; a veces se alzaba un poco y luego estaba tapada con barro o con el estiércol de algún animal; y era en vano que mirase el sitio desde el cual viniera, lugar de soledad y tranquilidad.
    Esto mismo le sucede a aquellos que eligen abandonar una vida de contemplación solitaria, y se vienen a las ciudades para vivir entre gente llena de infinita maldad•
     
     Tristeza
    • La tristeza se asemeja al cuervo; cuando éste ve que sus pichones nacieron blancos, se aleja en una gran pena, y los abandona con lúgubres lamentaciones, y no los alimenta hasta ver en ellos mínimamente algunas plumas negras•
     
     Lumerpa
    • Acerca de este pájaro que se encuentra en las extensiones de Asia, su luminosidad es el origen de su fama: brilla tan intensamente que esta luz absorbe cualquier sombra propia que dé el ave, y esta luz no se pierde cuando el pájaro muere, y sus plumas no se le desprenden jamás, pero una pluma que se le arranque dejará de resplandecer por siempre•
     
     El amor de la virtud
    • El Jilguero dorado es un ave de la cual se relata que, cuando es llevada ante una persona enferma, si el hombre enfermo irá a morir, aparta el ave su cabeza y nunca lo mirará, pero si el hombre enfermo irá a sanarse, el ave no apartará la vista de él, causa de la curación de todas las enfermedades de esa persona.
    Así es también el amor de la virtud. No mira nunca cualquier cosa vil o baja, sino que se fija siempre en cosas puras y virtuosas, y toma un corazón noble por morada, como las aves lo hacen en las ramas florecientes de los verdes bosques. Y este amor se manifiesta más en la adversidad que en la prosperidad, como la luz lo hace, con mucho brillo donde la oscuridad es mayor•
     
     El Ibis
    • Este ave se parece a la grulla, cuando se siente enferma llena su pescuezo con agua, y con su pico se hace con el agua una lavativa•
     
     Una profecía
    • Nuevamente el aire estará lleno con una raza alada de dañinos que acometerán hombres y animales y en ellos alimentarse con estruendo -despachándose los mismos con sangre escarlata•
     
     El Pelicano
    • Tiene un gran amor por sus pichones; y cuando este ave los encuentra en su nido muertos por una mordida de serpiente, perfora el pelicano su mismo cuerpo hasta el corazón, y con su sangre los baña hasta que ellos retornen a la vida•

     Situándonos un poco en aquellos tiempos: Florencia, la urbe que gravitaba en Leonardo durante sus primeros años, era por entonces foco en Italia del pensamiento y del arte. Viajó y residió después en distintos territorios, convocado por sus capacidades multifacéticas. Sin embargo, su comprensión de la naturaleza y sus leyes eran sin duda muy diferentes de aquellas de sus contemporáneos. Tengamos en cuenta que en esos tiempos era un dogma indiscutible que los astros se movían alrededor de la tierra; la revolución copernicana estaba en maduración y acaeció plenamente después de la muerte de Leonardo.

    neuroanatomica

    Dibujo exacto de Leonardo mostrando las cavidades cerebrales en sus reales relaciones anatómicas.

     Su arrojo investigativo no se llevaba del todo bien con los criterios dominantes. Por ejemplo, algunas de sus investigaciones científicas sobre la anatomía humana permanecieron desconocidas para la ciencia médica hasta que William Hunter, un cirujano británico, accediendo a los manuscritos en un Palacio Real de Inglaterra donde estaban depositados, hizo pública (1784) su importancia: “Leonardo fue el mejor Anatomista, de esa época, en el mundo. Leonardo fue ciertamente el primer hombre, del cual sepamos, que llevó adelante la práctica de hacer dibujos anatómicos” (op. cit.).


    [Algunas líneas más de Leonardus Vincius]
     • Muchos que sostienen fé en el Hijo solo construyen templos en invocación de la Madre•

     • Las lágrimas vienen del corazón y no desde el cerebro•

     • La mentira es tan vil, que aún si estuviese en el hablar bien de cosas divinas quitaría algo de la gracia de Dios; y la verdad es tan excelente, que aún a las pequeñas cosas las hace nobles al apreciarlas.

    Más allá de duda, la verdad tiene con la falsedad la misma relación que la luz con la oscuridad; Y esta verdad es tan excelente en sí misma que, aún cuando se aposente sobre asuntos humildes e inferiores, es sin embargo algo que está infinitamente por encima de las incertezas y mentiras, disfrazadas éstas en elevados y amplios discursos; Porque para nuestras mentes, aún si la mentira fuese su elemento oculto, esto no impide que la verdad de las cosas sea su alimento, la nutrición principal de los entendimientos superiores, mas no lo es de las prestezas.

    Pero aquel que vive soñando está mejor gratificado por las razones sofísticas y los fraudes de las prestezas en cosas grandes e inciertas, que por razones ciertas y naturales cualesquiera y no tan lejanas por encima nuestro•

     • una pequeña verdad está mejor que una gran mentira •
     

     Sergio Edgardo Malfé
     Argentina, Abya Yala; Mayo de 2016



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