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# melanco-garras: ..”agrupado, ..suscriba, ..agregar, ..presencia, ..corroborarse, ..actuar, ..pasta, ..elenco, ..concurso, ..títeres”…



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Melancólicas las Garras.

     Esbozo (2007) de una pieza de ensayo, para actores y teatro de títeres;
     obrita apuntada (1994), en “La Calle de los Títeres“,
     reeditada esta pieza (2009), al ser traspuesta desde ubicación web anterior. SEM

   (El maestro de ceremonias, que bien puede ser un Títere, se dirige al público, si lo hubiere; y dice):

   –Atentas personas; tan atentas en realidad, como para haberse acercado a esta inercia animada: …inercia de los muñecos dentro de la vivencia humana: …Que ninguna persona se sienta ofendida por estos decires. Apuntan principalmente a quien los dice. En lo que sigue presenciarán algunas acciones poco agradables. Nadie se ofenda; porque en realidad son sólo palabras diferentes. Que al fín; son las diferencias entendibles las que colocan. Como es con el tema éste de los Títeres, que nos colocan a todos con su impasibilidad de género. Pero son naturaleza, en tanto unidos a nosotros gentilmente: los títeres y ustedes, unidos por un sentimiento generoso… Con los misteriosos desconocidos, puedan ponerse además ubicados, por el reflejo lunar del Títere, por empezar. Y contemos el desconocido misterio: …misteriosos desconocidos somos; con el apoyo material menos bancario que ustedes se puedan imaginar: El apoyamiento tetogramático de las Títeras… Escuchen una estrofa, atentas personas:

“Este básico mamífero,          
en tetoloquios sobre títeras;          
¿será un bebedor baboso,          
ó es besucón beberote?”.          

   …–De lo que pueda ser: …por las Títeras con sus maravillas que surten, suben, y hacen surgir, …y arribita ahora tranquilamente, ya en una faz tética, con una de esas sugerentes canciones–…

   (El maestro de ceremonias le dirá entonces a una figura, actriz adecuada, actuante directa en persona; le dirá de repartir entre el público (si lo hubiere), los elementos pre-fabricados para las acciones participativas. La participación melancólica que se induce es la conveniente):

   –Distribuya. Todos los presentes deberían de estudiarse bien estas cosas–.

   (La viva figura distribuye entonces los escritos y muñecos de guante -elementos participativos-, entre el público. La distribución principal la hace con gran animación y movimientos urgentes; que va dando voces alegres y canta un poco también, la canción que está en las obleas distribuídas. Algo de animación les va dando a los títeres descartables que va alcanzando a la gente sentada; pero breve y rápidamente. Y nos quedaría nuevamente en foco, el maestro de ceremonias atento a su público. entonces podría procederse a una ceremonia de comienzo: que se cante unánime la canción de los títeres. Y que también se ejerzan acciones más ó menos guíadas, con los títeres descartables, desde el público. Para que luego de este comienzo agrupado, se despida el títere maestro de ceremonias. Así quedaría el público aguardando en calma unos instantes. Pero cuando la trama recomience, ésta se ubicaría entre los asistentes. Porque allí, convenientemente repartidos entre la gente, sin afán de impresionar: “Actriz”, “Actor”, y “Desahucio” -llamémoslos así por ahora, incidentalmente–, comienzan suavemente sus locuciones):

   –Cuando viajo en los ascensores, atisbo yo como pudiera llegar a ser nuestro destino. Personalmente viene o va nuestro destino. Como que hay un lugar que viaja, personalmente viaja este lugar por otros lugares. Como que estamos realmente entre importantes estrellas–. Con este decir, se incorpora Actor, y continúa diciendo mientras se encamina al escenario: –Se viaja y se recuerda el órden del Universo. Personalmente se puede recordar al hidrógeno, a las regurgitaciones de los pájaros, a los soles, los héroes, las distintas heroínas; a los excrementos del Globo, ¿no es cierto?. Como que están los extrudados, que pueden ser otras vidas al final, que te surgen, te alcanzan a transformar–.

   –Opoporia Poponia; …destino dices. De tan corto tiempo como el que sabemos, ¿qué destino?; ¿qué otra cosa que no sea el Otro, que quiere imponérsenos siempre–, es Desahucio quien aparece, de la misma forma que Actor, a quien le está replicando: –De la misma raíz de donde vienen los otros, de ahí también, el deliquio de este fruto ante el cual temblamos. Porque sabemos, congénitamente sabemos, que las hidrogenias nos chupan; que siempre habrá ondas de muchos logos atomizados. Que todo es caer; que ya está todo hecho, todo cocinado. Lo mejor es esperar sin agitarnos… Eso que viene–. Estas palabras las connota Desahucio de una gravedad creciente, de un abandono corporal tal, que concluye repantigado el personaje, sobre un plano inclinado o pieza de mobiliario adecuada.

   

   (Por los laterales del público, aparece de momento una luz. Podría ser antorcha, farola, ó un tornasol de noche. Es una iluminación portátil que Actriz acarrea, ella en rápido rumbo alrededor de los asistentes, dará titilancias, no sólo desde su lámpara andante; sino que son sus decires como parpadeos de luz. Desde su deseo de desear, saldrían deslumbrones):

   –¿Ven que tiembla el farolito?. Está así la lucecilla como Desahucio exageró sobre nosotros, los temblorosos. Exagera; porque hay quienes, quiero creer, son vecinos de la verdadera vida. Entran a conocer, así por esto, a lo que es real y necesario. Aunque sería por poquito tiempo; enseguida. Porque todos tenemos que volver a luchar, por conseguir nuestro lugar. Este espacio ó ése; adonde deponer las luchas, deponer las búsquedas. Así al menos, poder tomar un poquito, no mucha, un poquito de agua… ¡Vaya!. ¿¡Cómo puede ser?!. ¿¡Pero nada más que eso!?. Alguien tiene que estudiar. Si nadie estudia; nadie dirá los nombres propios, ni se podrán nombrar las cosas–. Señalará Actriz, ahora en un susurro: –Y de nadie hay que tener cuidado. Porque así sucedió; para que el sumariante suscriba lo sumamente sumido–. Actriz vuelve a su voz plena para agregar claramente: –En el ascensor universal, podríamos temblar, como nos dice Desahucio; o podemos avecinarnos a la vida, estudiar los nombres, sentir la oscilación de las luces. En ese ascensor total, veríamos que hay otras y otras luces, que con anterioridad–… Entonces Actriz alza muy fuerte la voz: –¡Que el espíritu de los colores se haga dueño de mi!. En su éxtasis soy la dama de la luz; ¡y así mis fuegos puedan iluminar!–… Con el rostro decididamente vuelto al público, Actriz los invoca: –¿Qué dirán ustedes de la atomización, del mecanismo de la hondura sin fin; ó de los vívidos atisbos que nos decía Actor?–. Lo señala al personaje; y sigue preguntando Actriz: –¿Van a elegir?. ¿Elegirán lo que nos ata al final ignominioso; ó lo que nos remonta y desagravia?. ¿Las cosas por su esencia propietaria; ó la vida existente para todos, sin cercos ni púas?. ¿O todos pasaremos a ser como el famoso nadie?. Quiero decir: todos en la intralingua, infrasubjetiva, donde cada uno habla entonces su propia palabrería particular; de acuerdo con los tiempos privatistas. Si así fuese; que cada uno hable entonces–…

   (Los tres, en la tarima Actriz, Actor y Desahucio, entran a inventar, grupal e individualmente en forma rotativa, una locución glotorosa. Pero, mientras se da la avalancha jeringoza, se recompone el aspecto titiritero. Porque Actor estaría manipulando un muñeco. Y queda asomado, a la vista de la gente. Mientras su Títere, el títere de Actor, observa la composición sonora de los actores. La incidencia también sería posible con el muñeco pasando de mano en mano; quien va aduciendo observación; hasta que quede a cargo de Actor. La sonoridad de la glosolalia puede ser musical o abrupta. Depende esto del sentimiento por si hubo respuestas o no, por parte del público, ante las preguntas de Actriz. Así hasta que la monotonía se interrumpa, por la voz del Títere-Actor, quien desopiladamente articulará):

   –¡Ah, …Ah, …Haló!. Soy un títere internacional, solamente atado al sol. Mayormente igual que todos nosotros, criaturas. Pero veo que todos están como nunca nadie–. Dice esto Títere-Actor, clavando la atención en el público: –En fin; que llegamos a Nada, como Nunca Nadie–.

   –¿A quién llegamos?, le replica su manipulador, el asomado Actor: –¿Con algo que iba a existir?. Porque yo creía que iba a existir–. Algo quejoso, Actor culmina: –Creía en lo que había visto, …en lo que había sentido–.

Teatroma

Teatroma

   (Es entonces, a continuación de las palabras melancólicas de Actor, cuando se muestra algo que ya venía haciendo ruidos, desde pocos momentos atrás. Venía escuchándose levemente en un principio. Es una maquinaria ya acompañada de ruido más intenso de golpes, en aceleración. Y lo que se nos muestra, como dije, es cierto cortante o conjunto de cuchillas, como un trozador de cocina. El objeto cruzaría la escena. Podría estar montado el aparato sobre ruedecillas; llevado y traído por escondidos. Algunas veces con soguitas, para tirar de el y cobrar del otro lado. Mantenerlo derecho y hacerlo volver alternadamente así. Máquina tétrica con utilidad algo misteriosa, más bien ominosa, aparato fatal. Para esta presencia son las miradas de las figuras en escena, quizá con comentarios en voz muy baja. Y dirá el Títere-Actor para todos):

   –Nada, constante Nada. Redundancia de esta Nada; pero con un ritmo que te engancha; ¿no es cierto?–.

   (La máquina puede entonces detenerse, y/o alejarse de la escena. Y Desahucio aprovecha el silencio para corroborarse):

   –Es lo que yo siempre digo: Más allá de la infancia, del placer inocente o del limpio deseo, nada queda, nada permanece. La fatalidad o la tragedia terminan siempre por arruinar todo. Hasta esa Nada que aparentaba andar bien, …como que se pincha el aparato, se nos desinfla–…

   (Actriz interrumpe las sentencias, las sentencias enervadas y graves de este personaje Desahucio, como para evitar el contagio de esa caída que el personaje anuncia permanentemente. Actriz adoptará un tono animado, cordial; con el que jovialmente nos va a invitar):

   –Paren; paren; un momento; paremos. Es el momento de tomar el Té–.

   (La totalidad de la compañía, con Títere-Actor incluído, va a asentir con una especial alegría resignada):

   “Ah, el Té”… “Claro, el Té”… “El té de la deglución”… “El Té de la euforia”… “Por supuesto; el Té del esófago y el agrado en panza”.

   

   (Se van a situar todos de frente al público. Podría haber reaparecido el Maestro de Ceremonias. Está Actriz como que distribuyese las teteras y las colaciones. Amplios y plenos movimientos de mandíbulas a continuación. Disfrute silencioso con rostros radiantes y sonrientes. Que enfrentan así al público de manera algo excluyente. La ostentación del Té. Pero esta ceremonia disgrega la continuidad después por unos segundos. En la escena, concluído el Té, cada uno por su lado papando moscas un ratito. Mientras se erige ó se desenrolla una superficie reflejante. Un artilugio adecuado en parte del escenario. Como para que el público pueda verse tal así como en un espejo. Y sucede que los actores se esconderán detrás de esta pantalla. Y cada vez que uno de ellos se oculte, que aparezca su Títere semejante, que lo represente por apariencias y movimientos. Los títeres van a preguntar al público por la acción a seguir. Como una muestra: Títere-Actor junto al Maestro de Ceremonias, en forma combinada dirían):

   –Ante la Nada. ¦ Y el ritmo de la Nada–.

   –Frente a las teteras y la máquina. ¦ Que no son ni la teta ni el mano en mano–.

   –Preguntamos. ¦ Exigimos, …requerimos-. ¦ Etcétera–.

   –Que se nos sugiera que podríamos hacer los títeres. ¦ Dígannos algo para actuar–.

   –Porque si no actuamos–…

   –Imagínense, bueno, …imagínense lo que puede pasar si no actuamos–…

   –Todo podría descomponerse, …sería un bodrio esta vida–.

   –¿Qué haríamos sin producir lo nuestro?. ¿Qué haríamos con las familias de los titiriteros?–.

   –Tiene que ser algo bueno lo que pidan. ¦ Sí, algo bueno. ¡Les advertimos que sino!–…

   –Claro; sino, …¡pueden venir los personajes de la imaginación a manipularlos a ustedes!–.

   –Es así la ley: El boomerang de lo bueno y lo perverso. ¦ Ya van a ver; por tener esas cosas en mente, las que se figuran sobre nosotros–…

   (Así continuando, para que todos los presentes conversen, hasta que alguna escenificación surja, propuesta o no por el público. Y se haga lo que sea posible poner. Y en esa dramatización irían integrándose, Títera-Actriz, Títere-Desahucio, y Títere-Actor. Se irían aceptando respuestas, dándoles a las propuestas una progresión, con comienzo y cierto desarrollo de improvisación dramática… Pero, …Títere-Desahucio irá despeñando la discusión; y contagiando a los otros títeres en la pérdida de interés. Pongamos que una propuesta los ubica en un arrabal con quintas, en las afueras de una importante ciudad. Que se les pide a los Títeres cuenten lo que ven; y no se metan en nada de lo que pase. Comenzaría Actriz con aquello):

   

   –Los nenes cuando salieron de la escuela, pasaron por el féretro de la Betty, y se llevaron dos sandías–.

   –Son buenas las sandías, refrescantes–, dice Actor.

   –Buena está la Betty-, comenta Desahucio: -Pero le va a dar la neura cuando se entere. Y los chicos agarran cólera, seguro; por esos riegos que hace Betty–.

   –¿Cómo va a hacer eso Betty?–, repone Actriz disgustada.

   –Podría ser-, aporta con desánimo Actor: -Nunca nos dio a comer sandía la Betty. Pepinos sí nos trajo; pero sandías no–.

   –Es porque se las da de comer a los chanchos. Después los mata y los cocina–, agregaría Desahucio; para que los otros así se pongan abismados y silenciosos.

   

   (Desahucio argumentaría siempre que el entorno no permite seguir con la teatralización; sino es con un argumento sería con otro, …porque hay niños, …que eso ya lo vió en otro país, …que ya está todo dicho y hecho, y así sucesivamente).

   (En estas maniobras de improvisación, los títeres se irían poniendo cada vez más apáticos e insultantes, entre si y para el público. La descalificación de lo que se les diga, en la que participan, hará que los personajes Títere-Actriz y Títere-Actor, se vayan amargando, en conflicto con sus personalidades básicas asertivas. Los títeres y sus voces en una rosca de abismamiento, de malquerencia con el público; y tan así que llegarán a plantearse):

   Actor: ¡Qué drama en el que nos metimos por querer dar un imagen!

   Desahucio: Poporia Opoponia. Fue por tomar el Té que caímos en este martirio. Y no hay otra, no hay otra. Siempre para una pasta inmunda que se te hace en la barriga. Pasta inmunda que tenemos que tragar una vez y otra vez. Y después escupirla en el inodoro. Al final no sé para qué…

   –Abyecto sos vos. ¿No ves las estrellas?. Allá arriba todo negro y silencioso. Y las estrellas más fuertes que antes. Nosotros afuera y abajo, ¡pero estamos hechos de estrellas!-. Actriz destemplada señala en la culpa a Desahucio: -Ni en el pozo paraste de bajonear. Nunca tocás fondo ni hacés pie. Nunca llegás al piso. Caés, siempre caés. Nos hacés caer, …andate, andate–. Actriz sollozará por su desgarramiento.

   –Pero al final; ¿por qué tendremos que triunfar y ameritarnos?-, protesta Desahucio: –¿Quién nos dice que nuestro sentido esté en pasarla bien?–.

   

   (Alguien gritará en la platea):

   –¡Péguenle una trompada!–.

   (Quien grita es Solapado, un personaje que está ubicado entre el público. Se ha quedado aguardando hasta esta entrada, disimulado y escondido).

   –¿Qué le peguemos a quién?-, va a preguntar Títere-Actor-Títere.

   –¡Péguenle a ese Desahucio!–, va a insistir en lo del castigo ese Solapado.

   (Gran confusión en los títeres, que van a murmurar otra glotorosa composición. Consultas entre ellos, que despues de un momento se reponen de la sorpresa. Y va a ser la Títera-Actriz quien argumentará):

   –No nos da ningún sentido la violencia. No es para nosotros. Somos personas que conversamos, hablamos, nos comunicamos. Está el Código Penal. Todo aquello, ¿se acuerdan?, del sistema de vida. ¿Se acuerdan?. No debemos violentar la acción para salir del pozo. Eso es despiadado–.

   –Así que se hacen como si fueran tiernos y delicados ahora ante el público. Pero en realidad–…

   (Solapado va a declarar esto mientras se levanta de la platea, al acercarse a la escena, con un tono profundo, ominoso, decidido, continúa):

   –…Buena bestia fina son. Cada vez que les pica la barriguita–… Los muñecos se ponen a temblar ante esta dominancia de Solapado: –…se animan ustedes a matar a las vaquitas, inocentes todos, los chanchitos–. Los títeres están paralizados por la revelación y el miedo. Solapado junto a ellos, ya está en la escena y mira hacia el público: –La manzanita, la rana, la nuez, …¿o no las muerden a las criaturitas?. Las aniquilan, se las comen. Así que yo– …Estira Solapado un brazo; y se apodera del Títere-Desahucio.

   (Actriz y Actor en sus títeres alzan la voz para protestar, tartajeando con lo que pueden: apenas son sílabas inconexas lo que les sale. Solapado mira hacia ellos dos bastante enojado. Los títeres vuelven a quedarse quietos. El tipo se come al muñeco Desahucio, hecho de pasta de azucar y alguna masa adecuada. Masticación del títere que se cumple ostentosamente. Pregunta, despues de comérselo bien comido, amenazante el personaje Solapado, en actitud ogresca, hacia el público y los títeres):

   –¿Qué decían; qué quieren?–.

   –E ..e ..eran bromas, bro ..brochazos de humor negro del pobre Desahucio–, dice Actor-Títere-Actor: –Para que la broma toda estuviese en su nivel–.

   –Co ..con control de calidad que hacemos-, argumenta Actriz un desplante: -¿Y ..y que tal?. ¿Le gustó la marioneta?. Nosotros debemos saber-, busca convencer a Solapado: -Co ..control de ca ..calidad, para evitar mayores da ..daños. Cosas que sacamos del broquel del librero aquel–. La Títera señala adecuadamente, hacia donde se supone estarán las bocas de expendios. –Que tan luego como se salga de aquí, pueden todos ir a buscar la indicación justa, entre esos libros–, termina de decir mugre la muñeca para toda la gente.

   –Estuvo bueno, ilustrado, muy tierno el Desahucio; bien rico, tan entregado a sus opiniones, con su corazón tan dulce–… Solapado mira a toda la gente satisfecho, tan jovial y anhelante; como que quizá vaya a elegir otro bocadito.

   

   (Un estremecimiento cunde por el ámbito y los títeres. Pero Actor se repone y compone para decirle al público):

   –Bromas; bromas por la bronca, con palabras. Detrás de la ciencia en la investigación de las aptitudes nutricionales…-, se impone Títere-Actor la firmeza de un personaje pedagógico: -…dentro de la cadena alimentaria, es normal que suceda algo así. ¿Acaso no es lo comunmente sucede?. El pez grande se come al pez chico–.

   (Parecería que Actor estuviese asumiendo un rol profesoral. Con nasalidad y acento afrancesado, continúa):

   –Están algunos organismos que delegan depredación en agentes especializados. Tales especímenes van a la abacería; allí adquieren alimentos… Está por otro lado el señor Solapado; ¿no es así?. Él prefiere la cacería a la abacería, no el negocio de la carnicería–.

   

   (La persona encargada de representar a Solapado, muestra que se llena de satisfacción, por lo alabancioso del tono y esas palabras del Títere-Actor. El tipo ogresco sonreirá; y va a entrar a caminar con las manos tomadas atrás. Sacando pecho, Solapado hará idas y vueltas por el escenario).

   –¿Somos buenos; ¿no es cierto, Solapado?. Buenos también para comernos. Para regir con tino los aceros hacen falta proteínas. Producción provista viva en los trabajadores. ¿No es así, Solapado?. La mejor carne es de obrero, dice la sabiduría oriental–. Con un dejo irónico habla así Actor-Títere, especialmente para el público: –Venía a ser un obrero en la cultura, nuestro Desahucio–…

   

   (Solapado va y viene a paso henchido. Actriz-Títera observa la marcha maquinal; ella parlamenta con Actor y hacia el público):

   –Claro, el tipo se atiborra, se abarrota–…

   –Tener que buscar en bancarrota otro títere para el elenco–… Agrega Actor en una queja triste.

   –Tendremos que velarlo y despedirnos para siempre del pobre títere Desahucio–. Actriz dice esto entre aparentes sollozos.

   

   (Con guiños entre ellos, los títeres lo van a convencer a Solapado para que yazca en el suelo, como asumiendo al desaparecido Desahucio. Para así poder velar el duelo y despedirlo, aducen, con argucias de una campaña promocional):

   –¡Le dan un auto!-, dirán los títeres: -Entremos a la promoción de “Liteluz”, la fábrica de velas. Si adivina cual de las velas se consumirá primero; ¡le dan un auto!–.

   Los títeres le pondrán a Solapado velas en las manos. El ogresco, interesado en la promo, va a dudar sobre cual vela elegir para el concurso. Cuando el personaje solapado elige su vela para participar en el “concurso”, bastante entusiasmado por ese premio prometido; los títeres le harán un discurso seductor, sobre los beneficios del relax; que aproveche las velas, que lo van a ayudar a relajarse. Así que Solapado se tenderá en el suelo, con las velas encendidas a cada lado. Estando guiado por las aterciopeladas palabras sobre los logros que obtendría de tal serenidad profunda, del resurgimiento personal libre, por la relajación y la autoestima. Palabras que los títeres acaramelarán, sobre la corpórea importancia de su existencia, la de Solapado. Guiado a considerarse supremo, por la sugestión de autoreferirse, casi hipnotizado, …el tipo quedará ahí limitado por las velas, acostado; y con los títeres que conversan entre si.

   Lamentaciones en la conversación, por la pérdida de Desahucio; con disculpas de entendimiento que extienden los títeres, sobre los hechos de esa vida pasada. Porque al fin Desahucio con su pachorra, …no hacía tanto daño, …que los hacía pensar, …y que no se conformaban así con simplezas en los hechos que hubiesen podido emprender. Como que así buscaban nuevas alternativas. Y así siguen en el rito de transición, dedicados a la memoria de Desahucio. Se vuelcan así los títeres a un coloquio más íntimo y considerado. Y en tal suave tono uno de ellos -¿por qué no Actriz?-, llamará después de una pausa silenciosa. Dirá algo así como “TOTU.. ú.. u..”, con una sugerente profundidad en su voz. Se aparece entonces llamado, el Grand Guignol. Un gran muñecón atraviesa rampante la platea. Y cuando hubiere alcanzado el escenario, le pondría las patazas encima a Solapado. Los títeres van a retirar las velas que solapado había estado sosteniendo. Lo harán entre comentarios adecuados a la pesadumbre. dirán cosas como:

   “Lo sentimos mucho”… “No se volverá a repetir (sic)”… “Eramos todos amigos y esto se echó a rodar”…

   (Todos comentarios así por el estilo, muy contritos y de verdadero acompañamiento, para que los pueda escuchar Solapado. Renovará Actor la parodia profesoral, en tal ponderación de la naturaleza; y con su palabrerío biologista; Actor dará cuentas):

   –Los sistemas vivos se comportan cíclicamente. Una acción emprendida arrogantemente sobre parte del sistema, necesariamente alimenta consecuencias, que se volverán con el mismo signo, sobre los introductores de tal conducta-. Insistirá Actor: -Nada escapa al pensamiento del sistema. En un abordaje holístico a tales situaciones, por la conciencia; los responsables de algún desastre, inevitablemente buscarán equilibrar, con señales originadas en su culpabilidad, a la fatalidad desencadenada; etcétera–. Consecuente decir que está hecho en tanto Totú se va inclinando sobre Solapado, que se ha vuelto su presa bajo esas patas.

   

   (Cuando el cabezudo Totú se inclina sobre Solapado, lo ocultará con parte de su ropaje. Entonces esta víctima va a proferir locuciones familiares, en descargo de su anterior victimización hacia Desahucio):

   “Era una marioneta apátrida”. (Estos pedidos y reclamos de Solapado subirán de registro hacia el chillido, en la medida en que Totú vaya desplegando su Operativo. La inclinación de él, Totú, sobre Solapado, es acompañada de gruñidos rebufantes, guturales sonidos como de deleite trófico. Imaginad los grotescos gruñidos de tal glotonería antropofágica, como la de este gigante con su enorme aparato deglutivo y digestivo en funcionamiento extasiado).

   (Con la sabida obliteración del cuerpo real del actor que encarne a Solapado, encubierto por los ropajes de Totú, podrían ir apareciendo, en tanto Totú se posesiona vorazmente de la víctima, objetos como partes corporales idóneamente producidas. Que son resultado del trozado que hace Totú sobre lo que va quedando de Solapado. Y hasta que no se ocupe el Cabezudo de manera definitiva de la corporeidad del personaje tendido bajo sus patas, el tal Solapado seguirá plañendo acerca de porque hizo eso: su anterior disposición del Títere-Desahucio):

   “Fue una obligación ante nuestras tradiciones”, gritará que: …”El indulto está por llegar”, …”Defendí la niñez ante la amenaza de un degenerado sin leyes”

   —Sujetos sin moral, como ese, no se sabe nunca lo que van a hacer–.

   (Así hasta que los sonidos devoradores de Totú acallen las protestas, hasta que Totú concluya su banquete; y el silencio culmine con sus manifestaciones de satisfacción, por tener la panza repleta. Ya que con gestos y guturales sonidos de gozo, el Cabezudo se demostrará para el público, con palmadas sobre la barriga, etcétera).

   

   (Interpretando desde sus títeres o desde si mismos, Actriz y Actor pueden proceder con un breve comentario, sobre el error que solemos cometer, al tomar por cuenta propia las leyes del destino. De cómo la arrogancia puede engendrar otro destino. Que probablemente se volverá sin misericordia sobre el autor de la acción escindida. Entonces tal fatalidad sería suficiente correctivo en la mayoría de los casos. El sistema de la vida en común no admite arrogantes justicieros ni funciones decisorias, fuera de las que un órden universal compasivo nos determine a emprender).

   

   (Ahí, cuando quienes asumieron los roles de Actriz y Actor, estén en la perorata final; podría Solapado erguirse de su sedente y oculta posición, para colocarse de espaldas al público, cruzado de brazos y despojado de toda tensión interpretativa. Puede ser que su colocación la haga sentado en un taburete. Así colocado en una contemplación semejante a la de la platea, Solapado sería pronto acompañado de la otra gente que trabajó en la escena. Pero antes de que se sumen a la observación –en la que estará también mirando Desahucio con una vestimenta distinta-, tales personas y títeres pueden despedirse de la gente aconsejándoles):

   “Que pasen ustedes por el buffet. Allí tendrán la provisión de muñequitos modelados con la figura de Totú, réplicas a escala hechas en bizcochuelo. Para que los coman reinvindicando a la especie. Frente a los glotones como Totú”.

   (Dulces hombrecitos de bizcochuelo para que el público se los coma; y con salud nutrida puedan así ver más funciones de esto mismo o de otra pieza. Sería en la presentación entonces el tiempo escénico para que Títeres y actores se vuelvan todos de espaldas al público. Los concurrentes podrían irse, dejando atrás ese desdoblamiento de la función que ellos acaban de ver. O quizá alguien quiera quedarse, para participar en la evaluación, con actores y demás. Así hasta que se yerga la misma pieza ú otra ya cambiada).


Por qué no visitar un poema?: ..«Línea final de paño y peñas».   


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