Hipersalenas


anotalo
2018/06/22, 10:12 pm
Filed under: agua-en-vasos, Poesía | Etiquetas: ,

  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Junio de 2018

Concretas septimias *
  apalabran nonetas *
 
(**: 7 y 9 espacios y/o caracteres en distintas líneas)
(Las líneas a su vez están en orden numérico)


  1.      Esto no
  2.      Lo lées
  3.      Pues tú
  4.      Eres mi
  5.      Elegido
  6.      Para no
  7.      Creerlo
  8.      Elijas tú     
  9.         Todos los
  10.         designios
  11.         del mundo
  12.         concluyen
  13. letreros_contradictorios

  14.      ¿Qué si a
  15.      olvidarlo
  16.      llegas? Y
  17.      a esto lo
  18.      omitirías
  19.      con miras
  20.      creyentes
  21.      en camino
  22.      sin fínal
  23.      Corazón
  24.      perdido
  25.      Véngate
  26.      Omítelo
  27.      Esto no
  28.      Lo lées
  29. ⇐  Anótalo

P.D: Ante las opacidades de algunos momentos, parecería bueno un centrarse directamente en contacto con los vínculos más propios, ¿verdad o consecuencia?

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jaula con el kelec trocuta
2018/05/20, 12:00 am
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Abarajame la jaula

“.. desastre de un tiempo sin presente y
que soportamos mientras tanto, espera
de una desgracia no por venir, sino siempre
ya sobrevenida y que no puede presentarse;
en este sentido, futuro, pasado, están condenados
a la indiferencia, por carecer ambos de presente”.
Maurice Blanchot, La escritura del desastre   


<title>Destapemos</title> aquí un naipe que puede ser interesante sin desmedro o sí, tal vez no, ─quién sabe─. La verdad es que éste naipe de nombre Kelec Trocuta no peonza muy bien, es como si llevase de rastrón bolas de hierro encadenadas a sus pies. Se hirsuta en sus gafas catastróficas y mucho no se hace cargo de la problemática que lo afecta: “Con tribu yo contribuyo”, dice él, y alza una mirada exigente al levantarse de hombros, pues su mengua “se la han causado las vejigas”. Así dice, pero igual la está llevando adelante; toma tulo el asunto como concernido en cuneta y a la vez con espíritu a la perinola y deportivo; el Trocuta en su modo tribal y bastante fiestongo.

juego de mesa

en cuneta y a la vez con espíritu a la perinola y deportivo

Vayas vos a entender eso, el por qué está llevando así adelante la cuestión el personaje: “es lo que hay”. Diríase del tema que no le resulta sucio muy sucio, provenga éste de lo que sea: chanza de las vejigas, desafío costumbrista, mala racha, o contagio sucio muy sucio. Nos impresiona fuertemente este caso real; nuestros ánimos decaen, debaten, y se desesperanzan; como si fuésemos náufragos nadando en el Mar del Gofio*[nota]. Pero en una de esas seguimos indemnes todavía, tingamo salú. Y vos abarajame la jaula con el Kelec Trocuta. Desbandame detención y derribo de peonzas. Justicia para el naipe que puede ser interesante sin desmedro o sí, tal vez no, ─quién sabe─..■


   * ::  Julio Cortázar, en su Nadando en la piscina de Gofio, aclara sobre este nutrimento: .. “que, por si no se sabe, es harina de garbanzos molida muy fina, y que mezclada con azúcar hacía las delicias de los niños argentinos de mi tiempo. Hay quien sostiene que el gofio se hace con harina de maíz, pero sólo el diccionario de la academia española lo proclama, y en esos casos ya se sabe. El gofio es un polvo parduzco y viene en unas bolsitas de papel que los niños se llevan a la boca con resultados que tienden a culminar en la sofocación. Cuando yo cursaba el cuarto grado en Bánfield comíamos tanto gofio en los recreos que de treinta alumnos sólo veintidos llegamos a fin de curso. Las maestras aterradas nos aconsejaban respirar antes de ingerir el gofio. pero los niños, le juro, qué lucha”.. Para visitar en sitio externo el relato  “Nadando en la piscina de Gofio”, dale por acá   


Sergio Malfé
Argentina, Abya Yala
Mayo de 2018



neumaticos baum y recurrencias

Épica del neumático;
novelística y recurrencias

  De acontecer una facultad relatora que concrete comunicacionalmente una liga de interés interpretativo en quien recibe el texto, eso es épica informativa y representativa: Una agudeza en el escrito que logre un proceso experiencial de calidades psíquicamente exactas y sustanciales, al relatarlo con toda su densidad. El lector se hace copartícipe de los hechos, sean estos los de una historia real o ficcional. Se trata de épica novelística en este caso: de Vicki Baum (1888-1960), su libro El bosque que llora (The weeping wood), un material exitoso y con varias ediciones, del año 1944 la primera. En uno de los capítulos la escritora está colocándonos épicamente, a traves del decir de un obrero, sobre cómo se trabajaba en la industria estadounidense del neumático en Akron, Ohio, a fines de la década de 1920.


Retrato de Vicki Baum por Emil Stumpp

Retrato de Vicki Baum por Emil Stumpp; Imagen Wikimedia.Org…/Commons


  ..“El armado de neumáticos es una tarea delicada que requiere un buen cerebro y cariño por lo que se hace, y un buen armador de neumáticos tiene derecho a enorgullecerse de sí mismo. Todo empieza en los depósitos, adonde ingresan las láminas de caucho. Cuando llegan, tienen un aspecto exótico; están empacadas en unas esteras y su olor es muy distinto del que emana del caucho curado. Las láminas tienen que ser rotas, son traídas al cuarto de las prensas. Hace mucho calor allí, porque el caucho desprende un calor espantoso y un hedor a quemado y un crujido furioso cuando es roto. El rodillo gira y gira y agarra al caucho entre sus dientes y lo masca y lo masca y lo masca. Cuando el caucho ha pasado por varias prensas sale crepitando, caliente y furioso, pero es una masa suave, elástica y adhesiva. En realidad, es esta curiosa peculiaridad del caucho no curado de tornarse elástico y adhesivo lo que lo diferencia de cualquier otra sustancia y que es la base de toda esa bendita industria del caucho. Si el caucho fresco no fuese adhesivo y elástico, …¿cómo podrían armarse neumáticos colocando simplemente una serie de capas sobre otra? Pues bien; cuando el caucho está roto, debe ser enfríado en agua antes de ir a parar al gran mezclador, el Banbury, donde se mezcla con todas las sustancias distintas que los mezcladores han cocinado en su habitación. Más que nada, se trata de azufre y plomo y carbón y unas cuantas cosas más con nombres de diez sílabas. Algunas son necesarias para curar el caucho, otras para darle color, otras para endurecerlo o ablandarlo o tornarlo más plástico o más resistente; algunas son llamadas aceleradoras porque abrevian el tiempo de cura y otras suavizadoras o endurecedoras o antioxidantes o rellenadoras; nunca pude meterme todo esto en la cabeza..” (En la fabricación del neumático, el caucho virgen es mezclado con otros productos: gomas sintéticas, azufre, y varios más agentes químicos).

  “Cuando el caucho sale del Banbury, es lo que llamamos plástico. Luego va a una calandria de tres rodillos donde es aplastado y convertido en una gran tira”. (Entre los rodillos se introducen también tejidos de algodón, así se logra un producto que es una lámina de goma adherida al tejido). “Los hombres de la calandria llaman a esto friccionamiento; nuestras cubiertas están hechas de estas tiras”..

  “La tela forrada sale del friccionador, va arriba, donde las muchachas la cortan dándole la longitud necesaria para las capas. Luego, nos toca el turno a los armadores de neumáticos. Cada hombre se para detrás de su tambor giratorio y regula la velocidad de éste con un pedal. Uno pone sustancia aglutinante en el tambor y coloca la primera banda y la hace girar y la mantiene ceñida con la parte inferior de las manos. El trabajo es delicado y debe ser hecho con gran exactitud a fin de que cada pliegue salga parejo; uno estira la banda hacia abajo y coloca la siguiente, la limpia con una solución, baja una banda tras otra y la última va sobre el talón del neumático y tiene que ser enganchada debajo y eso es lo que les dificulta el asunto a las muñecas y los brazos; luego uno pone encima la capa de tela que va entre la rodadura y la carcasa del neumático, y la banda de frote, estirándola hacia abajo. Después se pule el esqueleto del neumático con un cepillo de alambre y se lo lava con solución. Entonces, uno debe terminar su neumático; esto es, colocarle la superficie de rodadura. Ésta no viene en capa sino en forma de cinturón y debe ser colocada alrededor del tambor”. (La superficie de rodadura está sin calandrar, es una banda de goma masticada). “Éste es el momento más difícil y que le exige a un hombre toda su fuerza. Hay que estirarla con una varillas de hierro y uno lo siente alrededor de todo su cuerpo, en tal forma que éste tiembla del esfuerzo. Basta con ver a un armador de neumáticos cuando coloca la superficie de rodadura: El sudor aparece en su rostro y hasta sus mejillas tiemblan; tan duro es el trabajo. La superficie de rodadura contiene tanta fuerza que puede proyectarlo a uno por encima de la máquina si la varilla se atranca. He conocido a más de una docena de individuos que se rompieron el brazo al atrancarse la varilla entre la superficie de rodadura y el tambor con las bandas. O bien, si la solución se incendia a causa de una chispa eléctrica, uno puede sufrir graves quemaduras.. y esto no sucede tan rara vez. Luego, uno pasa a las paredes laterales para igualar la superficie de rodadura y alisarla. Todo hay que hacerlo con cuidado, porque si entre las bandas queda atrapado un poco de aire, el neumático no sirve. A esta altura, nuestro neumático está empezando a cobrar forma. Uno le pule la pestaña con un cuchillo y detiene la máquina. Deja caer el tambor y saca su neumático y esto significa también un buen trabajo, sin duda. Ahora, uno tiene preparado el material para el neumático siguiente.. Hoy, no se puede demorar más de cuatro minutos para armar un neumático y eso es bien poco, por cierto. Si el inspector encuentra algún defecto en el neumático de uno, lo descuenta de su paga. Y si le sucede algo a la máquina de uno, de modo que no puede marcar un buen tiempo, también se le descuenta de la paga. Y cuando la compañía no quiere cumplir las tarifas, ..le hacen esperar a uno el material, y el tiempo que está perdiendo también se lo descuentan. Al menos, esto era lo que nos sucedía a los armadores de neumáticos a diario hasta que aparecieron los sindicatos”.

  Una acotación para este bien logrado relato de Vicki Baum, es la de algunas probables inexactitudes técnicas en el escrito, con respecto al procedimiento fabricador que refiere. Pudiera ser que ello no desmerezca la calidad épica del tramo presente. Para más exactitudes habría que ver.. —y esto va especialmente para quien se interese técnica y visualmente en el tema neumáticos— ..un instructivo video YouTube que tiene su enlace AQUÍ

  “Después de inspeccionado el neumático, ..va al pozo para ser curado. El pozo es un infierno caluroso, bramador, sibilante, donde se conservan hileras e hileras de matrices a temperaturas de 230 a 290 grados.. Aquí es donde el caucho pierde su adhesividad, y el neumático emerge con bonitas y claras muescas en la rodadura, semejante a un barquillo recién cocido en un molde gigante. Cada pocero tiene varias marmitas o matrices para trabajar por turno; pone un neumático en una de ellas, la cierra, observa la temperatura, abre la otra, saca el neumático, lo cuelga del gancho, pone uno en la matriz siguiente, saca el que sigue y así durante todo el turno”■…

  Hasta aquí la transcripción del tramo épico que me aconteció y me pareció valorable literariamente, lo creí de interés para traerlo adelante en la similaridad de estos tiempos. Pues aquellos años (1920-1930) eran tiempos de confrontación aguda entre el financismo corporativo y la dignidad de las personas. Pero por entonces hubo pensamiento social y liderazgo político que lograron dignificar y estabilizar la condición humana mediante reformas regulatorias. Y para estos avances del siglo XXI, con el neoliberalismo afrentando la dignidad de las personas y su derecho a convivir en paz, estaría justa la recuperación de un talante gubernativo, al menos semejante, sino más profundamente superador que el de aquellos años. Recordemos, como una muestra de historia recurrente, los conceptos de Franklin Delano Roosevelt, a mediados de la década de 1930. A pesar de su elitismo y sus errores, FDR fue quien hizo posible la reconstrucción de su Nación. “Tuvimos que luchar contra los viejos enemigos de la paz —el monopolio financiero y de negocios, la especulación, la desconsideración arrogante de la banca, los antagonismos de clase, el sectorialismo, el lucro con la guerra—. Ellos habían comenzado a considerar al Gobierno de los Estados Unidos como un mera dependencia sujeta a sus propios negocios. Ahora sabemos que un gobierno a cargo del dinero organizado es tan peligroso como el gobierno de una turba organizada”■…

 Aquí un enlace externo hacia una Blog (Revista.Abretelibro.Com) donde se encuentra una documentada reseña biográfica de la Autora, y sobre su época, con menciones sobre partes singulares de su obra: Siga este vínculo http para saber más sobre Vicki Baum


Sergio Malfé;
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Abril de 2018



verdad-falsedad-secretismo-2
2018/03/09, 9:30 pm
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« Secretitos en reunión, 
falta de educación. » 


 Psicosociología: Sociedades secretas; Compendio —2—

Dr. Georg Simmel: The Sociology of Secrecy and of Secret Societies


 Fuente:
 Wikisource; The American Journal of Sociology, Volume XI,  Number 4, January 1906

[Esta Entrada hace continuidad de Sociedades secretas; Compendio —1—


   Un hecho sociológico formal en el universo de las sociedades secretas es que se separe a todos los de afuera del círculo con una barrera. Esto ocurre acostumbradamente mediante una técnica progresiva de secrecía, a través de la iniciación en los misterios de la sociedad secreta, lo que toma un peculiar colorido con la multiplicidad de grados, en la interiorización hacia los misterios más esenciales del contenido o propósito de la asociación. Es una regla prototípica que sea exigida una solemne promesa del novicio; que él resguardará en secrecía todas las experiencias venideras a las que él está arribando. El secreto ocurre aún antes de que ocurran las primeras etapas de la aceptación dentro del círculo. La separación formal y absoluta que la secrecía puede efectuar es puesta sumamente en vigor.

   Cuando se emplea esa técnica progresiva, el iniciado está en una condición cercana a la del foráneo. Es necesario que el novicio sea examinado y sea educado, para que esté capaz de ocuparse con aferramiento del total o del centro de la asociación. Con el método progresivo, adicionalmente, otra protección sustenta la interioridad del círculo, una aislación que va más allá de la protección que logra el juramento de ingreso. Es así porque los cuidados provistos por la secrecía graduada producen, al mismo tiempo que la capacitación, una zona elástica de defensa para aquello que es más recóndito y esencial. Quien no haya pasado por todas las pruebas, tendría muy poco para traicionar, si eso quisiera.

   El jactancioso apartamiento (Herausforderung) que caracteriza a la sociedad secreta, tiene el tono de una cierta libertad. En el ejercicio de esta libertad, se ocupa una zona en la cual no se aplican las normas de la sociedad circundante. Esta autonomía normativa es un factor natural de la sociedad secreta. Ninguno de los grupos más pequeños que estén circunscriptos por grupos más amplios está, como la sociedad secreta, así de obligado por su constelación sociológica a una insistencia formal tan fuerte en su autosuficiencia.

   Sus formas sociopsicológicas son las de combinaciones teleológicas grupales con un designio invariable (Zweckverband). Esta constelación de invariabilidad facilita la comprensión de la peculiar forma definitiva que maneras propias de construcción logran especificar, en las sociedades secretas, para sus rasgos sociológicos, los que esencialmente se desarrollan como meros crecimientos cuantitativos de tipos muy generalizados de relación, siempre conscientes e intencionales. En la sociedad secreta hay una ausencia completa de crecimiento orgánico y natural, dicho esto con respecto a la unión en pertenencia espontánea de todos los elementos cuya vida tiene raíces comunes. Las acciones societarias de los miembros de la sociedad secreta pueden colmar tanto sus consciencias, para que el hecho formal de una socialización bajo condiciones normales escasée dentro de ella y no juegue rol alguno.

   En ningún caso está permitido, para la consciencia enfática y definitiva de sus miembros, que se les vaya de sus mentes que ellos constituyen una sociedad secreta. Si la comparáramos con otras uniones, el efecto (pathos) del secreto, para ellos siempre notable y siempre resguardado, conduce a una forma de unión que más se apoya, con significancia predominante, en la secrecía, que en el contenido de los designios de la asociación. Meramente como tal, la forma de la secrecía sostiene más seguros a los asociados ante influencias perturbadoras, de lo que estarían en condiciones diferentes. Muchas ocasiones de conflicto desaparecen, con la deserción de las sociedades secretas respecto de la síntesis social que las entorna.

   Todo aquel que haya estado activo en la vida pública sabe que un pequeño agrupamiento de gentes puede ser conducido a un acuerdo mucho más fácilmente si sus transacciones son secretas. Con la sola mediación del mero hecho formal de estar ellos asociándose en un grupo especial, y comparándose con quienes son el resto y están desorganizados, llegan a considerar de ellos mismos que son una elite. Su autonomía, sin embargo, es de una clase próxima a la anarquía. Al retirarse de los lazos de unidad que procuran coherencia general en el entorno más amplio, la consecuencia para la sociedad secreta es la de estar en una condición desarraigada, de restricciones y reservas, y en una ausencia de contacto firme con los valores de la vida (Lebensgefühl).

   Los excesos emancipatorios que esas sociedades han poseído, con referencia a todas las normas válidas en la sociedad circundante, han tenido que ser balanceados, por la vía interna de la equilibración de intereses, con excesos semejantes de sometividad y resignación, para la voluntad del individuo con membresía. Toda querella interna trae consigo el peligro de la traición, cooperan para evitarlo el motivo de la autopreservación del individuo, en afinidad con el motivo de autopreservación del total societario.

   La sociedad secreta está expuesta a peligros peculiares; ésta es una consecuencia típica y especial de caso, cuando, por cualesquier razones que sean, no tenga desarrollada una autoridad poderosa y unificante. La necesidad de centralización se hace más esencial como condición de existencia para la sociedad secreta, cuando vive especialmente apartada de la sociedad circundante, como en el caso de una banda de criminales. Cuanto más criminal sea una sociedad secreta en sus propósitos, es probable que sea tanto más ilimitado el poder de sus líderes, y asimismo que sean éstos tanto más crueles en el ejercicio del poder.

   Si se cuenta con unidad en la autoridad de comando, la coherencia sociológica del universo grupal, en el caso de la sociedad secreta que cuente con la jefatura de alguien sin identificación personal, un jefe de quien nada se sepa, se ve movida por corrimiento en un locus imaginarius, y el rasgo de coherencia obtiene por eso su forma más distintiva e intensa, en tanto la personalidad del mandatario permanezca por precepto oculta. En este caso, la obediencia habrá de estar estimulada por el sentimiento de la sujeción a un poder intangible que no se define estrictamente, en cuanto concierne a sus alcances; un poder que no es visto en lugar alguno, pero por esa razón habrá de ser omnipresente.

   La secrecía suprime la individualidad. El orden jerárquico admite al individuo tan sólo como agente de un rol preciso; el liderazgo procederá en este caso con mucha menos consideración, con mucha más indiferencia para los deseos y las capacidades individuales, que si la unión incluyese a cada uno de sus miembros como un ser personal.

   Es parte de la esencia de un círculo secreto que sus miembros oculten esta condición. Con todo, en cuanto determinada persona se proyecta y conduce inequívocamente como miembro de una orden secreta, y si en ello no ha de poner en descubierto su identidad personal, en cuanto que no se conozca su membresía; la desaparición de su personalidad, que en otras condiciones él daría a conocer, ha de esconderse tras su rol en la sociedad secreta. Y esto está muy fuertemente enfatizado [ Nota de editor: no se le invoca por su nombre, sino por un número o un pseudónimo; se utilizan recursos físicos: atavíos y/o disfraces que ocultan señas particulares; enmascaramientos (Masken), etc… ]

señas particulares ocultas, enmascaramiento, Maske

   En su condición de miembro anónimo del círculo, el individuo como persona desaparece, por así decirlo, y con él se desvanece la responsabilidad, que no tiene anclaje en el sujeto desindividualizado por un caracter especial e intangible. Aquí la irresponsabilidad es también la consecuencia, o el símbolo mismo, de la intensificada despersonalización sociológica que acompaña a la secrecía de las acciones grupales. Toma realidad una cosa igual, y se prende el hecho simbólico con firmeza, en todos los directorios, facultades, comités, concejos de regentes, comisiones parlamentarias, etc., cuyas transacciones estén caracterizadas por el secreto.

   Finalmente, es de considerar un rasgo sociológico universal de los grandes entornos circunvalantes: En los hombres hay la creencia, correcta o errónea, de estar ellos bajo las amenazas provenientes de la sociedad secreta. Los hombres raramente tienen una actitud calma y racional hacia los extranjeros o las personas que sólo parcialmente les son conocidas. Toman sus turnos, por lo regular y acostumbradamente, en la conducción de las acciones humanas, la tontería que trata lo que le es desconocido como algo que no existe, y la imaginariedad ansiosa que agranda de inmediato lo desconocido en una metamorfosis con gigantescos peligros y horrores. Se sigue de ello que, para los casos de organizaciones cuyos fundamentos sean secretos, la sospecha en que sus secrecías ocultan peligros, sea la cosa más natural del mundo.


Georg Simmel (1858-1918): Nacido en Berlín, Alemania; fue Privatdozent de filosofía en la Universidad de Berlín a los 27 años. Definió la sociología como ciencia formal, como la lógica de las ciencias sociales; definición que continúa gravitante en las sociologías empíricas contemporáneas.

Traducción y compendio, Sergio Malfé;
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Marzo de 2018




verdad-falsedad-secretismo
2018/02/28, 11:44 pm
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Psicosociología: Verdad, falsedad, y secrecía
Sociedades secretas; Compendio —1—


 Fuente:
 Wikisource; The American Journal of Sociology, Volume XI, Number 4, January 1906


Dr. Georg Simmel: The Sociology of Secrecy and of Secret Societies


« secrecy is not in immediate interdependence with evil, but evil have it with secrecy »


Georg Simmel (1858-1918): Nacido en Berlín, Alemania; fue Privatdozent de filosofía en la Universidad de Berlín a los 27 años. Definió la sociología como ciencia formal, como la lógica de las ciencias sociales; definición que continúa gravitante en las sociologías empíricas contemporáneas.


   Para cualquier cosa que con un otro hagamos, la primera precondición es que sepamos con quien nos las tenemos que ver. Nuestro congénere puede voluntariamente, ya sea revelarnos la verdad sobre sí mismo, o puede engañarnos, al ocultar con falsía lo concerniente a la verdad.

   Toda mentira, sea cual sea su contenido, en su naturaleza esencial es una promoción de error con referencia al tema mentido; pues la mentira consiste en el hecho de que el mentiroso esconde el verdadero concepto que él posée, de la persona hacia quien es conducida la noción falsa. La naturaleza específica de la mentira no está agotada en el hecho de que la persona a quien la mentira es dicha tenga un concepto falso del hecho. El rasgo adicional es que la persona engañada esté restringida a un mal entendimiento sobre la verdadera intención de la persona que dice la mentira. Por esto, veracidad y mendacidad son del más grande alcance significativo para las relaciones de las personas entre sí.

   Las estructuras sociológicas están diferenciadas muy característicamente por la medida de mendacidad que sea operativa en ellas. En relacionamientos muy simples, una mentira es mucho más inofensiva para la persistencia del grupo, que en las asociaciones complejas. A nuestras más serias decisiones las apoyamos sobre un complicado sistema de conceptos, la mayoría de los cuales presupone confianza en que no hemos sido engañados. De ahí que, en circunstancias modernas, la falsedad se convierta en algo muy desvastador; algo que coloca mucho más en peligro los cimientos de la vida, de lo que fue en las comunidades de extensión simple y restringida. La vida moderna es una “economía de crédito”, en un sentido mucho más amplio que el económico. En lo concerniente a quienes son engañados —esto es, aquellos puestos en desventaja por la mentira—, estarán siempre mayoritarios en comparación con los mentirosos que obtienen sus ventajas a través de la mentira. Por consecuencia, el aclaramiento que se proponga la eliminación en la vida social del elemento de engaño, es de un caracter democrático, siempre.

   El efecto aislador de la inmoralidad como tal, es real e importante, completamente aparte de toda repulsión social primaria. La obstinación y el cinismo frecuentemente van a la par con las maneras ocultadoras de la maldad. El aforismo clásico, “Nadie es tan malo que también quiera parecer malo”, describe bien estas cuestiones. Desde luego, digamos que la secrecía asegura la posibilidad de un mundo secundario junto al mundo más evidenciado, y éste se ve fuertemente afectado por aquel. La aplicación de la secrecía como una técnica sociológica, como una forma de transacciones sin la cual, en vista de nuestro entorno social, ciertos propósitos no podrían ser logrados, es algo evidente sin ulteriores discusiones. Cuando un grupo en cuanto tal adopta la secrecía como su forma de existencia, el sentido sociológico de la secrecía determina luego las relaciones recíprocas de aquellos que posean el secreto en común; la secrecía deviene, consecuentemente con ello, en factor interior al grupo.

   La sociedad secreta se distingue fundamentalmente del individuo que busca la protección de la secrecía. El individuo puede ocultarse temporalmente, puede ausentarse deliberadamente de cierto lugar, pero el hecho de su existencia no puede ser un secreto. En el caso de la unidad societaria secreta, por el contrario, esto es enteramente posible. Sus elementos pueden vivir las más comunes y frecuentes transacciones sociales, pero el que ellos compongan una sociedad con miras sobre ciertas condiciones específicas, o con designios de la misma índole, ha de permanecer esencial y permanentemente como un completo secreto. La secrecía dispone barreras entre las gentes.

   Una de las características esenciales de la sociedad secreta es la demanda completa que efectúa sobre la vida y la personalidad de cada uno de sus miembros, los compromete en obligaciones recíprocas, combina las personalidades individuales profundamente en un acompasamiento total de cada integrante con cada otro. Desde un inicial punto de vista particular con intereses parcializados, esta combinación utilitaria y secreta lleva la vida entera de cada asociado a un compromiso de alto grado dentro de un plano especial. Unidad correlacionada que se expande en unidad y totalidad comprehensivas; es un hecho a la vez sociológico y subjetivo.


 [Hay 2ª parte de este artículo en url del enlace:]
https://hipersalenas.wordpress.com/2018/03/09/verdad-falsedad-secretismo-2/
 
Traducción y compendio, Sergio Malfé;
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Febrero de 2018



elefantes se jubilan a los 65 en india
2017/12/31, 11:43 pm
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 Jubilación de elefantes y ajuste previsional

   Dirigentes argentinos manifiestan su admiración por el modo de insertarse en el mundo que tiene la India, y se hacen seguidores de ciertos farandulescos consejos yóguicos. Comentó Louis Renou (historiador de las religiones) sobre estas costumbres adictas: “La India, no lo olvidemos, es la tierra de elección de los charlatanes”. Pero el punto que podría provocarnos risa, sino fuera que las tristezas con el reir se intensifican, está vinculado con la ley neoliberal de ajuste previsional en Argentina. De todos modos, una sonrisa puede asomársenos al considerar, entre otras restricciones, la de la edad jubilatoria mínima -70 años-, la que procura imponer el gobierno argentino 2017. Si sonreir fuera posible, lo haríamos al comparar la medida argentina con los pasos progresistas del gobierno de Kerala para los elefantes: estos allí pasan a retiro con amplios beneficios a los 65, según decía BBC en 2003. El sector sociopolítico que pergueñó la nueva reglamentación gaucha, es el mismo que celebra el modo socioeconómico de la India, y hace culto de las guianzas banales de un gurú pop y escénico. Si tomamos en cuenta la tanta admiración televisiva que expresa por la India la famiglia gobernante en Argentina, esa solidaridad humana allá con los animales, podría ser imitada aquí intraespecíficamente por mejores disposiciones gubernamentales hacia la ancianidad local. De un modo u otro, la noticia elefantina nos puede poner sonrientes. Desde su publicación han pasado algunos años, y ojalá así no sea, pero quizás en la India se hayan puesto también malamente regresivos y famiglieros, cruz diablo, en el infeliz modo de gobierno al corriente en Argentina. Cambiemos.

 Fuentes
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_3095000/3095383.stm

http://www.eldestapeweb.com/el-gobierno-toma-casi-100-mil-millones-los-jubilados-financiarse-n37657

http://www.revistaanfibia.com/cronica/la-derecha-respira/


Sergio Malfé; Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; diciembre de 2017




zarpadita de baldosa
2017/11/29, 2:55 pm
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 Zarpitas de una baldosa

“¿Quién no es mejor que su vida?”. Henri Michaux 

De tarde en tarde, al muchacho anochecido se le chicotea una chantada jovial. Andando estaba él, y mirando al suelo… Se entiende; bastantes personas quieren, por momentos, poner aparte sus sentidos en estos días: Las vilezas cabizbajan; si bien aquí estamos también tomando bien en cuenta lo de arriba, las penas que nos hacen pasar. Nuestro muchacho andante intentaba levantar su ánimo, pensaba: “La psiquiatra me dijo que estoy bien; igual la salud está redifícil: sin derecho alguno la elite neoliberal me desgracia, con sus actitudes rastreras y despreciables, ¿por qué no cambiarán, tanto que hablan del cambio?”. Detuvo sus pasos, pues algo sin semejanza con los otros elementos del entorno atrapaba su atención; dejó oportunamente aparte la irritación que le causan los manejos babuinos. Se sintió seducido por un grafismo que alguien había delineado en una baldosa de piedra, detalle en el pavimento para peatones y al borde de la pista vehícular. “¿Qué querrá decir esto?”. Se chantó animadamente con sus ideas pericas sobre “la vida que perdura maravillosamente, en las rendijas que permanentemente se abren, frente la adversidad y pese a ella”. Tales pensamientos y reflexiones me los contó al discurrirme lo que le acaeciese, sumándome breves consideraciones estéticas sobre el Arte Pobre, dice, y el Minimalismo Resiliente. Y varios argumentos más me estuvo presentando, al desplegarme la copia de dudosa factura que hizo, zarpado él obsesivamente con el dibujo que ha encontrado en una esquina conurbana, del cual me trajo su boceto copión. “Subilo a la blog, dale”. Se lo agradecí, venga entonces aquí el boceto; hace una justa connotación para desembozar este relato. Después de todo es un buen muchacho; se entusiasmó y otras esperanzas se le abrieron. Y no sé qué asunto porta, che, pero el diseño es conceptual y tiene su encanto. De buenas con el amigo le aconsejé moderación, que dios está al tanto de todo, y que él tenga paciencia.

“Si la mujer o el hombre se equivocan, deben decir: perdón, me equivoqué.. Y tratar que las cosas sigan bien.. tener el porvenir, poder mantener, hay mucho que trabajar.. Y aún trabajando no se puede adelantar en esta Cordillera. Los indios que somos acá.. Vivimos.. ¿sabe por qué? ¡Porque somos raza de esta tierra, porque somos indios!.. Y por eso, gracias a Dios, ¡salvamos la vida!”. Dichos (1968) del Sr Damacio Caitruz, un mapuche argentino.


⇓ Aquí el boceto que desemboza este relato ⇓

grafismo delineado en baldosa de piedra del pavimento peatonal junto a la carretera

 Malfé, Sergio;
 desde la Conurbania Argentina, Abya Yala; noviembre de 2017.



cosas asi no suelen pasar
2017/09/29, 7:43 pm
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  Maniobra especial

“..la realidad tiende al fraccionamiento perpetuo, a la variedad infinita”. Fiódor Dostoyevski

  Estaba auxiliándonos la señora, limpiando con lavandina las paredes del baño en la oficina; y de pronto le vino una descompostura. No había golpeado tan fuerte contra el piso. Pero igual hubo que contener la hemorragia. Ella decía: “A veces me ocurre, ya se me va a pasar”. La llevamos a que se siente en el living. Yo quise acomodarle los pies levantados en una silla.

   Ahí fue que la señora se despejó un poco más y nos planteó algo que la traía mal: “¿Por qué no tienen auspiciantes”? Entonces le dije: “¡¿Vos sabés que lo que no tenemos es tu apellido, por qué no conocerlo, eh?!” Ella intentó respondernos; quiso emprenderlo efectivamente, con inmersión en medio líquido, cada vocablo en el frasco correspondiente; conviene que estén en orden los elementos, ..¿como para ubicarlos en un transporte?

  Había sucedido algo previamente, con unos muchachos chinos en la esquina de un almacén; lo comentamos al verlos: “Cortan un tetrabrick de puré de tomate, con un cuchillo”. Esto era al mediodía, y ahí se sucedía alguna maniobra especial después del corte… ¿Por qué yo no podría luego recordar precisamente cuál fue la maniobra; quién se opone a que la recuerde? En conexión con eso, era mi deseo aparte el de manejar más o menos tres archivos, con orégano pues, y ponerlos en trasmisión, ..¿o no hacerlo?

   Lo que sí recordábamos es que el transporte de los enseres pintaba complicado; los tamaños cabrían apretados en el interior del navío a elegir… ¿Y sólo es mi parecer o se trataba de un batíscafo miniemergente? Por lo pronto debíamos ver bien donde estaba el grano vivo del asunto y donde el decaimiento diagnosticista. Pero aconteció que la señora reavivándose me susurró sus nombres completos.

  Cosas así no suelen pasar, ..¿te das cuenta?; eran novedades que conversábamos aparte en el trabajo. Sucedía que los pasillos se avalanzaban en las habitaciones; nuestras contexturas quedaban descolocadas por el mazazo de luz tenebrosa: Esa señora que tomábamos como una auxiliar era en realidad una procuradora médica actuando de oficio. Tuvimos en los gabinetes a la Doctora Hétorsa Gobárchick Firmaros. Nos remarcó esa parte singular de su patronímico, aclarándola: “Firmaros, como un verbo”.

   A nadie del personal le dió gusto su dictámen, eso que ella sumó: “Tendrían que tener un auspiciante”; pero ahí la pudimos ver bien: Toda una mujer, de rostro afilado y rubia, con su perfil profesionista, sus bucles, con lápices en sus bolsillos. Maldita sea, es lamentable que ya no se pueda hacer casi nada. Es importante el “casi”, porque una opción todavía hay: Con los algodones enrojecidos, algo se podría hacer. Cuesta darse cuenta de ciertas posibilidades: Si conseguimos que retrocedan los pasillos estirados; ¿por qué no llevar luego los algodones, y andarnos un paseo normal por el instituto?

“¿Pero qué les importará esto a los zapallos? Ahí están, creciendo de cualquier manera, como si no supieran nada, o como si lo supieran todo”. Eliseo Subiela

Malfé, Sergio ; Desde Argentina, Abya Yala; septiembre de 2017.



muchos sentimientos
2017/08/29, 5:10 pm
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 Son muchos sentimientos

“..escolopendra escolopendra | cresta cresta moldura rompe rompe en sable caleta pelambres en aldea..” Aimé Césaire

   Hubo algo de antes que se le escapa a Notroki Petrallia, como si fuese maravillosa alguna concreción debida a sus acciones, algo que le contenta el rostro con una plenitud notable y presencial. Pero una suerte de coraza suya en contínua implosión constituyente, impide que se le precisen, con buenos términos en la mente, los recuerdos de esa maravilla ¿Cómo era, cómo era? Nos lo aclara él un poco:

   “Cuando algo que a uno le pasa es tan increíble, para comunicarlo se deben dar especiales condiciones, y éste es el caso, ¡no lo puedo creer!; porque lo que tengo para decirles es de una calidad tan realmente extraordinaria, un evento así de único; …pero es imposible detallarlo, no están dadas las condiciones”. Notroki se está mudando de aquí, se apresura en juntar algunas cositas que van a su bolso mochila: yerba mate, medias, tabaco, cordoncillos.

   Algo nos debió pasar, y especialmente a Notroki. Él terminó pensando que no supo ni sabe querer a nadie. Por lo cual uno de los muchachos tuvo que contenerlo cada noche, e indicarle los pasos para que le diese consistencia a sus actividades normales y en común. Hay que continuar normalmente con la habitabilidad aquí; aunque el lugar esté achicándose, y cada día más. Pero igualmente nada nos hubo obstado para que nos retiráramos a dormir. Después le oíamos sus llantos, en la noche tardía. También se volvió un hablador oscuro:

   “Cuadrados y agujereados, rejunte de islas sangrantes, con perros casi todo el tiempo”. Tiene expresiones así el amigo Petrallia. Nos conmovía; se nos ponía todo en danza. Son muchos sentimientos los que él puede concitar, pero entre nosotros lo hacía con una seriedad moderadora. Esta moderación de Notroki Petrallia a él lo tiene inquieto, pero así nos alivió las tensiones. Nos daba así calma y un desahogo conveniente, porque éramos hace algunos días gran cantidad de personas en un hacinamiento exponencial. Pues claro estará que antes aquí el lugar era más amplio. Se trató de un sitio particularmente bien diseñado, lo recordamos; y los colores muy hermosos, un bienestar para el plantel en la casa, sino.. ¿quién pudiera aguantar el ambildeo día tras día?


sol filtrado por persiana, su luz colorida por folios adheridos a vidrios de ventana

   La gente estuvo repartida en varias habitaciones; aguantando muchos un estarse de pie; las limitaciones continuaban pero agudizadas con el apretujamiento del ámbito; siempre esperando la llegada de una prominente figura: Don Arcillo Mescorqueti, pensador telúrico e internacional. Debemos decir, sin embargo, que el gentío de sus seguidores aquí se ha reducido, por el replegamiento del espacio y con el correr del tiempo. Los restantes hemos supuesto que la distinguida personalidad que esperamos, pasa por dificultades, y por eso aquí nuestro aguante en ambildo nos cuesta un poco menos. Él se nos ha demorado, y estamos bastante firmes con la idea que ahí, en la avenida oscura y absolutamente despreciable, Arcillo Mescorqueti pasa por lo mismo que los ambilderos conocen de sobra: Es una odisea bárbara la de trasponer en cruce de un lado al otro esa avenida; el barro atrapa los pies, casi no se puede caminar, y cada paso representa esfuerzos y peligros. Ningún personaje inestable y escéptico, como lo es Notroki, nos puede decir con liviandad, como lo ha hecho: “Hay gente de la lama que como nace ahí debe quedarse”.

   Pero aún le quedó un poquito de ánimo para salirse en fuga, después de sus intentos para anoticiarnos sus trances cambiantes y sus opiniones de infeliz. Obtuvo un espaldarazo: nuestro más pródigo y cuidado abucheo; será el suyo un éxito sin precedentes, que se vaya. No obstante querríamos su atención por favor, que ya sabemos cuán fácilmente se pasa de las bromas bastas a la delincuencia. Sinceramente desearíamos que Notroki Petrallia supere la inercia que lo está condenando, y que dinámicamente recuerde aquello que le contenta el rostro; aunque es evidente que sus recuerdos hacen una realidad diferente de lo que en verdad aconteciera. En este sentido, emergen evidencias incontrastables sobre el sinsentido de su maravilla, no importa cuánto nos reitere su asombro: “Cuando algo que a uno le pasa es tan increíble, para comunicarlo se deben dar especiales condiciones, y este es el caso, ¡no lo puedo creer!; porque lo que tengo para decirles, rejunte de islas sangrantes, es de una calidad tan realmente extraordinaria, un evento así de único; …pero es imposible detallarlo, no están dadas las condiciones”. Con prisa salió él de aquí, como desparramándose desde el interior de un pomo apretado, vigorosamente, con los cordoncitos derramándose en vuelcos de yerba mate, y con hebras varias que caen incidentalmente en una mezcla con sus medias, por las escaleras a la calle…


“..dentro de un instante se producirá la derrota de los silos olfateados de cerca..” Aimé Césaire


 Malfé, Sergio; desde Argentina, Abya Yala; agosto de 2017.



mapeo insular de paraderos
2017/07/30, 10:39 pm
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 Mapeo de isla; ubicación de paradero

   La información de los noticieros relataba la desaparición en vuelo, cinco minutos después del despegue, de un aeroplano turbohélice bimotor con tres personas a bordo, que había partido del Aeródromo de San Fernando, en el Area Metropolitana Buenos Aires, el lunes 24 de julio a las 14.40. La aeronave hubiera desaparecido poco después de la última ubicación que se le hiciese por parte del Personal Controlador en tierra; estos registros del vuelo determinaban que se buscase el bimotor en la zona del Delta del Paraná, en cercanías del curso de las aguas del Toro, Capitán, San Antonio, y Dorado. Hasta ahí las primeras noticias.

   Esa probabilidad de siniestro para la aeronave en los montes ribereños, hizo que vinieran a mi mente las tierras del Delta, con su vida islera envuelta por el Paraná y sus tantos ríos, riachos, arroyos, y canales, en confluencia sobre el amplio Río de la Plata. Recordé las destrezas náuticas de los isleños en esa vastedad cambiante e intrincada, mundo demográficamente escaso, con aguas en decurso plural. A esa complejidad de innumerables islas, es habitual que se la conjure, mediante la singularización que emplea en dichos la visión lugareña, al referirse a las muchas aguas y terrenos: llanamente se comunica el fenómeno como “La Isla”. Y por otro lado está “La Costa”, la tierra firme de las riberas con su geometría y regularidad previsibles.

   Volviendo a la información sobre el avión extraviado: la emergencia produjo que se me diera por mirar con curiosidad en el mapa, a ver qué me diría el trazado cartográfico sobre las vecindades de los ríos donde se perdiera el rastro del vuelo. Aconteció así que recuerdos y nostalgias atropellaron. No sólo se me concernían sensaciones directas de “La Isla”, sino que rememoré una muy potente narración ficcional de Haroldo Conti, creador literario de los grandes. La obra que menciono es “Todos los veranos”. Y en el mapa no encontraría el avión perdido, pero le hice marcas numéricas, para así señalar en la imagen los parajes isleros donde tienen lugar ciertas acciones sucesivas de “Todos los veranos”. A la vez, esto me representa una manera recuperativa: Sensaciones del viento y las olas, de los grandes barcos que roncan ominosamente sus derroteros; las aguas luminosas y túrbidas en la evocación, con el hamacado de sus subidas y bajantes. Pero veamos el mapa; han de estar las referencias orientativas bajo la imagen, con números que responden a las llamadas inscriptas en el mapa. Los tramos seleccionados sean motivo para adentrarse en “Todos los veranos”, son recortes donde Haroldo Conti tuvo precisamente ubicados los aconteceres que pertenecen a su narración.

desaguadero miní barca_grande viboras honda hambrientos urió

“..cuando mi padre tenía cuarenta y cinco años se instaló al fondo del Desaguadero (1), cerca de los bancos, en una casilla que armó con tablas de cajones de automóviles”.
 
“..nos marchamos a un refugio que tenía el viejo en el Miní (2), entre el Diablo y el Juncal”.
 
“Hasta el día en que un manguruyú* arrastró el bote del viejo más allá de los Pozos del Barca Grande” (3).
*(es enorme el pez que lleva el nombre guaraní de MANGURUYU)
 
“Regresamos a la casilla del Desaguadero” (1) .. “entraba al Patí o al Raya o subía hasta el Víboras” (4)
 
“..al viejo le resultaba como si se movieran las islas, no él, y el río le trajera esos lugares.”
 
“..todos los lugares estaban allí, de alguna manera presentidos, enviándonos sus mensajes a través del río”.
 
“..maduró en su rostro ese aire afable y desesperanzado que más tarde iba a descubrir en el rostro de otros tipos, aquí en la costa”.
 
“–y nos vamos al Honda… Hace tiempo que lo tengo planeado–. El viejo ya tenía elegido el lugar, después del Hambrientos (5).. con el Paraná y los grandes barcos que parecían venir hacia allí, hacia ese lugar preciso, antes de abrirse y doblar delante de la boya de bifurcación”.
 
“Al terminar enero vimos aparecer al Alagoas, desde el Urión (6). Pasó por el medio del río en la luz de la tarde y oímos sus voces en la cresta del viento”.
 Hasta aquí los recortes de “Todos los veranos” que están refiriendo al mapa con los parajes numerados. Y en torno al escritor Haroldo Pedro Conti, víctima en 1976 del terrorismo de estado imperialista, pueden visitarse:
 
Su Narración “Todos los veranos” en página de la Biblioteca Nacional de Argentina IR
 
Imagen y voz de Haroldo Conti, sus posicionamientos sobre el arte y la vida IR
 
Una nota sobre Conti en el SitioWeb del Centro Cultural que lleva su nombre IR

   Y una acotación final, como descargo frente a las imaginables digresiones que posiblemente surjan por esta nota: La literatura mencionada, las reminiscencias y mapeos, y esta ocupación mía con “Todos los veranos”, no deberían tener nada que ver con la recuperación de la aeronave. Las más recientes noticias (29/07/2017) señalan que se ha ampliado el área de búsqueda desde las costas de Ensenada, al sur de la ciudad de Buenos Aires, hasta el alto Paraná, provincia de Corrientes, con 35 aviones y embarcaciones.

Acerca del aeroplano desaparecido, información periodística IR
 
El mapa recortado aquí en imagen tiene acceso interactivo en Google Maps: -34.2094086,-58.3646339,11z IR
Malfé, Sergio
desde Morón, Pr. Bs. Aires, Argentina, Abya Yala; julio de 2017.


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