Hipersalenas


deteccion de sierpes
2016/08/11, 10:12 pm
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  Detección temprana y respuesta rápida

Vista aérea del milenario Montículo de la Serpiente, en el actual Ohio, Usa; Es antiquísimo arte de pueblos originarios; Linck Photo

Vista aérea del milenario Montículo de la Serpiente, en el actual Ohio, Usa; Es antiquísimo arte de pueblos originarios; Linck Photo


“.. empecé a sentir un cierto gozo y a mirar en torno mío, con algún interés, a la extraña tierra en que me encontraba”. Robert L. Stevenson, La Isla del Tesoro

   No se trataría de tomar precauciones con el tan mentado “huevo de la serpiente”, sino de controlar preventivamente lo que algunas veces es el resultado de una cópula colectiva, de una verdadera “patota” de serpientes, bocha en la que cantidad de hembras y machos de especies venenosas se enriedan en su procedimiento reproductor. Mucha atención entonces, a precaverse de “los huevos de serpientes”. Atención con las nidadas viperinas… En montoncito van dispuestos los huevos que pone la víbora hembra; estos son depositados en lugares protegidos, a veces en resguardos subterráneos. Tienen el aspecto de un huevito de ave, aunque sus cáscaras son blandas, y el desove generalmente es numeroso, un conjunto de huevos. Los ejemplares de ofidio surgen cuando los huevos hacen eclosión, a 40 días aproximadamente desde su puesta.

   Se valen por sí mismos desde el momento de su nacimiento: Viboreznos de un sexo u el otro que son capaces de procurarse por su cuenta el alimento. Están dotados de ponzoña y dispuestos a atacar si alguien se les acerca. Antes de alimentarse con sus víctimas, las sierpes las inmovilizan con su veneno neurotóxico. Pero para todos los ejemplares, sean pequeños o adultos, hay un círculo de peligro cuyo radio va de acuerdo con el largo de la serpiente; el círculo de peligro abarca aproximadamente la mitad del porte del ofidio. Para todos los casos, mientras conserve usted la distancia, no sufrirá mordeduras ofídicas. Si eventualmente llega a padecer un accidente ofídico, no deje de beber agua, y recuerde que el suero es el único remedio. No adopte los consejos de sus vecinos y desoiga usted ladridos circunvecinales; no sea usted consecuente de esas fuentes, pues podrían conducirlo a la adopción de medidas sanitarias inútiles y contraproducentes, como la ingesta de vino con ajo machacado y sangre de cresta de gallo: El suero antiofídico es el único remedio. Por su acción sobreviven a los accidentes ofídicos un 95% de los atacados, sobre una estimación mundial que actualmente ronda los 3 millones de personas que cada año resultan mordidas por víboras venenosas.

   Los machos de víbora buscan a las hembras en la época de celo, se guían por el olfato. Y en esto de sus percepciones, anotemos que adolecen de una pobre visión, y su audición es nula, pero captan las vibraciones, p. ej. las de aquellos pasos que usted transite, al acontecer estos en un terreno infestado por sierpes. En las regiones tropicales las serpientes están plenas con todas sus actividades durante el año entero. En las zonas templadas, en cambio, pasan por un período de hibernación, con sus funcionamientos muy restringidos. Pero algunas serpientes en los inviernos suelen movilizarse, si se producen días tibios. La activación por causas térmicas comprende la totalidad de las funciones de estas especies predadoras: merodeos, gestación, producción de ponzoña, etc. Las implicaciones del cambio climático podrían considerarse en un sistema que enfoque higiénicamente la amenaza ofídica como una de las emergencias del calentamiento global para pueblos no afectados anteriormente por dicha fauna.

   Si una especie peligrosa es detectada invadiendo intrusivamente un terreno, hay un limitado pero oportuno período de ventana, para que el control de la especie sea efectivo, con vistas a la erradicación del peligro. Para que sean eficientes los esfuerzos erradicativos, han de tomar en cuenta la alimaña en todos sus estadios vitales: Atención con las nidadas viperinas… Se encuentran relativamente cercanas al punto en que se haya avistado una sierpe. Para todas sus funciones individuales, las serpientes ocupan superficies que no superan las 3 hectáreas; aunque se han observado como algo más extensos los merodeos de ejemplares en sus fases juveniles. La actividad juvenil hace crecer el territorio infestado, y pueden así ampliarse consecuentemente las probabilidades de accidentes atroces, miseria y horror. La prevención contrasta como un escudo más conveniente, con respecto a las víboras en un territorio, frente al control y erradicación de una infestación que se haya asentado. La criptosis de las serpientes con su entorno hace que puedan estar presentes en un lugar y aún no haber sido detectadas. Los rasgos generales que distinguen a las ponzoñosas son: una cabeza achatada y triangular, separada del cuerpo por un cuello; una notable separación hay también en las colas, con un adelgazamiento abrupto de éstas con respecto al cuerpo; y los ofidios presentan escamas puntudas en la piel de sus cabezas, en contraste con las placas redondeadas que cubren las cabezas de las culebras. Otro contraste notorio es el de las pupilas, que en los ojos de las especies venenosas son transversalmente verticales con respecto al plano de sus mandíbulas; son en cambio redondas las pupilas en las culebras no venenosas, que son generalmente más discretas y no dañan a la gente.


“.. en algunos sitios vi serpientes, y una de ellas irguió la cabeza sobre un peñasco y me silbó con un ruido muy semejante al zumbar de una peonza. ¡Qué ajeno estaba yo de pensar que era un enemigo mortal y que aquel sonido era el famoso cascabel!”. Stevenson, Ibid.

 Fuentes
  • Abalos, Jorge W., ¿Qué sabe usted de víboras?; Eudeba, Buenos Aires, 1964
  • Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe, 2005
  • Herpetology Congress Abstracts [pdf], 2008.
  • Moncaut, Carlos A., Medicina casera..; Revista “Todo es Historia”, Nº 324, Buenos Aires, julio de 1994

  •  Sergio Edgardo Malfé
     República Argentina, Abya Yala; Agosto de 2016

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    dia descansarlo lindo
    2016/07/06, 2:15 pm
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    Un día para descansarlo lindo


    “.. en tanto que es capaz de gestos, de expresión y finalmente de lenguaje, el cuerpo se vuelve sobre el mundo percibido para significarlo”. Maurice Merleau-Ponty (1908-1961).

    Cuando todavía era noche en la playa donde acampábamos, había sido el paso costero de un yeguarizo blanco, a lo largo de la ribera. Estábamos ahí de escapada romántica y silvestre, con mochila y carpa.

    Al comentar con mi compañera Malena el hecho caballar que nos había quitado el sueño, dentro de la carpita caldeada y entre mucho humo de pipa, concluimos luego con algo así como para escribirlo en el anotador del viaje: ..“fue una trama inconsútil de correalidad que nos compartió el equino bayo; una andanza en cuatro patas consustanciada en una totalidad de fábula con orilla, noche, y luna”.

    Llegando el momento del amanecer, atisbamos que la mar se mostraba difuminada con lluvia y nubes bajas. La pródiga Malena dijo que quería ponerse las medias y “salir del horno”; tiraba para allá y para acá revolviendo infernalmente los trapos que ya estaban hechos un caos. Hurgamiento acalorado y errático en el que finalmente encontró sus medias: estaban en una bolsa de lona con fondo y tapa de cuero; y se sentía la mañana que empezaba a andarnos dentro.

    Me plegué con la dinámica y quise salir de los edredones para acompañar a Malena en el aprestamiento. Amanecíamos siendo mucho más nosotros mismos. Y andando un poco fue que vimos cuatro gorriones solazándose en el fondo de una canoa, sobre un resto de arena húmeda dentro de la bateleta que descansaba en seco. No estaba el tiempo para continuar fuera, sino que era un día para descansarlo lindo; retornamos a la carpa.

    seaside

    En la media mañana ya no llovía, y el pregón de un lugareño favoreció una reanimación nuestra para continuar con buen humor en el solazón turístico. Nos habían dado ganas de reir con el grito anunciador de ese caminante playero; pero la sorpresa por su oferta comercial nos hizo moderar la risa: no queríamos delatarnos, y nos cubríamos las bocas con las manos. Nos mirábamos en la carpita, frescura en los ojos y sin poderlo creer del todo: el lugareño había pasado gritando una y otra vez: “¿Alguien quiere comprar un piano?” ■


    “Desde que el hombre existe ha habido música. Pero también los animales, los átomos y las estrellas hacen música”. Karlheinz Stockhausen (1927-2007).


     Sergio Edgardo Malfé
     República Argentina, Abya Yala; Julio de 2016

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    reconocer melodia/..”insertar; recuperación; enseguida; paseantes; fogón..”
    2016/04/09, 9:52 pm
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      Reconocimiento de una melodía


    “..para curar a todas las víctimas del absurdo que yacen agonizando de alegría artificial”. Thomas Merton (Fray Luis)

       En la necesidad de completar su carrera, obtención de algún dinero, sentirse gente, el muchacho cabezón trabaja en asuntos de vestimenta, flecos vanguardistas para la camisa de su patrona, porteñita pletórica, bordados o cosa semejante, corbata blanca con sobrerelieves de metal plateado, tachones que podrían ser símbolos lógico-matemáticos.
       Nadie lo va a poder creer: Dupreni necesita una solución de autenticidad, su carrera no se debe detener, cursa Resolución Total para las desgracias, Situaciones de Desastre Bajo Estudio, encima de alguna mesa poner su llavero; sus vivencias siguen en subibajas, necesita tenerse más estima, que sus vínculos dejen de ser anónimos y solitarios; toda la gente tiene lazos firmes entre sí; piensa él que le haría bien el juego de echar relinchos junto a sus amigotes, los muchachos de la esquina.

    pintura_de_ Jan_Van_Eyck datada_en_1432

    “..reconocimiento de una melodía .. con todas sus sonoridades..”

       Busca un símil de corazón ese muchacho, él lo necesitaría para insertar su persona en una retícula, en un sistema de juegos teatrales que confiera orden y sentido al mundo de ocupaciones que él desea, mundo con mucha gente. Todos agitan sus manos un segundo y los banderines de sedería flamean al viento; emprenden viaje hacia el pinar costero. Carruajes quizá, con señores tal vez de galera, y damas de amplios vestidos. “¡Dupreni!”, le grita al cabezón su patroncita: “¡tienes que ir al final de la hilera”.
       Atraviesan portales y pasadizos, van encolumnados entre viviendas perecidas en su lobreguez, casas sórdidas y ruinosas. Dietas agigantadas hasta la masacre. Sobre los muertos dar saltos de un lado al otro con las muletillas. Ausencias y retornos del sentimiento de su integridad en Dupreni. Un corto viaje a través de los potreros; llega la hilera al pinar, algunos pasan dentro del pabellón principal, y toda la gente opta con firmeza por un fogón artístico ulterior. Luego está en búsqueda de leña la reunión, enérgicamente unida. Unidades para la recuperación de gente quemada.
       Le dice Emilgia, la chica patrona, que el hermano de ella está necesitado de una conversación constructiva. Esto luego resultaría en una falsedad desgastante: una charla extensa e incoherente que Dupreni con el hermanito tiene que sufrir. Impersonal el diálogo, vinculaciones sin definición, en tanto que el afán de Dupreni es por el logro de una ubicación que signifique hombría; pretensiones de jerarquía viril, las propias de un muchacho lúcido. El cabezón debe refrenar una erupción de furia feroz que el hermanito le produce: lo que hace el pariente es plantearle una inquietud, para enseguida ponerse a distancia con actitud altanera y claramente confusional.
       Al cabezón se le ha hecho una mancha más de horror, “mi pena es penosa pero me la figuro más conveniente que la dolorosa nada”, se está sintiendo anónimo, quedándose en su vacío. Y en el viejo edificio, por sus pasillos de pisos arriba, juegan los niños de la partida, juegan como si estuviesen en las galerías de espaciosos solares. Recurso antiguo que fue religioso, miniturismo abierto para el esparcimiento pintoresco de los paseantes. No se podría precisar como empezó: Se encienden las luces, comienza la atención de otra gente, Dupreni dice que mirará, “a ver si me olvidé de algo”. Que las cosas reflejen lo que él es, y no precisamente una cacerola negra con cosas dentro.

    pintura_de_ Jan_Van_Eyck datada_en_1432

    “..melodía .. con todas sus sonoridades..”

       Se sabe adonde no queremos llegar. Es con alivio que recibe Dupreni una sorpresiva y velada propuesta por parte de su patroncita Emilgia. En el parque, sobre los adoquines del patio, la reunión se ha instalado en silloncitos alrededor del fogón ya encendido; sus ilustrísimas señorías aguardan el comienzo de la velada artística; pero no es noche todavía. La chica está diciéndole que en la vecina casa de su familia está el verdadero armonio con todas su partes perfectas y todas sus sonoridades. Había señalado Emilgia un armonio en el patio crepuscular, diciendo que fue mobiliario antes de los religiosos, “ahora está reventado, pero tenía fallas ese armonio, por eso mi familia lo donó a la orden religiosa, el original está completo bajo el alero de la casa”.
       La joven patrona, con tanta época amalgamada en la sugerencia, se puso a andar hacia el otro borde del pinar. Los dichos de ella han sido para que Dupreni la siga hacia la casita del fondo, vecina casa familiar donde está la cama aquella, la sugerencia es suficiente para que él curiosée la vista del maldito armonio original y completo. Están los dos observando el intrumento en el marco armoniocal, bajo el alero, en un entorno adoquinado que es conveniente para la aparición del padre de familia, viene con su carretilla. Y de inmediato reaparece el hermanito, presuroso se mete en la casita. Su madre inquieta le sigue al fallutito los pasos, “está descompuesto”. Figura del tiempo de los flecos: la señora tiene sus años, y se acompaña con sus chales, pinta al hermano de Emilgia como en una crisis nerviosa, con palabras hacia Dupreni en los que le reconoce su intento de ayuda: “usted es una persona estudiosa, pero no se preocupe”. Y se digresiona la señora en una breve locución sobre la intensidad de la Sudestada; meteorológica que es seguida por un silencio sin bochornos.
       En la pausa está pensando el cabezón: “Sentir la presencia de quien soy, en aclaramiento de las circunstancias, solucionar ambas cosas al mismo tiempo: yo y el entorno; mientras me sienta relacionado, no perder la visión de lo que soy”. Las rachas mueven el pastizal de los medanales. Retoma la madre de Emilgia su aconsejamiento: “Usted no espere, solamente estése tranquilo”. Y se desembucha con un acontecimiento: Había sido robada la motocicleta de Bufiné, el delegado municipal. En su barraquita por la tarde y como habitualmente, el funcionario seguía la transmisión de un partido de fútbol, queda media hora por jugar en este encuentro, en la oportunidad le robaron la moto, lo estuvieron interrogando los polis porque habían notado algo raro con Bufiné que querían aclarar: ¿Por qué había sido abierta también una segunda cerradura de la moto que funcionaba con el reconocimiento de una melodía? Los chorros habían conseguido abrir la primera cerradura, ¿cómo hubieran hecho para obtener la apertura de ese segundo dispositivo? ¿Por qué Bufiné había puesto esa segunda barrera?

    pintura_de_ Jan_Van_Eyck datada_en_1432

    “..sonoridades..”

       Dos personajes acercándose caminan sobre el adoquinado arenoso con sus borceguíes. “Falta luz en las calles”, les dice la dueña de casa. Los policías con mirada tranquila respaldan a Dupreni, en un diálogo cuidadoso. El joven estaba enfrentando los cuestionamientos con una total imperturbabilidad; él no había tenido comportamientos antisociales. Si hubiera problemas, se deberían a las estaciones de trenes cerradas, cerca del pinar hay una, dejó hace años de funcionar, ya no recibe formaciones, un cartel de cemento le sobresale entre las arenas, sus letras dicen “García Márquez”. Agudeza dominical en quien testifica, uno de los oficiales, pone en claro que ninguno de los personajes problematizados es mala influencia, ni Bufiné ni Dupreni tienen causa relacionada con el robo. Repugnantes cervatillos de plástico en el parque, sería como para contener y encerrar a los criminales. Y al mismo tiempo está el cabezón pensando: “Un puente hacia otra orilla del mundo, ¿estoy en camino?, una orilla distinta cada día”.
       En la calle trasera del antiguo solar religioso, por donde supone Dupreni que habría otra entrada, y le gustaría encontrarla, allí hay un auto viejo estacionado con alguien, que si él lo viere, sabría que es familiar suyo: un señor relleno y maduro, en la consulta de un mapa antiguo que está estampado en el corderoy de un bolso de mano. Un sobre de papel marrón aparece; peluca con hilos de aluminio. ¡Y el ladrón con la moto robada atraviesa un puente lejano! Hay otros detalles para conocer; la vida real está almacenada en múltiples cajoncitos dispuestos en altos anaqueles dentro del caserón. Recepción clandestina de una revista de barricada. Por lo demás, los oficiales ya se han retirado, y la bruma crece. “Tenemos que conversar, ven conmigo a dar una vuelta, te presentaré con papá”. Un devenir suyo, el que su patroncita le tiene en mente, será otra sorpresa para el joven Dupreni. A pocos pasos encuentran al señor de la carretilla. Después de las presentaciones, y con el respaldo de su papá, Emilgia le comunica al cabezón: “La gente de la partida se asusta contigo, eres demasiado para nuestro fogón artístico, va a ser mejor que te vayas”.
       “Le estamos haciendo un favor, joven”, le dice el hombre mayor: “¿por qué no monta en la carretilla?”. Sin obstáculo alguno, Dupreni acepta con sobriedad el envite, está pensando: “De prevalecer un orden del corazón, me estaría colocando así en la alegría de convivir sin pasos tristes, ha de ser ese el caso de los que se manejan bien con su estima, los íntegros”. De cuclillas en el somero vehículo, Dupreni está mirando la luna llena a través de las ramas del pinar. El joven escucha otros controles que Emilgia abriga para él: “Sos un hombre hecho y derecho, ya te queda chico el trabajo con la vestimenta”. Lo está despidiendo de su trabajo, dice ella que así le aumenta su libertad, favoreciendo su crecimiento personal y laboral, tendrá él una esperanza dinámica que finalmente lo colocará en mejor ubicación. Y es la llegada al camino, el final del curioso trayecto: “Tendré que desconfiar de las sensaciones mías para los tiempos que corran; ya no habrá nadie como ella para mí”. Dupreni está lagrimeando cuando ella se le ubica cercanamente, lo besa en los pómulos sobre las lágrimas. “No me lloriquées, varón”. / “No sé que te has creído; los plenilunios son los que me ponen así de sentimental”.


    pintura_de_ Jan_Van_Eyck datada_en_1432

    “..es entonces cuando oye..”

       Al otro lado de la calzada se ven las luces de una galería comercial que rodea una plaza seca, allí está brillando “Del Tiempo”, insistencia del letrero de uno de los locales. Dupreni no vuelve la cara cuando padre, hija y carretilla, comienzan de regreso a internarse en el borde cercano del pinar. “Tendré que desconfiar de las sensaciones mías para los tiempos que corran”. Y avanzar por veredas con perros, por senderos de cabras, hallazgo de un viejo pantalón. Siente una reserva de potencia que tiene disponible en una casillita de su personalidad; es entonces cuando oye que el papá de Emilgia le vocifera: “¡Usted es fuerte!”.


    ..”Creemos que nuestro futuro estará hecho por el amor y la esperanza, no por la violencia y el cálculo.” Fray Luis (Thomas Merton)


     Sergio Edgardo Malfé
     Argentina, Abya Yala; Abril de 2016


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    cabello-castanho\: “..pacto, :baldío, :seguir..”
    2013/03/07, 8:55 pm
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    Con cabellos castaños


    8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

       “Se constituyen hechos punzantes, desde que además de baba de caracol, el roce con unos glifos diabólicos soba la sutura que ha hecho lateralmente la máquina estimulativa”. Todo esto lo ha puesto por escrito. El texto no aparenta como que vaya a interesarle en lo más mínimo a ellos, que han decidido darle muerte al Pacto, ellos, ..¿puede ser necesario corregirlos, que ellos se hayan equivocado? “Esta es la plata para el funeral”, escribió en el sobre. En el papel dentro declara, que por pontón interpósito contactará el séquito al territorio gobernado desde Ipiribita. “Allí arriban regularmente con desplegados velámenes las naves que provienen del Zólon”. Continúa con que So es un puerto natural; dice que hay una punta y hay el resguardo que provéen otras partes de terreno emergente. Está atendiendo ahora el comercio, y mientras ve a los clientes, mueve las fichas sobre su tablero. Y está arribando el otro personaje, trae un hediondo cartón de jugo de frutas en las manos, no nos oye; es Liamagiore, quien le ha pagado las cuotas, mes a mes, para la construcción sobre el baldío subterráneo; por encima la casita prefabricada se le ha demorado. Pero no va a seguir con ese empleo, también escribió eso. Comentando estuvo en el márgen: “¡Voicí L’Ithachiest!”; cómo si algo nos tuviera algún sentido. Comentó y comenta; y bebe, investiga la transparencia de los vidrios al dar vuelta los vasos con trago, la investiga permanentemente: “Es una situación jodida”; y bebe mucho.


    «Mejor quedarme quieto. Todo instinto como el pájaro sediento que hizo salir agua de la jarra echando guijarros adentro.» James Joyce, en Ulises.


    Desde «Con cabellos castaños», Hipersalenas relacionadas.
     
    La escribidora, señora de la disfonía
     
    Agujero Tutorado, ..”lo que cuenta la flaca”..
     
    Un estudio narrativo

     Sergio E. Malfé
     Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, marzo de 2013.



    imagenes-borleras
    2012/04/21, 8:39 pm
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    En 22 de abril evocamos: Día Internacional de la Madre Tierra 

    De un incidente borlero, fotos en armazón


           Era para hacerles necesariamente un lugar en la jornada del gabinete de trabajo. Pues incidentalmente se había acercado al mismo, un juego de polémicas borlas, sus actancias se estaban desplegando. Vale aclarar que para concederles atención, ha tenido peso su orígen. De hecho: son borlas que había elaborado, tejiéndolas, una madrina. Y dadas las circunstancias, sólo es posible informar el aspecto visible de este evento borlero en su continuidad, por la debida reserva personal. Se omiten higiénicamente las locuciones; no es cuestión de entrar en detalles privados ni en infidencias. Sólo una cosa más: está constatado que no son guarangas, estas borlas no son productos de panadería.

    1

    1: El incidente, en su primera visualización.


    2

    2: Comenzamos con las figuras a entrar en tema.


    3

    3: Acercamos puntos de vista y los elaboramos conjuntamente.


    4

    4: Tomamos proximidad lógica con algo más de confianza.


    5

    5: Podemos perfilar nuestro incidente en su contexto.


    6

    6: Rememoramos con las figuras a su naturalidad.


    7

    7: Discernimos en reconocimiento cercano la gravitación del entorno.


    8

    8: Ya están listas para salir las figuras; Que Anden Bien.

    Dentro de una presentación motorizada, se muestra la secuencia de las imágenes en un sólo marco, aquí seguidamente:


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    Sergio Edgardo Malfé

    Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, abril de 2012.   



    manitas/ …”perseguida, ..acude, ..reverbero, ..entender!, ..silenciosamente, ..crimen”..
    2012/02/18, 3:24 pm
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    Manitas Poéticas

    «..a veces hace uno bien con el simple hecho de ser la única persona buena en un mal sitio.» G.K. Chesterton, en “El candor del Padre Brown”.


    Estas líneas apuntan a construir con palabras un proyecto, como actualización espaciotemporal del concepto de una improbable existencia unida: voluntad puesta, necesaria ante este mundo tan real en el que estamos; el cual es contrabandeado, y más ilusorio que cierto; ¿lo sabemos, no es así?.. Ya que antes hemos dado estos pasos nuevos de hoy..
    ..El prolijo enunciador rastreó y rastrea, al mismo tiempo que el soñante imaginativo se adentró; se adentra en una crítica perseguida. Preguntas como las de un pez ciego que se desvive, en el intento de ver a través del vidrio de la pecera. Y pregunta uno al sentir la música de armónica: ¿En cual de los mundos está, la puerta que debo yo abrir, para entrar en el mundo que acude al recitado de esta obra?.. En la sala lírica, los tenores se han de morder la lengua, las sopranos heladas castañetearán sus dientes. La gente más joven triunfalmente atina incierta en los ascos alegres con su viento derrotado.

    dibujo_pluma

    «..unos movimientos saludadores..»

    Entró la noche tempestuosa a la sala iluminada. El horizonte negro se ha filtrado por alguna rendija. Siempre quedará una grieta ubícua por donde penetre la oscuridad, y lo aclare al reverbero hipócrita de la luz fatua. Son muchos los resquicios, imposible cubrirlos todos. Es certera la claridad del negro horizonte, aunque su fluida negrura un poco nos empape. Y así mojado, me doy cuenta de unos movimientos saludadores en una piedra grande é inmovil. El estado de las cosas ha cambiado: hay diferencia. Que algo cambie ahora, es imposible; y en intentos de comprobarlo: ¡Cuán diferente es lo que tengo yo para entender!
    Son temas sencillos para aprender, pero no es sencillo aprender esos temas: Aprender la sencillez es lo más dificil que hay. Por las graderías, todas y una, oigo un jubiloso silencio simultáneo, de fibras luminares unánimes. Hacen una red atrapadora y sonora, voces enlazadas, para silenciosamente encontrarle sentido, intentarlo, a la vociferación acostumbrada de las vidas legales y contrabandistas.
    Quizá sean sinceras tales vidas, en su firme orgullo escénico. Y el tuyo quizá sea por experiencia, o tal vez por dolor; quizá estés con ese orgullo por tu indagación tras el misterio de la armónica que te hace preguntas; ¿o el tuyo será el orgullo de alguien desmemoriado? Pero si en esas vidas es inconmovible tal orgullo, pasa a ser entonces una bola de fuego helado que rueda por lo acostumbrado, en espasmos chispoteantes todo el tiempo, y con la costumbre. Es una odisea eléctrica pero pútrida; y eso trae otros problemas:
    ¿Por qué tendrán que vender embutidos vieneses en la sala, ¡y que les pongan encima cualquier cosa: mostaza o ketchup!? Fauces muy llenas de vacías complicidades ceremoniales. ¡Ah, ..pero por más que se preparen las bandas!.. Su miedo es rebelde. Su sangre carece de nombre; delata sin tránsito, sin sequedad, sin cuerpo, al crímen de los inocentes.
    No es cuestión de buscarlo mucho, cerca lo podremos ver, sus gestos tal vez sean por resentimiento y ansias vengativas, pero puede no estar equivocado: El crímen da campanadas cinerarias, alaridos de voz sin aire, campea sonriente en los llantos mortuorios de las maternidades. Rajan la tierra, múltiples fachadas del destino, que se tornan pronto en un sólo vendaje, y por detrás pudiera estar o no el rostro. Y si lo está, su organicidad puede ser propia, pero con otras carnes, otros huesos. No del rostro, sino acoples de una rómbola andante, de una memoria que no recuerda, de una muy buena marca.
    Manitas poéticas amuchadas me dedican su espontaneidad pensativa. ¡Vamos a ver cómo sigue todo esto!

    «Un error, como el de una ardilla con plumas o un lobo con dientes de madera; no una injusticia, no una mentira, sino una falsedad inverosímil.. la idea de que un ser como él podía estar unido a algo.» Theodore Sturgeon, en Más que humano.



    Cómo la literatura estimula el cerebro
    INVESTIGACIÓN (en Ciencia.ELCorreo.Com)
    La poesía ayuda a entrenar el cerebro


    Sergio Edgardo Malfé

    Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, febrero de 2012.   

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    formutriplex~ ..”centrífugo, :fundiéndose, :sonrisotas, :sintéticas, :enormísimas”..
    2011/12/16, 6:59 pm
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    Narración «Formutriplex»
    «..el mundo seguía girando, el sol salía por el Este, la lana era blanca.» David Viñas, Los dueños de la tierra.

    -formutriplex1, en sus ocupaciones:¯ ¯ ¯ ¯ ¯ ¯ ¯ 
    Un trabajo más él había enganchado, una colocación procedente en la temporada, y en rodamiento común con otros cuerpos. Un trabajo donde él, con su aliento membranoso y crítico, tartamudeaba ahora tareas musculares, en los trenes tempranos. Tenía que solicitar, como todos los días, la eternidad del botiquín, y la provista de aprestos elevados.
    ¯ ¯ ¯
    Así se representaba él en la nueva instancia, a los cuerpos alrededor: “Cómo papas cómodas”. Rememoraba él las palabras: “Engrudos, cambien de tanque las miradas entre las estrellas, bajo el cielo”. Versaba con el dicho íntimo a su recuerdo de enredos anteriores, los del mundo en el sustento del placer necesario.
    ¯ ¯ ¯
    Rumbos de hidrolización chocaron en los vidrios; tuvo que meter su bolsa en la heladera, se encaramó con su chaleco reversor armero, y comentaba: “¡Siempre la misma y vieja discusión con la limpieza!”.
    ¯ ¯ ¯
    Se afirmó un poco más en una tregua; aguantaba vaporizaciones conversadas por voces ociosas. Sin desmedrarse por esos sadismos sufrientes, está musitando al continuar: “Antes, al centrífugo”. Y sin acomodarse, cuestiona los equinos como inentendibles.
    ¯ ¯ ¯
    -formutriplex2, del ámbito:¯ ¯ ¯ ¯ ¯ ¯ ¯ 
    Otras cosas pasan en el arribo de un clima hermético:
    Se disimulan pasos; allí hay ilusionarios, de aluminio entretenido sobre arenas catatónicas.
    Se repentinan cartílagos, a veces, junto a olor de metales fundiéndose.
    Los lavadores se reflejan, carbonizan siseantes a su instrumental más líquido.
    Ojos densos dictan agarrotamientos. Asimilables celeridades niegan decrepitud.
    Fatigas espejadas rojas que salen de la arena antigua, igualmente arregladas, como achocolatados cauchos se conducen, ¡tersas!, en el mundo duende.
    Otros pegamentos resignados centellean de melaza, los han desinfectado esos sujetos que se acodan, en lo alto de chequeadas y zumbantes sillas plásticas.
    Junto a olor de metales fundiéndose, a veces, se repentinan cartílagos.
    ¯ ¯ ¯
    -formutriplex3, aparición:¯ ¯ ¯ ¯ ¯ ¯ ¯ 
    Tan ocupada ella al llegar, tanto encaje y puntilla silenciosa. Dentro de los edificios y en la zona de los trenes tempranos, marcha desaprensiva: Ella avanza en su paseo por los corredores de cristales gruesos. ¿Cómo iba a saber que más necesitaba armarse que a sus sonrisotas?
    ¯ ¯ ¯
    Con obsesión en las voces, con sus siseos maquinales, los lavadores aprestan sus redes crueles: Momificadores modernos, que conspiran bestialmente intrigas, para mentirlas de inmediato; en su oficio e instituto simulan sin tensiones estarse ocupados del paseo juvenil. Se falsifican, para ejecutar su servicio a la maquinaria momiológica del mundo duende.
    ¯ ¯ ¯
    Con sueños clorados de verde, ella va en sus lanas espumosas, como si mordisquease brotes tiernos. Bajo sus pies, las suelas de burbujas sintéticas mullen al decurso.
    ¯ ¯ ¯
    Los engrudos tienen oficiosamente preparada para ella, una eternidad beata, también a él se la anunciaban, mas es detenida por su alerta. El del aguante rememorador, el tartamudeante membranoso y crítico, arroja hacia los rodillos su chaleco rodelero de asperezas frenantes, los embota y atasca. No irán a cartilaginarla.
    ¯ ¯ ¯
    Sencillamente; al unir sus dedos, ennegrecidos por las tareas de la arena, con las bruscas manos enormísimas que luce la paseante; y como si fuese en el interior de los detenidos ojos densos; él les formula: “Escúcheme la gente; nos habíamos perdido, el combibús la trajo mal a ella, estábamos de paso por aquí”.
    ¯ ¯ ¯
    Sobreviene por aceptación unísona la reparación del trasgo. Efectivamente se alejan ellos dos. Y los cartilagófilos ya mochilean sus engrudos en tareas más normales.
    ¯ ¯ 


    «Y del otro lado de ese insoportable olor a querosén, en la otra orilla, aparecieron los bosques quemados, negros, y los dos cabalgaron hasta que los caballos quedaron chorreados de sudor.» D.Viñas, Ibid.

     


    Sergio Edgardo Malfé

    Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, diciembre de 2011.   



    te-inunda: ..”fluctuante, ..marcha, ..núcleo, ..fragmentos”..
    2011/07/08, 7:35 pm
    Filed under: agua-en-vasos, Fusiones, Poesía | Etiquetas: ,

    Te inunda…

    ..Con sus mordidas líneas sostenidas y hondas, la remolacha remolcada así nos sorprende. Es una compañía necesaria, una puerta plena y limpia en apertura al caminar fluctuante, de las personas con debilidades, en grupos de estandartes y de almohadas.


    dibujo+betabel+remolacha

    «:..abriéndose en el centro .. se hallan por funcionar..»


      Nos dijesen los débiles: Malas maniobras en la playa. Lo evidencian las mantas babeadas pantanosas, resultantes de intentar, con la criatura herida, ponerla fuera de su medio, de su costumbre. Reparándonos de ello con los bosques incendiados, con la panificación triplicada, con una aislación frenética: ..no queremos de la betabel que, a su turno, arrastre el féretro.
                         

    ..¡A la cabina y del otro lado para la marcha adelante!, y con cuidado: puede desaparecérsenos sin cuestión el director, o el muchacho fracturado ser el responsable por los accidentes. Son bruscos riesgos frontales en el suelo, reparaciones de equipos que trajinan visuales, y riesgos de otras personas ..

    Esta es Barra lateral
    ⇓ específica para ⇓
    «Te  inunda…»



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    ..Ya vienen acusadoras, pero concluímos el pleno acuerdo de tareas. Decidimos no aceptarlo, con dos chiquitas de lujo y ataduras. Mas se nos hunde la pasta, parte visora que sujeta. Pasta parte incentivadora que entripa al sector del personal, abriéndose en el centro, para ese edificio de núcleo lujoso encristalado. Y con los espejos de atrás en rodamientos séptimos, se nos difumina la energía propuesta de accidentes.
                         
      En la baja estética compulsiva y anterior, eran para nosotros: Criaturas que circulen quizá en otro sentido, por indicación actual, con el agua que entorpece, esa ventajita ambigua como informativa. Y de aburridas hacen algo las chiquitas con la voz. Pone esto eufóricos a los fragmentos, se hallan por funcionar, conciliados con las barras laterales. Vuelven a la remolacha rodada ..


    guantazo+apofántico+sombrerudo

    «..por indicación actual..»


    ..Volvemos con nombres dirigentes, transitamos diagonales que ya están viables, porque con el sombrerudo les apagamos fuegos a guantazos.


    Sergio Edgardo Malfé

    Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, juliio de 2011.   



    automatismo-cruce
    2011/04/19, 7:45 am
    Filed under: agua-en-vasos, Escenas, Narrativa | Etiquetas: , ,


    19 de abril, (Institucional): Día Americano del Indio  

    Automatismo del Cruce

     A María Eugenia Alcántara Moreno

          «Hay una isla para nada. Es un pequeño exágono, bien amurallado. Dentro, unos árboles. Y nada más que unos árboles.» Germán Arciniegas, en “Italia, guía para vagabundos”


    El profesor Costillares espera su turno de remolque, y cogotea por que llegue pronto la Nube.

    Su espera no le es revolcadero, sino maderas cuidadas, metales limpios.

    (Como el experimentado penalista que es, con su profesional y entrenado olfato, se satisface en la tranquilidad de percibir
    los más pacíficos aromas internáuticos).

    Y sin embargo, hay demasiada tranquilidad, presiente que algo irá a pasar, algo muy bravo, y ansía
    que la Nube llegue pronto para remolcarlos.

    Costillares lleva el tocado doctrinario para

    la ocasión, elemento que le permite defensa contra

    las cenizas que también hacen nube, defensivo

    casco de chapines. A pesar de ser todas las

    partes del casco, muy diferentes entre sí, con

    esas piezas tiene compuesto el profesor su

    imponderable yelmo. Lo tuvo claro desde un principio:

    esperando con el casco, puede efectuar, sin

    trastabilleos, la revisión de los casos que le ocupan reflexiones.

    Está intuyendo el huesudo letrado, que el caso de

    la joven que le infunde aprensiones, el de la

    muchacha temeraria que trastabilla con ambas

    piernas, ya no tendrá las dificultades como

    poco notorias que les tuvo, las acallarán la joven

    señora y el profesor, porque el peligro está

    en el aire, hasta que la remolcadora nube los cruce.
    “Cambia de forma y se hunde o sube adonde se le antoja”, murmura el profesor, casi sin mover sus labios.

    La muchacha trastabilleante, su sombra, sede del reflejo de ella, lo está mirando a Costillares.

    Lo ve tan caviloso, desvencijándose por los asuntos.

    Y le aconseja: “Estése atento, profesor, no

    puede ser que nos mareemos los dos”.

    Viendo a la claridad que se acerca, con sus

    ojos entrecerrados, Costillares pausa sobre la advertidora su perspicacia, piensa: “Hambre de

    realidad, de ser alguien para alguien”. Y

    le va a responder, ya ambos encandilados:

    “Trastabillosa, tanto va la fuente al cántaro que al final lo anega”


    cruzar a bordo de la nube o nunca

    las aguas verdean luego mañana y después quien sabe

    ¿Luego qué? . . . .                       . . . . .¿Rincón

    Mañana?        ¿Y         Después

    Verdor?



          Enlace corto para “Automatismo del Cruce”: http://wp.me/pu9CK-Lc
     
     Contenidos aquí mismo relacionados con esta entrada

    No tenía porque hacerlo
     
    Todo era un avión, en Página “Narrativa Breve 5”
     
    En la senda pareja
     

    Sergio Edgardo Malfé

    Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, abril de 2011.   



    rescatando-dirigencial\: ..”cloquido, :favor, :presilla, :calmar”..
    2011/03/25, 6:32 pm
    Filed under: agua-en-vasos, Escenas, Fusiones, Poesía | Etiquetas: , ,

       Honesto preñero rescata a la dirigencial


    [Nota introductoria: En simultáneo con mi observación de lo que acontecía entre los personajes, mientras lo iba yo contando, pasaban por mi campo visual, en tránsito por la via de circulación lindera y cercana, variados vehículos con leyendas declaratorias de sus cometidos. -Me parece conveniente darle lugar intercalado a esos “anuncios”, en orden de aparición … Como señales del contexto, otorgan a esta Entrada otro nivel de confusión, mediante el cual se podría alcanzar a distinguir más concretamente el Sentido de esta escena, y por qué no de otras-. ¡Acción!]

    «…y hasta es posible que desee ir en carro al mercado, o dar un paseo a caballo de vez en cuando, o enseñar a montar a sus hijos. Para ello le convendría más bien una jaca fornida.» John Seymour, La Vida en el Campo 

    torito-cerámico

    «..no pistila, pregunta..»

     

     cintilla sombría en el lodo:

     lindita cinta café crema, ..nada,

     ni carta de los lectores, feria;

     ..póntelo donde te agrade, ese uso


    “burbujas | del sol | del oeste” 

    cintilla sombría en el lodo:
    del rincón proyectito eres sorna;
    torito el filipino, en su derecho
    borbotea, y florón socórrete.


    “municipalidad | Salto | materiales” 

    cintilla sombría en el lodo:
    no pistila, pregunta el torito: ¿demasiado
    te pantaneaste?, ¿te pareció ventajoso?
    “humillante demasiada”, te dice, y ..”fuiste”.


    “expreso | zorrito | canteras” 

    cintilla sombría en el lodo:
    con cloquido cómico y líquido,
    el toripino oral te lavacra,
    ..yemándote con su favor, te hace presilla,
          y ..has quedado muy muy moña.


    “marmolería | frutas y verduras | logística” 

    dice la presilla: “iba todo muy bien, ..y
    en el medio se hizo el agujero, ¡dale!”,
    al toripino así dirigencial azuza,
    ..que la jale fuera de todo el incidente.


    “compactación | doble vidriado hermético” 

    presilla de sombras, no en el lodo, no,
          todos los días bajo el agua, meterte,
    te empezás a calmar, espero que lo lleves
          contigo al toripino, necesita también baños.

       Enlaces Internos Relacionados



    Sergio Edgardo Malfé

    Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, marzo de 2011.   




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