Hipersalenas


cruz-andina-buen-vivir
2019/03/29, 4:59 pm
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 Cruz Andina y Buen Vivir

   La siguiente gráfica se propone como prima-hermana de la Tawapaqa o Cruz del Tiwanaku.

La presente representación visual es sólo una libre versión personal, que deviene de la original Cruz Andina, la que es una tajada plana, sólo una imagen de superficie y representativa de los paradigmas originarios propios de las civilizaciones y culturas (latinoamericanas) de Abya Yala. Estas señalan en sus principios que es necesario ‘razonar bien’, mas también se debe ‘querer bien’, ‘amar fuerte’, saber sentir al cosmos, a la comunidad, a los semejantes y al medio circundante, a la madre naturaleza. Desde luego que tal calidad vincular, sistema de sabiduría, ha de construirse y mutar permanentemente, en integración proporcional y necesariamente complementaria, ante y con los ciclos de la vida. A esto agreguemos, en una breve declaración, que todo fenómeno real o conceptual tiene imprescindiblemente su par, en un vínculo que no es oposicional y dialéctico sino que se constituye y desarrolla en permanente construcción por vías del pensar y sentir, funciones estas del pensamiento paritario. Según que este desarrollo constructivo se cumpla, así ha de surgir una dinámica cualitativa y cuantitativa hacia relaciones equilibradas, las que habiliten un ‘hacer bien’, para la creación práctica de un «Vivir Bien, llamado también Buen Vivir, o (en lengua Kichwa) Sumak Kawsay.» Tengamos en cuenta las diferencias con respecto a la temporalidad que este modo solidario de vida implica, ubicándose por fuera de la dimensión lineal de rendimiento maximizado que demanda la homogeinización capitalista. El tiempo del Sumak Kawsay pertenece a las personas para construir con él sus historias de vida. Por ende, se hace compleja la articulación directa del Buen Vivir con los contextos modelados a ultranza por el lucro, los privilegios adquisitivos y los consumos ‘espectaculares’.

“.. piensa en el otro, piensa a la vez en lo máximo 
que le está destinado justamente a él, y sirve tú 
a que ese destino se consume sin querer imponerle 
al otro algo de la realización que te es propia”

Martin Buber, Elementos de lo interhumano
  

 Información disponible
 sobre Cruz del Tiwanaku y Sumak Kawsay:
 
Lajo, J. (s/f): Qhapaq Ñan: La Escuela de..
http://herbogeminis.com/IMG/pdf/QhapaqNan.pdf
 
Morandi, J. (2014): El Buen Vivir..
http://memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.4742/ev.4742.pdf


  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Marzo de 2019

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match y flecos
2019/02/27, 2:30 am
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 Un match y sus flecos

«La idea es abarcar lo cósmico en una síntesis total, sólo posible partiendo de un análisis igualmente total. El tiempo nace en los ojos, es sabido. Comprenda usted: la historia humana es la triste resultante de que cada uno mire por su cuenta.» Julio Cortázar, Los premios

   8 – 10 minutos

  Nos encontramos viendo la demostración lúdica que hacen los lujanenses, con escardillos y rastrillos. ¡Nos divertiremos muchísimo!

 El caso demostrativo de estos lugareños y sus rivales ocurre en una diaria de lo más desagradable, podemos afirmarlo: Es muy temprano, y en estas tribunas hace mucho viento. Cabe destacar una impresión por de pronto: que en la delegación lujanense, la más popular de las chicas quiere empezar algo, que digamos no es muy espectacular. Habituados estamos a las soberbias condenas de Elenita, una tras otra ─parece el personaje más sospechoso del estadio─.

Ahora escuche bien: una voz que se las trae cruza la línea del medio campo; el caso se ha hecho destacable por la práctica guiadora con fuerza de liderazgo que esa voz pretende asumir. En este punto emerge un determinado sollozo, pues ocurre exactamente lo mismo. Pero tal vez nos divirtamos muchísimo al presenciar la demostración que hagan los lujanenses, con escardillos y rastrillos. Mire igual, aunque sollocemos, mire cómo lo hacen, si bien que ayudados por el viento y los sapos, lidian los nuestros con la enorme barrera de orientales que juega hacia el centro de la cancha. Nuestros lujanenses cursan adecuadamente muchas batallas de ambos lados; haga de cuentas que en estreno. Así estamos viendo que los carpidores se hallan en un severo trance. No pueden descuidarse de aquello que vayan a hacer los botijas orientales con su barrera, es posible que la proyecten en altura. Es mucha gente y muy ingeniosa; podrían construir con sus cuerpos orientales una pirámide humana como tapón. Puede que así controlen el juego de alto, también hacia el centro del terreno. El viento y los sapos no los van a ayudar; pero no hay que descuidarlo: es un asunto bastante serio. Sumémosle a esto esa voz que se las trae y cruza la línea del medio campo.

Otras herramientas, además de rastrillos y escardillos, podrían servir para el procedimiento demostrativo de los lujanenses, en este partido que se ha tornado irregular. Fíjese sino en este momento con sapos junto a la línea de definición, ahí mismo: ¡Atención, que a Elenita la tiene tomada su tos de escapatoria! Este ocasional detrimento la lleva a sortear los límites del field; pero nuestra interesante figura tiene una reemplazante que ya trota en el viento hacia el círculo central.

Es atendida Elenita por los embalsamadores, y aprovecha para tomar un descansito. Algunos más de los participantes la imitan, van hacia el lateral en algo como un desbande. Con saludos en ristre hacia nuestras gradas, se encaminan y ahí van ubicándose, rastrilladeros y orientales, en la cafetería tan adecuada que hay junto al terreno de juego.

Y ocurre exactamente lo mismo de siempre. Miremos igual todo esto aunque sollocemos, pues nos compunge que los embalsamadores dictaminen, con banderas amarillas, que los jugadores están en riesgo de contagio, y tendrían que evacuar. Lo que puede pasar está prefigurado en lo que ya sucedió. Si no hubiere problemas, entonces Elenita podría salir, y abrir con su llave la entrada general. Entretanto, nosotros estaremos observando desde la banquina de enfrente. Vayamos saliendo, démosle a Elenita que lo haga tranquilamente; será para dos horas o tres semanas, pues la llave de la entrada general está acompañada en su llavero, por muchas otras llaves de distintos colores muy bonitos. Elenita es ahora quien en el lateral tiene algo que hacer, está en el centro de si misma, puede equivocarse, y el anuncio precautorio con banderas amarillas de los embalsamadores no la ayuda. Se inclina la jugadora desde la cintura arriba sobre el llavero, muy graciosamente puesto su torso. Hasta que con decisión se yergue y espeta para todo el corrillo en expectancia: “¡Apártense de mi los acusados!” La oímos; y aunque estemos habituados a las soberbias condenas de Elenita, este apasionamiento nos sorprende.

No previmos otros acordonamientos ante los que estaríamos: Su llavero colgándole por las rodillas, en enredo hacia abajo desde su cintura, donde está atado; Elenita con su contextura poliándrica, en exploraciones que dudosamente podrían resultar bien para todos. Queriéndola convencer de ahora en más; los orientales, usted y yo, los lujanenses, todos le decimos: “Escuchá Elenita: Por reglamento, las posibilidades del resentimiento son nulas de entrada”. Por supuesto que le aclaramos sobre nuestras consideraciones: que están sujetas a contingencias; y el sostenimiento de nuestros puntos de vista, estará acorde con las disposiciones de tiempo que tengan para hacerlo, todas las personas implicadas con el evento. ─En concreto: Las acciones convenientes parecen ser, las de lograr una inmediata salida rápida de los participantes, por las puertas laterales y con la utilización de asientos palanquines, como también de camillas loneta para quienes esto sea necesario. Un pedido conexo querríamos hacer, para el personal anciano del hogar geriátrico, que por favor monitorèen la correcta seguridad del procedimiento─.

Que las cosas sean claras: El despeje de los equipos aún no se produce; y hace varios minutos que en la banquina lo aguardamos. No parece que el Comisario Deportivo le dé cabida a nuestra sugerencia; esa autoridad ha de estar apañando el encaprichamiento de Elenita. La chica ha de andar aún en los laterales y en la revisación de sus llaves. Al fin y al cabo, la figura se muestra tenebrosa y pintarrajeada, plena de una artificiosidad hierática que la hace inalcanzable. No hay que contemplarle tanto sus bordes de la nada. Y estaría bueno que no esperemos más la retirada de los equipos, ¿no es cierto?; parecería que para usted y yo, el match y sus flecos han terminado.

bocas_de_salida_cancha

".. es un asunto bastante serio.. por favor monitoreen la correcta seguridad del procedimiento".


  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Febrero de 2019



aplausos fuera de lugar
2018/12/21, 10:52 pm
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 Aplausos fuera de lugar

 [8-9 minutos]

“Voluntaria o involuntaria, la memoria no reina sobre el recuerdo: es más bien su servidora”. Juan José Saer

partidas rosario cartelera terminal moreno

✓ Entre los ornamentos de la Terminal, para entretener a los viajeros en la espera de su ómnibus, hay tubos translúcidos de acrílico, dentro de ellos se entrechocan confites eléctricos, impulsados por un compresor de aire. Ahí estaba mustia la Gurisa, mirando con desencanto los tubos y las otras amenidades ─lo había intentado todo, su desánimo se entiende─. 
✓ Con dedicación ella había cincelado cada lámina de las carpetas cúpricas, y la realización efectiva de estos trabajos de la Gurisa depende del movimiento que a veces algún viajero ejecute en la colocación dentro de cualquier carrito del número de carpetas necesario para que el transportín se dirija a alguna de las plataformas de embarque. Pero en esta vez como en otras, sin suficiente chocolate del racionamiento, ni fantasear con que algún viajero tome en cuenta las carpetas con láminas de cobre.
✓ Era así que los molinetes permanecían ínmoviles, las garitas mudas, y los carritos que allí circulan sobre sus rieles, sólo lo hacían con sus ruidosas taras. En una de esas fue que la Gurisa halló al concejal Flox en un tropiezo de ambos con las acalladas garitas de la Terminal de buses. Enseguida la Gurisa, que había intentado todo, encaró hacia un buen montón expectante de la serie de viajeros, para anunciarles, en voz mezclada y paralela con el sonsonete de los carritos contínuos que circulaban sin equipajes ni carpetas: “¡Atención aquí, que el concejal Rollo Flox tomará la palabra!”

imagen de koala tomada de web ambientalista

detelimbéh ♫ cruhbi ♫ tagubya ♫ detelím

✓ Sucedía que desde la galería del primer piso, un marsupial cantor convocaba la atención prolífera de bastantes viajeros ─el bicho se hace querer pues koala virtuosamente en amenas sonoridades─. Había aplausos para el marsupial, que casi impedían oir al concejal Flox cuando desde un reborde se decidió a hablar, pero se hizo escuchar: “Esos aplausos están fuera de lugar; gracias de todos modos. Lo que quiero anoticiarles es que se sospecha del profesor Hekstrudenko, que esté empleando antifaces de conejo en su gabinete. No le ha sido fácil su trabajo con los brazos perdidos”.
✓ En esto vieron todos los personajes en la Terminal, que la Gurisa en el reborde asentía con enérgicos gestos de su cabeza; la coleta con que tenía su pelo atado se movía de un lado al otro. Se sintieron estimulados los viajeros, y replicaron al unísono los dichos del concejal: “¡No, no le ha sido fácil!”. Rollo Flox entonces dijo: “Es emocionante llegar a algo”, y continuó:     
✓ “Pero Hekstrudenko, ¿qué se cuestiona él frente a los brazos que atiborran su gabinete?; sólo ésto: ¿A quienes pertenecieron?”. Y ahí terció la Gurisa: “Obsérvese que se nos revela algo medular sobre el profesor: él no se dispone a investigar sobre la salud de las gentes de quienes provienen los brazos, sino sobre el rango de actuales propietarios que tuviesen quienes han perdido esos miembros superiores; Hekstrudenko sólo se plantea: ‘¿A quienes pertenecieron?’; ¡Es otro de los garcas que nos quieren cagar la vida, y ya que están, afanarnos cuanto puedan!”.     
✓ Otra gente colorida en gran número y en sus andanzas típicas circulaba animadamente por las calles linderas, donde estaba montada una feria con chiringuitos, que se caracterizan por estar ahí dando expresión ferial a múltiples costumbres populares y étnicas. Rollo entretanto hacía punta en la Terminal con su contagio de estupor en alto grado; en plena luz del día se propagó manifiestamente un arribo general a la perplejidad; y Rollo Flox se embroncaba:     
✓ “Son brazos, ahora congelados, ¡pero debemos pensar en las personas! ─me canso ganso─, ¡gente que estuvo animando los brazos antes de perderlos! ¿Y qué será de ella?, ¡eh!!”. Ante esto, en el corrillo de la Terminal se murmuró: ¡”Qué bonito pastel doctoral de pencas tenemos acá!”. Tremendo. ¿Qué buses buscaban tomar los personajes? ¿Y no fue ese murmurio una tremenda canallada hecha con identidades sólo aptas para que renieguen de ellas esos terminalenses?

brazos y manos en dibujo DaVinci

Dibujo de Leonardo da Vinci; Codex Windsor

✓ Dicho sea de paso, y si fuera este el lugar adecuado para ello: También sobre Hekstrudenko se cruzaron comentarios, y bastante acusadores: “Algo quiere demostrar” .. “Casi seguro que él va y se compra los brazos; después que no se queje” .. “Toda esta conejeada nueva tiene que ver con la jalea real, siempre está tomándola, siempre” .. “Sujeto caduco; ¡tomar jalea real en vez de la comida o de la leche!” ..”Se descerebró; algo habrá que hacer, aunque al tipo le pese” ..
✓ A partir de la situación y el rumoreo, el concejal Flox proponía luego con descaro, y accionaba descabelladamente en tal sentido, con sus convincentes pómulos: “Por favor; colocaremos ahora bastantes carpetas donde corresponda, sólo carpetas cúpricas y antifaces de conejo, que nadie ponga ni un brazo en los carritos”. Algunos terminalenses tan contentos como recién llegados estuvieron de acuerdo con Rollo.
✓ El bochinche se estabilizó, porque hubo traqueteos derivados, al conducirse rieles arriba suficientes carritos, llevando carga no hacían tanto ruido. Había que subir tras los transportines, y fueron varias personas en seguimiento arriba por las rampas, para mirar desde el primer piso abalconado el desarrollo de la feria con múltiples costumbres populares en las calles linderas. Las cosas estaban mucho más respirables, aunque no hubiera chocolate. La Gurisa radiante y recompuesta desataba su coleta. Del profesor Hekstrudenko más vale olvidarnos, caso perdido; por lo regular se halla trabajando notas en su gabinete, ante su habitual y demandante pila de papeles ✔•

“.. le amenazaban agitando los brazos y le gritaban algo con todas sus fuerzas, pero no podía entender que era lo que gritaban”. Fiódor Dostoievski


 Otras andanzas de Rollo Flox por ésta Blog
Una disertación, en tope de Página: http://wp.me/Pu9CK-4X
Narración “Inflexión escindida.. ” cuenta viaje de él: http://wp.me/Pu9CK-5r
Aportes testimoniales (2) de su escritura : http://wp.me/pu9CK-k2


  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Diciembre de 2018



vanasco-a-vallejo
2018/08/26, 5:00 pm
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  A César Vallejo

 No nos basta el idioma, compañero,
 para decir lo indecible.
 
Habría que agregarle una hache al sustantivo
una erre al pronombre
y tres equis al verbo
y aún así no sería suficiente.
 
No nos sirve el lenguaje, camarada,
si no desmenuzamos previamente las palabras
si no las masticamos a priori con fruición
y las molemos tercamente un rato.
 
Hay que cargarlas de un dolor tan célebre
de un frío tan universal
de un hambre tan empírico
que las palabras no alcanzan, compañero.
 
 Y no obstante cantamos
 cantamos en un tiempo de crimen y despojo
 pero no cantamos este tiempo sino el otro
 el tiempo en que todos los que quieran podrán cantar.

Alberto Vanasco (1925─1993)   
*Poema tomado de ADEMAS, Revista de Letras; Bs Aires, 1988

photocollage_pan+dibujos

"las palabras no alcanzan, compañero"


  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Agosto de 2018



nos suele suceder
2018/07/26, 2:03 pm
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  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Julio de 2018

  Nos suele suceder

“Acepto y voy al encuentro del acontecimiento .. Pero también lo que las circunstancias nos traen es lo anteriormente decidido por uno en actitudes mágicas”, José Luis D’Amato.

  Tratándose del enano de la Admisión, no sería nada raro que me avise que tengo una llamada, y me grite: “Malfé e E, teléfono O o”. Y tengo que ir a buscarlo, ¿por qué no me lo traerá? Me aparto del Equipo de la Guardia Nocturna; voy, tomo el inalámbrico y entre interferencias escucho una voz de mujer que me dice algo sobre cierto relato: “No se puede hacer ese desplante suyo como usted lo tenía pensado; ¿porque usted lo escribió, verdad?”. La voz se pierde en el barullo que hace el teléfono. La señora parece decirme algo sobre una empresa editorial, y agrega un término que me suena a Kichwa; dice “huainoro” o algo así. Pienso que el momento es congruente con las dificultades corrientes, y como que las realidades son difícilmente comprensibles pero igual les interactuamos, así es pues que diré en el teléfono: “Claro está, señora: Huainoro es algo que yo tengo escrito; le agradezco el llamado, pero con los ruidos no le entiendo bien; ¿qué está pasando?”. Será entonces que el enano me mire con una sonrisa bonachona y me diga: “Por cierto que está usted establecido, muy bien”. Maldito enano metiche, ¡tanta bondad de su parte!; tendré que alejarme de él y volverme con el inalámbrico hacia el salón donde estaba. Y al ver que dejo el ámbito de admisión, el enano se apresura en darme una voz precautoria: “No vaya a hacernos una aurora tensa, jefe, no se serruche el banquito”. Enano maldito, los comentarios que me hace, ya me encargaré de picarle el boleto.
 
  La señora del llamado me avisa que le pasa la comunicación a otra persona, es un hombre de voz grave y metálica que me empieza a hablar de ciertos trámites previos: formularios con opciones, posteriores cartas de intención para que yo las firme. ¿Pero qué pretenden, de dónde llamarán? “Oigame, amigo, la comunicación está técnicamente imposible; lo poco que tengo claro es un interés por parte de ustedes acerca de unas letras mías de ficción, ¿es así?”. La voz metálica hace una pausa en su afán tramitero, y se desprende con “Ah, bueno, entendió algo, tal cual como integralmente dice usted, así son nuestros planes, pero escuche: son necesarias algunas formalidades..”.
 
  Y ya me he retornado con el teléfono al salón con las plantas donde hacemos las guardias; aquí están los compañeros de mi equipo, sentaditos y viéndome reaparecer. La comunicación con la gente de la llamada se me ha puesto doblemente farragosa, pues además de los ruidos que la dificultan, el señor quiere seguir hablándome: de circunscripciones, de asuntos oficinescos a los cuales me convoca. Le digo: “Se me hace que va a ser mejor que después yo los llame desde un aparato que funcione bien. Dígame por favor sus datos para que les retorne la llamada”. ¡Para qué!; el tipo con voz de trombón hace otra pausa y me plancha: “Vaya, vaya con el pichón; además de escribir ficciones beodas y beatas, el inútil sólo quiere andar por las suyas”. Y corta. Pero menos mal que estoy en el salón de la Guardia, con las plantas y los compañeros. Les cuento los aconteceres de la llamada, de los trámites que se me planteaban, les menciono el inusual término “huainoro”.
 
  Evaluamos en equipo las significaciones del episodio que atravesé; también tocamos de soslayo los descomedimientos del enano, de él me dicen: “hay que tomar sus cosas como de quien vienen”. Se podría pensar ─me lo dicen sobre el vocablo en un supuesto Kichwa─, que puede tratarse de una pregunta en Inglés: “Why, Noro?”.
 
  En cuanto a mi desasosiego por una aparente masividad en los hechos, que podrían pintarse como acciones superpuestas o simultáneas, en un formulamiento sin lógica alguna.. \!/Arribamos a un consenso diferenciador, en tanto todos y cada uno de los procesos se perciben en instantes que no son múltiples, sino en el momento único y propio de cada tiempo personal. Los compañeros entonces coincidimos: Las que se superponen son las distintas imágenes y sensaciones, las que se hacen las personas, pero a partir de la unicidad beata y beoda del fenómeno holístico/!\. Y dentro de todo, es la capacidad contentiva de las plantas en el salón, lo que más nos consolida.


¡Hurrah por las plantas saloneras!

 



anotalo
2018/06/22, 10:12 pm
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  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Junio de 2018

Concretas septimias *
  apalabran nonetas *
 
(**: 7 y 9 espacios y/o caracteres en distintas líneas)
(Las líneas a su vez están en orden numérico)


  1.      Esto no
  2.      Lo lées
  3.      Pues tú
  4.      Eres mi
  5.      Elegido
  6.      Para no
  7.      Creerlo
  8.      Elijas tú     
  9.         Todos los
  10.         designios
  11.         del mundo
  12.         concluyen
  13. letreros_contradictorios

  14.      ¿Qué si a
  15.      olvidarlo
  16.      llegas? Y
  17.      a esto lo
  18.      omitirías
  19.      con miras
  20.      creyentes
  21.      en camino
  22.      sin fínal
  23.      Corazón
  24.      perdido
  25.      Véngate
  26.      Omítelo
  27.      Esto no
  28.      Lo lées
  29. ⇐  Anótalo

P.D: Ante las opacidades de algunos momentos, parecería bueno un centrarse directamente en contacto con los vínculos más propios, ¿verdad o consecuencia?



jaula con el kelec trocuta
2018/05/20, 12:00 am
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Abarajame la jaula

“.. desastre de un tiempo sin presente y
que soportamos mientras tanto, espera
de una desgracia no por venir, sino siempre
ya sobrevenida y que no puede presentarse;
en este sentido, futuro, pasado, están condenados
a la indiferencia, por carecer ambos de presente”.
Maurice Blanchot, La escritura del desastre   


<title>Destapemos</title> aquí un naipe que puede ser interesante sin desmedro o sí, tal vez no, ─quién sabe─. La verdad es que éste naipe de nombre Kelec Trocuta no peonza muy bien, es como si llevase de rastrón bolas de hierro encadenadas a sus pies. Se hirsuta en sus gafas catastróficas y mucho no se hace cargo de la problemática que lo afecta: “Con tribu yo contribuyo”, dice él, y alza una mirada exigente al levantarse de hombros, pues su mengua “se la han causado las vejigas”. Así dice, pero igual la está llevando adelante; toma tulo el asunto como concernido en cuneta y a la vez con espíritu a la perinola y deportivo; el Trocuta en su modo tribal y bastante fiestongo.

juego de mesa

en cuneta y a la vez con espíritu a la perinola y deportivo

Vayas vos a entender eso, el por qué está llevando así adelante la cuestión el personaje: “es lo que hay”. Diríase del tema que no le resulta sucio muy sucio, provenga éste de lo que sea: chanza de las vejigas, desafío costumbrista, mala racha, o contagio sucio muy sucio. Nos impresiona fuertemente este caso real; nuestros ánimos decaen, debaten, y se desesperanzan; como si fuésemos náufragos nadando en el Mar del Gofio*[nota]. Pero en una de esas seguimos indemnes todavía, tingamo salú. Y vos abarajame la jaula con el Kelec Trocuta. Desbandame detención y derribo de peonzas. Justicia para el naipe que puede ser interesante sin desmedro o sí, tal vez no, ─quién sabe─..■


   * ::  Julio Cortázar, en su Nadando en la piscina de Gofio, aclara sobre este nutrimento: .. “que, por si no se sabe, es harina de garbanzos molida muy fina, y que mezclada con azúcar hacía las delicias de los niños argentinos de mi tiempo. Hay quien sostiene que el gofio se hace con harina de maíz, pero sólo el diccionario de la academia española lo proclama, y en esos casos ya se sabe. El gofio es un polvo parduzco y viene en unas bolsitas de papel que los niños se llevan a la boca con resultados que tienden a culminar en la sofocación. Cuando yo cursaba el cuarto grado en Bánfield comíamos tanto gofio en los recreos que de treinta alumnos sólo veintidos llegamos a fin de curso. Las maestras aterradas nos aconsejaban respirar antes de ingerir el gofio. pero los niños, le juro, qué lucha”.. Para visitar en sitio externo el relato  “Nadando en la piscina de Gofio”, dale por acá   


Sergio Malfé
Argentina, Abya Yala
Mayo de 2018



neumaticos baum y recurrencias

Épica del neumático;
novelística y recurrencias

  De acontecer una facultad relatora que concrete comunicacionalmente una liga de interés interpretativo en quien recibe el texto, eso es épica informativa y representativa: Una agudeza en el escrito que logre un proceso experiencial de calidades psíquicamente exactas y sustanciales, al relatarlo con toda su densidad. El lector se hace copartícipe de los hechos, sean estos los de una historia real o ficcional. Se trata de épica novelística en este caso: de Vicki Baum (1888-1960), su libro El bosque que llora (The weeping wood), un material exitoso y con varias ediciones, del año 1944 la primera. En uno de los capítulos la escritora está colocándonos épicamente, a traves del decir de un obrero, sobre cómo se trabajaba en la industria estadounidense del neumático en Akron, Ohio, a fines de la década de 1920.


Retrato de Vicki Baum por Emil Stumpp

Retrato de Vicki Baum por Emil Stumpp; Imagen Wikimedia.Org…/Commons


  ..“El armado de neumáticos es una tarea delicada que requiere un buen cerebro y cariño por lo que se hace, y un buen armador de neumáticos tiene derecho a enorgullecerse de sí mismo. Todo empieza en los depósitos, adonde ingresan las láminas de caucho. Cuando llegan, tienen un aspecto exótico; están empacadas en unas esteras y su olor es muy distinto del que emana del caucho curado. Las láminas tienen que ser rotas, son traídas al cuarto de las prensas. Hace mucho calor allí, porque el caucho desprende un calor espantoso y un hedor a quemado y un crujido furioso cuando es roto. El rodillo gira y gira y agarra al caucho entre sus dientes y lo masca y lo masca y lo masca. Cuando el caucho ha pasado por varias prensas sale crepitando, caliente y furioso, pero es una masa suave, elástica y adhesiva. En realidad, es esta curiosa peculiaridad del caucho no curado de tornarse elástico y adhesivo lo que lo diferencia de cualquier otra sustancia y que es la base de toda esa bendita industria del caucho. Si el caucho fresco no fuese adhesivo y elástico, …¿cómo podrían armarse neumáticos colocando simplemente una serie de capas sobre otra? Pues bien; cuando el caucho está roto, debe ser enfríado en agua antes de ir a parar al gran mezclador, el Banbury, donde se mezcla con todas las sustancias distintas que los mezcladores han cocinado en su habitación. Más que nada, se trata de azufre y plomo y carbón y unas cuantas cosas más con nombres de diez sílabas. Algunas son necesarias para curar el caucho, otras para darle color, otras para endurecerlo o ablandarlo o tornarlo más plástico o más resistente; algunas son llamadas aceleradoras porque abrevian el tiempo de cura y otras suavizadoras o endurecedoras o antioxidantes o rellenadoras; nunca pude meterme todo esto en la cabeza..” (En la fabricación del neumático, el caucho virgen es mezclado con otros productos: gomas sintéticas, azufre, y varios más agentes químicos).

  “Cuando el caucho sale del Banbury, es lo que llamamos plástico. Luego va a una calandria de tres rodillos donde es aplastado y convertido en una gran tira”. (Entre los rodillos se introducen también tejidos de algodón, así se logra un producto que es una lámina de goma adherida al tejido). “Los hombres de la calandria llaman a esto friccionamiento; nuestras cubiertas están hechas de estas tiras”..

  “La tela forrada sale del friccionador, va arriba, donde las muchachas la cortan dándole la longitud necesaria para las capas. Luego, nos toca el turno a los armadores de neumáticos. Cada hombre se para detrás de su tambor giratorio y regula la velocidad de éste con un pedal. Uno pone sustancia aglutinante en el tambor y coloca la primera banda y la hace girar y la mantiene ceñida con la parte inferior de las manos. El trabajo es delicado y debe ser hecho con gran exactitud a fin de que cada pliegue salga parejo; uno estira la banda hacia abajo y coloca la siguiente, la limpia con una solución, baja una banda tras otra y la última va sobre el talón del neumático y tiene que ser enganchada debajo y eso es lo que les dificulta el asunto a las muñecas y los brazos; luego uno pone encima la capa de tela que va entre la rodadura y la carcasa del neumático, y la banda de frote, estirándola hacia abajo. Después se pule el esqueleto del neumático con un cepillo de alambre y se lo lava con solución. Entonces, uno debe terminar su neumático; esto es, colocarle la superficie de rodadura. Ésta no viene en capa sino en forma de cinturón y debe ser colocada alrededor del tambor”. (La superficie de rodadura está sin calandrar, es una banda de goma masticada). “Éste es el momento más difícil y que le exige a un hombre toda su fuerza. Hay que estirarla con una varillas de hierro y uno lo siente alrededor de todo su cuerpo, en tal forma que éste tiembla del esfuerzo. Basta con ver a un armador de neumáticos cuando coloca la superficie de rodadura: El sudor aparece en su rostro y hasta sus mejillas tiemblan; tan duro es el trabajo. La superficie de rodadura contiene tanta fuerza que puede proyectarlo a uno por encima de la máquina si la varilla se atranca. He conocido a más de una docena de individuos que se rompieron el brazo al atrancarse la varilla entre la superficie de rodadura y el tambor con las bandas. O bien, si la solución se incendia a causa de una chispa eléctrica, uno puede sufrir graves quemaduras.. y esto no sucede tan rara vez. Luego, uno pasa a las paredes laterales para igualar la superficie de rodadura y alisarla. Todo hay que hacerlo con cuidado, porque si entre las bandas queda atrapado un poco de aire, el neumático no sirve. A esta altura, nuestro neumático está empezando a cobrar forma. Uno le pule la pestaña con un cuchillo y detiene la máquina. Deja caer el tambor y saca su neumático y esto significa también un buen trabajo, sin duda. Ahora, uno tiene preparado el material para el neumático siguiente.. Hoy, no se puede demorar más de cuatro minutos para armar un neumático y eso es bien poco, por cierto. Si el inspector encuentra algún defecto en el neumático de uno, lo descuenta de su paga. Y si le sucede algo a la máquina de uno, de modo que no puede marcar un buen tiempo, también se le descuenta de la paga. Y cuando la compañía no quiere cumplir las tarifas, ..le hacen esperar a uno el material, y el tiempo que está perdiendo también se lo descuentan. Al menos, esto era lo que nos sucedía a los armadores de neumáticos a diario hasta que aparecieron los sindicatos”.

  Una acotación para este bien logrado relato de Vicki Baum, es la de algunas probables inexactitudes técnicas en el escrito, con respecto al procedimiento fabricador que refiere. Pudiera ser que ello no desmerezca la calidad épica del tramo presente. Para más exactitudes habría que ver.. —y esto va especialmente para quien se interese técnica y visualmente en el tema neumáticos— ..un instructivo video YouTube que tiene su enlace AQUÍ

  “Después de inspeccionado el neumático, ..va al pozo para ser curado. El pozo es un infierno caluroso, bramador, sibilante, donde se conservan hileras e hileras de matrices a temperaturas de 230 a 290 grados.. Aquí es donde el caucho pierde su adhesividad, y el neumático emerge con bonitas y claras muescas en la rodadura, semejante a un barquillo recién cocido en un molde gigante. Cada pocero tiene varias marmitas o matrices para trabajar por turno; pone un neumático en una de ellas, la cierra, observa la temperatura, abre la otra, saca el neumático, lo cuelga del gancho, pone uno en la matriz siguiente, saca el que sigue y así durante todo el turno”■…

  Hasta aquí la transcripción del tramo épico que me aconteció y me pareció valorable literariamente, lo creí de interés para traerlo adelante en la similaridad de estos tiempos. Pues aquellos años (1920-1930) eran tiempos de confrontación aguda entre el financismo corporativo y la dignidad de las personas. Pero por entonces hubo pensamiento social y liderazgo político que lograron dignificar y estabilizar la condición humana mediante reformas regulatorias. Y para estos avances del siglo XXI, con el neoliberalismo afrentando la dignidad de las personas y su derecho a convivir en paz, estaría justa la recuperación de un talante gubernativo, al menos semejante, sino más profundamente superador que el de aquellos años. Recordemos, como una muestra de historia recurrente, los conceptos de Franklin Delano Roosevelt, a mediados de la década de 1930. A pesar de su elitismo y sus errores, FDR fue quien hizo posible la reconstrucción de su Nación. “Tuvimos que luchar contra los viejos enemigos de la paz —el monopolio financiero y de negocios, la especulación, la desconsideración arrogante de la banca, los antagonismos de clase, el sectorialismo, el lucro con la guerra—. Ellos habían comenzado a considerar al Gobierno de los Estados Unidos como un mera dependencia sujeta a sus propios negocios. Ahora sabemos que un gobierno a cargo del dinero organizado es tan peligroso como el gobierno de una turba organizada”■…

 Aquí un enlace externo hacia una Blog (Revista.Abretelibro.Com) donde se encuentra una documentada reseña biográfica de la Autora, y sobre su época, con menciones sobre partes singulares de su obra: Siga este vínculo http para saber más sobre Vicki Baum


Sergio Malfé;
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Abril de 2018



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2018/03/09, 9:30 pm
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« Secretitos en reunión, 
falta de educación. » 


 Psicosociología: Sociedades secretas; Compendio —2—

Dr. Georg Simmel: The Sociology of Secrecy and of Secret Societies


 Fuente:
 Wikisource; The American Journal of Sociology, Volume XI,  Number 4, January 1906

[Esta Entrada hace continuidad de Sociedades secretas; Compendio —1—


   Un hecho sociológico formal en el universo de las sociedades secretas es que se separe a todos los de afuera del círculo con una barrera. Esto ocurre acostumbradamente mediante una técnica progresiva de secrecía, a través de la iniciación en los misterios de la sociedad secreta, lo que toma un peculiar colorido con la multiplicidad de grados, en la interiorización hacia los misterios más esenciales del contenido o propósito de la asociación. Es una regla prototípica que sea exigida una solemne promesa del novicio; que él resguardará en secrecía todas las experiencias venideras a las que él está arribando. El secreto ocurre aún antes de que ocurran las primeras etapas de la aceptación dentro del círculo. La separación formal y absoluta que la secrecía puede efectuar es puesta sumamente en vigor.

   Cuando se emplea esa técnica progresiva, el iniciado está en una condición cercana a la del foráneo. Es necesario que el novicio sea examinado y sea educado, para que esté capaz de ocuparse con aferramiento del total o del centro de la asociación. Con el método progresivo, adicionalmente, otra protección sustenta la interioridad del círculo, una aislación que va más allá de la protección que logra el juramento de ingreso. Es así porque los cuidados provistos por la secrecía graduada producen, al mismo tiempo que la capacitación, una zona elástica de defensa para aquello que es más recóndito y esencial. Quien no haya pasado por todas las pruebas, tendría muy poco para traicionar, si eso quisiera.

   El jactancioso apartamiento (Herausforderung) que caracteriza a la sociedad secreta, tiene el tono de una cierta libertad. En el ejercicio de esta libertad, se ocupa una zona en la cual no se aplican las normas de la sociedad circundante. Esta autonomía normativa es un factor natural de la sociedad secreta. Ninguno de los grupos más pequeños que estén circunscriptos por grupos más amplios está, como la sociedad secreta, así de obligado por su constelación sociológica a una insistencia formal tan fuerte en su autosuficiencia.

   Sus formas sociopsicológicas son las de combinaciones teleológicas grupales con un designio invariable (Zweckverband). Esta constelación de invariabilidad facilita la comprensión de la peculiar forma definitiva que maneras propias de construcción logran especificar, en las sociedades secretas, para sus rasgos sociológicos, los que esencialmente se desarrollan como meros crecimientos cuantitativos de tipos muy generalizados de relación, siempre conscientes e intencionales. En la sociedad secreta hay una ausencia completa de crecimiento orgánico y natural, dicho esto con respecto a la unión en pertenencia espontánea de todos los elementos cuya vida tiene raíces comunes. Las acciones societarias de los miembros de la sociedad secreta pueden colmar tanto sus consciencias, para que el hecho formal de una socialización bajo condiciones normales escasée dentro de ella y no juegue rol alguno.

   En ningún caso está permitido, para la consciencia enfática y definitiva de sus miembros, que se les vaya de sus mentes que ellos constituyen una sociedad secreta. Si la comparáramos con otras uniones, el efecto (pathos) del secreto, para ellos siempre notable y siempre resguardado, conduce a una forma de unión que más se apoya, con significancia predominante, en la secrecía, que en el contenido de los designios de la asociación. Meramente como tal, la forma de la secrecía sostiene más seguros a los asociados ante influencias perturbadoras, de lo que estarían en condiciones diferentes. Muchas ocasiones de conflicto desaparecen, con la deserción de las sociedades secretas respecto de la síntesis social que las entorna.

   Todo aquel que haya estado activo en la vida pública sabe que un pequeño agrupamiento de gentes puede ser conducido a un acuerdo mucho más fácilmente si sus transacciones son secretas. Con la sola mediación del mero hecho formal de estar ellos asociándose en un grupo especial, y comparándose con quienes son el resto y están desorganizados, llegan a considerar de ellos mismos que son una elite. Su autonomía, sin embargo, es de una clase próxima a la anarquía. Al retirarse de los lazos de unidad que procuran coherencia general en el entorno más amplio, la consecuencia para la sociedad secreta es la de estar en una condición desarraigada, de restricciones y reservas, y en una ausencia de contacto firme con los valores de la vida (Lebensgefühl).

   Los excesos emancipatorios que esas sociedades han poseído, con referencia a todas las normas válidas en la sociedad circundante, han tenido que ser balanceados, por la vía interna de la equilibración de intereses, con excesos semejantes de sometividad y resignación, para la voluntad del individuo con membresía. Toda querella interna trae consigo el peligro de la traición, cooperan para evitarlo el motivo de la autopreservación del individuo, en afinidad con el motivo de autopreservación del total societario.

   La sociedad secreta está expuesta a peligros peculiares; ésta es una consecuencia típica y especial de caso, cuando, por cualesquier razones que sean, no tenga desarrollada una autoridad poderosa y unificante. La necesidad de centralización se hace más esencial como condición de existencia para la sociedad secreta, cuando vive especialmente apartada de la sociedad circundante, como en el caso de una banda de criminales. Cuanto más criminal sea una sociedad secreta en sus propósitos, es probable que sea tanto más ilimitado el poder de sus líderes, y asimismo que sean éstos tanto más crueles en el ejercicio del poder.

   Si se cuenta con unidad en la autoridad de comando, la coherencia sociológica del universo grupal, en el caso de la sociedad secreta que cuente con la jefatura de alguien sin identificación personal, un jefe de quien nada se sepa, se ve movida por corrimiento en un locus imaginarius, y el rasgo de coherencia obtiene por eso su forma más distintiva e intensa, en tanto la personalidad del mandatario permanezca por precepto oculta. En este caso, la obediencia habrá de estar estimulada por el sentimiento de la sujeción a un poder intangible que no se define estrictamente, en cuanto concierne a sus alcances; un poder que no es visto en lugar alguno, pero por esa razón habrá de ser omnipresente.

   La secrecía suprime la individualidad. El orden jerárquico admite al individuo tan sólo como agente de un rol preciso; el liderazgo procederá en este caso con mucha menos consideración, con mucha más indiferencia para los deseos y las capacidades individuales, que si la unión incluyese a cada uno de sus miembros como un ser personal.

   Es parte de la esencia de un círculo secreto que sus miembros oculten esta condición. Con todo, en cuanto determinada persona se proyecta y conduce inequívocamente como miembro de una orden secreta, y si en ello no ha de poner en descubierto su identidad personal, en cuanto que no se conozca su membresía; la desaparición de su personalidad, que en otras condiciones él daría a conocer, ha de esconderse tras su rol en la sociedad secreta. Y esto está muy fuertemente enfatizado [ Nota de editor: no se le invoca por su nombre, sino por un número o un pseudónimo; se utilizan recursos físicos: atavíos y/o disfraces que ocultan señas particulares; enmascaramientos (Masken), etc… ]

señas particulares ocultas, enmascaramiento, Maske

   En su condición de miembro anónimo del círculo, el individuo como persona desaparece, por así decirlo, y con él se desvanece la responsabilidad, que no tiene anclaje en el sujeto desindividualizado por un caracter especial e intangible. Aquí la irresponsabilidad es también la consecuencia, o el símbolo mismo, de la intensificada despersonalización sociológica que acompaña a la secrecía de las acciones grupales. Toma realidad una cosa igual, y se prende el hecho simbólico con firmeza, en todos los directorios, facultades, comités, concejos de regentes, comisiones parlamentarias, etc., cuyas transacciones estén caracterizadas por el secreto.

   Finalmente, es de considerar un rasgo sociológico universal de los grandes entornos circunvalantes: En los hombres hay la creencia, correcta o errónea, de estar ellos bajo las amenazas provenientes de la sociedad secreta. Los hombres raramente tienen una actitud calma y racional hacia los extranjeros o las personas que sólo parcialmente les son conocidas. Toman sus turnos, por lo regular y acostumbradamente, en la conducción de las acciones humanas, la tontería que trata lo que le es desconocido como algo que no existe, y la imaginariedad ansiosa que agranda de inmediato lo desconocido en una metamorfosis con gigantescos peligros y horrores. Se sigue de ello que, para los casos de organizaciones cuyos fundamentos sean secretos, la sospecha en que sus secrecías ocultan peligros, sea la cosa más natural del mundo.


Georg Simmel (1858-1918): Nacido en Berlín, Alemania; fue Privatdozent de filosofía en la Universidad de Berlín a los 27 años. Definió la sociología como ciencia formal, como la lógica de las ciencias sociales; definición que continúa gravitante en las sociologías empíricas contemporáneas.

Traducción y compendio, Sergio Malfé;
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Marzo de 2018




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2018/02/28, 11:44 pm
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Psicosociología: Verdad, falsedad, y secrecía
Sociedades secretas; Compendio —1—


 Fuente:
 Wikisource; The American Journal of Sociology, Volume XI, Number 4, January 1906


Dr. Georg Simmel: The Sociology of Secrecy and of Secret Societies


« secrecy is not in immediate interdependence with evil, but evil have it with secrecy »


Georg Simmel (1858-1918): Nacido en Berlín, Alemania; fue Privatdozent de filosofía en la Universidad de Berlín a los 27 años. Definió la sociología como ciencia formal, como la lógica de las ciencias sociales; definición que continúa gravitante en las sociologías empíricas contemporáneas.


   Para cualquier cosa que con un otro hagamos, la primera precondición es que sepamos con quien nos las tenemos que ver. Nuestro congénere puede voluntariamente, ya sea revelarnos la verdad sobre sí mismo, o puede engañarnos, al ocultar con falsía lo concerniente a la verdad.

   Toda mentira, sea cual sea su contenido, en su naturaleza esencial es una promoción de error con referencia al tema mentido; pues la mentira consiste en el hecho de que el mentiroso esconde el verdadero concepto que él posée, de la persona hacia quien es conducida la noción falsa. La naturaleza específica de la mentira no está agotada en el hecho de que la persona a quien la mentira es dicha tenga un concepto falso del hecho. El rasgo adicional es que la persona engañada esté restringida a un mal entendimiento sobre la verdadera intención de la persona que dice la mentira. Por esto, veracidad y mendacidad son del más grande alcance significativo para las relaciones de las personas entre sí.

   Las estructuras sociológicas están diferenciadas muy característicamente por la medida de mendacidad que sea operativa en ellas. En relacionamientos muy simples, una mentira es mucho más inofensiva para la persistencia del grupo, que en las asociaciones complejas. A nuestras más serias decisiones las apoyamos sobre un complicado sistema de conceptos, la mayoría de los cuales presupone confianza en que no hemos sido engañados. De ahí que, en circunstancias modernas, la falsedad se convierta en algo muy desvastador; algo que coloca mucho más en peligro los cimientos de la vida, de lo que fue en las comunidades de extensión simple y restringida. La vida moderna es una “economía de crédito”, en un sentido mucho más amplio que el económico. En lo concerniente a quienes son engañados —esto es, aquellos puestos en desventaja por la mentira—, estarán siempre mayoritarios en comparación con los mentirosos que obtienen sus ventajas a través de la mentira. Por consecuencia, el aclaramiento que se proponga la eliminación en la vida social del elemento de engaño, es de un caracter democrático, siempre.

   El efecto aislador de la inmoralidad como tal, es real e importante, completamente aparte de toda repulsión social primaria. La obstinación y el cinismo frecuentemente van a la par con las maneras ocultadoras de la maldad. El aforismo clásico, “Nadie es tan malo que también quiera parecer malo”, describe bien estas cuestiones. Desde luego, digamos que la secrecía asegura la posibilidad de un mundo secundario junto al mundo más evidenciado, y éste se ve fuertemente afectado por aquel. La aplicación de la secrecía como una técnica sociológica, como una forma de transacciones sin la cual, en vista de nuestro entorno social, ciertos propósitos no podrían ser logrados, es algo evidente sin ulteriores discusiones. Cuando un grupo en cuanto tal adopta la secrecía como su forma de existencia, el sentido sociológico de la secrecía determina luego las relaciones recíprocas de aquellos que posean el secreto en común; la secrecía deviene, consecuentemente con ello, en factor interior al grupo.

   La sociedad secreta se distingue fundamentalmente del individuo que busca la protección de la secrecía. El individuo puede ocultarse temporalmente, puede ausentarse deliberadamente de cierto lugar, pero el hecho de su existencia no puede ser un secreto. En el caso de la unidad societaria secreta, por el contrario, esto es enteramente posible. Sus elementos pueden vivir las más comunes y frecuentes transacciones sociales, pero el que ellos compongan una sociedad con miras sobre ciertas condiciones específicas, o con designios de la misma índole, ha de permanecer esencial y permanentemente como un completo secreto. La secrecía dispone barreras entre las gentes.

   Una de las características esenciales de la sociedad secreta es la demanda completa que efectúa sobre la vida y la personalidad de cada uno de sus miembros, los compromete en obligaciones recíprocas, combina las personalidades individuales profundamente en un acompasamiento total de cada integrante con cada otro. Desde un inicial punto de vista particular con intereses parcializados, esta combinación utilitaria y secreta lleva la vida entera de cada asociado a un compromiso de alto grado dentro de un plano especial. Unidad correlacionada que se expande en unidad y totalidad comprehensivas; es un hecho a la vez sociológico y subjetivo.


 [Hay 2ª parte de este artículo en url del enlace:]
https://hipersalenas.wordpress.com/2018/03/09/verdad-falsedad-secretismo-2/
 
Traducción y compendio, Sergio Malfé;
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Febrero de 2018




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