Hipersalenas


jaula con el kelec trocuta
2018/05/20, 12:00 am
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Abarajame la jaula

“.. desastre de un tiempo sin presente y
que soportamos mientras tanto, espera
de una desgracia no por venir, sino siempre
ya sobrevenida y que no puede presentarse;
en este sentido, futuro, pasado, están condenados
a la indiferencia, por carecer ambos de presente”.
Maurice Blanchot, La escritura del desastre   


<title>Destapemos</title> aquí un naipe que puede ser interesante sin desmedro o sí, tal vez no, ─quién sabe─. La verdad es que éste naipe de nombre Kelec Trocuta no peonza muy bien, es como si llevase de rastrón bolas de hierro encadenadas a sus pies. Se hirsuta en sus gafas catastróficas y mucho no se hace cargo de la problemática que lo afecta: “Con tribu yo contribuyo”, dice él, y alza una mirada exigente al levantarse de hombros, pues su mengua “se la han causado las vejigas”. Así dice, pero igual la está llevando adelante; toma tulo el asunto como concernido en cuneta y a la vez con espíritu a la perinola y deportivo; el Trocuta en su modo tribal y bastante fiestongo.

juego de mesa

en cuneta y a la vez con espíritu a la perinola y deportivo

Vayas vos a entender eso, el por qué está llevando así adelante la cuestión el personaje: “es lo que hay”. Diríase del tema que no le resulta sucio muy sucio, provenga éste de lo que sea: chanza de las vejigas, desafío costumbrista, mala racha, o contagio sucio muy sucio. Nos impresiona fuertemente este caso real; nuestros ánimos decaen, debaten, y se desesperanzan; como si fuésemos náufragos nadando en el Mar del Gofio*[nota]. Pero en una de esas seguimos indemnes todavía, tingamo salú. Y vos abarajame la jaula con el Kelec Trocuta. Desbandame detención y derribo de peonzas. Justicia para el naipe que puede ser interesante sin desmedro o sí, tal vez no, ─quién sabe─..■


   * ::  Julio Cortázar, en su Nadando en la piscina de Gofio, aclara sobre este nutrimento: .. “que, por si no se sabe, es harina de garbanzos molida muy fina, y que mezclada con azúcar hacía las delicias de los niños argentinos de mi tiempo. Hay quien sostiene que el gofio se hace con harina de maíz, pero sólo el diccionario de la academia española lo proclama, y en esos casos ya se sabe. El gofio es un polvo parduzco y viene en unas bolsitas de papel que los niños se llevan a la boca con resultados que tienden a culminar en la sofocación. Cuando yo cursaba el cuarto grado en Bánfield comíamos tanto gofio en los recreos que de treinta alumnos sólo veintidos llegamos a fin de curso. Las maestras aterradas nos aconsejaban respirar antes de ingerir el gofio. pero los niños, le juro, qué lucha”.. Para visitar en sitio externo el relato  “Nadando en la piscina de Gofio”, dale por acá   


Sergio Malfé
Argentina, Abya Yala
Mayo de 2018

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neumaticos baum y recurrencias

Épica del neumático;
novelística y recurrencias

  De acontecer una facultad relatora que concrete comunicacionalmente una liga de interés interpretativo en quien recibe el texto, eso es épica informativa y representativa: Una agudeza en el escrito que logre un proceso experiencial de calidades psíquicamente exactas y sustanciales, al relatarlo con toda su densidad. El lector se hace copartícipe de los hechos, sean estos los de una historia real o ficcional. Se trata de épica novelística en este caso: de Vicki Baum (1888-1960), su libro El bosque que llora (The weeping wood), un material exitoso y con varias ediciones, del año 1944 la primera. En uno de los capítulos la escritora está colocándonos épicamente, a traves del decir de un obrero, sobre cómo se trabajaba en la industria estadounidense del neumático en Akron, Ohio, a fines de la década de 1920.


Retrato de Vicki Baum por Emil Stumpp

Retrato de Vicki Baum por Emil Stumpp; Imagen Wikimedia.Org…/Commons


  ..“El armado de neumáticos es una tarea delicada que requiere un buen cerebro y cariño por lo que se hace, y un buen armador de neumáticos tiene derecho a enorgullecerse de sí mismo. Todo empieza en los depósitos, adonde ingresan las láminas de caucho. Cuando llegan, tienen un aspecto exótico; están empacadas en unas esteras y su olor es muy distinto del que emana del caucho curado. Las láminas tienen que ser rotas, son traídas al cuarto de las prensas. Hace mucho calor allí, porque el caucho desprende un calor espantoso y un hedor a quemado y un crujido furioso cuando es roto. El rodillo gira y gira y agarra al caucho entre sus dientes y lo masca y lo masca y lo masca. Cuando el caucho ha pasado por varias prensas sale crepitando, caliente y furioso, pero es una masa suave, elástica y adhesiva. En realidad, es esta curiosa peculiaridad del caucho no curado de tornarse elástico y adhesivo lo que lo diferencia de cualquier otra sustancia y que es la base de toda esa bendita industria del caucho. Si el caucho fresco no fuese adhesivo y elástico, …¿cómo podrían armarse neumáticos colocando simplemente una serie de capas sobre otra? Pues bien; cuando el caucho está roto, debe ser enfríado en agua antes de ir a parar al gran mezclador, el Banbury, donde se mezcla con todas las sustancias distintas que los mezcladores han cocinado en su habitación. Más que nada, se trata de azufre y plomo y carbón y unas cuantas cosas más con nombres de diez sílabas. Algunas son necesarias para curar el caucho, otras para darle color, otras para endurecerlo o ablandarlo o tornarlo más plástico o más resistente; algunas son llamadas aceleradoras porque abrevian el tiempo de cura y otras suavizadoras o endurecedoras o antioxidantes o rellenadoras; nunca pude meterme todo esto en la cabeza..” (En la fabricación del neumático, el caucho virgen es mezclado con otros productos: gomas sintéticas, azufre, y varios más agentes químicos).

  “Cuando el caucho sale del Banbury, es lo que llamamos plástico. Luego va a una calandria de tres rodillos donde es aplastado y convertido en una gran tira”. (Entre los rodillos se introducen también tejidos de algodón, así se logra un producto que es una lámina de goma adherida al tejido). “Los hombres de la calandria llaman a esto friccionamiento; nuestras cubiertas están hechas de estas tiras”..

  “La tela forrada sale del friccionador, va arriba, donde las muchachas la cortan dándole la longitud necesaria para las capas. Luego, nos toca el turno a los armadores de neumáticos. Cada hombre se para detrás de su tambor giratorio y regula la velocidad de éste con un pedal. Uno pone sustancia aglutinante en el tambor y coloca la primera banda y la hace girar y la mantiene ceñida con la parte inferior de las manos. El trabajo es delicado y debe ser hecho con gran exactitud a fin de que cada pliegue salga parejo; uno estira la banda hacia abajo y coloca la siguiente, la limpia con una solución, baja una banda tras otra y la última va sobre el talón del neumático y tiene que ser enganchada debajo y eso es lo que les dificulta el asunto a las muñecas y los brazos; luego uno pone encima la capa de tela que va entre la rodadura y la carcasa del neumático, y la banda de frote, estirándola hacia abajo. Después se pule el esqueleto del neumático con un cepillo de alambre y se lo lava con solución. Entonces, uno debe terminar su neumático; esto es, colocarle la superficie de rodadura. Ésta no viene en capa sino en forma de cinturón y debe ser colocada alrededor del tambor”. (La superficie de rodadura está sin calandrar, es una banda de goma masticada). “Éste es el momento más difícil y que le exige a un hombre toda su fuerza. Hay que estirarla con una varillas de hierro y uno lo siente alrededor de todo su cuerpo, en tal forma que éste tiembla del esfuerzo. Basta con ver a un armador de neumáticos cuando coloca la superficie de rodadura: El sudor aparece en su rostro y hasta sus mejillas tiemblan; tan duro es el trabajo. La superficie de rodadura contiene tanta fuerza que puede proyectarlo a uno por encima de la máquina si la varilla se atranca. He conocido a más de una docena de individuos que se rompieron el brazo al atrancarse la varilla entre la superficie de rodadura y el tambor con las bandas. O bien, si la solución se incendia a causa de una chispa eléctrica, uno puede sufrir graves quemaduras.. y esto no sucede tan rara vez. Luego, uno pasa a las paredes laterales para igualar la superficie de rodadura y alisarla. Todo hay que hacerlo con cuidado, porque si entre las bandas queda atrapado un poco de aire, el neumático no sirve. A esta altura, nuestro neumático está empezando a cobrar forma. Uno le pule la pestaña con un cuchillo y detiene la máquina. Deja caer el tambor y saca su neumático y esto significa también un buen trabajo, sin duda. Ahora, uno tiene preparado el material para el neumático siguiente.. Hoy, no se puede demorar más de cuatro minutos para armar un neumático y eso es bien poco, por cierto. Si el inspector encuentra algún defecto en el neumático de uno, lo descuenta de su paga. Y si le sucede algo a la máquina de uno, de modo que no puede marcar un buen tiempo, también se le descuenta de la paga. Y cuando la compañía no quiere cumplir las tarifas, ..le hacen esperar a uno el material, y el tiempo que está perdiendo también se lo descuentan. Al menos, esto era lo que nos sucedía a los armadores de neumáticos a diario hasta que aparecieron los sindicatos”.

  Una acotación para este bien logrado relato de Vicki Baum, es la de algunas probables inexactitudes técnicas en el escrito, con respecto al procedimiento fabricador que refiere. Pudiera ser que ello no desmerezca la calidad épica del tramo presente. Para más exactitudes habría que ver.. —y esto va especialmente para quien se interese técnica y visualmente en el tema neumáticos— ..un instructivo video YouTube que tiene su enlace AQUÍ

  “Después de inspeccionado el neumático, ..va al pozo para ser curado. El pozo es un infierno caluroso, bramador, sibilante, donde se conservan hileras e hileras de matrices a temperaturas de 230 a 290 grados.. Aquí es donde el caucho pierde su adhesividad, y el neumático emerge con bonitas y claras muescas en la rodadura, semejante a un barquillo recién cocido en un molde gigante. Cada pocero tiene varias marmitas o matrices para trabajar por turno; pone un neumático en una de ellas, la cierra, observa la temperatura, abre la otra, saca el neumático, lo cuelga del gancho, pone uno en la matriz siguiente, saca el que sigue y así durante todo el turno”■…

  Hasta aquí la transcripción del tramo épico que me aconteció y me pareció valorable literariamente, lo creí de interés para traerlo adelante en la similaridad de estos tiempos. Pues aquellos años (1920-1930) eran tiempos de confrontación aguda entre el financismo corporativo y la dignidad de las personas. Pero por entonces hubo pensamiento social y liderazgo político que lograron dignificar y estabilizar la condición humana mediante reformas regulatorias. Y para estos avances del siglo XXI, con el neoliberalismo afrentando la dignidad de las personas y su derecho a convivir en paz, estaría justa la recuperación de un talante gubernativo, al menos semejante, sino más profundamente superador que el de aquellos años. Recordemos, como una muestra de historia recurrente, los conceptos de Franklin Delano Roosevelt, a mediados de la década de 1930. A pesar de su elitismo y sus errores, FDR fue quien hizo posible la reconstrucción de su Nación. “Tuvimos que luchar contra los viejos enemigos de la paz —el monopolio financiero y de negocios, la especulación, la desconsideración arrogante de la banca, los antagonismos de clase, el sectorialismo, el lucro con la guerra—. Ellos habían comenzado a considerar al Gobierno de los Estados Unidos como un mera dependencia sujeta a sus propios negocios. Ahora sabemos que un gobierno a cargo del dinero organizado es tan peligroso como el gobierno de una turba organizada”■…

 Aquí un enlace externo hacia una Blog (Revista.Abretelibro.Com) donde se encuentra una documentada reseña biográfica de la Autora, y sobre su época, con menciones sobre partes singulares de su obra: Siga este vínculo http para saber más sobre Vicki Baum


Sergio Malfé;
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Abril de 2018



zarpadita de baldosa
2017/11/29, 2:55 pm
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 Zarpitas de una baldosa

“¿Quién no es mejor que su vida?”. Henri Michaux 

De tarde en tarde, al muchacho anochecido se le chicotea una chantada jovial. Andando estaba él, y mirando al suelo… Se entiende; bastantes personas quieren, por momentos, poner aparte sus sentidos en estos días: Las vilezas cabizbajan; si bien aquí estamos también tomando bien en cuenta lo de arriba, las penas que nos hacen pasar. Nuestro muchacho andante intentaba levantar su ánimo, pensaba: “La psiquiatra me dijo que estoy bien; igual la salud está redifícil: sin derecho alguno la elite neoliberal me desgracia, con sus actitudes rastreras y despreciables, ¿por qué no cambiarán, tanto que hablan del cambio?”. Detuvo sus pasos, pues algo sin semejanza con los otros elementos del entorno atrapaba su atención; dejó oportunamente aparte la irritación que le causan los manejos babuinos. Se sintió seducido por un grafismo que alguien había delineado en una baldosa de piedra, detalle en el pavimento para peatones y al borde de la pista vehícular. “¿Qué querrá decir esto?”. Se chantó animadamente con sus ideas pericas sobre “la vida que perdura maravillosamente, en las rendijas que permanentemente se abren, frente la adversidad y pese a ella”. Tales pensamientos y reflexiones me los contó al discurrirme lo que le acaeciese, sumándome breves consideraciones estéticas sobre el Arte Pobre, dice, y el Minimalismo Resiliente. Y varios argumentos más me estuvo presentando, al desplegarme la copia de dudosa factura que hizo, zarpado él obsesivamente con el dibujo que ha encontrado en una esquina conurbana, del cual me trajo su boceto copión. “Subilo a la blog, dale”. Se lo agradecí, venga entonces aquí el boceto; hace una justa connotación para desembozar este relato. Después de todo es un buen muchacho; se entusiasmó y otras esperanzas se le abrieron. Y no sé qué asunto porta, che, pero el diseño es conceptual y tiene su encanto. De buenas con el amigo le aconsejé moderación, que dios está al tanto de todo, y que él tenga paciencia.

“Si la mujer o el hombre se equivocan, deben decir: perdón, me equivoqué.. Y tratar que las cosas sigan bien.. tener el porvenir, poder mantener, hay mucho que trabajar.. Y aún trabajando no se puede adelantar en esta Cordillera. Los indios que somos acá.. Vivimos.. ¿sabe por qué? ¡Porque somos raza de esta tierra, porque somos indios!.. Y por eso, gracias a Dios, ¡salvamos la vida!”. Dichos (1968) del Sr Damacio Caitruz, un mapuche argentino.


⇓ Aquí el boceto que desemboza este relato ⇓

grafismo delineado en baldosa de piedra del pavimento peatonal junto a la carretera

 Malfé, Sergio;
 desde la Conurbania Argentina, Abya Yala; noviembre de 2017.



muchos sentimientos
2017/08/29, 5:10 pm
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 Son muchos sentimientos

“..escolopendra escolopendra | cresta cresta moldura rompe rompe en sable caleta pelambres en aldea..” Aimé Césaire

   Hubo algo de antes que se le escapa a Notroki Petrallia, como si fuese maravillosa alguna concreción debida a sus acciones, algo que le contenta el rostro con una plenitud notable y presencial. Pero una suerte de coraza suya en contínua implosión constituyente, impide que se le precisen, con buenos términos en la mente, los recuerdos de esa maravilla ¿Cómo era, cómo era? Nos lo aclara él un poco:

   “Cuando algo que a uno le pasa es tan increíble, para comunicarlo se deben dar especiales condiciones, y éste es el caso, ¡no lo puedo creer!; porque lo que tengo para decirles es de una calidad tan realmente extraordinaria, un evento así de único; …pero es imposible detallarlo, no están dadas las condiciones”. Notroki se está mudando de aquí, se apresura en juntar algunas cositas que van a su bolso mochila: yerba mate, medias, tabaco, cordoncillos.

   Algo nos debió pasar, y especialmente a Notroki. Él terminó pensando que no supo ni sabe querer a nadie. Por lo cual uno de los muchachos tuvo que contenerlo cada noche, e indicarle los pasos para que le diese consistencia a sus actividades normales y en común. Hay que continuar normalmente con la habitabilidad aquí; aunque el lugar esté achicándose, y cada día más. Pero igualmente nada nos hubo obstado para que nos retiráramos a dormir. Después le oíamos sus llantos, en la noche tardía. También se volvió un hablador oscuro:

   “Cuadrados y agujereados, rejunte de islas sangrantes, con perros casi todo el tiempo”. Tiene expresiones así el amigo Petrallia. Nos conmovía; se nos ponía todo en danza. Son muchos sentimientos los que él puede concitar, pero entre nosotros lo hacía con una seriedad moderadora. Esta moderación de Notroki Petrallia a él lo tiene inquieto, pero así nos alivió las tensiones. Nos daba así calma y un desahogo conveniente, porque éramos hace algunos días gran cantidad de personas en un hacinamiento exponencial. Pues claro estará que antes aquí el lugar era más amplio. Se trató de un sitio particularmente bien diseñado, lo recordamos; y los colores muy hermosos, un bienestar para el plantel en la casa, sino.. ¿quién pudiera aguantar el ambildeo día tras día?


sol filtrado por persiana, su luz colorida por folios adheridos a vidrios de ventana

   La gente estuvo repartida en varias habitaciones; aguantando muchos un estarse de pie; las limitaciones continuaban pero agudizadas con el apretujamiento del ámbito; siempre esperando la llegada de una prominente figura: Don Arcillo Mescorqueti, pensador telúrico e internacional. Debemos decir, sin embargo, que el gentío de sus seguidores aquí se ha reducido, por el replegamiento del espacio y con el correr del tiempo. Los restantes hemos supuesto que la distinguida personalidad que esperamos, pasa por dificultades, y por eso aquí nuestro aguante en ambildo nos cuesta un poco menos. Él se nos ha demorado, y estamos bastante firmes con la idea que ahí, en la avenida oscura y absolutamente despreciable, Arcillo Mescorqueti pasa por lo mismo que los ambilderos conocen de sobra: Es una odisea bárbara la de trasponer en cruce de un lado al otro esa avenida; el barro atrapa los pies, casi no se puede caminar, y cada paso representa esfuerzos y peligros. Ningún personaje inestable y escéptico, como lo es Notroki, nos puede decir con liviandad, como lo ha hecho: “Hay gente de la lama que como nace ahí debe quedarse”.

   Pero aún le quedó un poquito de ánimo para salirse en fuga, después de sus intentos para anoticiarnos sus trances cambiantes y sus opiniones de infeliz. Obtuvo un espaldarazo: nuestro más pródigo y cuidado abucheo; será el suyo un éxito sin precedentes, que se vaya. No obstante querríamos su atención por favor, que ya sabemos cuán fácilmente se pasa de las bromas bastas a la delincuencia. Sinceramente desearíamos que Notroki Petrallia supere la inercia que lo está condenando, y que dinámicamente recuerde aquello que le contenta el rostro; aunque es evidente que sus recuerdos hacen una realidad diferente de lo que en verdad aconteciera. En este sentido, emergen evidencias incontrastables sobre el sinsentido de su maravilla, no importa cuánto nos reitere su asombro: “Cuando algo que a uno le pasa es tan increíble, para comunicarlo se deben dar especiales condiciones, y este es el caso, ¡no lo puedo creer!; porque lo que tengo para decirles, rejunte de islas sangrantes, es de una calidad tan realmente extraordinaria, un evento así de único; …pero es imposible detallarlo, no están dadas las condiciones”. Con prisa salió él de aquí, como desparramándose desde el interior de un pomo apretado, vigorosamente, con los cordoncitos derramándose en vuelcos de yerba mate, y con hebras varias que caen incidentalmente en una mezcla con sus medias, por las escaleras a la calle…


“..dentro de un instante se producirá la derrota de los silos olfateados de cerca..” Aimé Césaire


 Malfé, Sergio; desde Argentina, Abya Yala; agosto de 2017.



santo mate
2017/06/28, 11:03 pm
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  El Santo Mate
[­¨­¨­¨­¨­¨­¨­¨­¨­¨ url corta: http://wp.me/pu9CK-1t0 ­¨­¨­¨­¨­¨­¨­¨­¨]


“.. nos mofamos de los groseros errores de la vanidad; pero con secreta simpatía, reconocemos en ellos el anhelo común a todos los hombres, de probar que somos reales”.
Adolfo Bioy Casares 

  En simultáneo supimos, desde fuentes confidenciales, que fue recibido en ámbitos conciliares, el Presidente de la Corporación Yerbatera del Taplawäy. Hubo una conversación privada. Esto fue en ocasión de la reciente visita hecha a la Sede Eclesial, por una representativa cámara regional de empresarios. Propugnan ellos la responsabilidad socioambiental en el ámbito de los negocios mundiales. En la visita a los despachos catedralicios, y una vez satisfechos los ceremoniales de rutina y los diálogos grupales, era atendido aparte el principal de la Corporación Yerbatera, quien llevaba ahí una propuesta largamente elaborada por la totalidad unánime de su Oficina de Ejecutivos, su misión era planteársela al Sumo Prelado.

  Estamos enterados de los detalles del asunto: Los dos importantes conductores se habían aposentado en las oficinas del vicariato universal; conversarían sobre varios puntos privadamente. Algunos minutos dedicaron ambos a sus concepciones colaborativas, en torno a las situaciones del mundo y de la fe. Consideraron también, y con familiaridad, los nuevos hallazgos científicos sobre las virtudes salutíferas de la Yerba Mate. Pero el ejecutivo yerbatero en jefe.., se las traía: Mirando al líder religioso traviesamente, con la que él suponía la mejor de sus sonrisas, le propuso con voz asordinada: “Su Santidad, lo que intentamos es un cambio pequeño en la oración principal de la Iglesia, y este desarrollo va junto con los interesantes cambios positivos por los que pasamos todos en nuestro país, y en todo el mundo, desde que usted justamente fuese designado portavoz de la Suprema Voluntad… Escúcheme: usted podría hacer que todos sus seguidores en el mundo cambien esas palabras anticuadas: ‘El Pan nuestro de cada día dánoslo hoy’, y que en el rezo se diga en cambio: ‘El Mate nuestro de cada día dánoslo hoy’, algo muy sano y conveniente”…

  El sumo prelado se había puesto atónito, pero inmediatamente rechazaba considerar la propuesta: “¿Por quiénes nos toma?; es algo cómico, gracias, pero lo que propone no responde a una necesidad de la grey”. A lo cual el empresario hubo de decirle: “Tenemos prevista una campaña publicitaria, con varios cortos fílmicos muy naturales; usted será el protagonista. Se dirigirá brevemente al público internacional, instruyéndolo sobre las propiedades del Mate, les demostrará como cebarlo, y hará alusión prístina y ordenadora sobre las virtudes humanísticas de nuestro beberaje, las vinculaciones fraternales al compartirlo.., usted sabe. Si su benevolente santidad acepta nuestra oferta, escuche, tenemos solamente para usted, por los anuncios publicitarios, una donación en concepto de honorarios actorales de 50M de dólares, y además otros 50M serán donados al Departamento de Estado de la Iglesia, por el uso comercial de emblemas y locaciones. ¡Piense por caridad en todos los hechos solidarios y asistenciales que usted proyecta!; quedarían más capacitadas sus intenciones, con nuestra ayuda, para realmente tener efectos firmes!”.

  El Alto Vicario guardó profundo e instantáneo silencio, pero muy pronto dijo pausada y gravemente: “Oh, hijo; me dice que piense en mis proyectos. En ese caso, las cosas aparecen diferentes, pueden ser entretenidas y saludables; pero por favor espere usted un segundo”. Y llamó para que un propio se allegase; que concurriese a la oficina uno de los prelados administrativos. Así de rápido como en un pestañeo, uno de los eminentes funcionarios se acercó, y el Gobernante Eclesial inquirió entonces a su colaborador: “Tesorero: ha brotado algo interesante, una propuesta caritativa que deberíamos aceptar; resultaría en un sólido respaldo para nuestro justo servicio de paz y bien. Pero es necesario que recordemos un aspecto documental, y dígamelo o precisémoslo pronto, con diligencia: ¿Cuándo caduca nuestro contrato de publicidad con la Corporación de Panaderos?”.

  Anotemos en tanto, sobre las averiguaciones contractuales, que están marchando a la par con los trámites para la firma del convenio implementatorio, acto para el cual se prevée acceso restringido. Hay un discreto perfilamiento público en torno de esta combinación y su afianzamiento. No está todo dicho, sin embargo. A pesar de la discreción con que se ha montado el arreglo, y por infidencias no previstas, la citada negociación eclesioempresarial podría modificarse sustancialmente. Esto se debe al movimiento de influencias ejercido en la Sede Eclesial por una Compañía que lidera mundialmente el rubro refresquero. Fueron animados sus directivos por las versiones sobre el arreglo en marcha; se hubiesen filtrado éstas hasta sus oficinas metropolitanas. Y la compañía está intensamente motivada en una fuerte oferta competitiva, para reemplazar a panaderos y yerbateros, en un nuevo arreglo exclusivo que favorezca los intereses colacoqueros. En otras palabras: nada de Pan ni de Mate, así argumentan; que esté en las oraciones cotidianas la marca innombrable de su Refresco; ¡Vaya pretensión!


“..toda máquina está en proceso de extinción”. Idem (A.B.C.) 


todas las maquinarias se extinguen, incluso las sociopoliticas

todas las maquinarias se extinguen, incluso las sociopoliticas


Relacionados con El santo mate; otros contenidos en esta blog
  • Gacetita publicitaria para cortes de cabello
  • Una cuestión sellada

  • Sergio Malfé Morón, Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Junio de 2017



    control! control!
    2017/05/24, 9:39 pm
    Filed under: agua-en-vasos, Narrativa, Poesía | Etiquetas: , ,

       Control control

     (tiempo de lectura: 10 min’)

       Fueron los vecinos a buscarlo, entraron por las ventanas a la casa del Jovatito Luna; salió él disparado fuera, y también a través de una ventana. Los vecinos a los gritos: “Agárrenlo, que se escapa”. Después de no lograrlo, todos se acostaron en el cesped, pasaron la noche ahí. Una ambulancia vino para asistir la emergencia… Pero ahí viene él, entra Jovatito Luna en el Salón de Honor, ámbito ilegible donde lo hemos incluído. Está vigilado ahora por cámaras en la Circunscripción de Control. Lo reconocemos, ya está más gordo, y se ha vuelto un solitario. Nadie de los Controles quiere tomar posiciones; nada de encauzarlo y/o encausarlo; nada de eso, queremos evitar una distorsión contraproducente, peligro convivencial que puede ser generado por una intervención nuestra.

       La vida le va a reparar el desvarío al Jovatito. Apoyo ya tiene a la distancia; nadie quiere salir lastimado. Y se le entregará una distinción que lo acredita como Bardo Total. Pero no queremos verlo mucho; los Directivos de Controladuría dicen que nos haría daño el darnos cuenta del punto desgraciado al que se puede llegar, de inutilidad e invalidez. El discreto respaldo que los Controles le damos, se asienta en toda la influencia de largos años, con sesudos asesoramientos secretos que nos han fortalecido. A través de una breve ceremonia, asombrosamente parecida a sí misma, ha recibido el Bardo Total su medallita, y con el documento certificatorio en mano se dirige ahora a la audiencia:

       “Considero que sería una ingratitud de mi parte no decir algunas palabras de agradecimiento, para esta demostración que registro y valoro en toda su dimensión. Esta hermosa medallita que me han obsequiado, será para mí la joya más valiosa, no lo duden, por lo que esta distinción significa, y por provenir de quienes con ella han querido testimoniarme su simpatía y su afecto. Mucho de lo que se ha hecho y mucho de lo que queda por hacer, residen implícitos en este certificado que hoy recibo, lo hago en la cesasca rosusca de haber cumplido honestamente, con los deseos fundantes que me fueran encargados. Agradezco por todo ello a las autoridades de la Circunscripción, a mis colegas, y al personal auxiliar en sus diversas categorías. Tengo bien en cuenta la colaboración que siempre me dispensaran, restándome sólamente excusarme ante quienes de palabra o de hecho pude haber faltado u ofendido, con linternas en otras ocasiones, y en ciertas luces con viva voz tonante, dando paso fotogénico a los jóvenes que nos suceden. Sean ellos como soldados que en pleno fragor de la batalla reciben la orden de sersava; a la retroguardia los derive la Controladuría, es la cosa más natural del mundo. Pues de repente uno se da cuenta que ha dado, ..un salto en el vacío. Parece una situación anómala, pero no nos apresuremos a juzgarla, sólo es una consagración de jugadores en preparación del tironeo; juego que aún no ha levantado interdicciones, pero es menester producirlas. Tengamos en cuenta que con imágenes de los jóvenes, ha estado un mercenario recorriendo la zona, para instruir a los comerciantes, que les nieguen abastos con distintas excusas: ¡Deprivación para los corpirrúneos juveniles de este período! De veras hay que sorprender al caudillejo en flagrancia, y prohibirle el enfundado penoso y deprivador. ¡Paso fotogénico para los juveniles en marcha hacia una clara demolición retrógrada! Poco tiempo hay, ya sea para entender todo lo que tiende a desidentificarnos, o para poner mucha identidad en juego. Es evidente que el mundo está mentalmente trastornado, no es para menos…; fíjense en el asunto de las guaridas fisca..” Llegando la retórica del Bardo Total a estos momentos declaratorios, de entre la audiencia se levanta un personaje extrañamente semejante con su propia ausencia, lo increpa:

       -Oye, Jovatito: ¡¿Por qué no te callas?! Bájate de ahí; ¿o te gusta la gresca? Dinos para qué viniste…-
       Uno de nuestros directivos emerge para moderar el cuadro, se dirige a toda la concurrencia:
       -Bien por la pregunta; pero todos nosotros, ¿sabemos para qué estamos aquí?-
       -Estoy sin ganas-, comenta Luna, el Bardo Total: -No quería presentarme en la ceremonia. Una de las cosas que más me ocupa la mente es preguntarme: ¿adonde me he metido?-.
       -No responde lo que se le ha preguntado-, aporta uno de los nuestros, un Control en subrogancia.
       -Atiendan un poco, amigos y discípulos predilectos-, retoma así Jovatito: …-Palpitemos las vidas que compartimos en nuestros lugares reales; la tierra, la gente. ¿Sería acaso la Circunscripción un lugar real; nos convoca identificaciones veraces y saludables? Escisiones de pseudoausencia; casi nada con vida. Si se tiene alguna inquietud constructiva, se prenden entonces las comodidades sersavas del personal enfermo. Es cierto que un buen número de accidentes fatales se anticuajan, por el honor de esta celebración.., aunque esto siga siendo un desastre tras otro. ¿Qué queremos, que retumben los emergentólogos?-.

    fichado_catalogado-_-serigrafia_zelaya

       -Usted, ¿qué esperaba?-, dialoga nuestro Directivo con el homenajeado: ..-Ya ha visto el Bardo Total que está todo sucio y abandonado. No importa nada, ¿eh, Jovatito?; una nada que no es negativa, es nada. ¿Sabe usted para qué está aquí?-.
       -Estoy como el moco negro de un caballo viscoso. Les cuento, dilectos concurrentes: Le daba golpes y lo intentaba, pero no había caso, al principio no la podía mover, estaba agarrotada-. Alzó entonces Jovatito su mano derecha, el objeto de sus intentos, nos la mostró en una representación, como engarabitada e inmovilizada, y continúa emitiendo él sus agradecimientos, al tiempo que sostiene su gesto: ..-Es una conspiración, me han puesto en otro brete; retroguardiancia que troza todos los instantes en cubos menudos, proporcionales al propio meñique de quien oficie para ello; pero favor de salvar los deditos, deben hacerlo con cuidado..-
       Los Controles tuvimos que intervenir; con el megáfono recomendó uno de los Directivos: “Ajústense al Programa, tomen las partituras, que ahora está indicado el Concierto Tusígogo; vamos adelante con la tosida”. La audiencia a los gritos: “Es un terrorista; que no se escape el rojo; ¡comunista!”. Jovatito Luna también grita con el micrófono: “¡Me quieren matar; este mundo es cuadrado, ya tengo suficiente de él; déjenme!”. Interpusimos los armatostes, escudando la partida del Bardo Total; y por megáfono: “La ley dispone un cesasqueado para estas incidencias; él cuenta con su certificado, y con la medallita; puede rosuscar cuanto desée, qué vamos a hacerle. ¡Control, control! Los ciudadanos tomen las partituras y comiencen a toser”. Jovatito le solicitó al Directivo el megáfono; quiso despedirse de su audiencia, dice que a él no le hizo bien seguir la corriente, y ya desde la calle se prodiga con volumen en un fraseo ronco: “Es preferible ser uno antes que ser otro”.

    Sergio Malfé; Morón, Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Mayo de 2017




    rarezas jornada singular
    2017/03/20, 8:40 pm
    Filed under: agua-en-vasos, Narrativa | Etiquetas: , ,

      Rarezas de una jornada singular

    Mi salida diaria estaba llevándome cómo a tiro de fusil desde mi vivienda, a una buena media hora de marcha llana. Reparé en un asunto que hay en el vecindario: tiene una casa con rasgos particularmente originales. Y realmente es una arquitectura rara. En el contexto se destaca con una cúpula que es lateral en lugar de ser techo: Mochetita saliente para el frente de la casa, y cuenta con reflejos de un revestimiento vítreo. Se localiza ahí algo digno de ser visto: un híbrido bonaerense entre casa de estudios y colchonería. Buen lugar para escribir yo una carta, dentro de una habitación sobre la vieja salida de carruajes, un piso alto en la esquina. Pienso que escribiría líneas dirigidas al alma de mi vida, contándole la surrealidad del sitio: Si lo visitas y se te da por recorrer el solar, hay una puerta que por asquerosa resulta rechazante, pensar en abrirla es disgustante, inviable.

    PieterBruegel_TorreBabel_detalle

    Y el sótano resbaladizo donde deslizarse y caer; las superficies pulidas te llevan al fondo como por un embudo de vidrio; unas pocas saliencias rugosas mantienen a la visitación en sus cabales. Por suerte para mí, al salir de esa casa provechosa, se me iluminó un crepúsculo dorado, tiempo de nueva vida. El sentimiento me hizo caminar por calles varias y encontrarme con facetas incidentales, cómo fue con los vendedores callejeros de fruta. Se me había hecho tarde para retornar con el almacenero las botellas dentro de mi bolsa, y además tomar un ómnibus, y trabajar con las páginas amarillas de las guías telefónicas que también llevo en la bolsa. “¿Y va a poder hacerlo?”, me preguntaba al pasar el vecino Glubio, un señor acomodado con quien nos conocimos en andanzas de runfla callejera. “¿Cómo que no?”, le respondo: “Mi recorrido es por patios internos con jardines, acá nomás, en un área con muchas calles y pasillos que conozco desde mi infancia; delo por hecho”.

    Entonces me alejo de Glubio, y arrimaré a otra conversación; es en mi patio; toda gente conocida, chicas y muchachos en su abuelidad, un agrupamiento de vecinalia que conozco bien, pensamientos sin máscaras. De mis intentos letrarios se conversa. Intercambiamos decires, en los que se procede con una instancia previa de las mías: el caso de las siluetas troqueladas: “Eran páginas con el recorte de una silueta humana cada una, de los torsos..; ¡a vos te hablo..!”.
    Cierto es que un poco me ausentaba, medio cansado, y la pesada bolsa, casi caigo con todo por el embudo del sótano en la casa rara.

    Es Cecilia, mi compañera del banco de la primaria quien me está aguijoneando: “¡Eh; a vos te hablo de los torsos en tus troqueles; ¿por dónde andás?!”. Y agrega Cecilia con risueña ironía que yo no le parezco un intelectual. “Ese es todo un tema, amorosa”, le respondo con una gravedad que la hace reir, y reimos por un buen trecho. Igual se me hace aparente otra rareza de la singular jornada: Mi compañera tiene en este ahora la nariz rara y colorada además de chata. ¿Qué alergia tendrá o que estará oliendo para que se le ponga así la nariz?

    La Ceci está ciertamente coruscando en el instante siguiente. Relacionalmente creativa, con su mentalidad rápida y plástica, dejó de prestarme la atención debida, medio que ella está atendiendo en foco las alturas expansivas de la charla. Me encuentro apartado de eso, pero podré reconectar con la comunicación grupal, a través de un comentario que inserto en el interesante diálogo de generalidades y ocurrencias que se comparte. Lo hago inventando un gesto escénico, el de rascarme la oreja derecha con la mano izquierda por encima de la cabeza, y le digo a mi gente: “Si me permiten el rescate de alguna capacidad funcional mía por la realidad: ¿No les parece absurdo que a esta hora de la jornada haya tanto humo; qué estarán quemando en los barriales?”.

    Se produce por mi gesto y acotación, un retorno de la atención específica que la vecinalia conmigo de entrada había emprendido. El patio con todos sus ojos me está viendo, y también escruta en los aires. “Efectivamente hay mucho humo”, opina cayendo en la cuenta el abuelo más joven. Sensación de extrañeza, atentos todos ellos; casi escucharíamos el apercibimiento, un ruido como de bochas que cayesen por una tronera. Cecilia me entusiasma: “Vos sí que contás las cosas como son, ¡pero tenés que ocuparte más de lo que pasa con la gente que querés!”. Un general asentimiento respalda la ponderación de mi compañerita de banco. Me digo en silencio: “¡Esta chica; Cómo si yo quisiera a alguien!” En fin, me anoticio que la concurrencia está raramente cavilosa y mirándome, con las puntas de las lenguas listas, en la intención de decirme algo y en un buen momento pensativo. “A ver que me dicen”, les mascullo. Y algo que significa para mí un destacable acontecimiento, es la propuesta moderada que se me hace en el patio, que continúe yo tomando distancia de cualquier cosa adventicia, dale, y que siga conduciéndome en la tarea de contar lo que es.

    “Realidad: cierto día la quebraron en mil pedazos, la cabeza fue a dar allá, la cola aquí y nosotros no conocemos más que uno de los trozos desprendidos de su gran cuerpo; Océano libre y ficticio, sólo real cuando se le aprisiona en el rumor de un caracol marino”. Carlos Fuentes

     


    PieterBruegel_TorreBabel_detalle

     

    Referencia de la imagen: es detalle recortado de la obra La Torre de Babel, pintura de Pieter Brueghel, el viejo. Un artículo en WikipediA informa sobre este cuadro; enlace

     



    Sergio Malfé; Provincia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Marzo de 2017




    poema concreto la vuelta
    2017/01/21, 8:54 pm
    Filed under: Narrativa, Notas, Poesía-Concreta | Etiquetas: , ,

    Poema Concreto La Vuelta
    en su preorden disipativo

       Esto se me dice, que hay gente que querría hablar conmigo; ¿a quién se le ocurre decir algo? Bueh.. Contemos para ello con que empléemos modos básicos de entendimiento cultural, establecidos en función psíquica, que nos permitan comunicarnos y actuar adecuada y humanamente. Además del aspecto simbólico de esos signos, podemos también considerarlos como singulares enfoques apreciativos, que, al cernirse sobre los sectores de la experiencia que tengamos, delimiten formas sémicas aleatorias. La citada singularidad morfológica se puede ver en un ejemplo de lenguaje:: el lexema “vacación” podría no denotar nominalmente un tiempo de diversiones y paseos, sino la acción de la ternera que ya bastante adulta está “haciéndose vaca” (una frase verbal). Junto a esto es de tener en cuenta la concatenación que se aplique entre los componentes, si fuese en modo básico o en un modo de preorden disipativo. Un ejemplo térmico de la posibilidad mencionada, modo disipativo, sería: “la empieza crítica, la casa ante la vacación”. En tanto que la secuenciación básica quizá fuese: “ante la crítica, la vacación empieza en la casa”. ¿Qué provecho tendría esto?

    poema concreto redirecciona lectura(s)

    nuevas configuraciones y estructuras .. multiplicidad .. no hay desorden sino un orden diferente

       De acuerdo con los descubrimientos físico-matemáticos de Ilya Prigogine, las irregularidades y la falta de equilibrio en un sistema pueden entenderse como un orden distinto al preexistente, o al menos como la probabilidad de su concreción en el porvenir. La vida, con su multiplicidad y su riqueza de comportamientos, y la diferencia entre el pasado y el futuro, no son hallables en una estabilidad inmutable. La falta de equilibrio también es orden. La misión del hombre es, en alguna medida, ayudar a mantener el movimiento del cosmos y de la vida misma. Habrá apertura hacia el futuro cuando los hechos no estén causalmente determinados por la estabilidad de las estructuras en funcionamiento. Con su preorden, nuevas funciones surjan, dando probable origen coevolutivo a nuevas configuraciones y estructuras. Dale, y que no se nos haga tarde.


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     Sergio Edgardo Malfé
     República Argentina, Abya Yala; Enero de 2017



    escena en instituto
    2016/12/16, 1:14 am
    Filed under: agua-en-vasos, Escenas, Narrativa | Etiquetas: ,

    Instituto Superior de Ciencias Culturales
    |narración escénica|


    Si no se le concede ninguna atención, el tiempo no existe; todo recomienza por su principio a cada instante. Mircea Eliade


       En la parte de afuera había otras ventanas; edificios del otro lado de la calle, cercanos con la ventana del despacho en que ella se encontraba. Y es que Royi Lantrudi ha entrado enseguida en el toilette del cuarto de usos múltiples. Esas ventanas de afuera iban cambiando de ubicación, en unos movimientos horizontales. De esto hace más de veinte años. Y estamos muy cerca de esas ventanas movedizas, pues en una destreza actuacional que no teníamos prevista, se nos temporalizaron súbito: hasta estos momentos actuales vinieron las ventanas.

    reverbero

    “..hasta estos momentos actuales vinieron las ventanas..”

       También ahora ha venido a la oficina el profesor Paul Blehosta. Pone sus carpetas sobre la mesa, como antes. Va a correr la silla para sentarse en ella; primero ve que esté limpia. Saca de su chaqueta las lapiceras y espera.

       “En algún momento tendrá que salir del baño”, piensa Blehosta. Y toma nota de una frase sobre la que trabajará en su próxima performance colonial: “La ciencia nueva hace crecer mentes impredecibles, crecen aprobadas, con sus integridades doloridas”. Ya retorna Lantrudi, quien le dice: “Profesor, casi se nos ha hecho de noche, y tenemos programado otro corte de luz; así no vamos a poder trabajar, la sala ya está muy oscura” | “Hay que traer suficientes veladoras, es verdad”, acepta el profesor. “Bueno, le he preparado la tarea”, agrega Royi Lantrudi. Ha salido en tanto Paul a los pasillos, y está esperando al bedel, a quien ha llamado a voces. Su pedido resuena en los frios corredores desiertos de la casa de estudios. Lantrudi puede oir desde la mesa los pasos con que se ha acercado el bedel, y al profesor diciéndole: “No se ve un pito; algún otro candil; por favor, traiga algunas bujías, más luz”.

       Ha vuelto enseguida a la mesa de reuniones; retoma los oficios de Royi Lantrudi; y se acerca con los papeles a las ventanas del antiguo invierno, pero se sabe que esos son tiempos de ahora mismo; una cronología dispar está ocurriendo; se acerca el profesor entonces al resto actual del viejo día para apreciar el cumplimiento textual de la tarea. Son intentos de un añoso Paul Blehosta para leer en la penumbra los oficios que le ha administrado su colaboradora Lantrudi. No le es fácil distinguir los contenidos con la penumbra crepuscular junto a la ventana abierta. Con ojos entrecerrados se pudiese leer en una de las páginas: “La gente se quiere vengar”.

       “¿Usted hizo este informe, Lantrudi?, déjeme ver; las palabras están bastante musicales”. Un reverbero aromático penetra en el cuarto por la abertura, lo siente Paul, quien con extrañeza continúa ojeando.. “¿Espectacularismo, actuaciones troperas?..Ahá, ..que así se quiere vengar la gente. Suena bastante bien todo esto. ¡Oh..!, aquí tenemos la iluminación que necesitamos”. El bedel ha traído una palmatoria con sus velones encendidos y la ha depositado sobre la mesa. Los docentes toman asiento sin premura, agradeciéndole al empleado su atención. “Magníficas bujías”, comenta Paul Blehosta: “Las cosas de antes no son como fueron las de ahora, que no duraron nada. Pero atendamos lo nuestro”. Gustosamente Royi Lantrudi se dispone de inmediato para la discusión colaborativa.

       Se escuchan pisadas en el piso de arriba. Royi apoya sus manos sobre los papeles desplegados, cuestiona cordialmente las consideraciones del profesor: “Creo en su ciencia cultural, profesor, pero ha visto usted sonoridades, palabras musicales en mi borrador. No era esa mi intención para un asunto que es seco y grave: Ataques inusitados sin motivo aparente, violencia metálica. Con este poco de luz, por favor, léame un poco mas lo que he preparado”. Paul Blehosta señala la instancia sonora del momento; dirige arriba una mirada presagiosa con la que luego pasa a inquirirla; desde el enfoque al techo de la sala vuelve los ojos hacia su colaboradora. Los pasos que se oyen no llegan a ser violentos, son notorios esos taconeos, pero pretieren agresividad. Enarca una de sus cejas Paul, y dice: “Es como si saltasen para caer, de arriba abajo sobre sus tacones, como si inócuamente quisiesen comunicarnos algo”. Royi Lantrudi sonríe al apuntar: “Son las clases del licenciado Armonía”. Un sobreetendido risueño disipa la inquietud. Puede abocarse Blehosta sobre las páginas.

       Con una lectura rápida, murmura circunspecciones luego el profesor: “…Se quiere vengar la gente..; ya veo el punto suyo, Lantrudi; ..con represalias desplazadas sobre cualquiera, ..con impactos espectacularistas, ..en actuaciones troperas”. Blehosta manifiesta interés: “Esto tiene gancho real, Royi, pinta usted el brete de las habilidades competitivas, ya estoy viendo cómo lo describe al cuadro: competir por seguridades diferenciales, con el incremento justificativo de una venganza indiscriminada. Es algo peligroso y gravitante, ¡pero bah!: adocenados y pobrecillos en la soledumbre, en la presteza de sus hilvanes para el instante”. Royi Lantrudi mira hacia el techo que continúa siendo un tablado para los discretitos taconazos; más cerca ella, dice susurrándonos: “El buen humor desnuda las tonteras que hay en las costumbres. Más cerca: “¿Querrán vengarse porque existir les es una condena?”. Blehosta y Royi Lantrudi levantan pausada y apareadamente una abierta mirada plena de contemplativa fijeza, sostén ocular como prevención.

       En lo cierto y concreto tenemos que se acallaron los taconeos. No se les caía el techo encima, pero tal vez sea el logro de un consenso espiritual sobre la ponencia en discusión entre los estudiosos, lo que haya infundido mayor discreción en las sesiones del licenciado Armonía. Y tal vez, con o sin electricidad, pasaren a ser aún más discretas las actividades en el Instituto. Royi Lantrudi y Paul disfrutan el instante de calma en la iluminación tenue de las bujías empalmadas sobre el candelabro. “Bonitos momentos, ..pero sin echarlos a menos”, masculla el profesor: “..prácticamente no llegamos otra vez a nada más que a otro comentario cultural. Igual tiene algún interés; es casi nada, pero no es un momento baldío”. Es Royi Lantrudi quien discurre evalatuoria y muy serenamente: “Es lo que hay, profesor Blehosta”.

       “Tal vez sea así nomás, ¿pero qué brete resulta?: Un circo adolescente, buooh, que no es el más propio de una comunidad que constituye sus rumbos y sus tiempos. La industria publicitaria se sigue desarrollando, concita un inmovilismo espiritual insultante, degradante. Sufragios por la ventanilla de atención a usuarios” | “Son duras sus expresiones.. Pero quizá tenga usted razón, profesor. Vivimos en un estadío bastante caótico; lo más constante es un estarnos situados en el veremos”. Paul Blehosta se zarandea en la silla, y argumenta: “Ese ‘veremos’ es otro rótulo para decir ‘esperanza’. Muy bien, es activable esa visión, fortalecerla y palanquear con la esperanza, apoyarnos ahí. Veamos también nuestras capacidades, palanquear en ellas, ¿qué nos permiten hacer? Quizá con palanquear se concreten en hechos los quizás. Ya ve, Lantrudi, una bonita incerteza, casi nada de tembladeral”.

       Hace un silencio flor ella, en tanto encarpeta el despliegue de las páginas. Blehosta sale de un momentáneo ensimismamiento: “Dígame Royi, ¿no ha sentido un aroma muy singular en el aire que viene de la calle? Podría ser que venga de los grupos electrógenos, estoy pensando, que le hayan aditivado aceite de ricino al combustible” | “¡Ah, ¿puede ser por eso?. El aire está raro, ya me había dado cuenta, creí que pudiera ser porque se están empleando veladoras, que estén perfumadas” | “No; se huele aceite de ricino, y creo que es así nomás; un recuerdo se me delinea, es lo que se respiraba en las competencias de aeromodelismo; iba yo de curioso cuando chico. ¿No le parece lindo aroma, colega?” | “Sí que está rico, ¡qué gracioso, combustionan aceite de ricino!” | “Permítame decirle aparte, mi querida colaboradora: esto de las velas y los candelabros me ha hecho ver una calidad maravillosa suya que antes yo lamentablemente no conocía. ¡Qué interesante! Me he despabilado al respecto: Su piel, Royi, se me ha destacado lumínica, y como un factor de atracción muy muy relevante”
       … “¿Cuáles son exactamente tus intenciones, Paul…, …al decirme todo esto?”


    “..Hacer presente lo que está ausente, que las experiencias que ya existen pero son invisibles o no creíbles estén disponibles”. Boaventura de Sousa Santos.


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     Sergio Edgardo Malfé
     República Argentina, Abya Yala; Diciembre de 2016



    dia descansarlo lindo
    2016/07/06, 2:15 pm
    Filed under: agua-en-vasos, Cuentos Breves, Narrativa | Etiquetas: , ,

    Un día para descansarlo lindo


    “.. en tanto que es capaz de gestos, de expresión y finalmente de lenguaje, el cuerpo se vuelve sobre el mundo percibido para significarlo”. Maurice Merleau-Ponty (1908-1961).

    Cuando todavía era noche en la playa donde acampábamos, había sido el paso costero de un yeguarizo blanco, a lo largo de la ribera. Estábamos ahí de escapada romántica y silvestre, con mochila y carpa.

    Al comentar con mi compañera Malena el hecho caballar que nos había quitado el sueño, dentro de la carpita caldeada y entre mucho humo de pipa, concluimos luego con algo así como para escribirlo en el anotador del viaje: ..“fue una trama inconsútil de correalidad que nos compartió el equino bayo; una andanza en cuatro patas consustanciada en una totalidad de fábula con orilla, noche, y luna”.

    Llegando el momento del amanecer, atisbamos que la mar se mostraba difuminada con lluvia y nubes bajas. La pródiga Malena dijo que quería ponerse las medias y “salir del horno”; tiraba para allá y para acá revolviendo infernalmente los trapos que ya estaban hechos un caos. Hurgamiento acalorado y errático en el que finalmente encontró sus medias: estaban en una bolsa de lona con fondo y tapa de cuero; y se sentía la mañana que empezaba a andarnos dentro.

    Me plegué con la dinámica y quise salir de los edredones para acompañar a Malena en el aprestamiento. Amanecíamos siendo mucho más nosotros mismos. Y andando un poco fue que vimos cuatro gorriones solazándose en el fondo de una canoa, sobre un resto de arena húmeda dentro de la bateleta que descansaba en seco. No estaba el tiempo para continuar fuera, sino que era un día para descansarlo lindo; retornamos a la carpa.

    seaside

    En la media mañana ya no llovía, y el pregón de un lugareño favoreció una reanimación nuestra para continuar con buen humor en el solazón turístico. Nos habían dado ganas de reir con el grito anunciador de ese caminante playero; pero la sorpresa por su oferta comercial nos hizo moderar la risa: no queríamos delatarnos, y nos cubríamos las bocas con las manos. Nos mirábamos en la carpita, frescura en los ojos y sin poderlo creer del todo: el lugareño había pasado gritando una y otra vez: “¿Alguien quiere comprar un piano?” ■


    “Desde que el hombre existe ha habido música. Pero también los animales, los átomos y las estrellas hacen música”. Karlheinz Stockhausen (1927-2007).


     Sergio Edgardo Malfé
     República Argentina, Abya Yala; Julio de 2016

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