Hipersalenas


control! control!
2017/05/24, 9:39 pm
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   Control control

 (tiempo de lectura: 10 min’)

   Fueron los vecinos a buscarlo, entraron por las ventanas a la casa del Jovatito Luna; salió él disparado fuera, y también a través de una ventana. Los vecinos a los gritos: “Agárrenlo, que se escapa”. Después de no lograrlo, todos se acostaron en el cesped, pasaron la noche ahí. Una ambulancia vino para asistir la emergencia… Pero ahí viene él, entra Jovatito Luna en el Salón de Honor, ámbito ilegible donde lo hemos incluído. Está vigilado ahora por cámaras en la Circunscripción de Control. Lo reconocemos, ya está más gordo, y se ha vuelto un solitario. Nadie de los Controles quiere tomar posiciones; nada de encauzarlo y/o encausarlo; nada de eso, queremos evitar una distorsión contraproducente, peligro convivencial que puede ser generado por una intervención nuestra.

   La vida le va a reparar el desvarío al Jovatito. Apoyo ya tiene a la distancia; nadie quiere salir lastimado. Y se le entregará una distinción que lo acredita como Bardo Total. Pero no queremos verlo mucho; los Directivos de Controladuría dicen que nos haría daño el darnos cuenta del punto desgraciado al que se puede llegar, de inutilidad e invalidez. El discreto respaldo que los Controles le damos, se asienta en toda la influencia de largos años, con sesudos asesoramientos secretos que nos han fortalecido. A través de una breve ceremonia, asombrosamente parecida a sí misma, ha recibido el Bardo Total su medallita, y con el documento certificatorio en mano se dirige ahora a la audiencia:

   “Considero que sería una ingratitud de mi parte no decir algunas palabras de agradecimiento, para esta demostración que registro y valoro en toda su dimensión. Esta hermosa medallita que me han obsequiado, será para mí la joya más valiosa, no lo duden, por lo que esta distinción significa, y por provenir de quienes con ella han querido testimoniarme su simpatía y su afecto. Mucho de lo que se ha hecho y mucho de lo que queda por hacer, residen implícitos en este certificado que hoy recibo, lo hago en la cesasca rosusca de haber cumplido honestamente, con los deseos fundantes que me fueran encargados. Agradezco por todo ello a las autoridades de la Circunscripción, a mis colegas, y al personal auxiliar en sus diversas categorías. Tengo bien en cuenta la colaboración que siempre me dispensaran, restándome sólamente excusarme ante quienes de palabra o de hecho pude haber faltado u ofendido, con linternas en otras ocasiones, y en ciertas luces con viva voz tonante, dando paso fotogénico a los jóvenes que nos suceden. Sean ellos como soldados que en pleno fragor de la batalla reciben la orden de sersava; a la retroguardia los derive la Controladuría, es la cosa más natural del mundo. Pues de repente uno se da cuenta que ha dado, ..un salto en el vacío. Parece una situación anómala, pero no nos apresuremos a juzgarla, sólo es una consagración de jugadores en preparación del tironeo; juego que aún no ha levantado interdicciones, pero es menester producirlas. Tengamos en cuenta que con imágenes de los jóvenes, ha estado un mercenario recorriendo la zona, para instruir a los comerciantes, que les nieguen abastos con distintas excusas: ¡Deprivación para los corpirrúneos juveniles de este período! De veras hay que sorprender al caudillejo en flagrancia, y prohibirle el enfundado penoso y deprivador. ¡Paso fotogénico para los juveniles en marcha hacia una clara demolición retrógrada! Poco tiempo hay, ya sea para entender todo lo que tiende a desidentificarnos, o para poner mucha identidad en juego. Es evidente que el mundo está mentalmente trastornado, no es para menos…; fíjense en el asunto de las guaridas fisca..” Llegando la retórica del Bardo Total a estos momentos declaratorios, de entre la audiencia se levanta un personaje extrañamente semejante con su propia ausencia, lo increpa:

   -Oye, Jovatito: ¡¿Por qué no te callas?! Bájate de ahí; ¿o te gusta la gresca? Dinos para qué viniste…-
   Uno de nuestros directivos emerge para moderar el cuadro, se dirige a toda la concurrencia:
   -Bien por la pregunta; pero todos nosotros, ¿sabemos para qué estamos aquí?-
   -Estoy sin ganas-, comenta Luna, el Bardo Total: -No quería presentarme en la ceremonia. Una de las cosas que más me ocupa la mente es preguntarme: ¿adonde me he metido?-.
   -No responde lo que se le ha preguntado-, aporta uno de los nuestros, un Control en subrogancia.
   -Atiendan un poco, amigos y discípulos predilectos-, retoma así Jovatito: …-Palpitemos las vidas que compartimos en nuestros lugares reales; la tierra, la gente. ¿Sería acaso la Circunscripción un lugar real; nos convoca identificaciones veraces y saludables? Escisiones de pseudoausencia; casi nada con vida. Si se tiene alguna inquietud constructiva, se prenden entonces las comodidades sersavas del personal enfermo. Es cierto que un buen número de accidentes fatales se anticuajan, por el honor de esta celebración.., aunque esto siga siendo un desastre tras otro. ¿Qué queremos, que retumben los emergentólogos?-.

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   -Usted, ¿qué esperaba?-, dialoga nuestro Directivo con el homenajeado: ..-Ya ha visto el Bardo Total que está todo sucio y abandonado. No importa nada, ¿eh, Jovatito?; una nada que no es negativa, es nada. ¿Sabe usted para qué está aquí?-.
   -Estoy como el moco negro de un caballo viscoso. Les cuento, dilectos concurrentes: Le daba golpes y lo intentaba, pero no había caso, al principio no la podía mover, estaba agarrotada-. Alzó entonces Jovatito su mano derecha, el objeto de sus intentos, nos la mostró en una representación, como engarabitada e inmovilizada, y continúa emitiendo él sus agradecimientos, al tiempo que sostiene su gesto: ..-Es una conspiración, me han puesto en otro brete; retroguardiancia que troza todos los instantes en cubos menudos, proporcionales al propio meñique de quien oficie para ello; pero favor de salvar los deditos, deben hacerlo con cuidado..-
   Los Controles tuvimos que intervenir; con el megáfono recomendó uno de los Directivos: “Ajústense al Programa, tomen las partituras, que ahora está indicado el Concierto Tusígogo; vamos adelante con la tosida”. La audiencia a los gritos: “Es un terrorista; que no se escape el rojo; ¡comunista!”. Jovatito Luna también grita con el micrófono: “¡Me quieren matar; este mundo es cuadrado, ya tengo suficiente de él; déjenme!”. Interpusimos los armatostes, escudando la partida del Bardo Total; y por megáfono: “La ley dispone un cesasqueado para estas incidencias; él cuenta con su certificado, y con la medallita; puede rosuscar cuanto desée, qué vamos a hacerle. ¡Control, control! Los ciudadanos tomen las partituras y comiencen a toser”. Jovatito le solicitó al Directivo el megáfono; quiso despedirse de su audiencia, dice que a él no le hizo bien seguir la corriente, y ya desde la calle se prodiga con volumen en un fraseo ronco: “Es preferible ser uno antes que ser otro”.

Sergio Malfé; Morón, Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Mayo de 2017




rarezas jornada singular
2017/03/20, 8:40 pm
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  Rarezas de una jornada singular

Mi salida diaria estaba llevándome cómo a tiro de fusil desde mi vivienda, a una buena media hora de marcha llana. Reparé en un asunto que hay en el vecindario: tiene una casa con rasgos particularmente originales. Y realmente es una arquitectura rara. En el contexto se destaca con una cúpula que es lateral en lugar de ser techo: Mochetita saliente para el frente de la casa, y cuenta con reflejos de un revestimiento vítreo. Se localiza ahí algo digno de ser visto: un híbrido bonaerense entre casa de estudios y colchonería. Buen lugar para escribir yo una carta, dentro de una habitación sobre la vieja salida de carruajes, un piso alto en la esquina. Pienso que escribiría líneas dirigidas al alma de mi vida, contándole la surrealidad del sitio: Si lo visitas y se te da por recorrer el solar, hay una puerta que por asquerosa resulta rechazante, pensar en abrirla es disgustante, inviable.

PieterBruegel_TorreBabel_detalle

Y el sótano resbaladizo donde deslizarse y caer; las superficies pulidas te llevan al fondo como por un embudo de vidrio; unas pocas saliencias rugosas mantienen a la visitación en sus cabales. Por suerte para mí, al salir de esa casa provechosa, se me iluminó un crepúsculo dorado, tiempo de nueva vida. El sentimiento me hizo caminar por calles varias y encontrarme con facetas incidentales, cómo fue con los vendedores callejeros de fruta. Se me había hecho tarde para retornar con el almacenero las botellas dentro de mi bolsa, y además tomar un ómnibus, y trabajar con las páginas amarillas de las guías telefónicas que también llevo en la bolsa. “¿Y va a poder hacerlo?”, me preguntaba al pasar el vecino Glubio, un señor acomodado con quien nos conocimos en andanzas de runfla callejera. “¿Cómo que no?”, le respondo: “Mi recorrido es por patios internos con jardines, acá nomás, en un área con muchas calles y pasillos que conozco desde mi infancia; delo por hecho”.

Entonces me alejo de Glubio, y arrimaré a otra conversación; es en mi patio; toda gente conocida, chicas y muchachos en su abuelidad, un agrupamiento de vecinalia que conozco bien, pensamientos sin máscaras. De mis intentos letrarios se conversa. Intercambiamos decires, en los que se procede con una instancia previa de las mías: el caso de las siluetas troqueladas: “Eran páginas con el recorte de una silueta humana cada una, de los torsos..; ¡a vos te hablo..!”.
Cierto es que un poco me ausentaba, medio cansado, y la pesada bolsa, casi caigo con todo por el embudo del sótano en la casa rara.

Es Cecilia, mi compañera del banco de la primaria quien me está aguijoneando: “¡Eh; a vos te hablo de los torsos en tus troqueles; ¿por dónde andás?!”. Y agrega Cecilia con risueña ironía que yo no le parezco un intelectual. “Ese es todo un tema, amorosa”, le respondo con una gravedad que la hace reir, y reimos por un buen trecho. Igual se me hace aparente otra rareza de la singular jornada: Mi compañera tiene en este ahora la nariz rara y colorada además de chata. ¿Qué alergia tendrá o que estará oliendo para que se le ponga así la nariz?

La Ceci está ciertamente coruscando en el instante siguiente. Relacionalmente creativa, con su mentalidad rápida y plástica, dejó de prestarme la atención debida, medio que ella está atendiendo en foco las alturas expansivas de la charla. Me encuentro apartado de eso, pero podré reconectar con la comunicación grupal, a través de un comentario que inserto en el interesante diálogo de generalidades y ocurrencias que se comparte. Lo hago inventando un gesto escénico, el de rascarme la oreja derecha con la mano izquierda por encima de la cabeza, y le digo a mi gente: “Si me permiten el rescate de alguna capacidad funcional mía por la realidad: ¿No les parece absurdo que a esta hora de la jornada haya tanto humo; qué estarán quemando en los barriales?”.

Se produce por mi gesto y acotación, un retorno de la atención específica que la vecinalia conmigo de entrada había emprendido. El patio con todos sus ojos me está viendo, y también escruta en los aires. “Efectivamente hay mucho humo”, opina cayendo en la cuenta el abuelo más joven. Sensación de extrañeza, atentos todos ellos; casi escucharíamos el apercibimiento, un ruido como de bochas que cayesen por una tronera. Cecilia me entusiasma: “Vos sí que contás las cosas como son, ¡pero tenés que ocuparte más de lo que pasa con la gente que querés!”. Un general asentimiento respalda la ponderación de mi compañerita de banco. Me digo en silencio: “¡Esta chica; Cómo si yo quisiera a alguien!” En fin, me anoticio que la concurrencia está raramente cavilosa y mirándome, con las puntas de las lenguas listas, en la intención de decirme algo y en un buen momento pensativo. “A ver que me dicen”, les mascullo. Y algo que significa para mí un destacable acontecimiento, es la propuesta moderada que se me hace en el patio, que continúe yo tomando distancia de cualquier cosa adventicia, dale, y que siga conduciéndome en la tarea de contar lo que es.

“Realidad: cierto día la quebraron en mil pedazos, la cabeza fue a dar allá, la cola aquí y nosotros no conocemos más que uno de los trozos desprendidos de su gran cuerpo; Océano libre y ficticio, sólo real cuando se le aprisiona en el rumor de un caracol marino”. Carlos Fuentes

 


PieterBruegel_TorreBabel_detalle

 

Referencia de la imagen: es detalle recortado de la obra La Torre de Babel, pintura de Pieter Brueghel, el viejo. Un artículo en WikipediA informa sobre este cuadro; enlace

 



Sergio Malfé; Provincia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Marzo de 2017




a lo largo del rio?../:”..baqueano, ..trillo, ..llegar”..
2015/08/22, 1:48 am
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   (!)..A lo largo del río..?

   Va en marcha por la selva y con su guía nativo, el viajero de aventura. Antes que se haga noche buscan alcanzar río arriba una localidad donde podrán descansar. El poblado Duraguaña es el punto civilizado más cercano, pero un buen trecho los separa de las comodidades.
   En un alto de la pesada travesía, el viajero le dice al baqueano que lo acompaña: -El trillo nos está dando mucho trabajo; nos va a costar machete y mucho tiempo, si siguiésemos por acá hasta Duraguaña. Parece que nadie está transitando por estos senderos; demasiado tupidos. Vamos a llegar más rápido si bordeamos a lo largo el río en lugar de luchar con los taponamientos de esta picada, más fácil va a ser por el río, por acá mucho machete y mucho tiempo, ¿entiende?-

Rio madidi aus der Luft/Rio Madidi en Bolivia desde el aire

Y el viajero no comprende por qué el baqueano intenta contestarle, pero demora en recuperarse de un extraño ataque de risa que le dificulta el habla. Conteniendo su risa encendida, le alcanza al viajero el mapa del área, y el baqueano se lo puntea con su dedo índice, para que el viajero vea por la imagen cómo sería eso de bordear a lo largo el curso del río.

  Sergio Malfé
Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, agosto de 2015.



patios del albardon/: ..”altozanos; enderezar; enganches; escollera; ponerle; tripulantes”..
2015/05/19, 2:41 pm
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   En los patios del albardón


    (Tiempo de lectura: 12 minutos)

«Con la creciente llegaste  
en murmullo y desazón  
hasta las altas barrancas,  
Río de muerte y furor.  
Pasaban casas boyando,  
maderámen y dolor,  
te llevaban las distancias  
en torrente bramador.»  

Ramón Ayala  

   Era de noche, palomita langostina del pantano, y todos nos habíamos evacuado; pero no estemos tristes, contemos los operativos que se tuvieron que hacer para la evacuación, y que así mucha gente inundada llegase con nosotros a los silenciosos altozanos: Afortunada gente, de andares desgastados y desolados, los delitos abrochados en las ropas: ¡todas actividades irremediables! Y como esto está medio vinculado con secretos militares, contemos sólo un poco: Uno de los funcionarios, Pontaldo, fue hasta los archiveros, las ruinas, y sacó papeles: son mapas, uno de ellos con participación ciudadana. Había dejado de llover un poco, las causas se nos empezaban a enderezar, reparación de fatalidades, venía clareando.

   Nos quiso encimar la continuidad de historiales, el administrador Pontaldo, sumándola a los enganches del cielo despejado. Medio acostado en el barro de nuestro albardón, y medio sentado en una cama, Pontaldo nos señaló en un mapa la escollera, que deberíamos colisearla, pequeña langosta del pantano: Irle a la escollera, con estreno de ropas planchaditas y trajecicos paquetes, en continuidad de historiales. Estaba muy entusiasmado con el plan, cargas de demolición, parecía no darse cuenta de nuestro estado, sólo un breve respiro, las ruinas hialinas, el pantano trepando por las cuadrículas, y en cualquier instante oscurecería de nuevo, el ventarrón, ¿y si se desenganchasen las lanchas?.. “¡Pontaldo, esto de ponerle explosivos no está muy bien, actividades irremediables!”, le dijimos: “Además, no estamos como para volarla, ni para colisearnos en la escollera, nuestra precariedad, los altozanos en ruinas, todos evacuados.”

   Cambió entonces, parecía desechar Pontaldo la cosa: “Algo violenta quizá es la idea”; aunque al instante nos preguntó melancólicamente: “¿Alguien iria después a ponerle de los nuevos?; Hay otros explosivos para la escollera, son light” Lo mirábamos a Pontaldo, algo cariacontecido el hombre, y se nos había puesto bastante obeso. La delegación de evacuados en pasantía, sin agresividad, y como diciéndole.. ¡ey, aquí estamos nosotros, mire!, le dirigió amistosos comentarios del tipo “es muy difícil”. Una muchacha, muy popular entre los pasantes, con una escoba de pichanilla que esgrimía, se dedicó a peinarle el rostro, frente y perfil; y por estos suaves pases de la escoba, el rostro de azoramiento que nos iba mostrando Pontaldo parecía decirnos que el personaje estaba en la misma indigencia, él como todos los evacuados; y el pantano trepando por las cuadrículas.

ruinas hialinas

«.. vigiladas por boyetas..»

   Las lanchas nos habían traído; Para ubicarnos a bordo tuvimos que seguirle los pasos, en cada embarcación, a la respectiva dueña de casa. No había todavía riesgos de hundimiento como los presentes: Las lanchas ahora se agitan por el crecido oleaje; sufrimos el embate desalmado del viento cinerario. ¿Qué nos espera si los altozanos pierden sus lanchas; ¿tendremos que hacernos armazones de madera con los despojos para colocarlos alrededor de nuestros cuerpos?; ¿o habremos de integrarnos como habitantes de ámbitos silvestres?, ¡zoológico! Era distinto en los primeros momentos de la evacuación: Nos habían guíado las dueñas de casa, cuando abordamos las lanchas; nos llevaron hasta unas farsescas gradas y barandillas en las cámaras de proa, hacia la afrenta de los palios envarillados, solemnidades. Por suerte, muchos nos desenvaramos y salimos a cubierta para averiguar; y desde la toldilla militar pudimos distinguir en el horizonte los promontorios; ya llegábamos. Volvimos al salón de navegación para poner a salvo de indiscreciones náuticas nuestro secreto estratégico: la alimentación barrocosa que nos protege, no habría de ser parte conocida por la avidez coliseal de los tripulantes.

   Y lo que está ocurriendo ahora, langosta pobre palomita del pantano, parece ser otro coágulo de Pontaldo, otra carga de demolición. Está él diciendo que nuestra salida bien puede ser la de treparnos a algunos muros de estas ruinas hialinas. Ante esto, los delegados han puesto sus miradas sigilosas, a través de los restos de ventanas, en lo que fuesen patios y jardines del albardón; Parecen estar buscando alguna de las paredes que menciona Pontaldo, y no se muestran proclives con el proyecto. La muchacha que usó su escoba antes para despejarlo a Pontaldo, le dice ahora: “Más nos valdría que costiémos los caminos para retornarnos cada uno a su casa; nuestros umbrales tienen paredes más seguras que éstas”. ¡Muchacha popular!; A su vez, Pontaldo la está amonestando: “Los pasantes son los evacuados más problemáticos; ni pensar en ello: que de este precario refugio se vuelva la gente allí donde hay más víboras, ¡eso jamás!; ¿y la carencia de alimentos?”. Algo de razón tiene; aunque el tipo probablemente sea un depravado y quiera retenerla en las ruinas, actividades irremediables, para abusar de ella y de paso extraerle datos sobre la apicultura de la que se ocupan los pasantes.

ruinas hialinas

«.. las lanchas han quedado vigiladas por boyetas..»

   Nosotros podemos intervenir para proteger a la chica, hasta asesinarla, ella se encuentra al momento en el territorio propio de él. Pero está agregando algo el administrador, no estemos tristes; Salgamos de la lluvia, langostita, las ráfagas arrecian; coloquémosmos bajo el toldo de rescate y oigamos en qué siguen las argumentaciones de Pontaldo, a ver qué dice: “…motivándolos para que hagan algo, que aseguren las lanchas; después podrán llevarnos con ellas hasta el terraplén; para mí que ahí está la charnela: Hay que darles de comer a los tripulantes, conocerán nuestra dieta barrocosa, es nuestro secreto estratégico, pero su dinámica autónoma continuará en funciones y se nos restablecerá como propia, nuestra dieta estratégica va seguir indemne, que ahora los efectivos la conozcan no nos afectará en nuestra seguridad futura, y al compartir con los milicos un gofitún barrocoso, estaremos interviniendo sobre toda la situación; ¿qué opina la asamblea?”. Pontaldo así dejó en suspenso las acciones; veamos: Los delegados pasantes están de acuerdo, y la junta conversacional de evacuados también, trepando el pantano por las cuadrículas.

   Al momento uno de los delegados les hace a los tripulantes una llamada radioeléctrica. Los muchachos se acercan, nos dicen que las lanchas han quedado vigiladas por boyetas, actividades irremediables. Bajo el toldo de rescate compartimos todos el refrigerio: gofitún barrocoso en el albardón, las ruinas; en pocos minutos consumimos las escudillas dietéticas. Es curioso, coincide el beneplácito coliseal de los marineros con un serenarse la tormenta; parece que no vamos a terminar tan mal, y jamás donde hay más víboras. Un pasante propone: “Está aclarando; podríamos aprovechar la calma, muchachos; ¿qué tal si embarcamos y ponen ustedes rumbo hacia el terraplén?”. Manifiestan los marineros acuerdo con la propuesta; renovado andar de las tripulaciones hacia las barquichuelas; hasta tenemos sol, se levanta campamento. Mientras en eso estamos, palomita pantanera, oigamos la apostilla de Pontaldo: “Para nuestra salida, no nos van a hacer falta fondos, ¡qué suerte!; pensaba pedir rescate a la Capital por el cadáver que tengo secuestrado” … “¿Cuál cadáver, jefe?”, le pregunto … “El de este cuerpo mío; mi existencia la tengo bastante muertita por mi quehacer como funcionario” … “¡Pero que buen humor se tenía guardado el Pontaldo!”, decís vos; y muy bien lo dijiste, langostita. Nos vamos yendo para embarcarnos, y trochar hacia el terraplén, no es tan lejos ■

 Contenidos relacionados con «..Patios del albardón».  (Enlaces en la Blog)
 * Cocos de chanfle
 * En el Area Facultada
 * Presencia.. Esperada (notintroductoria)

  Sergio Malfé
Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, mayo de 2015.



un-reportaje:/ “..tractor, :pasajeritos, :terminar, :viejos, :ataques, :cementerios, :observando”..

  S. Edgardo Malfé
Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, abril de 2014.

 Un reportaje más


“..y es penoso empezar a decir, con dulzura, esta clase de cosas: la vejez, la pobreza, los pasados muertos, continuar diciéndolos así”. Juan Carlos Onetti

-¿A ver qué cuenta ahora de estos últimos meses?-

   «Tantas cosas pasaron, no puedo recordarlas todas.»

-Al trencito de los niños del verano, ¿lo recuerda?-

   «Claro que sí, en el ómnibus aparte venían los padres, llevábamos docenas de chiquillos en cada viaje. La decoración del remolque lo hace parecer como un vagón de los tiempos viejos; y al tractor adelante le tenemos superpuesta la pinta de una locomotora a vapor.»

-¿Adonde van en ese trencito, cómo fueron los viajes?-

   «Cada vez salen distintos, me acuerdo de un domingo de mucho calor que los llevamos al cementerio Ricafort; mientras uno del grupo nuestro manejaba el tractor, otros dos en el trailer hacían clown y preparaban a los pasajeritos para la acción directa; les dimos las herramientas. Todas y cada una de las tumbas y bóvedas fueron arrasadas, demolidas quedaron, todas las lápidas quebradas a mazazos.»

-¿Los niños hicieron eso?-

   «La campaña que le digo la hacíamos para matrimonios nuevitos con hijos de hasta diez – doce años. En el caso del cementerio, al comienzo, la chiquillada iba rompiendo como podía, sin mucha fuerza para terminar con el marmolaje, pero enseguida bajaron de su ómnibus los papás, y ahí sí que se completó la venganza. Todo muy familiar.»

-¿Y por qué lo hicieron?-

«..está en nosotros el deseo..»

«..está en nosotros el deseo..»

 «Todos tenemos algo por lo cual vengarnos. Para hacerlo hay que aprovechar la fuerza y los impulsos que tenemos mientras somos jóvenes. Porque después y con los años, tendemos a aceptar los gestos sustitutivos con los que intentan calmarnos los que antes nos dañaron: Nos hacen regalos, se protegen con algún dinero para que no los destruyamos. Saben que está en nosotros el deseo de tomar venganza, y esas ganas se van amortiguando con el trabajo que el tiempo nos hace; Nos dan algún pago para que nos quedemos tranquilos. Al mermarse el poder divino de la juventud -se dice que la venganza es placer de dioses-, nos volvemos negociadores y cobardes.»

-Entiendo, fue una campaña con padres jóvenes y sus hijos. ¿Pero contra qué se vengaban en los muertos?-

   «Respóndame usted: ¿Quienes hicieron las condiciones para que nazcamos al sufrimiento en este mundo de locos? Y lo que hicimos en la campaña que le refiero, no fue solamente para vengarnos de las condiciones en el mundo, sino que así en equipo, nos estamos previniendo de mayores daños. Se sabe el odio envidioso que los viejos tienen hacia los jóvenes; Nuestras acciones preventivas tenemos que cumplirlas antes de llegar a viejos, para no tener nada que ver con algo peor: Son mucho más aterrorizadores los males que urden los muertos, con su envidia y su rencor hacia los que aún viven. Al arrasarles esa vez una de sus bases de operaciones, un poco de tranquilidad ganamos los del equipo de los vivos. En todos los cementerios habría que hacer lo mismo, demolerlos, así no tendrían apoyo para sus ataques, muertos del diablo, estaríamos más defendidos todos, hasta los viejos.»

-¿No sospecha que entre los viejos podría haber nostalgias de su futuro cercano, que entonces intenten sabotear las demoliciones?-

   «A esos quintacolumnistas, si los hubiera, con nuestro grupo los vamos a identificar y neutralizar. Tenemos programadas -esto ya lo teníamos conversado con las primitivas autoridades- una serie de viajes del trencito. Pero van a ser viajes con viejitos, claro está que a otros cementerios, al Ricafort ya lo terminamos. El primer trencito de los viejos cubrirá el cementerio Descangayo. Vamos a estar observando bien cada integrante del pasaje cómo se comporta. Para el control de dudosos y el arrasamiento contaremos con la ayuda de observadores voluntarios, además de los familiares que irán en el ómnibus para colaborar en los destrozos.»

-Si me permitiere su grupo sumarme a la campaña del Descangayo; ¿dónde me ubicarían, en el trencito o en el ómnibus?.. Tómese su tiempo para contestarme, se lo encargo para después del té-.


“A su tiempo lo comprenderás todo”. Graffiti


Contenidos del Blog relacionados con Un reportaje más
 
  • Tras la verdad de un hecho, el reconocimiento de Ostaciano.
  • En la vena del preguntar, Poema Concreto
  • Particular emprendimiento vendedor en un cementerio.
  •  
    Enlaces externos        
     
  • Descubrí «Cementerio abandonado, nada al cuadrado», un post relacionado con éste “Un reportaje más”. Fue (2015/abril) a partir de navegarle el Tag Relatos a WordPress.Com. El post «Cementerio abandonado…» forma parte de otra Blog que me pareció recomendable y se llama «MalditoDomingo». Allí están publicadas fotos bravas e historias que están registrando la belleza de fatalidades realistas y revulsivas. En palabras de Yasunari Kawabata: «Lo que así parece es un modo de anhelar la vitalidad.»


  • comprobar-amoblamiento\..: “..compradores, :muebles, :procesamiento, :pruebas, :panorámicas, :patadas, :prevenirlas..”
    2013/01/23, 1:28 am
    Filed under: agua-en-vasos, Cuentos Breves, Escenas | Etiquetas: , , ,

          Amoblamientos de película

    ¿Con qué comparar 
    las cosas del mundo?  
    Con un barquichuelo  
    que al amanecer parte  
    y no deja trazas.  
    Sami Mansei  

       Es un hecho singular..: La Fábrica de Muebles El Canario, a través de su Difusora, está haciendo circular una original promoción. Es cierto que cada tema tiene sus seguidores.. Y la verdad es que el anuncio no carece de sustento.. ¿Acaso no es de lo más aceptable el que querramos ver, cómo de bien nos quedan las prendas, en el trance regular de estarnos adquiriendo ropa o calzado? Por lo general, la constatación la hacemos ante los espejos del local de indumentaria. Pero si nos fuésemos a ocupar en la compra de algún mueblecito, va a resultar difícil que, en las amplitudes de los comercios del ramo, se hallen instalados los espejos suficientes, para que los compradores tengan una vista completa sobre cómo “les quedan” los muebles que estén considerando comprar; (Y viceversa.., porque podría ser que el tema en la vista sea el de otra congruencia: la de cómo los compradores “les quedan” a los muebles). Por lo demás: en los espejos “tenemos” que mirarnos; nos tensionamos hacia la imagen espejada; hay en esta conducta una actitud distorsiva, una merma de nuestro natural.

       Es algo falseado, aquello de nosotros que nos muestran los espejos. Nos devuelven una mirada muy estática, diríase que rigidizada. Y si estuviésemos probándonos ropas -discernámoslo también para nuestras pruebas con muebles-, ..la apreciación a través de la vista que los espejos nos devuelven, no es la misma, es distinta de aquella que captaría otra mirada, tipo la de un sensor técnico como una cámara, por medio de la cual luego recuperaríamos nuestra imagen, viéndonos así en actitudes más naturales que las provistas por los espejos.

       Al salvar el hecho de estar mirándonos, ya sea en una prueba de ropa, o al disponernos cabe, entre, o sobre muebles; y con un breve diferimiento, el necesario para el procesamiento de la imagen tomada por la cámara, con ese leve distanciamiento, entonces, ..¡nos estaríamos viendo en nuestra prueba, la de saber cómo nos quedan esas cosas! ¿Nos son naturales tales ropas o estos muebles; Hacemos un cuadro amigable con esas cosas; Cómo quedamos? Y ahora veamos cómo la empresa que nos ocupa presenta este inimitable proyecto suyo:

    El Canario: Directamente de fábrica, los muebles para su hogar, el gabinete, su hábitat, su oficina..

    ..Nuestros equipamientos .. ¡están dispuestos para que haga usted sus pruebas!
     
    Esté prevenido; vea cómo se lleva usted con nuestros sillones, juegos de dormitorio y de comedor, toda la gama house & garden para su vivienda. Y si está en su mira la renovación de su ámbito laboral, cuente usted con nuestros escritorios, archiveros, mostradores, etc. La más completa variedad en muebles funcionales y de estilo.
     
    Pase por El Canario para hacer sus pruebas. ¡Disponemos de todos los enseres de mobiliario que usted necesita, en una inmensa variedad de materiales, colores, y tapizados! Venga individualmente, o con todo su personal, o con su familia, como prefiera; para concretar en nuestros salones y patios, una escenificación de la experiencia elegida. Les tomaremos un vídeo de 4 minutos. Colabora para ello, en el ámbito expendedor de nuestra fábrica, un nutrido equipo de videastas y técnicos. De inmediato, en pantalla gigante, podrá ver usted, junto a quien o quienes lo acompañen, cómo queda su presencia junto a nuestros muebles.
     
    Quizá usted quiera probar con otros diseños y estilos, hasta hallar un amalgamamiento que vaya más allá de una simpatía momentánea. Con este fin, el de hacer más fuertes sus comparaciones; y para que su elección, por un determinado elemento o conjunto de El Canario esté bien fundamentada; usted podrá verse en pluralidad de vídeos, sin límites arbitrarios. Ello será un placer para nuestro equipo de videastas; lo acompañaremos para tomar todas las panorámicas que le sean necesarias; grabaremos los episodios que usted y/o su grupo requieran, en distintos mobiliarios. Por la observación inmediata en pantalla gigante de las escenas grabadas, su elección va a estar bien consolidada.
     
    Nuestro objetivo es la compatibilidad, la concordancia entre las personalidades de nuestros clientes, y las de cada uno de nuestros productos. El enfoque que logramos con las filmaciones, hace más conciencia en nuestros clientes. Conseguimos así que las afinidades estén bien comprobadas. Ya no ha de ser el caso de que, por ejemplo, adquiriese un cliente nuestro tal sillón con la creencia de ser ése “su sillón querido”, y después en casa, pobrecitos, se llevasen a las patadas con el mueble: ¡Ya no más desaveniencias! Para prevenirlas, puede usted llegarse a nuestro predio de exposición, será bien recibido. Con nosotros podrá tantear variadamente usted, cómo se compatibiliza su naturaleza, con las opciones en muebles de El Canario.

    OsoPruebaMesa=BearTestsTable

    «..todas las panorámicas que le sean necesarias .. podrá ver usted, junto a quien o quienes lo acompañen, cómo queda su presencia junto a nuestros muebles .. toda la gama house and garden para su vivienda..»

    Vivifique, haga todas las escenas entretenidas necesarias, solo o acompañado ante las cámaras, junto a las múltiples alternativas de equipamiento que El Canario le ofrece. Pongamos en un decir, que su planteo de escena es con un combo de jardín: ..¡Tan luego se estará visualizando por pantalla!, respecto a la convivencia con nuestros muebles, en su individual grado de acomodamiento, o hágalo con su gente. Incluya el hecho llano de compartir las comodidades que proveemos, en todas las variaciones de su preferencia; ¡Y podremos constatar fehacientemente, junto a la buscada integralidad personal suya, la integración deseada con los elementos que adquiera en El Canario! Además tenga en cuenta, que si usted lo solicita, nuestros especialistas le aportarán sus opiniones, sin otro criterio que el de un buen empalme entre los muebles y sus adquirentes.
     
    Haga su reserva anticipadamente; nuestros patios y salones cuentan con una capacidad limitada. Llámenos sin cargo: 0#00-790639-002393.
     
    Fábrica de muebles El Canario, Exposición y Ventas; Avda. Ziomefrang 17400, esquina Bvd. de Las Setas; Ciudad Grande.

    ¿Tomando por sorpresa a otra Entrada en este Blog?
    Hipersalena Aleatoria, por Aquí 

       Sergio Edgardo Malfé
       Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, enero de 2013.




    horizonte-despido …”ombú, :interior, :negocio, :dictados, :enterar, :conocidos”…:

       15 de junio: Día Mundial de Toma de Conciencia del    Abuso  y  Maltrato  en  la  Vejez   

    horizonte del despido


    «.. esos llamados: “exprésate, exprésate, toma la palabra”. Mientras que no nos damos cuenta, una vez más, que las fuerzas más diabólicas, son las fuerzas que incitan, que nos incitan a expresarnos. Esas son fuerzas peligrosas .. Es necesario resistir a esas fuerzas que nos fuerzan a hablar cuando no tenemos nada que decir. Eso es fundamental.» Gilles Deleuze

      ..Se alzó espumosa en el mediodía, bajo un nublado que todavía parece perpetuo. Por largas horas de la mañana, había estado Iniami allí tendida, de bruces y babeando junto al ombú. Es una paisanita tan ufana de su diestra musculación… Pero, mirándola bien, más que musculosa parece estar repleta, llena, rellena de habilidades plenas, sustanciosas. Se alzó ronca y espumosa; Iniami canturreaba: “baba de ombú, ombubaba, ¡ombúbabá!”.. Como dentro de su nube, se encaminó con interesantes bailoteos hacia el Almacén. Es muy probable que haya pasado la noche ahí fuera, junto al ombú; los conocidos eso comentaban, al anoticiarse respetuosos de su presencia allí tendida.

       En sus rememoraciones y relatos mañaneros, allí estaban los conocidos. Y a través de las ventanas del Almacén, la habían estado viendo a Iniami sin inquietarse. La masa edilicia de la Catedral detiene el viento nocturno del Oeste, y en el hueco se está tibio, más aún junto al ombú. Y de allí venía ahora la ermitaña Iniami, canturreando “don don dancing, ombúbabá, pata y pata, ombúbabá”. Ella pasó al interior del Almacén, susurrándose: ..”la pata impulsa”. Se detuvo frente al mostrador; en redondo miró la oscuridad del local. Distinguió a quienes allí estaban, los potentes conocidos, también ellos llenos, que sonrientes le abrían amplias sus miradas más comprensivas. Fue entonces cuando Iniami se puso dicharachera. Hizo un giro, pata y pata, y muy estimulada contribuyó a la conversación mañanera, ombúbabá, diciendo para todos lo siguiente:

        «..Somos carne y hueso, luz de sangre donde las palabras echan sombra: las palabras de tantos dictados que hay, y de arreglados oscurecimientos para nuestra luz, que es ronco fondo constante, luz que zumbamos en murmullo… Seguiremos comportándonos en correlato contínuo de agrios tonos bajos.» [Momento en el que entró al negocio una señora con un bebé en brazos; se fue enseguida, preguntaba si había ravioles; Pablo, el almacenero le respondió: “los domingos, hoy no tenemos”. (La cliente no obstó la atención de la audiencia, ni la locución de Iniami, quien continuaba):..] «..Y nunca jamás, lo tienen ustedes prohibido, ni por la bellísima muerte que les da aliento, nunca jamás levanten ustedes su magnífico veto. Los libros de sus pactos metálicos les respaldan la desatención. ¿Van levantando temperatura? Sígannos negando, porque no hay mucho más que decir, es así: No hay lugar para nosotros, no reímos con sus bromas, su deuda no les incumbe, no nos consideren jamás, suban y suban más allá del horizonte del olvido. Sean felices como ustedes saben: absteniéndose de sus hombrías, renieguen su humanidad, obedezcan a los dictados y olvídennos… ¡Puesto que somos carne y hueso, luz de sangre donde las palabras echan sombra: las palabras de tantos dictados que hay, y de arreglados oscurecimientos para nuestra luz, que es ronco fondo constante, luz que zumbamos en murmullo!… Seguiremos comportándonos en correlato contínuo de agrios tonos bajos. Y nunca jamás, lo tienen ustedes prohibido, ni por la bellísima muerte que les da aliento, nunca jamás levanten ustedes su magnífico veto. Los libros de sus pactos metálicos les respaldan la desatención. ¿Van levantando temperatura? Sígannos negando, porque no hay mucho más que decir, es así: No hay lugar para nosotros, no reímos con sus bromas, su deuda no les incumbe, no nos consideren jamás, suban y suban más allá del horizonte del olvido. Sean felices como ustedes saben: absteniéndose de sus hombrías, renieguen su humanidad, obedezcan a los dictados, ¡y olvídennos!… Puesto que somos carne y hueso, luz de sangre donde las palabras echan sombra: las palabras de tantos dictados que hay, y de arreglados oscurecimientos para nuestra luz, que es ronco fondo constante, luz que zumbamos en murmullo…» [“Y esto se lo acuerda todo de memoria, tiene cerebro la parda”, soplaba para su ad-later uno de los conocidos. (Iniami reparó en ello, lo consideró un chicaneo, y elevó un poco el tono)…] «Seguiremos comportándonos en correlato contínuo de agrios tonos bajos. Y nunca jamás, lo tienen ustedes prohibido, ..ni por la bellísima muerte que les da aliento, nunca jamás levanten ustedes su magnífico veto. Los libros de sus pactos metálicos les respaldan la desatención. ¿Van levantando temperatura?…»

    puede cambiar alguien al ser percibido, puede ampliar su potencia para percibir

    «..se quedaron mirando .. ya se van a enterar..»

       Uno de los conocidos dentro, dió un aplauso como un chasquido, y entrancó su felicitación: “Es notable la señora, con su parloteo nutridísimo, pero yo preferiría algo más homérico, no sé qué opinarán aquí los amigos”… Los otros en el almacén giraron sus cabezas y se quedaron mirando los cuatro al comentador, todos con mirada insomne. Pablito, el hombre del mostrador, se proyectó adelante desde su rincón de descanso; “Muy bueno Iny, ¿necesitabas algo?”. Ella movía los labios, como continuando en su despido. Detuvo esa fluencia en el instante, así como aquietó sus amagos señalizadores de bailoteo: movimientos de liviano énfásis con que había estado dándole a su tema.

       Entrecerró sus ojos, y con agudeza Iniami los fijó sobre el ofertante almacenerito. “Son ustedes quienes necesitan; si no se han dado cuenta, ya se van a enterar; y yo qué sé, ..pueden contar conmigo, todavía”. La atmósfera en el Almacén estaba más bien corrida para el lado del rojo. Otro de los conocidos señaló hacia el techo, y solicitó el encendido del ventilador. Pablito le dió vía al pedido; y cuando manejaba el interruptor, fue que escuchó a Iniami. Se había puesto ella absorta mirando hacia el tablón apartado donde están las computadoras. Dijo entonces, sin ninguna diligencia: “Ya que estás, Pablito, ¿por qué no me abrís una de las máquinas?, dale”. Se destrancó Iniami, pantalla total; y hacia aquí marchó, con unos pocos pasos.

     Enlaces Relacionados con horizonte del despido:
       Externos:
    ~Conducciones de Gilles Deleuze; Sitio a él dedicado [IR]
    ~Para ayudar a personas en situación de calle, en cada caso hay encaminamientos, este corresponde al Municipio de Morón (Bs. Aires): [IR]
       En ésta BloG:
    ~Es danzarina Iniami, quizá sea una de las muchachas del espectáculo que presencia Ismael, en «escrito_reunion_puede_consultarse»
    ~Entre la distribución del producto para consumos almaceneros, y posibilidades negadas de descanso en los huecos, están los pasajeros de «megalfajor-ensayo-narrativo»

    Ö|ï|Ö|ï|Ö|ï|Ö|ï|Ö|ï|Ö|ï|Ö|ï|Ö|ï|Ö|ï|Ö|ï|Ö|ï|Ö|ï|Ö|ï|Ö

    Sergio Edgardo Malfé

    Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, junio de 2012.   

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    chaparra-insistencia/: ..”recibir, :vigilancia, :vocea, :entidad, :encarar, :exhibicionistas, :extravío”…

    Chaparra Insistencia          

    «….era bien sabido que, descontadas las consecuencias judiciales, la gente temía más la revelación de una pequeña mezquindad que la de un crimen.»
    César Aira
    , en La confesión.

      Los desplegaban,
    las circunstantes,
    todo alrededor,
    los ojos de ella misma;
    concentradas todas las miles de miradas, aunque atenta sólo ella,
    en enorme número multiplicada y sólo una,
    en sus vigilancias blancas, amarillas y rojas, la Todo-ojos.
      Y viendo estaban todos los ojos al señor chaparro que ha impartido:
      “Oscurezca el patio con el toldo ahora; y salgamos sin demora a recibir nuestra honrosa distinción en descubierto”.
      ¿Quién será ése, sino un gajo escénico que se le pudo escurrir a la vigilancia, extraviado y con el atavío de oficina?
      Precisamente atentas todas, circunstantes enfocadoras concentradas,
    desde una, la que en redondo se ha repartido
    para observar a quien vocea el inconcebible dictámen, atentas todas:
    “Oscurezca el patio con el toldo ahora; y salgamos sin demora a recibir nuestra honrosa distinción en descubierto”. ¡Otro energúmeno que se ha brotado en el políptico! Las blancas, amarillas y rojas, lo saben: …
    … “Shhhh, ¡todos ellos son replicas!; de aquí a un año, este pequeño especimen iría a seguir insistiendo”.
      Eso mismo está haciendo el extraviado, en el mismo instante: “Oscurezca el patio con el toldo ahora;
    y salgamos sin demora.. etc.”. Lo sigue diciendo, panelizándolo en el políptico animado,
    hasta es como si buscase su condena definitiva. La tendría, sino fuere a ser como habrá de pasar,
    porque interviene el Flaco. Asomándose por la ventana, con medio cuerpo afuera, desde un piso de arriba en el políptico, el Flaco sumará a la escena la Emergencia:
      “¡Ya no hay más coles por las tuberías!; ¡simulacro!; columpien que hacen falta más coles por las tuberías; ¡simulacro!”.
      No tiene el Flaco importancia institucional, como sí la tiene Todo-ojos .. Quien se momenta, ella, con su capacidad proteica y múltiple -ésa que le permite a la entidad continuar enfocando regiamente al señor chaparro-, y puede entonces a la vez, abrir su gran boca para encarar al Flaco y moderarle los dichos: “Hace mucho calor, viejo, dejate de decir pavadas”.
      En ése sentido, además del tórrido solazo, de lo que se trata es del fuego en el patio:
    Ella lo está preparando para hacer el asado del mediodía, gran parrillera es Todo-ojos.
    Para el Flaco no es cuestión de  quedarse  tranquilo:
      Él ha traido, como regularmente lo hace, la carne para el asado de la parrillera. Y es por éstas sustentaciones cárnicas, conjuntamente con los metódicos dones creativos del Flaco, rayanos con la paranoia crítica, por lo que Todo-ojos no le va más allá en su descalificación. Lo haría, centrándose ella en que el Flaco no cuenta con su misma importancia institucional, y también estribaría su crítica,
    en el tiempo lento con que él participa en el políptico animado.
      Por lo demás, Todo-ojos disfruta de las revelaciones que el Flaco le suministra;
    ello sucede por una especial disposición contemplativa que él tiene configurada.
      Y es por esta disposición, que el Flaco tiende a considerar como merecedoras de suma atención, a las conductas exhibicionistas. En este caso, el del señor chaparro: ..Por sus movimientos, por el dicho reiterado del especimen, gajo escénico o réplica, es que se ha despertado en el Flaco una empatía por cierto motivadora; no le es cuestión de quedarse tranquilo:
      “Está bien, mi colorina: No me ha salido bueno el invento de los repollos entubados, pero estamos en la panelización, y esto no es un matadero de aves ni una fábrica de pollos; por eso, y en cuanto al señor..: me parece que no tienen que verle nada, ¿no ven que nada tiene?”.

    organofilia_[fresno+algas+naranjas+corcho+ketchup]

    «..panelización .. pulpitante..»

      “Me interesa saber lo que pretende el Señor”, están diciendo las multiplicadas, mirándolo: “¿Pero por qué vamos a tener que estar mirándolo, ¡qué se ha creído!?”.
      Será lo que sea: condenado anterior, gajo disfrazado, o un energúmeno que a la vigilancia se le ha escurrido, ..sucede que está moviendo los brazos y haciendo giros despaciosos.
      “Casi se podría decir”; ..con su decir contemplativo el Flaco entona: “…Que el señor está pulpitante”. A Todo-ojos se le ha puesto una pequeña intriga: “¿Cómo es eso de pulpitante, Flaco?; ¿estás diciendo que el señor se palpita que algo le puede pasar acá en el patio?; pero no, estése tranquilo, Señor, por favor, que aquí nadie saca los pies del plato”.
      “Pulpitante”, enfatiza el Flaco: “¿No ves, colorina, que el Señor parece un pulpito por como mueve los brazos?..” Le gustó el chiste; está dedicándole Todo-ojos una sonrisa con su bocota al Flaco. Este ve el claro para resolver, sin violencia, la situación del señor pequeño, quien gira y mueve los brazos cada vez con un cansancio más evidente. “Para que no tengas que estar molestándolo con tantas miradas, ¿por qué no le das un aliento con un soplo fuerte?, ..como si soplaras la vela de tu pastel de cumpleaños, con eso lo vas a sacar del sopor -¡también!, ..con este calor-, ¿dale?”.
      La sugerencia del Flaco ha sido puesta en práctica por ésta Todo-ojos,
    y con ella se asumieron sopladoras las circunstantes miradoras, todas muy monas.
      Fue como si una nueva sangre aportase hasta en los huesos del Señor en entredicho. Ha tomado el perfil más decidido para reiniciar su marcha, y levantando la frente hace una declaración: “Señora Colorina: lo oscurezca o no al patio, ahora salgo lo mismo, sin demora, para recibir esa honrosa distinción en descubierto”. Y ya se echó a caminar con todo vigor, se  va  con todo  nomás.
      “Yo sabía”, está comentando el Flaco: ..”Era como para andarlo al extravío,
    y que nos llevásemos un poco más allá, más allá de su esfera trivial y limitada;
    para mi que alguna de las rueditas ha vuelto a su lugar”


    «Cuando aprietas el puño, nadie te puede poner nada en la mano, ni puedes tampoco recoger nada.»
    Alex Haley
    , en Raíces.



     Sergio Malfé – Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, enero de 2012.

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    fiestabula/: ..”encuentro, :hundirse, :zumbido, :otra”..


    Para una fiesta fabulosa de Navidad:
    Bichos en Fábulas.


       Hipersalenas buscaba textos científicos en la biblioteca popular de su barrio natal, así encontramos, como categoría vecina en el mismo anaquel, a la de Fábulas. Un libro se destacaba por su antigüedad, de pequeño formato, parecía haber sido muy solicitado: Revisándolo. Y después buscando en la Web por si ya estuviesen transmitidas esas historias risueñas. Como sólo una encontramos, nos pareció conveniente y fiestero hacer una Entrada con las siguientes.

    San Francisco y palomas


    San Francisco de Asís reconocía y exaltaba la hechura divina en todas las criaturas terrenales. Elegimos su imagen en una estatuilla cerámica brasilera, para acompañar las fábulas. 

    LA PULGA GUERRERA
      De dos pulgas que nacieran en el lecho de un guerrero, una se fue con él a la guerra. La otra prefirió quedarse.
      Pasó un tiempo, volvió el guerrero y con él la pulga, cómodamente instalada en su carne, y alimentándose de ella. volvía grande y gorda.
      La otra pulga, que se hallaba pequeña y flaca, le salió al encuentro, alborozadísima:
      -¡Hermana querida!-, le dijo.
      La pulga gorda y grande no le respondió. La despreciada protestó por ello, y puso de testigo su hermandad.
      La pulga guerrera le dijo:
      -¿Cómo quieres que no te desprecie, cómo quieres que te salude? ¡Yo vuelvo de la guerra, vuelvo de vencer al enemigo!-
      Y volvió a hundirse entre las ropas del guerrero.

    RAZÓN
      Un enorme tapir dormitaba pacíficamente.
      A su alrededor, volando y zumbando, giraba un molestísimo mosquito.
      La gran bestia, paciente, soportaba la presencia del insignificante insecto; pero cansado al fin de su zumbido infinito, le gritó:
      -¿Quieres callarte? ¡Ya me tienes molesto! ¡No me dejas dormir con tu zumbido! ¿Para qué zumbas así?-
      El mosquito, parándose en el extremo de la trompa del tapir, respondió descaradamente:
      -Y si no zumbara, ¿cómo hubieras sabido que existo?-

       Las narraciones provienen del libro con autoría de Ernesto Morales: “Fábulas Americanas”; Ed. Ciordia & Rodriguez, Bs. Aires, 1948

       Enlaces Relacionados

    ¿Dé qué se habla cuando se dice “Fábula”?. Desambiguación en WikipediA:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Fab…desambiguac..
     
    La especie de los tapires está amenazada de extinción.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Tapirus
     
    Una persona bloggera en WordPress.Com, ha estado agudizando experiencias mosquiteriles, zumbando en Suramérica, cuenta de ello:

    http://elzumbidodelmosquito.wordpress.com/about/
     
    El artículo en WikipediA sobre las pulgas describe al género, y puntualmente señala un procedimiento natural para terminar con ellas, chau pulga:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Siphonaptera#Tratamiento
     
    ¿Tomando por sorpresa a otra Entrada en este Blog?:

    Hipersalena Aleatoria, por Aquí

    Por cierto.. ¡Feliz Navidad!


    Sergio Edgardo Malfé

    Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, diciembre de 2011.   



    carinhos:..”..tirón, ratito, encontrarlo, menta, piense”..

    «..Encariñamientos..»

    En la Estación, era en una tarde de hace algunos días, ..yo estaba viendo para otro lado, parado donde había un montón de gente mirando el puestito que vende frascos con grasa de iguana. Venía una chica hablando por teléfono, por el paso a nivel, por donde se cruzan las vias. Como el tren estaba parando en la estación, tuvo tiempo el guardabarreras para darle un tirón a la chica y sacarla de las vías; que si llega a ser el rápido… Como no fue ese el caso, ni ella ni el hombre sufrieron ningún golpazo por el tren; la chica cayó a un costado.

    Yo estaba viendo todo. ¡El lio que se armó, cómo gritaba la chica, y el motorman que daba bocinazos! La gente se fue encima de las vías enseguida, los de la venta de la iguana también. Me quise quedar ahí un poco cuidando el puestito. La llevaron a la chica aparte, a un escaño junto al altarcito de la Vírgen. ¡Viera!, ..le llevaron agua del bar de la esquina, los de la iguana. A mi me parecía, y al ratito me interesé por saber si era ella nomás una vecina de mi barrio. Y como les había cuidado los frasquitos de grasa, me llevé un par como pago por mi vigilancia.

    La chica sí era vecina, la hija del panadero de la otra cuadra mia. Ahí cuando me reconoció, ya enseguida le pude ofrecer que la llevaba a la casa, porque la ambulancia se demoraba. Ella sólo estaba asustada, y angustiada porque no encontraba el celular, quería llamar a la familia. Le hicieron un favor a la chica: alguno que se le encariñó al encontrarlo tirado; “¡uy, un celular!”, y se lo llevó para cuidar de la muchacha; cosa de alejarle el peligro, que no le sea fácil repetir la incidencia.

    Busqué un taxi y partimos con la vecina. Le conté como trabaja la grasa de iguana, que es muy efectiva para salir del pasmo. Entonces le entró curiosidad, buena muchacha, le pareció bien venirse a mi casita, para que yo le pasase el remedio por la nuca. En fin, que terminando después con la nuca, y con las pantorrillas, porque en el dorso de las rodillas es donde mejor trabaja la grasa para los sustos. Y como a ella le gustaba el perfume a menta le dimos nomás al unto y nos fue bien, redivertidos estuvimos. Pero debía irse para tranquilizar a los padres.

    No quedamos en nada, y se ve que fue ella, para que me le encariñe, para que no la olvide y la piense; ..debe haber sido la chica nomás: ..En un descuido mio se llevó de casa el aparatito de conexión a internet, el modem de mi equipo; por eso yo no podía narrar el episodio para todos y por escrito. Me fue necesario estárselo contando a quienes en presencia quieren enterarse de como son los encariñamientos. Igual la voz va corriendo, y hay que decirlo, no es tarde para transmitir la advertencia: Es más generoso para todos, el prestar alguna atención, con cariño dejar de lado el celular, cuando se esté atravesando las vías férreas.

    collage:iguanita:ferroviaria

    «..no pude contar el episodio antes..»


    Acerca de quien es el dicente en este cuento: aparenta tratarse de Crescello, un personaje que ha referido episodios semejantes en este Blog, episodios a los que se puede recurrir por los siguientes enlaces:

    ¿Tomando por sorpresa a otra Entrada en este Blog?: Hipersalena Aleatoria, por Aquí

    Sergio Edgardo Malfé

    Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, noviembre de 2011.   




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