Hipersalenas


muecario-controlado:/ ..”conocidos, :naturalista, :dispararles, :fascinada, : probabilidades, :deslizar, :fieros”…

  S. Edgardo Malfé
Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, mayo de 2014.

 

Muecario Controlado


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«Sabía pocas cosas y rechazaba muequeando a las que lo rondaban queriendo ser sabidas.» Juan Carlos Onetti, El astillero.


(0:00:10)
 Cruzó con alguien que conducía muchos hocicos perrunos; cuando él se acercaba, a pie por la ruta muy transitada. Hallándose encantado por la costumbre exploradora de una naturalista visitante en el poblado, Barriero se le había animado finalmente en la tarde anterior, y conversando de cañadas y cocoyales, ella le había dado sus señas: Julia Porfisbián, la naturalista, se encontraba alojada en una casa de la Villa Carretón, a la cual intentaba él arribar. Paradero tan particular donde la chica de paso residía: La caseta de la Kunz -en el poblado la llamaban “Oma Kunz”- habitante de un bohío ubicado en la costa, al costado del camino que va a Punta Zubonza. Atestada de personas conocidas, en el mediodía, la caseta bullente.

(0:01:15)
 Ahí dentro mucha gente del poblado estaba observando la conducta de dos cuchugretes amansados. También había un par de personajes recién venidos -a Barriero se le hicieron notorios-, sumados éstos a todos los que compartían el ámbito de observación; con los dos cuchugretes en el centro de la caseta, sorprendentemente despaciosos; igual estaban contenidos preventivamente detrás de alambre tejido. Y todos ahí -¿por dónde se habría metido la naturalista?-, todos persistían en la penumbra grisácea y monótona de sus apaciguadas somnolencias. Con la venida de Barriero se irían a dar más cuenta de más cosas y de como se iban éstas a arreglar.

(0:02:10)
 Se encontraba allí también otra nueva, una niña muy vivaz. Aleteaban los voladizos monjiles de la techumbre portátil en su cabeza, por los correteos saltarines y cantantes con que la pequeña se prodigaba. La niña iba articulando un ritmo agudo y veloz, danzarina en derredor de la concurrencia, con el romanticismo de su histrionismo estelar. Los cuchugretes muy tranquilos en su aparte, desparramaban sobre el cascarillado sus amansadas anatomías salvajes.

(0:03:29)
 Con ese armatoste encima de ella.., “parece una monjita de Fellini”, comentó Barriero para los conocidos; el dicho les causó sonrisas adormiladas a varios de ellos. “Es mi hija”, respondió uno de los varones nuevos -con abundante cabello blanquecino, un bayo muy claro, daba la impresión de un gato-. Continuaba el marcaje rítmico de la chiquilla. El que se decía su padre puso sobre Barriero una fijeza seria y un silencio. La misma disposición crítica que el desafiante, tomó el otro personaje nuevo, un figurón tosco pero de ojos verdes.

(0:04:00)
 “Si a los caballeros les disgusta lo que digo, ¿por qué no se retiran?” Al tiempo que esto decía, Barriero estaba preguntándose cuál sería la razón para que la naturalista nada le anticipase acerca de su captura de cuchugretes; ni un indicio le había dado, y eso que habían conversado largo sobre la naturaleza del lugar. Mucho le había interesado a Julia Porfisbián, el agrupamiento de cocoyos que él le mencionó. A su vez, la naturalista le contó sus investigaciones con forfículas; ella también quería observar y documentar los crespines de los pajonales. “Será un gustazo que me muestre el cocoyal, seguro que de camino encontraré crespines”, con buen humor se lo había dicho, y en eso quedaron; pero ni jota de estos cuchugretes sorprendentemente mansos. “Ninguna tiene valores”, se decía Barriero, en el mismo instante en que enfrentaba impasible las expresiones de los dos nuevos.

(0:05:11)
 El hombre parecido a un gato, con los ojos de asombro muy abiertos, anunciaba en su gesto mudo, la boca como en un grito, que ya lo iba a morder. La frase como reverberando: “Si a los caballeros les disgusta lo que digo, ¿por qué no se retiran?”. El personaje toscazo, robusto y áspero de carnes, había retraído sus ojos verdes y adelantaba la mandibula inferior, prognática de por sí la pieza, muy diferenciada del total de su cabeza. En ese momento, la niñita con el tocado monjil saltaba, ante la entrada de la caseta, saltitos breves y fijados en ese punto. “Aquí tenemos a la novicia rebelda”, dijo una voz resuelta de mujer. Llegaba también la naturalista; y quien había bromeado y caminaba delante era Oma Kunz, cubierta como siempre con un sobretodo, la dueña del cobijo.

(0:06:20)
 Julia y la Oma pasaron dentro, y pescaron el ambiente de gresca. Los hechos fueron vertiginosos; los animales ablandados se habían arrimado al cerco de alambre tejido, y prorrumpían en un “zop zop” ininterrumpido. Los vecinos en la caseta murmuraron su contento por estas expresiones de los cuchugretes; nunca antes a esas fieras se les había oído nada semejante. Esto se debía a la humeante fuente grande de loza que portaba la Porfisbián, “zop zop”. Rápidamente recomenzaba aquello: Oma Kunz había sopesado la situación, apartó con gesto de referí a Barriero, y encaró a los desconocidos: “Ustedes no son de acá, ¿qué les pasa?” .. “El señor fue irrespetuoso, hizo burla de mi hija”; quiso rechinar eso el blancuzco, pero un murmullo general desaprobatorio le atoró el planteo. El otro se le lateralizó, el grandote, moviendo la cabeza en cortos y alzados giros enérgicos, en un oteo registrador y pugnante.

(0:08:05)
 La dueña de la caseta quiso evitar un desenlace con gresca general. Como medida de control extrajo de dentro del sobretodo una pistola amenazante que llevaba bajo el brazo. Manejó el tosco fierro con languidez; Demasiado grande para sus manos, pero letalmente prendidas éstas a las superficies negras y rugosas de las cachas. “Miren una cosa”. Una contundente argumentación esgrimía Oma Kunz con gesto displicente en sus manos flojas -parecía su odio frío dispuesto a dispararles ahí mismo-.. “¿Verdad que ya se calmaron?; Quédense aquí cerca y que yo los pueda ver; ¿Vieron?”. Al retornar la pistola bajo el brazo de la Kunz, el ambiente en la caseta efectivamente se había serenado. Y de sus adultos se había tomado con las manitos, la niñita del tocado aleteante; con mucha atención seguía la escena en una nueva instancia. Todos estaban mirando cómo la naturalista Julia volcaba en las escudillas la pasta humeante. “Zop zop”, se acercaron a abrevar despaciosamente los cuchugretes.

paisaje

ℑmagen fijadora del muecario


(0:09:30)
 La gestora de la domesticación, a solicitud de Barriero, declaró para la concurrencia fascinada lo que estaba suministrando al dúo de cuchugretes, un herbaje mezclado: toronjil, corteza de canelo, tiririca, calucha… Todo mezclado con cerveza en un condumio de champignones seleccionados. “El preparado les hace un carrousel dentro del cráneo, consigue que estén ablandados, indiferentes; que sino.. la fiereza, y aún con la pasta.. tenerles prevención”.. -Esa misma indiferencia no se sabría en qué pueda resultar-. Comentó la naturalista cuán sensibles son a cualquier violencia los cuchugretes, aún con la innovación de la dieta amansadora: “Se dan cuenta y se agitan, lo expresan con gruñidos roncos y chillidos, son como un aviso antes de irle directamente a la cabeza con los colmillos al individuo amenazante”. Entre bostezos, uno de los vecinos señaló el cambio de colores: “Debe ser por la dieta”, dijo lentamente: “Ya no tienen cruzados los anillos pardos; las rayas de pelaje cyclamen todo a lo largo les quedan muy bien”.

(0:10:55)
 “Si le agregás algarroba al preparado, quizá se puedan desarticular, con la saciedad, las consecuencias peligrosas”, le pareció a Barriero. “Ah, bueno; ése es un aporte de alguien con la suficiente experiencia”, deslindaba risueñamente Julia: “Unos cuantos añitos más que los míos tiene el amigo”. La humorada de ella desde junto a las escudillas produjo, en Barriero, un movimiento de cabeza, de lado a lado, un gesto que no era de negación sino de duda. Pero en los nuevos, hacia quienes tuvo que dirigirse la mirada de Porfisbián, pudo observarse una actitud jactanciosa; como anotándose macizos en un desquite, se aumentaban ante Barriero sobradoramente; mirándolo con sorna estaban el blancuzco y el grandote. Él optó por distanciarse de la reunión; levantó la vista en la sórdida caseta, fijamente interesado en los atractivos detalles del techo. En un rincón estaba sentadita y atenta la Kunz, quiso hacer un intento táctico para despejar las probabilidades de riña que retornaban: “¡Vaya!; Barriero, usted no comió, acérquese a la mesa y sírvase algo”. Aceptó esto el aludido y dió unos pasos graves hacia donde la dueña de casa le señalaba. Una mesa que había estado con comidas -la niñita saltarina en el mismo instante lo siguió-, nada más que platos y fuentes vacías vió Barriero.

(0:12:15)
 “¿Donde está la comida; cómo no encuentro la comida; aquí había para comer, qué pasó con eso?”. A estos murmullos desorientados la chicuela respondió con voz sombría: “Tu comida está muerta desde hace tantos años, viejito; ¿todavía no te das cuenta?”. Los otros dos personajes forasteros se acercaban, deleitados y radiantes, se arrimaron a la mesa vacía como péndulos imposicionantes, oscilantes caractéres nuevos. Barriero les dió la espalda y preparó los puños. Eran visibles y olibles en los tres nuevos las manchas color caca de bebé con que se habían ornado en su actividad malandrina, no les importaba. La dueña de la caseta ya estaba encima del tema: “Al final cagaste, nena”, manejando displicentemente la pistola lo ha dicho. Kunz hace hablar ese arma como un títere, cuando la mueve afirmando: “Cagaron los tres; Ahora van a tomar un baño; Vamos saliendo”. Una mojadura escalofriante, la higienización planteada por Oma Kunz; tendrán que atravesar el patio para ello: “Antes que oscurezca, sino las aguas van a estar demasiado frías, eso no sería agradable, ¡caminen!..” -Barriero sale detrás de la comitiva al patio delantero de la caseta-. “..Que si el amigo Barriero nos alienta, tal vez la escarcha de la canal se funda”; y él asiente al verlos andar. La partida del quinteto -niñita, los dos caractéres, la Kunz, y su pistola-, toma por el sendero que bordea los manglares y lleva hasta un acantilado de poca altura -es en realidad una barranca con pastos que enmarca la canal flotante de Carretón-, allí siempre hay patitas y gaviotos nadando. “¡No teman, que no es hondo!”, jovializa Barriero alentador. “¡A zambullirse!”, remarca la poseedora de la pistola, parecía que en cualquier momento se le iba a caer, pero no.

(0:14:28)
 Son las últimas horas de la tarde; momentos propicios para hacer deslizar sobre las cosas la mirada. Con serenidad, a pesar del intenso tránsito por el camino cercano -la marcha principal de los vehículos es ahora desde Punta Zubonza hacia el poblado grande de Carretón-, está disfrutando Barriero del ambiente. Aún están cercanos; presencia él los pasos del séquito que se aleja por el sendero. “Además de carecer como todas de valores, la Kunz es demencial”, apunta para sí. De su calmoso atardecer lo sustrae un hecho que está registrando: otros cuchugretes, bastantes, deambulan por el campito. “¡Epa, se nos vienen todos los bichos!”, da el aviso para la gente en la caseta, y con inquietud -ya que está percibiendo tensiones en la hilera que custodia la Oma-, en rápidos trancos Barriero alcanza a la comitiva del chapuzón. Se han puesto irascibles y molestos: “¡Va a responder por esto ante la justicia!”. En coincidencia con la agitación en el séquito, se ha acercado al paso de los nuevos un grupito de cuchugretes. Estos bichos agitan los bigotes, erizan el pelaje del lomo, emiten unos gruñidos roncos; cuchugretes que exhalan un intenso perfume amoniacal. Y todas esas expresiones tan convincentes son secundadas, por un estampido que la Kunz al aire obsequia. Ya están aceptando las condiciones, se apancha la protesta de los penados; acompañados por la manadita de bichos, se encaminan hacia la frescura ácuea de la zona, por detrás.

(0:16:33)
 Asomándose desde la caseta, los vecinales están en la observación de seis o siete animalejos que han permanecido cerca. Los movimientos lentos que la Porfisbián ha conseguido con su preparado, permiten a los pobladores la apreciación plástica en torno de esas salvajes figuras amansadas; como somnolientas esculturas animadas de peluche, sueltos cuchugretes rondan en el terrenito. Barriero ha retornado a la puerta de la caseta; lo ve aprensivo la naturalista, le explica: les ha dado tratamiento a todos esos bichejos: “Un suplemento les suministré, en sus comederos habituales; la masificación no ha de descuidar las diferencias de peso, en cuanto los ejemplares portan diferentes metabolismos, engordan o no lo hacen; hay que alimentarlos a diferentes horas, según sean sus organismos”. Barriero se aquieta: están los sueltos en un sopor blando, como los de adentro, también la gente. Son extraños fenómenos puestos en evidencia.

(0:17:57)
 Destacándose de entre los concurrentes, se acerca a la conversación uno de los pobladores expertos, habla lentamente: “Amigo Barriero, usted ha de renegar de los escalafones aparienciales, no debe seguir atento a las ocurrencias que se le oponen”. Este consejo acerca de las complicaciones adversas hace que el aconsejado responda: “Tienen la costumbre, maestro, es parte del marco social de estos lugares, la parte traicionante; los que toman por la contraria se hacen notorios por su hábito de tirarte con el capuchón, inmediatamente lo recobran, nuevamente te lo arrojan, o de otro modo: Tendencias del momento, aunque sin excluir la causa que anteriormente mencioné: Hechos, ya no fenómenos, componentes notorios y cruciales, y lo son por las derivaciones que inducen, hondas miserias sin análogos ni precedentes”. La tirada de Barriero hace que Julia se exteriorice -quedo le dice que después tendrán algo que hablar aparte- “Pero es así nomás”, agrega ella ahí para todos, “los aparienciales tapan lo que les parece objetable; un ejemplo lo tuve con mis primos, de ellos algo aprendí, intentaron un criadero de mancuspias en Puán, y se les fue encima la dominancia, un desastre”.

(0:18:39)
 Barriero comienza a decirle: “Tengo conocido lo de tus primos, ellos mezclaron por demás las cosas..” Entonces lo toma del brazo Julia; se ponen ambos a algunos pasos de la caseta. “Armaron demasiada rosca sobre el espíritu natural”, continúa Barriero: “Habían complicado el equilibrio ambiental y social, con sus afanes criadores”; y agrega él murmurando: “Todo por unos bicharracos monstruosos; y la verdad es que estos otros acá ya me tienen podrido”. El ha expresado desagrado, y esto provoca en la naturalista una mirada reprobatoria: “Mis primos se centraban en su su obrar propio, como personas, sin seguir las corrientes”, responde ella en el aparte: “Eso no estaba contrario a tus denostaciones contra las tendencias, lo que recién nos decías; ¿o ya te olvidaste de tu palabrismo, te pegó el Alzheimer o algo parecido?” … “Como usted no puede quitarme diez años -ni que lo intente, por favor-, se me pone zumbona”. Se cansó el Barriero, le está diciendo a Julia, en otras palabras, que la ironía de ella se corresponde con su voluntad de dominación, la que está expresada también en sus manejos amansadores para los fieros cuchugretes; son conductas soberbias y contaminantes, resultados de cierta ebriedad que en un principio a él le caía bien, aunque ya le huele mal. “¡Vos tenés que portarte y hablar más de acuerdo con tu educación y tus años, con más señorío!”, puntualiza la Porfisbián. Reniega Barriero, no la aguanta: “Me enfermás; ¡encontrá por vos misma los crespines!, fue muy bueno haberte conocido, señora, le agradezco su atención.”

(0:20:32)
 Julia lo ha escuchado con un despliegue de indiferencia. Para el lado del camino encara Barriero, pensando él al dar un primer paso: “Si ella se apura y marcha antes que oscurezca, quizá encuentre los cocoyos, ¡y que le vibren las forfículas!; ¿Qué garantías tenemos sobre otras maniobras que vaya Porfisbián a hacer?, pueden resultar conflictivas, peligrosas, o dañinas”. No alcanza a distanciarse; un cambio en los ejemplares más cercanos le pone freno. Tal vez se deba a las voces discutidoras entre los dos: algunos cuchugretes parecen estar agitados; emiten chillidos y saltan lateralmente. De los conspícuos movimientos larvados previos, han pasado los más próximos a instantáneas saltimbanquias: con elasticidad despegan todas sus patas al mismo tiempo del suelo, para asentarlas firmemente un par de palmos al costado. Volviendo en un relámpago al primer punto, los chilludos animaluchos repiten, con ojos brillosos, la pirueta que renuevan. Esto lo ha inmovilizado a Barriero: “¡Miren cómo se han puesto las bestias!” Los señala el canalla: los cuchugretes han rebasado de hecho el estilo gasterópodo, con una motricidad velocísima; ya no están caracólicos sino que parecen.. ¡caracalas! “Vaya tranquilo, amigo, que el tema no es con usted; sabemos que hiciste todo cuanto has podido vos”, manifiesta la naturalista. Los montaraces bichuelos comenzaban a entonar el “zop zop” … “Vaya tranquilo, que mis chicos quieren su papilla”. La deja ahí Barriero, y va pensando: “La culpa no es de los bichos..; es Julia, con las maniobras domesticadoras que hace, para proveerse de un sentimiento de superioridad, ha de ser que lo necesita; sobre la cuchugrética yo voy a hacer otra cosa..”. Al embocar el camino piensa el ancianito: “Intentaré bloques de texto que puedan ser cultura llana; intercambios para un vivir bueno, sereno y despreocupado, día por día, y cuidar de esto para que no vaya a ser desgastado por las tendencias de la época, con éstas alguna relación suplementaria habría que sostener”, eso va reflexionando, por delante.

(0:23:07)

« ..prestaba indiferente su cabeza para que la habitaran y recorrieran recuerdos mezclados, rudimentos de ideas, imágenes de origen impersonal.» J.C. Onetti, ibid.

«..”ni con lo más alto del pensamiento se alcanza la sabiduría” .. “una razón humana hay que tener para una vida sin pena”.» Eurípides, Las bacantes.


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 En relación con «Muecario Controlado», sus notas y enlaces revistan en la ficha siguiente
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      S. Edgardo Malfé
    Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, mayo de 2014.

     Anexo de notas y enlaces para la narración «Muecario Controlado»
       (Ordenado por nombres)

     • Caracal : «Los caracales se domestican con facilidad..»
    http://es.wikipedia.org/wiki/Caracal_caracal
     • Carretón, Zubonza, y la zona de esos poblados, en Hipersalenas
    Consecuencias iluminadas ..(En Punta Zubonza) curioseando un poco en la corteza pulsátil, por las aberturas y grietas bajo control, por ver si atisbaba (Corembe Sanetón)..
    https://hipersalenas.wordpress.com/narra-breve-8/ a): Zubonza, buceadora de estrias, …emerge en la fuerza de Carretón.
    https://hipersalenas.wordpress.com/presencia-armazon/ Emite la “Armazón” referencias empinadas sobre la zona de Villa Carretón
    ℑmagen adjunta a post “Cubierteros de podrida” «..evaluar y determinar la factibilidad de un retorno al uso de carritos tirados por yeguarizos, para los vecinos y visitantes que sin apuro quisieran recorrer las partes descongestionadas de Carretón .. calibrar como deben ser los cascabeles para los carruajes de paseo, tienen que ser de sonidos únicos, que identifiquen a los carritos, quizá no sean campanadas reales, sino sintetizadas con armónicos y graves.»
     • Crespín (Taperia naevea), en AvesPampa·Com·Ar
    http://www.avespampa.com.ar/Crespin.htm
     • Cuchugretes: Son seres imaginarios, los que se alinean con las Mancuspias de Cefalea y el Tigre que es posado, personajes estos de Julio Cortázar.
       Los posatigres, Cortázar en LosCuentos·Net
     http://www4.loscuentos.net/cuentos/other/1/3/22/ «Imposible saber lo que hay: un temblor que no es de esta carne, un tiempo central, una columna de contacto. Y después salimos todos al patio..»
       Cefalea, Cortázar en www·literatura·us
     • Eurípìdes
    http://es.wikipedia.org/wiki/Las_Bacantes
    Las Bacantes Argumento completo de la Tragedia en Wikisource
     • Frescura ácuea..
    en Hipersalenas: Poema «Fogosidades, otras» http://wp.me/pu9CK-CP
     • Juan Carlos Onetti
    Premio Cervantes 1980: Información sobre Onetti.

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    post-1: …”cronopiense, …arremangarse, …indagarlo, …andadura, …trabajoso”…

     post-uno

    1. En este comienzo de Blog, al titularlo “hipersalenas”, envolví así un término que daba título a mi Blog anterior: “hipersalomas…”, con un saludo cronopiense; el que Cortázar registró en los cruces de sus amigos. Se saludaban: “Buenas Salenas, cronopio, cronopio”. Y aquí te cuento algo que no viene al caso, como un completo y real “sobre mi”:
    Cuando le pregunto: “¿Qué me diría?”, me responde con un farfulleo. Digo: “No, no, no”, y le agrego cordialmente, con seriedad: “No es a título de que usted tenga una cuestión que resolver conmigo. Es una curiosidad como científica, ¿comprende?. Querríamos ver, escuchar, saber de su comportamiento, como sería para estos pasos, como un test”.
    Mi visitante, con toda su personalidad, evidenciaba querer darnos un dictamen, pero al mismo tiempo tenía dificultados sus movimientos. Las mangas de su camisa estaban fuera de control, en un crecimiento por demás veloz.
    Con la atención dedicada a respondernos, simultáneamente intentaba arremangarse la camisa. Era una cosa trabajosa, porque las mangas ya eran desproporcionadas en relación a sus brazos, de inicio. Y se le continuaban haciendo más grandes. No tenía caso, de momento, hacerle más indagaciones, y estamos todavía en la espera de que se desmangue. La cuestión posible, sin violencias, es que se torne imperiosa la instancia para un Corte de Mangas: [Esa actitud acostumbrada en la cual no queremos sujetarnos, porque no somos imperios@s, y porque no necesitamos (con un “corte de mangas”), demostrar nada terminante. Aunque, en una de esas, la visitación, con su bloqueos y dificultad la esté así actuando, sino requiriéndola. Esto, ..(¿arrancando mangas?)] ..Mejor que lo pensemos bien, por último, otra o la misma visita.
    En tanto vemos este arranque, junto a esto, en la andadura de iniciarlo … estaré algo trabajoso.

    hombre_trabajando

    1. Abridged translation as indicative:
     entry-one
    ..This Blog title, “hipersalenas”, wraps a term that gave title to my previous blog: “hipersalomas …”, with a greeting which occurred at crossings of Julio Cortázar’s friends: “Good Salenas, cronopio, cronopio”. And here I’ll tell you something that is irrelevant, as a complete and real “about me”:
    My visitor, with his whole personality, evidenced his will to give us an opinion, but at the same time had hampered his movements. The sleeves of his shirt were out of control, in other fast growth .. the sleeves were already out of proportion to his arms .. There was no point in time, to make further investigation .. The question can be becoming imperative for the request of cutting sleeves .. we do not need to demonstrate anything conclusive .. Albeit, in one of those, visitation, with its locks and the difficulty is so acting in requiring it .. You think right, finally, one or the same visit .. As we see this starting, along with this, in the journey from start … I’ll be somewhat laborious.
    1. Traduction abrégée comme indicatif:
     entrée-une
    Ce titre de le Blog: “hipersalenas”, encapsule un terme qui a donné le titre de mon blog précédent: “hipersalomas …”, avec un message d’accueil qui a eu lieu au passage des amis de Julio Cortázar: “Bonnes Salenas, Cronopio, Cronopio”. Et là, je vais vous dire quelque chose qui n’est pas pertinent, comme une complète et réelle “A propos de moi”:

    hombre_trabajando

    Mon visiteur, avec sa personnalité tout entière, comme en témoigne sa volonté de nous donner une opinion, mais en même temps avait entravé ses mouvements. Les manches de sa chemise étaient hors de contrôle, en croissance rapide d’autres .. les manches étaient déjà hors de proportion avec ses bras .. Il n’y avait aucun moment, de faire une enquête plus poussée .. La question peut être devient impératif pour la demande de manches de coupe .. nous n’avons pas besoin de démontrer quoi que ce soit concluante .. Quoique, dans l’un de ceux qui, de visite, avec ses écluses et la difficulté est si agissant en demandant son .. Vous pensez bien, finalement, une ou de la même visite .. Comme on le voit partir, avec ce, dans le voyage du début … Je vais être un peu laborieux.


     Sergio E. Malfé, ubicándome en Morón, Buenos Aires, 2008\2009.




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