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# narra-breve-7: …”camisetita, ..barrio, ..sentir, ..breve, ..mirar, ..muelle, ..charlar, ..quienes, ..corporeidad, ..acompañar”…

Narrativa Breve 7


Estos relatos y narraciones breves de 2008 estuvieron en otra localización. Son algo reeditados para esta página, y repuestos en Junio de 2009. SEM


a): Flores de estación. -Relato-.

    Por suerte, le tiene cambiadas las ruedas a su carro, Gerry. Ocho ruedas tiene el carrito de las flores. Las nuevas son de material plástico. No hacen tanto ruido como las otras de antes, que eran metálicas. Lo que no ha cambiado Gerry es su ropaje, sigue vistiéndose con harapos. Esa prenda que lo cubre bastante, una holgada remera parda y desastrada, que Gerry llama su “camisetita”, contrasta por su rispidez con las flores. En realidad, las flores del carrito, tan bien dispuestas, tan soberbiamente coloridas y vivaces, son detonantes también frente al mismo carrito con el que Gerry las rueda.

    El tipo este de la “camisetita”, pergueñó este, su kiosco rodante. Partió en el armado de la cosa, de un cuelga-perchas brilloso. Lo vió en la entrada de un importante hotel. Ese aparato rodante, llevaba ropa grande de los huéspedes, enfundada y colgada. “Dejo el canasto”, se dijo, “con algo así puedo llevar vasijas, más flores, más tiempo frescas, se van a ver más”.

    El resultado destartalado agregó a las calles un particular sonido, más identificable con el ruido de un coche comedor de viejo tren al descarrilarse, que con la exposición floral del Gerry. Las ocho ruedas pivotantes, las primeras, lograban amplificar sin amortiguaciones, cada junta del pavimento, cada baldosa ranurada. Los desniveles sonaban en las rueditas, en las vasijas floreras de chapines que se entrechocaban, algo desconcertante para el barrio alto. De alguna manera esto mejoró, pro-forma, con las actuales rueditas pivotantes de material plástico.

    La carretilla callejera igualmente da lugar a otras menciones, por méritos de la carga floral. Gerry la empuja, y aunque el traqueteo se hace muy notorio, él parece no sentirlo. Con una rústica obstinación de impermeabilidad a su bochinche, Gerry pone nítida la esmerada selección que él hace de las flores. No le falta delicadeza. Esta vez llevaba Aguaturmas. Azucenas, Crisantemos, Dalias, Eloísas, Gerberas, Rosas y Stas. Margaritas. Separadas las especies, cada una en su vasija, sin confundir a las mentes. Este ha de ser el motivo por el que los vecinos del barrio alto le toleran el carrito y los harapos.

    Gerry piensa que el estado de su ropa no tiene remedio. Pero además, en su rodante traquetear, va comparando: “la camisetita me deja entrar el aire por los orificios”. El tiene un resignio: “no se puede contra la astilla del Bicho plumón, la mordedura de los Piquetones lobo, ni contra los ataques de la Serpentina comedora que vienen después, no se puede”.

    El barrio alto es silencioso, las puertas mecánicas son fuertes y lisas, los revestimientos son de piedra pulida. los automóviles parece que se deslizasen, las ventanillas cerradas, los vidrios infranqueables, los mecanismos herméticos. Gerry acarrea con su curtida hosquedad, empujándolo, a su batifondo floral. Cada tanto hace una venta. “No los envidio por sus cosas”, piensa en su comparación. “Para estos vecinos sentir un soplo de aire en la piel, necesitan tanto, se tienen que ir tan lejos, adonde ellos no requieran de sus blindajes; pero, …a mi tosca piel, …por los orificios de la camisetita, …me la acarician las lengüitas del viento, en cada paso“.

    Puede ser nomás que seamos afortunados, como lo siente Gerry. El está agradecido hacia los vecinos del barrio alto, porque estén ahí, aunque sea en sus castilletes. Y hay agradecimiento, vaya si lo hay, hacia sus ruidos y sus flores -este mismo-, y sea también el agradecimiento por los duros portales y por esas “lengüitas del viento”, como para no agradecer, es una suerte poder darse cuenta.



b): Comprensiones de la Grafomanía.


…”Un destino como cualquier otro: rigurosamente casual. Texto a transmitir: stop.   
Nada que agregar antes o después.   
Un imperativo cero, sin siquiera un punto final
.    
Bernardo Kordon, “Estación Terminal”.   

     Así que me sonríe yo lo escribo: “Ella me sonríe”. Viene hasta mi y mira esto que escribí. Una vez que lo ha leído vuelve a sonreirme. Yo nuevamente escribo: “Se ha acercado a mirar lo que escribo y otra vez me está sonriendo”. Luego ha renovado por sobre mi hombro su lectura acerca de como se ha acercado a leer lo que escribo. Y como se ha presentado actualmente entre nosotros un desborde amistoso muy interesante al cual con todo agradecimiento debo de atender… Por ello interrumpiré la acción de escribir. Y más bien que en una de esas al cumbrear estemos sobreviviendo y retomando mejorados los gestos y las palabras sin fin


Nota: Referencia sin duda motivadora para este breve cuento: en la narración “Musas”, del Tio Antonio Blogkowski.



c): Desembarcadero de las vías.

   Yo estaba, con los canastos, en trance de abordar la barcaza viaria; y cuando de mi creía que era el último, vinieron los Melonios. Detrás mio se sentaron y supusieron que podían hablar en melonio sin que nadie los entendiera.

   El melonio suena como si hablaran dentro de cuencos o calabazas vacías. Y así se largaron con la historia de las zapatillas robadas. La chica decía que se negó a comprarlas, aduciendo que no le iba el número de horma. Algo que le había pasado dos o tres años atrás. Me dió para pensar; en lo que sucedería si al comprar no supiese que son robadas; y se acomodase a usarlas para sus caminatas.

   …Tan buen andar le dan. Y cuando le dijeran que son robadas. ¿Qué iría a hacer? A pesar de las resonancias esofágicas del melonio, es de creer que algo haría, algún post ó pasquín, que se yo, o avisar al muelle.

   …Y por empezar, a esto tambien se le puede dar una adecuación. Porque aparte del trabajo que uno tiene -la gente que trabaja-, viajar en barcaviaria, es como otro trabajo más.

Magdeburg

Magdeburg

   Así era: que no estaba como para charlar en el muelle fronterizo. No había en realidad nadie para charlar. Los canastos no devolvían ni un gesto. Mi hermano me había dejado ahí, en un favor especial. Tampoco parecía él darse cuenta de la gravedad. Es cierto que se decían cosas, y que mi hermano las sabía; pero no las tomaba en su gravedad, como sí debía hacerse. Y si yo había decidido irme; pues, …mi hermano no lo desaprobaba; pero, del mismo modo, él no llegaba a creer que esa fuera una de las últimas noches. Me ayudó con los canastos, me dió un abrazo; montó en su rural cuatro puertas; y me quedé en ese muelle, en espera de la formación. Hacía un frío del demonio.

   No cambiaron mucho las cosas cuando llegó la formación trasbordadora, repleta de joviales turistas. Y me tuve que enterar por las medias palabras del marinero perbotante: “En Melonia hay empresas, con un alto sentido del progreso social. Disponen así para sus empleados, cursos de idiomas. Toman estos cursos quienes buscan un ascenso. Pero para quienes ya tienen altos cargos, las empresas recomiendan cursos profundos, aprender lenguas olvidadas… Así se crea una simultaneidad de constantes y de trascendencias, encuentros sobre donde están corriendo trenes, entendimientos”… Agua, …me quedó claro como el agua, agua a través del cordón de Atenea, agua sobre las vías. Somos vecinos con los melonios, pero vecinos con vias al medio, encimado esto con los libretistas de la cultura. Un interesante punto de inflexión.


   La Imágen proviene del pps “MaravillasdelSigloXXI”, por un correo-e de José Luis Castro Negri.



d): Luces de eco a los días totales -relato-.


…”No sé como llegué. En una ambulancia, en todo caso en un vehículo. Me ayudaron.   
Yo solo no habría llegado nunca(…). Sí, ahora vuelvo a trabajar. Un poco como antes.   
Sólo que ya no me acuerdo de como se trabaja. Tampoco parece   
que eso tenga mucha importancia. A mi lo que ahora me gustaría es   
hablar de las cosas que aún me quedan. Despedirme…
   
Samuel Beckett.   

   ¿Qué ráfaga o vehículo tormentoso pasó y hacia qué cielo?.

   Sabemos que se encamina de vuelta a casa, como vuelven tantos. Y va en tránsito la formación caótica y pluralmente disciplinada, donde brillan algunas luces, las luces de atrás. Son como las actas del tránsito, para alcanzar con ellas a entender que hay tal transporte. Un viaje sin dogmas y atardecido, que nos vuelve hacia el lugar de las relaciones y experiencias veraces, heréticas, leales.

   La perspectiva mansa de las calles, la determinación del domicilio, y un concordar de avance, pese a la corporeidad que no quiere. Es un departamento por Graneros, con pasillos de circulación descubierta, un corredor aireado, donde el cuerpo que arriba está desdibujado por los vidrios opalescentes de la puerta. El cuerpo que da un timbrazo en el pulsador de afuera.

   Ella entreviendo el arribo, con un extraño cansancio de ojos bien abiertos. Pensaba para si misma Lucía, en como estaba de claro, que necesariamente ellos dos, encontrándose en silenciosas disonancias, en compartir comidas sencillas por restaurantes quedos. Porque sin familiares frecuentes; necesariamente contaban el uno con el otro; juntos como los dos eslabones restantes de una cadena ya desarmada.

..."las calles reposadas"...

..."las calles reposadas"...

Del otro lado de la puerta, la calle, de un lado y del otro, quieta arbolada y sin gente. Horacio conllevaba ese sentimiento, que concernía a los dos como habían quedado: eslabones aislados, desde toda aquella unión que no resultó, aunque permanente y rememorable injusticia, todo el tiempo disonando, y todos lo saben.   

Era un ensamble sin objetivos aquel; difícil de reverenciar, sin códigos notorios, pero con veneraciones que persistían. Respetos del grupo que proseguían, en las ceremonias calladas de ellos dos, por los comedores susurrantes.

Horacio esperó un momento, reconociendo las calles reposadas. Él mismo completamente olvidado de tomar actitudes. E iba recordando de que manera se habían quedado solos. Y desde eso, años atrás, pero entre los dos siempre la esperanza, indicada con gestos, miradas y expresiones breves, de que algún día se irían a acompañar con toda la voz, con todas las voces en pámpano, en el corazón, en la casa.

   Que fuese una hamaca de tiempo entre ramajes, así resuenan los pasos de Lucía por el corredor. Atrás de la pausa se oyen los ecos de la vida de algún chiquillo vecino. La llave en la puerta que se abre entonando chirridos. Y se atienden, se conducen ellos, se abrazan fuerte. Encienden los dos sus luces de adelante. Se encaminan a su casa latiente. Iluminan patente su camino a los días totales.

   Img: Del pps de J. Fernández, “mayor o viejo”


Enlace corto para esta Página: http://wp.me/Pu9CK-9W

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12 comentarios so far
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[Otras ceremonias, en un relato] …Sandalias.. [ ..suenan como de meteorito aquellas. ]

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Comprendiendo mis sonrisas del pasado .
Me doy por enterada que en este presente fueron robadas de atrás, por historias narradas y encontradas con aromas y colores imaginados por usted…lindo compendio para saborearlo despacito cada narración ..Gracias desde antes…Mari,Mari, Maru

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Comentario por Maru

Maru Encuadres, sentimientos, ámbitos, q’ estamos removiendo despacito, en la conversación, como para q’ se ventile el humus. Del resto se encarga el plantío por si mismo, cobrando después fuerza en la cocción interna, q’ no sería nada sin las cocineras; así que porfis .. nada de “gracias”, pero sí mucho de enterarnos comprensivamente, a pesar de y por co-municarnos. En esto supongo que tu ..’fueron robadas’ .. está diciendo a la usanza marinera: ..fueron ‘jaladas’, ‘traídas’, ‘conducidas’. Estaban tus sonrisas, sin complicidad, como las q` me gestas, oh!, en nuestrº•o0OoOo•º fundamento0OoOo•º··..

El 12/11/2010 07:39 p.m.,

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Comentario por Sergio Edgardo Malfé

“Ser Mar”.
Es la usanza marinera, están nuestras sonrisas…Conducidas ,traídas en el oleaje del día a día de “Ser Mar”…Marí ,Marí Maru

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Comentario por Maru

‘¡Mar-Ser!’, ..como lo juntas, ..es lindura. Las olas de (!)infarto q’ me estás dando son deliciosas.

El 12/11/2010 09:17 p.m.,

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Comentario por Sergio Edgardo Malfé

&&&&&&&&&&&&&& Ser Mar &&&&&&&&&&&&&&
¡Oleajes de Infarto compartidos!
……Mar-Ser……

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Comentario por Maru

[Otro que se había puesto firme, es el Prof’ Alvarick, como aquí Gerry, en Flores de Estación.. ] ..Considerando esa vinculación impermeable, en dicho relato de esta Página # narra-breve-7: …”camisetita, ..barrio, .. [ ..Está enlazada, pues, desde Un Buen Tono]

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..”las calles reposadas” se antoja caminarlas, se parecen de angostitas a las de Cuautla,con bugambilias colgantes…Visualizaciones de caminarlas acompañada…no importa si fuera con “Serpentina comedora”…Mar

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Comentario por Mari,Mari ,Maru

Si de la mano fuese caminar disfrutando del vientito por las callejuelas, es una cosa, …el caballero espanta a las alimañas, y atiende a tus miradas bouganvilleotáxicas, que no lleguen a ser tales como para pinchar tus globos oculares con los aguijones de la planta. De inmediato lo poda al estilete floreal, para que no te lo metas al ojo el pincho. Pero andando sola tú, ..evita la preponderancia del Piquetón Lobo y de la Serpentina Comedora; para el Bicho Plumón alcanza con decirle “a la cucha”. Marí Marí.

El 08/02/2011 11:39 a.m.,

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Comentario por Sergio Edgardo Malfé

Tomaré en cuenta y seriamente los consejos de no andar sola,y veré que el caballero ande por mis caminos para no sufrir accidentes,que diera Yo!…Mari,Mari,Maru

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Comentario por Mari,Mari ,Maru




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