Hipersalenas


46-mustgrip2
2009/08/28, 4:29 am
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 agarradera-portatil-2

(portable handle-2)

pulsar en la agarradera para ir a la primera parte de “MustGrip”


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   ComienzaSegundoInforme             

   Continuamos juntos desde allá con Lucilla, ya son varios meses, en un contínuo y pausado estremecimiento, establecido y cadencioso, como si formásemos parte en La Mañana de Grieg. Se nos ha hecho cierto un permanecer, y un simultáneo transportarnos sin esfuerzo motriz alguno. Seguimos con la misma onda que nos comenzó por las yungas, al pasear en el criadero de cerdos. Fue entonces cuando me di cuenta, de que con ella no es como avanzar, sino como si todas las cosas pasasen hacia atrás, mientras uno no se da cuenta de que está andando. Ella también me puso al tanto que siente lo propio conmigo, que hasta el tiempo retrocede, junto con las pistas, las veredas y los edificios. Eso se me dio por primera vez cuando bajamos del camión aquel, en un paradero del viaje. En el camión fue que le apliqué inicialmente a Lucilla la agarradera MustGrip.

   Estaba yo volviendo de un viajecito al Inabarcable. Todos los pasajeros íbamos parados en el camión, prendidos de los fierros del toldo, con un calor … que hacía incomprensible el ver como algunos lugareños transitaban a pie por el camino polvoriento. El camión es para la zona un medio comunitario para el transporte de personas. Yo iba en derechura al punto donde transbordaría con el ferrocarril. Nos reconocimos como citadinos con algunos de los viajeros. Entre el pasaje había un grupo de muchachas, también de paseo, entre ellas Lucilla. Alguna mirada detenida y sonrisera me obsequió, al darse cuenta de que me la quedaba mirando. Yo estaba realmente sensibilizado por ella, y con la boca seca por una sed sahariana. La conversación entre los barquinazos, con el grupo de muchachas, era de generalidades, ocasional y sobre nuestros viajes. Iban ellas con una maravillosa soltura y un despliegue de sutiles avíos que parecían aéreos. No quería yo poner evidente ante sus amigas como ella me conmovía. Opté por ponerle el pie; o sea: darle un pisotoncito suave, sostenido y acariciador. Lucilla asimiló mi conducta, y me miró como distraida, pero interrogante, mientras parecía atender a lo que hablaban sus amigas.

   El paso siguiente mio fue reiterar el acercamiento tapado. Ella me miró con divertida firmeza, en un escrutinio, sin retirarse del contacto pedestre. Había que decir algo para sustentar el adelantamiento de la pata. Le pregunté entonces puntualmente a Lucilla: “¿No es cierto que le gustaría andar en bicicleta por aquí?” Ella se volvió hacia su grupejo y comentó: “¿Qué les parece, estaría bueno traer las bicis al Inabarcable, para la próxima vez que vengamos”? Se siguió con una risueña digresión que compartieron las amigas, mientras de soslayo Lucilla me repasaba una vista con algo de preocupación. Ya se estarían dando cuenta; pues el chacoloteo versó irónico sobre los neumáticos, los gomines y los gomones, llevar los botes dinghies inflables en el portaequipaje de las bicicletas; y el cantar de las chicas estaba bien ocurrente. El cambio estaba en la oportunidad del arribo al paradero; ahí fue cuando anclé a Lucilla con un MustGrip. Se detenía el camión en una suerte de oasis, era allí donde iríamos a pasear enseguida con Lucilla, no muy lejos de las casas, junto al criadero de cerdos. La junta de sus amigas estuvo algo nostálgica, pero sonreían divertidas y aprobatorias, por mi aplicación del MustGrip, con el que me la portaba. “Enseguida nos vemos”, decía Lucilla: “Voy a ver con este amigo el tema de las bicicletas”.

   Eran otros tiempos, no se había mostrado la gripe porcina, y arremetíamos contentos en nuestra caminata junto a las pocilgas. Allí comenzó nuestra sensación de andar sin dar pasos. Y algunos meses se sucedieron, con Lucilla y yo unidos en nuestra privacidad. Hasta nos hemos puesto ahondados, pensando la posibilidad de hacer nuestra descendencia. La manija portable ya no tuvo entre nosotros otros usos, hasta estos otros días más cercanos. Fue al estar de visita en una casona del Barrio Orbits, reunión social por mi trabajo, en los ámbitos de gran jerarquía de una “guacha” que tiene convocatoria, y organiza esta suerte de coloquios indeclinables de contacto, para los gestores de contenido. Y si la apelo así, es porque a esa fémina le interesa permanentemente, tirarse alguna nueva chica de las aspirantes, para su cosecha revulsiva. Las miradas de sobreentendimiento superior y soberano, que estuvo poniendo para su recienvenida Lucilla, se siguieron con la preguntita del azúcar; sobre cuantas cucharaditas la consabida debía de ponerle en el café, bazukeárselo. Y que lo probase, a ver si le parecía bien la cantidad del dulce.

   No quedaba nadie de la reunión, sólo los tres. Y lo que nos planteó enseguida la dueña, fue que iba a traer a su morrongo, que Lucilla debía conocer el gato verde de la casona. Aproveché que esa persona entraba por las habitaciones interiores, para sugerirle callado a Lucilla, con una cabeceada, que nos fuéramos. Se demoraba la llegada del gato verde; pero Lucilla no parecía querer moverse. No tuve más remedio que extraer el MustGrip, e iba a aplicárselo devotamente. Pero Lucilla se reconfiguró en toda su verticalidad; y casi olvido señalar que la flaca mide cerca de dos metros, y tiene unos pieses acordes con su estatura. Me dijo: “Saliendo, vamos”.

   Ni bien ganamos la calle y el frescor de la noche, tuvimos una conversación muy entretenida. Me decía que yo había estado bien en acicatearla para partir, que ella se había puesto como ausente, hasta el instante en que casi con el MustGrip le pusiera yo el agarre. “Pero no podés ser así de posesivo”. Sin retroceder de mi actitud coordinadora, yo entendí ceñudo que las cosas estaban en un justo límite. Lo fuimos hablando, ya sabíamos cada uno de las lealtades que nos comprometían. Y si tuviéremos crias, no iba a ser problemático rescatarlas de algún paso imprudente, al aplicarles la manija -así concertamos-, si fuere llegado el caso de que se metan en donde no les convenga. Llegando a casa, rubriqué mi aceptación de un grado mayor de soltura propia para ella; le entregué a Lucilla uno de los MustGrip que tenía de reserva. Decidimos esa noche, conservar los restantes dispositivos portátiles de agarre, para el uso por parte de nuestra hipotética descendencia. Por lo tanto resulta que no podré obsequiar agarraderas a mis familiares previos. No es cosa de seguir como si nada; porque “Bannister Huge” sufrió un incendio desvastador. Y otra noticia moderadora tuve, al saber que el Piloto Tailandés partió con su aeronave hacia CentroAmérica. Hizo esto en el proyecto de arrojar módulos portátiles de computación y web, sobre una zona afectada por el autoritarismo antidemocrático. Los equipos bajan a tierra pendientes de paracaídas rojos.

   TerminandoSegundoInforme             

Enlaces relacionados:
Edward Grieg, Preludio “La Mañana”, del IV acto de Peer Gynt.
Abelardo Castillo, Carpe Diem”: es un cuento “fantástico e imposible”, donde muchas partes hay, y una sola vinculación totalizadora.
“La preocupación por los derechos humanos en Honduras se ha intensificado … Al menos dos personas han muerto por disparos durante las protestas”.

 


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44-mustgrip
2009/08/17, 7:28 pm
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 agarradera-portatil

(portable handle)

pulsar en la agarradera para ir a la 2ª parte de “MustGrip”

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   ComienzaInforme             (1)


   La avioneta con altoparlantes había despertado mi inquietud, desde un poco que entendía, por conocer más sobre aquello que se propagandeaba. De una corrida me llegué hasta el aeródromo para saber más del tema. Ya que estaba en esa, también quería decirle al piloto de la avioneta, que iría a ser conveniente una aplicación sectorizada, de sobrevuelo en redondo, para que los mensajes propalados pudieran ser entendidos completos. Para cuando pude ubicar al vehículo aéreo y a su personal, me fue imposible hacerme entender completamente. Yo no hablo tailandés, ni otras lenguas de ultramar. Pero con ayuda de un caddie del campo de golf adjunto al aeródromo, obtuve datos acerca del punto propagandeado que me movilizaba.

   En efecto, es una costumbre irrisoria esa de hacer publicidades volando en derechura; ya que de tal manera, los nativos en tierra sólo podemos escuchar parte del mensaje. Fue por la merced afectuosa, dominical y solidaria del caddie, que pude precisar los detalles necesarios acerca del mensaje propagandístico. El piloto le dijo a este paisano que me ayudó (entre quejas sobre lo demasiado calientes que le sirve los mates), de la ubicación que yo requería, la de la empresa que lo había contratado, y nos especificó algunos datos que hicieron más completo mi interés.

   Entonces era cierto: que en el “Bannister Huge” había esa oferta de manijas portátiles. Por lo tanto no era cuestión de demorarse, la promoción tenía un tiempo limitado. En otro trotecito me corrí hasta el “Bannister…”. En un breve lapso me hallé en el gran local de ventas; estaba abarrotado de gente, todos parecían nativos como yo, en el industrioso emprendimiento de adquirir elementos de construcción y maquinitas para el hogar. Y allí me enfrenté con la solución que me convocaba: el stand de “MustGrip”. Pude conversar de las especificaciones técnicas y los diversos modelos del producto con la gentil promotora, tomando un cafecito que me vino muy bien. Por suerte me fortifiqué así para la vuelta; ya que al siguiente trotecito para volver lo hice cuando estaba oscureciendo, y aún tenía por delante otro trotecito con la silla a la que debía sacar a pasear. Pero esa no es otra historia, ya que con uno de los “MustGrip” que adquirí, esa andanza se me hizo mucho más fácil. En suma, que en esa tarde adquirí cinco agarraderas portátiles. Contaba con necesitar sólo dos o tres, pero pensé en mi familia y amistades, a quienes con alguna manija iba a poder solucionarle yo situaciones previsibles. -Ya lo van sabiendo, por este medio les anticipo como es el funcionamiento del ingenioso dispositivo; ya me lo querrán agradecer, pero no es para tanto-, les cuento:

   La agarradera portátil provee de diversas opciones de anclaje. Depende del tipo de superficie sobre la que sea necesario de aplicar, cual será la selección que se haga, con el “MustGrip”. Las opciones de anclaje incluyen: adhesión por ventosas húmedas, por pegamentos químicos de distintas índoles, ó con tela de abrojos, y también por tornillos tarugados de fijación por detonación de cartuchos (este anclaje es para darle uso a la agarradera en el caso de querer agarrarse uno o llevarse consigo un volumen así como un edificio, etc). Todo este abanico de posibilidades de agarre, está comprimido en un tamaño muy cómodo, para tener así la facilidad de transportar la agarradera vaya uno donde vaya, en un bolsillo u otro repositorio de los standard que se mueven con toda persona corrientemente. Veamos una práctica, la de mi primer uso de “MustGrip”, para que esté más clara su utilidad:

   Fue en la salida diaria de sacar a pasear la silla, cosa que hice al volver del “Bannister..”, como aquí arriba está mencionado. ¡Y cómo esa instancia se me facilitó grandemente! Antes tenía que apoyar la silla sobre mi cabeza, y trotar con ella como corresponde, haciendo así aparente con esta vehiculización ante mi vecindario, la madurez propia mia de sentar cabeza. Está claro que es bastante complicado, sentar cabeza parándose sobre ella y hacer simultáneamente el necesario paseo con la silla de basamento. Desde que cuento con “MustGrip”, puedo tomar la silla en un santiamén, aplicando la selección adecuada al material del mueblecito que me toca sacar a pasear. Y así puedo ejercer, por la manija, un transporte paseandero en una ejecución, algo menos notoria que la de llevar la silla al trote sobre mi cabeza. Elijo en la agarradera portátil la opción “Abrojo” (cuando le toca a una sillita tapizada), pongo el “MustGrip” en contacto con la silla, le doy al interruptor; y ya puedo salir con ella como con un valijín.

   Para algunas otras de las innumerables utilizaciones de esta manija portátil, pongamos la observación sobre como llegan a tomarnos desprevenidos, los sacudones de algunos medios de transporte nativos. Sacudirnos y desequilibrarnos hasta caer junto a los pies de los otros pasajeros; porque muchas veces no hay en el tren, colectivo, ó subterráneo, los manillares de los cuales prenderse, y no podemos evitar el abochornante ridículo de un inmerecido contacto con el piso estéril del vehículo. Podemos extraer para mejor cuidarnos en esas circunstancias, a nuestro “MustGrip”; aplicarlo con la selección conveniente sobre alguna superficie del transporte, y ya estamos agarrados. Pero, ¡atención!: no sería convivencial llevarnos el transporte a casa, por estar dotados de un agarre seguro para trasladarlo. Sobre esto, y en ocasiones de tener que hacer algún viaje citadino, yo le he estado dando uso al implemento. Fue en uno de esos viajecillos como nos conocimos con Lucilla. Y a pesar de las suspicacias que conozco me rondan, sobre una supuesta erotomanía de la cual soy portador y agente, …confieso que no pude resistirme ante Lucilla, era como para portarla (con o sin “MustGrip“). Quizá haya una oportunidad cercana en la que pueda comentar nuestro encuentro, y como van las cosas con ella en casa.


   Informe(1)Finaliza             

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-pulsar en la agarradera para ir a la 2ª parte de “MustGrip”, si quieres-.




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post-1: …”cronopiense, …arremangarse, …indagarlo, …andadura, …trabajoso”…

 post-uno

  1. En este comienzo de Blog, al titularlo “hipersalenas”, envolví así un término que daba título a mi Blog anterior: “hipersalomas…”, con un saludo cronopiense; el que Cortázar registró en los cruces de sus amigos. Se saludaban: “Buenas Salenas, cronopio, cronopio”. Y aquí te cuento algo que no viene al caso, como un completo y real “sobre mi”:
Cuando le pregunto: “¿Qué me diría?”, me responde con un farfulleo. Digo: “No, no, no”, y le agrego cordialmente, con seriedad: “No es a título de que usted tenga una cuestión que resolver conmigo. Es una curiosidad como científica, ¿comprende?. Querríamos ver, escuchar, saber de su comportamiento, como sería para estos pasos, como un test”.
Mi visitante, con toda su personalidad, evidenciaba querer darnos un dictamen, pero al mismo tiempo tenía dificultados sus movimientos. Las mangas de su camisa estaban fuera de control, en un crecimiento por demás veloz.
Con la atención dedicada a respondernos, simultáneamente intentaba arremangarse la camisa. Era una cosa trabajosa, porque las mangas ya eran desproporcionadas en relación a sus brazos, de inicio. Y se le continuaban haciendo más grandes. No tenía caso, de momento, hacerle más indagaciones, y estamos todavía en la espera de que se desmangue. La cuestión posible, sin violencias, es que se torne imperiosa la instancia para un Corte de Mangas: [Esa actitud acostumbrada en la cual no queremos sujetarnos, porque no somos imperios@s, y porque no necesitamos (con un “corte de mangas”), demostrar nada terminante. Aunque, en una de esas, la visitación, con su bloqueos y dificultad la esté así actuando, sino requiriéndola. Esto, ..(¿arrancando mangas?)] ..Mejor que lo pensemos bien, por último, otra o la misma visita.
En tanto vemos este arranque, junto a esto, en la andadura de iniciarlo … estaré algo trabajoso.

hombre_trabajando

  1. Abridged translation as indicative:
 entry-one
..This Blog title, “hipersalenas”, wraps a term that gave title to my previous blog: “hipersalomas …”, with a greeting which occurred at crossings of Julio Cortázar’s friends: “Good Salenas, cronopio, cronopio”. And here I’ll tell you something that is irrelevant, as a complete and real “about me”:
My visitor, with his whole personality, evidenced his will to give us an opinion, but at the same time had hampered his movements. The sleeves of his shirt were out of control, in other fast growth .. the sleeves were already out of proportion to his arms .. There was no point in time, to make further investigation .. The question can be becoming imperative for the request of cutting sleeves .. we do not need to demonstrate anything conclusive .. Albeit, in one of those, visitation, with its locks and the difficulty is so acting in requiring it .. You think right, finally, one or the same visit .. As we see this starting, along with this, in the journey from start … I’ll be somewhat laborious.
  1. Traduction abrégée comme indicatif:
 entrée-une
Ce titre de le Blog: “hipersalenas”, encapsule un terme qui a donné le titre de mon blog précédent: “hipersalomas …”, avec un message d’accueil qui a eu lieu au passage des amis de Julio Cortázar: “Bonnes Salenas, Cronopio, Cronopio”. Et là, je vais vous dire quelque chose qui n’est pas pertinent, comme une complète et réelle “A propos de moi”:

hombre_trabajando

Mon visiteur, avec sa personnalité tout entière, comme en témoigne sa volonté de nous donner une opinion, mais en même temps avait entravé ses mouvements. Les manches de sa chemise étaient hors de contrôle, en croissance rapide d’autres .. les manches étaient déjà hors de proportion avec ses bras .. Il n’y avait aucun moment, de faire une enquête plus poussée .. La question peut être devient impératif pour la demande de manches de coupe .. nous n’avons pas besoin de démontrer quoi que ce soit concluante .. Quoique, dans l’un de ceux qui, de visite, avec ses écluses et la difficulté est si agissant en demandant son .. Vous pensez bien, finalement, une ou de la même visite .. Comme on le voit partir, avec ce, dans le voyage du début … Je vais être un peu laborieux.


 Sergio E. Malfé, ubicándome en Morón, Buenos Aires, 2008\2009.




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