Hipersalenas


sombras que no quieren
2018/10/30, 1:54 am
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Las sombras no quieren

Ahí por donde hay un puente de ferrocarril, y pasando por unos yuyales, estábamos sintiendo un olor generalizado, era como de incendio apagado por el agua de los bomberos. Teníamos que ir del otro lado y se había hecho tarde; era complicado querer entrarle medio a oscuras al puente peatonal, por la estrechez que tiene el pasillo de acceso. La voluntad se nos limitaba por las escabrosidades: relente de cosas que ardieran, humedad con olor a quemado, una evaporación pringosa, anulaciones de una mínima seguridad.

Nos sucedió también, y de pronto, que una escalera movediza se atravesó: Sin operarios a la vista la escalera se corrió al medio de la circulación, y nos obstaculizó el paso. Los peldaños eran muy altos, era complicado, una escalera peligrosísima. “Todas estas cosas desagradables sólo son sombras nuestras en contra de que nos hagamos tan personajes; las sombras no quieren nuestras tantas ganas de pasar por ahí”. Entre lloros así declaraba la chica con quien íbamos en la partida.

Muy triste ella; su marido había quedado del otro lado de las vías, temía haberlo perdido para siempre. Y para peor, había agua que corría en catarata por los peldaños de la caprichosa escalera súbita. ¿Se podría o no se podría pasar?, era complicado. Con un fierro caído al costado del pasillo, hicimos un palanqueo, nos esforzamos hasta que la escalera se corrió de tal manera como para que pudiéramos llegar por sus escalones al puente.

pintura grupo Die Brücke

Ernst Kirchner: Calle de Leipzig con ferrocarril, fragmento.


Lo estábamos intentando; pero hubo ahí otro aparecimiento de algo, con incómodos ruidos; eran cosas que habíamos hecho juntos, y que la chica llevaba en un bolsón de cuero confortante que como una mochila cargaba a su espalda. La cremallera del maldito bolsón se había zafado y nuestras artesanías de bambú estaban cayendo sobre los sonoros escalones metálicos, muy complicado.

Vimos entonces que teníamos gente en permanencia arriba sobre ese puente, intentaban formar una hilera en espera, más bien que hacían una cola. “¡Qué noche nos da la bella!”, soltó uno de ellos. “No parece que vaya a tener sentido que sigamos”, comentó nuestra chica: “¡Estamos a pura pérdida!”.. Dejó caer el fatídico bolsón, y entre sollozos irrefrenables desprendió un ..”¡No hay salida!”.

Pero quizá lo dijera por el fuerte olor que venía del otro lado de las vías, donde por allí hubiese quedado su marido. Nada de tranquilizarla; esperar; después saldría a la luz que la hediondez era parte de lo que el marido de nuestra chica había dispuesto; un sádico, una fuente de nocivo contagio. No era cosa de abandonar la escalera y poco después nos preguntábamos: “¿Cómo será esto?”, pudimos hacerlo porque estábamos de madrugada.

La llorosa amiga no quería retroceder, se opuso; fue así como ahora lo decimos, pues le habíamos sugerido que tomásemos por otro cruce, de madrugada por la Avenida. Hubo que alcanzarle un pañuelo embebido en agua colonia. Ya amanecía, y cuando vino otra gente, desde el amontonamiento que llegaba pudieron decirnos: “No se preocupen, va a haber algo”, y se pusieron detrás nuestro. Caímos en la podrida cuenta: ¡Con nuestro impasse se nos había sumado a la cola y ahí estábamos, dándole continuidad a la hilera de espera!

Y bueno, así fue, con paciencia, como averiguaríamos los pasos propios de un tránsito paisano y normal al otro lado y detrás del marido, el grumo atravesado; y de cajón que retomábamos luego nuestro andar. ¿Dónde se habrá metido el infeliz?


 Sobre el pintor y grabador Ernst Kirchner, enlace G’ por aquí


  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Octubre de 2018

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los de cocina
2018/09/29, 11:14 am
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   Los de Cocina


(T. de lectura: 7 minutos)  

“Hasta resulta cómico lo buenos que somos todos”. Fiódor Dostoievski 

   Ahí mismo estábamos, en nuestras diarias tareas del Turno, las que inmediatamente concluímos por un llamado a Sesión, y nos hicimos presentes ante la junta de Relegados que se había reunido. Supimos que querían cumplir distinguidamente, de punta en blanco, con los auspiciantes y proveedores para cierta Propalación de Rítmica, esos eran los planes.

Grabado de Pompeyo Audivert

“.. más feliz había sido el de estar cocinando..” ℑmagen: Grabado de Pompeyo Audivert

   Ya veníamos enterándonos del talante que tendría lo que se estaba gestando. No lo supimos de terceros: Veíamos al momento de la Sesión un círculo con gente lambida que se prodigaba en finas y húmedas agudezas.
   Cada uno de los distinguidos relegados que participaba del evento organizativo, tuvo destinada una silla exclusiva con letrero de su nombre; no así para nosotros. Por eso reclamamos nuestra contestación general; pues bien ahí que nos hallábamos, y claro que en los instantes de antes hacía poco, cuando lavábamos los cacharros ─más feliz había sido el de estar cocinando─, y todos juntos, déle cantar.
   Lo hacemos todos los días, y bien contentos, pero no es un trabajo fácil: Con trapitos, esponjita, y lana de acero, hay que darle terminación correcta al lavado de vajilla y asaderas. Pues la salsa verde debe presentarse dedicadamente en terrinas prolijísimas ante las bocas del subte, y recordando para ello que éstas son tan bocotas que prefieren las papas cortaditas grandes. Todo esto hay que tenerlo en cuenta.
   Pero para la sesión no lucíamos precisamente de punta en blanco. “Desidia en la presencia del personal”, nos dijeron. Por eso reclamamos nuestra contestación general, a pesar del concierto de bocinas nocturnas desde la calle con que se pretendía enmascarar la discusión, pero esto sin embargo no nos impidió reprobarles el selecto evento: “¡Quienes están llanamente cerca no cuentan para el plan de Rítmica de ustedes, como que no es para el común de la gente; ¿pero qué elite creen ser?!”
   Además, con micrófonos ocultos les habíamos oído, en los preparativos de la sesión con que pretendieran sorprendernos, que su intención para los de afuera del cónclave era pasarnos a la condición exacerbada de forasteros, extrarelegados plus. Y en esto ahí lo otro fue que ellos se habían desconcertado, pues se daban cuenta que pudimos enterarnos de su malhadado proyecto, plagado de objetivos y acciones con perfil alevoso.
   “Sabemos lo que pasa y no se lo vamos a aguantar: quieren imponer la propalación avasallante de esa Rítmica; ¡no es una digna conducta de Relegados, sino bajeza de exiliadores que prefieren todo lo que venga papita de arriba, eso sí!, y que no les opinemos”…
   Por la demanda y por lo otro, nos miraron con la pompa de un séquito y entonces nos vieron. Con palabras ceremoniosas intentaron declararnos el funcionamiento de los embudos. Hablaba Pupporilla, a cargo él de la coordinación del Turno. Se puso de punta en blanco, lívido, cuando lo anoticiamos claramente que ya lo sabíamos: que los entes de tamaño suficiente para hacerlo son los que pueden sobrepasar las estrecheces infundibuliformes.
   De pronto y con su voz de biguá, la compañera Rebahömab entró a entonar una de nuestras más jocosas canciones oceánicas: “Nadie entiende lo que a usted le pasa; Espero que por algo a usted le importe: Yo no quiero enviarle tomatazos; No se acerque a la ventana, no lo haga”. Uno de los nuestros, Abalzul, tomaba fotos de los distinguidos entretanto; una y otra vez les pedía que sonrieran.
   Al final fue como que se destrabasen; y emergieron de su desatino, como si se les hiciera un click al coordinador Pupporilla y los copartícipes de su círculo húmedo: Salieron a tomar aire. Todos los del Turno salimos, hay que decirlo. Para entonces se nos había tronchado el abordaje del tren de las 8. Así que sin apuros y de buen ánimo, linda noche, todos juntos nos dirigimos hacia la Estación para tomar el de las 10.
“La semilla es pequeña 
pero rompe cualquier piedra 
cualquier roca 
y la hace florecer”. 
José María Arguedas 

  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Septiembre de 2018



vanasco-a-vallejo
2018/08/26, 5:00 pm
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  A César Vallejo

 No nos basta el idioma, compañero,
 para decir lo indecible.
 
Habría que agregarle una hache al sustantivo
una erre al pronombre
y tres equis al verbo
y aún así no sería suficiente.
 
No nos sirve el lenguaje, camarada,
si no desmenuzamos previamente las palabras
si no las masticamos a priori con fruición
y las molemos tercamente un rato.
 
Hay que cargarlas de un dolor tan célebre
de un frío tan universal
de un hambre tan empírico
que las palabras no alcanzan, compañero.
 
 Y no obstante cantamos
 cantamos en un tiempo de crimen y despojo
 pero no cantamos este tiempo sino el otro
 el tiempo en que todos los que quieran podrán cantar.

Alberto Vanasco (1925─1993)   
*Poema tomado de ADEMAS, Revista de Letras; Bs Aires, 1988

photocollage_pan+dibujos

"las palabras no alcanzan, compañero"


  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Agosto de 2018



nos suele suceder
2018/07/26, 2:03 pm
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  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Julio de 2018

  Nos suele suceder

“Acepto y voy al encuentro del acontecimiento .. Pero también lo que las circunstancias nos traen es lo anteriormente decidido por uno en actitudes mágicas”, José Luis D’Amato.

  Tratándose del enano de la Admisión, no sería nada raro que me avise que tengo una llamada, y me grite: “Malfé·e·E, teléfono·O·o”. Y tengo que ir a buscarlo, ¿por qué no me lo traerá? Me aparto del Equipo de la Guardia Nocturna; voy, tomo el inalámbrico y entre interferencias escucho una voz de mujer que me dice algo sobre cierto relato: “No se puede hacer ese desplante suyo como usted lo tenía pensado; ¿porque usted lo escribió, verdad?”. La voz se pierde en el barullo que hace el teléfono. La señora parece decirme algo sobre una empresa editorial, y agrega un término que me suena a Kichwa; dice “huainoro” o algo así. Pienso que el momento es congruente con las dificultades corrientes, y como que las realidades son difícilmente comprensibles pero igual les interactuamos, así es pues que diré en el teléfono: “Claro está, señora: Huainoro es algo que yo tengo escrito; le agradezco el llamado, pero con los ruidos no le entiendo bien; ¿qué está pasando?”. Será entonces que el enano me mire con una sonrisa bonachona y me diga: “Por cierto que está usted establecido, muy bien”. Maldito enano metiche, ¡tanta bondad de su parte!; tendré que alejarme de él y volverme con el inalámbrico hacia el salón donde estaba. Y al ver que dejo el ámbito de admisión, el enano se apresura en darme una voz precautoria: “No vaya a hacernos una aurora tensa, jefe, no se serruche el banquito”. Enano maldito, los comentarios que me hace, ya me encargaré de picarle el boleto.
 
  La señora del llamado me avisa que le pasa la comunicación a otra persona, es un hombre de voz grave y metálica que me empieza a hablar de ciertos trámites previos: formularios con opciones, posteriores cartas de intención para que yo las firme. ¿Pero qué pretenden, de dónde llamarán? “Oigame, amigo, la comunicación está técnicamente imposible; lo poco que tengo claro es un interés por parte de ustedes acerca de unas letras mías de ficción, ¿es así?”. La voz metálica hace una pausa en su afán tramitero, y se desprende con “Ah, bueno, entendió algo, tal cual como integralmente dice usted, así son nuestros planes, pero escuche: son necesarias algunas formalidades..”.
 
  Y ya me he retornado con el teléfono al salón con las plantas donde hacemos las guardias; aquí están los compañeros de mi equipo, sentaditos y viéndome reaparecer. La comunicación con la gente de la llamada se me ha puesto doblemente farragosa, pues además de los ruidos que la dificultan, el señor quiere seguir hablándome: de circunscripciones, de asuntos oficinescos a los cuales me convoca. Le digo: “Se me hace que va a ser mejor que después yo los llame desde un aparato que funcione bien. Dígame por favor sus datos para que les retorne la llamada”. ¡Para qué!; el tipo con voz de trombón hace otra pausa y me plancha: “Vaya, vaya con el pichón; además de escribir ficciones beodas y beatas, el inútil sólo quiere andar por las suyas”. Y corta. Pero menos mal que estoy en el salón de la Guardia, con las plantas y los compañeros. Les cuento los aconteceres de la llamada, de los trámites que se me planteaban, les menciono el inusual término “huainoro”.
 
  Evaluamos en equipo las significaciones del episodio que atravesé; también tocamos de soslayo los descomedimientos del enano, de él me dicen: “hay que tomar sus cosas como de quien vienen”. Se podría pensar (me lo dicen sobre el vocablo en un supuesto Kichwa), que puede tratarse de una pregunta en Inglés: “Why, Noro?”.
 
  En cuanto a mi desasosiego por una aparente masividad en los hechos, que podrían pintarse como acciones superpuestas o simultáneas, en un formulamiento sin lógica alguna.. \!/Arribamos a un consenso diferenciador, en tanto todos y cada uno de los procesos se perciben en instantes que no son múltiples, sino en el momento único y propio de cada tiempo personal. Los compañeros entonces coincidimos: Las que se superponen son las distintas imágenes y sensaciones, las que se hacen las personas, pero a partir de la unicidad beata y beoda del fenómeno holístico/!\. Y dentro de todo, es la capacidad contentiva de las plantas en el salón, lo que más nos consolida.


dibujo

¡hurrah por las plantas saloneras!

 



anotalo
2018/06/22, 10:12 pm
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  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Junio de 2018

Concretas septimias *
  apalabran nonetas *
 
(**: 7 y 9 espacios y/o caracteres en distintas líneas)
(Las líneas a su vez están en orden numérico)


  1.      Esto no
  2.      Lo lées
  3.      Pues tú
  4.      Eres mi
  5.      Elegido
  6.      Para no
  7.      Creerlo
  8.      Elijas tú     
  9.         Todos los
  10.         designios
  11.         del mundo
  12.         concluyen
  13. letreros_contradictorios

  14.      ¿Qué si a
  15.      olvidarlo
  16.      llegas? Y
  17.      a esto lo
  18.      omitirías
  19.      con miras
  20.      creyentes
  21.      en camino
  22.      sin fínal
  23.      Corazón
  24.      perdido
  25.      Véngate
  26.      Omítelo
  27.      Esto no
  28.      Lo lées
  29. ⇐  Anótalo

P.D: Ante las opacidades de algunos momentos, parecería bueno un centrarse directamente en contacto con los vínculos más propios, ¿verdad o consecuencia?



jaula con el kelec trocuta
2018/05/20, 12:00 am
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Abarajame la jaula

“.. desastre de un tiempo sin presente y
que soportamos mientras tanto, espera
de una desgracia no por venir, sino siempre
ya sobrevenida y que no puede presentarse;
en este sentido, futuro, pasado, están condenados
a la indiferencia, por carecer ambos de presente”.
Maurice Blanchot, La escritura del desastre   


<title>Destapemos</title> aquí un naipe que puede ser interesante sin desmedro o sí, tal vez no, ─quién sabe─. La verdad es que éste naipe de nombre Kelec Trocuta no peonza muy bien, es como si llevase de rastrón bolas de hierro encadenadas a sus pies. Se hirsuta en sus gafas catastróficas y mucho no se hace cargo de la problemática que lo afecta: “Con tribu yo contribuyo”, dice él, y alza una mirada exigente al levantarse de hombros, pues su mengua “se la han causado las vejigas”. Así dice, pero igual la está llevando adelante; toma tulo el asunto como concernido en cuneta y a la vez con espíritu a la perinola y deportivo; el Trocuta en su modo tribal y bastante fiestongo.

juego de mesa

en cuneta y a la vez con espíritu a la perinola y deportivo

Vayas vos a entender eso, el por qué está llevando así adelante la cuestión el personaje: “es lo que hay”. Diríase del tema que no le resulta sucio muy sucio, provenga éste de lo que sea: chanza de las vejigas, desafío costumbrista, mala racha, o contagio sucio muy sucio. Nos impresiona fuertemente este caso real; nuestros ánimos decaen, debaten, y se desesperanzan; como si fuésemos náufragos nadando en el Mar del Gofio*[nota]. Pero en una de esas seguimos indemnes todavía, tingamo salú. Y vos abarajame la jaula con el Kelec Trocuta. Desbandame detención y derribo de peonzas. Justicia para el naipe que puede ser interesante sin desmedro o sí, tal vez no, ─quién sabe─..■


   * ::  Julio Cortázar, en su Nadando en la piscina de Gofio, aclara sobre este nutrimento: .. “que, por si no se sabe, es harina de garbanzos molida muy fina, y que mezclada con azúcar hacía las delicias de los niños argentinos de mi tiempo. Hay quien sostiene que el gofio se hace con harina de maíz, pero sólo el diccionario de la academia española lo proclama, y en esos casos ya se sabe. El gofio es un polvo parduzco y viene en unas bolsitas de papel que los niños se llevan a la boca con resultados que tienden a culminar en la sofocación. Cuando yo cursaba el cuarto grado en Bánfield comíamos tanto gofio en los recreos que de treinta alumnos sólo veintidos llegamos a fin de curso. Las maestras aterradas nos aconsejaban respirar antes de ingerir el gofio. pero los niños, le juro, qué lucha”.. Para visitar en sitio externo el relato  “Nadando en la piscina de Gofio”, dale por acá   


Sergio Malfé
Argentina, Abya Yala
Mayo de 2018



odios debidos
2018/01/27, 6:57 pm
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 Los odios debidos
y la “debida obediencia”

   El 27 de enero de 1945, a las tres de la tarde, los soldados de la Unión Soviética, del Frente Ucraniano, liberaron el campo de prisioneros nazi de Auschwitz. Desde entonces, e ineludiblemente ante todos, se manifestó lo indecible. Se verificó como hecho, para el saber humano, la aniquilación emprendida industrialmente, que se efectuó sobre millones de personas esclavizadas en esa ubicación, Auschwitz, y en otros campos nazis de exterminio. Aquellos soldados soviéticos no llevaban cámaras consigo; las imágenes comenzaron a registrarse y darse a conocer días después. La degeneradez y el espanto, la ausencia de valores objetivos, el absurdo y la bestialidad, se sumaron con los años a una legítima y deplorable enumeración de precisiones y deleznaciones sobre este tema, que compendia consigo todo el mal de todos los tiempos. Han sido eventos negativos y altamente perturbadores, efectuados por gentes en las que difícilmente se puede concebir hubiera humanidad; son trágicos ejemplos de lo que jamás debería acontecernos, NUNCA MAS.

   Espanto de una maquinaria social tiránica organizada para el crímen, con deseos poseídos en un modo autoadjudicado de superioridad alemana: Atributos diferenciales y diferenciadores: quienes pertenecen tienen legales sus goces. Los otros, que no son parte en la selecta diferenciación, no han de tener disfrutes ni desear. El negativismo condujo a los aniquilamientos masivos, planificados y burocráticos, contra todos aquellos que fuesen inquietantes, distintos, despreciables y faltos de utilidad lucrativa. Era necesaria gente formada en un perverso sentido práctico para ejecutar esto, que bajo el régimen nazi había comenzado con asesinatos masivos de pacientes psiquiátricos. Se intensificó después contra judíos, gitanos, polacos, rusos, y un largo etcétera. Se estima que 1,5 millón de niños fueron transportados a los campos de exterminio nazis, menos de un 10% sobrevivió. Y esto es lo más horrible: que en el mundo posterior a la derrota del nazi-fascismo, siguieron aconteciendo genocidios debidos al deseo y la voluntad de dominación sin límites de los más fuertes: La fuerza, condicionada masivamente para ser tomada como valor destacable, se torna en un rasgo muy atractivo para los jóvenes masculinos con escasa educación; son los más proclives para ser manipulados hacia el odio diferenciador y el totalitarismo segregatorio. Mediante la seducción por las imágenes y los engaños teatraleros de los jerarcas del régimen, estos pueden conseguir: admiración apreciativa, e identificaciones con el empleo de la fuerza, y asimismo la “debida obediencia”, por parte de sus subordinados.

   Uno de los ejecutores de la Hecatombe nazi fue Rudolf Hoess, quien fuera jefe militar alemán del matadero de Auschwitz. De él nos decía Whitney Harris, uno de los hombres de leyes intervinientes en los Juicios de Nüremberg: «Él me impactó como una persona normal, esta fue la cosa horrible. El estuvo discreto y moderado, objetivo, concernido con la realidad de los hechos: “Este es mi deber de guerra. Yo cumplí con mi deber de guerra”.. Él sólo estaba actuando como un individuo sin importancia, en lo normal.» Hoess argumentaba como descargo, su participación como militar en una guerra, cuando en los hechos lo que hizo fue participar en una cacería étnica y en el exterminio de civiles, mayoritariamente de judíos. Un argumento semejante fue y es utilizado todavía por los defensores de la dictadura militar (1976-83) y del terrorismo de estado en Argentina (30000 desapariciones forzadas); los malvivientes pregonan sobre las torturas, asesinatos, y otros crímenes, que se debieron a “la guerra contra la subversión”. No ha de causar extrañeza que el antisemitismo se haya también presentado, dentro de toda la visión inhumana que tuvo el régimen militar genocida respecto de la sociedad gaucha. El antisemitismo fue una manifestación recurrente entre los represores del pueblo argentino, junto a su admiración e identificación con el nazismo, según testimonios oficializados de prisioneros sobrevivientes: “Cuando nos golpeaban nos decían: ¡Somos la Gestapo!” / “Si la vida en el campo era una pesadilla para cualquier detenido, la situación se agravaba para los judíos, que eran objeto de palizas permanentes y otras agresiones, a tal punto que muchos preferían ocultar su origen, diciendo por ejemplo que eran polacos católicos” / “A los judíos les obligaban a levantar la mano y gritar ‘yo amo a Hitler!’ Los represores se reían y les sacaban la ropa y les pintaban en las espaldas cruces svásticas con pintura en aerosol. Después los demás detenidos los veíamos en las duchas, oportunidad en que los guardias -identificándolos- volvían a golpearlos y maltratarlos”

   No se deben de callar estos asuntos por los supuestos de algún progreso superador y de un desarrollo conciliador que traiga un bienestar anunciado: Masivamente se promueven políticas de emprendedurismo y eficacia tecnológica; son tendencias usuales del neoliberalismo privatizador, que se constituyen en una forma de racismo, pues segregan a los pobres y les inhabilitan subsistencia. Sin embargo, los alcances de la segregación pueden ir más allá de algunos grupos excluídos y desfavorecidos, y llegar a la invalidación destructiva para gran parte de la humanidad. No están aquí exageradas las dimensiones del posible descalabro: Además del reemplazo modernista de trabajadores por máquinas, a eso se suma la Inteligencia Artificial en nuevos crecimientos de Aprendizaje Profundo. Y esto significa que en la producción concentrada de bienes intervengan procesos robóticos que se autoperfeccionen en la mejora de sus trabajos, y en hacerlos más rápido: Habría más cosas y más baratas, pero más desocupados, más exclusión y vulnerabilidad, y los voceros del mundo empresarial ya se acostumbraron a decir que hay en el planeta “demasiada gente”. Porque se piensa que sólo a otra gente le puede pasar; por ello sigue aconteciéndonos lo catastrófico.

─En aquel tiempo era una técnica habitual entre la mayoría silenciosa alemana procurar saber la menor cantidad de cosas posibles, para lo cual lo mejor era no hacer preguntas─  


Sergio Malfé; Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Enero de 2018




elefantes se jubilan a los 65 en india
2017/12/31, 11:43 pm
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 Jubilación de elefantes y ajuste previsional

   Dirigentes argentinos manifiestan su admiración por el modo de insertarse en el mundo que tiene la India, y se hacen seguidores de ciertos farandulescos consejos yóguicos. Comentó Louis Renou (historiador de las religiones) sobre estas costumbres adictas: “La India, no lo olvidemos, es la tierra de elección de los charlatanes”. Pero el punto que podría provocarnos risa, sino fuera que las tristezas con el reir se intensifican, está vinculado con la ley neoliberal de ajuste previsional en Argentina. De todos modos, una sonrisa puede asomársenos al considerar, entre otras restricciones, la de la edad jubilatoria mínima -70 años-, la que procura imponer el gobierno argentino 2017. Si sonreir fuera posible, lo haríamos al comparar la medida argentina con los pasos progresistas del gobierno de Kerala para los elefantes: estos allí pasan a retiro con amplios beneficios a los 65, según decía BBC en 2003. El sector sociopolítico que pergueñó la nueva reglamentación gaucha, es el mismo que celebra el modo socioeconómico de la India, y hace culto de las guianzas banales de un gurú pop y escénico. Si tomamos en cuenta la tanta admiración televisiva que expresa por la India la famiglia gobernante en Argentina, esa solidaridad humana allá con los animales, podría ser imitada aquí intraespecíficamente por mejores disposiciones gubernamentales hacia la ancianidad local. De un modo u otro, la noticia elefantina nos puede poner sonrientes. Desde su publicación han pasado algunos años, y ojalá así no sea, pero quizás en la India se hayan puesto también malamente regresivos y famiglieros, cruz diablo, en el infeliz modo de gobierno al corriente en Argentina. Cambiemos.

 Fuentes
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_3095000/3095383.stm

http://www.eldestapeweb.com/el-gobierno-toma-casi-100-mil-millones-los-jubilados-financiarse-n37657

http://www.revistaanfibia.com/cronica/la-derecha-respira/


Sergio Malfé; Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; diciembre de 2017




zarpadita de baldosa
2017/11/29, 2:55 pm
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 Zarpitas de una baldosa

“¿Quién no es mejor que su vida?”. Henri Michaux 

De tarde en tarde, al muchacho anochecido se le chicotea una chantada jovial. Andando estaba él, y mirando al suelo… Se entiende; bastantes personas quieren, por momentos, poner aparte sus sentidos en estos días: Las vilezas cabizbajan; si bien aquí estamos también tomando bien en cuenta lo de arriba, las penas que nos hacen pasar. Nuestro muchacho andante intentaba levantar su ánimo, pensaba: “La psiquiatra me dijo que estoy bien; igual la salud está redifícil: sin derecho alguno la elite neoliberal me desgracia, con sus actitudes rastreras y despreciables, ¿por qué no cambiarán, tanto que hablan del cambio?”. Detuvo sus pasos, pues algo sin semejanza con los otros elementos del entorno atrapaba su atención; dejó oportunamente aparte la irritación que le causan los manejos babuinos. Se sintió seducido por un grafismo que alguien había delineado en una baldosa de piedra, detalle en el pavimento para peatones y al borde de la pista vehícular. “¿Qué querrá decir esto?”. Se chantó animadamente con sus ideas pericas sobre “la vida que perdura maravillosamente, en las rendijas que permanentemente se abren, frente la adversidad y pese a ella”. Tales pensamientos y reflexiones me los contó al discurrirme lo que le acaeciese, sumándome breves consideraciones estéticas sobre el Arte Pobre, dice, y el Minimalismo Resiliente. Y varios argumentos más me estuvo presentando, al desplegarme la copia de dudosa factura que hizo, zarpado él obsesivamente con el dibujo que ha encontrado en una esquina conurbana, del cual me trajo su boceto copión. “Subilo a la blog, dale”. Se lo agradecí, venga entonces aquí el boceto; hace una justa connotación para desembozar este relato. Después de todo es un buen muchacho; se entusiasmó y otras esperanzas se le abrieron. Y no sé qué asunto porta, che, pero el diseño es conceptual y tiene su encanto. De buenas con el amigo le aconsejé moderación, que dios está al tanto de todo, y que él tenga paciencia.

“Si la mujer o el hombre se equivocan, deben decir: perdón, me equivoqué.. Y tratar que las cosas sigan bien.. tener el porvenir, poder mantener, hay mucho que trabajar.. Y aún trabajando no se puede adelantar en esta Cordillera. Los indios que somos acá.. Vivimos.. ¿sabe por qué? ¡Porque somos raza de esta tierra, porque somos indios!.. Y por eso, gracias a Dios, ¡salvamos la vida!”. Dichos (1968) del Sr Damacio Caitruz, un mapuche argentino.


⇓ Aquí el boceto que desemboza este relato ⇓

grafismo delineado en baldosa de piedra del pavimento peatonal junto a la carretera

 Malfé, Sergio;
 desde la Conurbania Argentina, Abya Yala; noviembre de 2017.



ingrediente-singular-en-pastel
2017/10/30, 4:02 am
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  Pastel cuestionador

   Las personas conviven empleando aquello que aprendieron, pero también está lo aprendido a veces empleando torcidamente a la gente para así cobrar realidad.

   Una pequeña experiencia como muestra del dicho precedente, en la intencionada preparación de un pastel, que permite el planteo de un acertijo para quien deguste el resultado: es un arreglo comestible de agradable sabor, que habilita, en los momentos de su paladeo, una conversación inquiridora entre la gente convidada y quien los atienda: “A ver, decime si querés: ..¿Con qué está hecha la torta?”. Al tomar en cuenta sus costumbres corrientes -acostumbrarse a algo es cosa terrible y peligrosa-, las personas normalmente responderán con aquellos ingredientes que la evocación de sus sensaciones habituales les condiciona a creer como ciertos. Sería muy raro que alguien la acierte. “No-o-o, es torta de otra cosa, y no-o pertenece a la madeja que errónea y buenamente rememoras”. El pastel porta una sencilla y rica ambigüedad que, de seguir con las indicaciones, torna difícilmente identificable a su componente principal.

flores de zanahoria en close-up

Receta con una sonrisa. 
La torta es de Zanahoria; 
sondeándote la memoria, 
los esquemas patentiza. 
 
 
Yo no soy un alquimista, 
pero rosco buena torta. 
La sé bien; te la hago corta: 
Comé, te hace bien a la vista. 

  Receta para un pastel cuestionador.

  Rallar-triturar zanahorias, logrando una taza y media de zanahoria rallada, mezclarla con una taza de azucar marrón, media taza de aceite girasol, una taza de harina leudante, dos-tres huevos, una cucharada rebosante de canela, y una buena cucharadita de bicarbonato de sodio. Se revuelve hasta conseguir una mezcla homogénea. En una asadera suficientemente amplia, de tres cm de alto, y previamente acondicionada para ello, se coloca la mezcla. Se lleva al centro del horno térmico encendido, a temperatura moderada (120º~150º C), veinte minutos de horno. Es un bocado recomendable para la hora del mate, del té, o café, lo que gustes. Con la experiencia aquí sugerida, las adversidades de este 2017… quizá no se superen del todo, pero bueh… El nutrimento conlleva un poco de entendimiento divertido -tienes derecho a permanecer en silencio-. La amenidad puede ayudar en las contrariedades, para su atemperamiento. Permitirle al pastel que entibie, antes del corte en porciones, desmolde y reparto. Cuando adopte la temperatura normal del ambiente, recien entonces consumirlo. Esta fue, en mi hogar de origen, “La Receta Preferida”.


Ante cualquier duda, consulte a su Nutricionista 


 La ℑmagen con flores de Zanahoria;
 es cortesía vecinal de AnRo0002.

Malfé, Sergio  Desde Argentina, Abya Yala; octubre de 2017.




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