Hipersalenas


casual descuido radialista

10 de septiembre: Día Mundial de Prevención del Suicidio 


  Descuido de radialistas


“.. parecía que el sol del último día se estaba ocultando
y que todas las almas se congregaban para el juicio final”.

James Joyce, Retrato del artista adolescente.

Se sumaban susurros sobre el motín en un lugre segun Tzogra

Se sumaban susurros sobre el motín en un lugre segun Tzogra


 Una radio transmitía, y el micrófono del estudio había quedado abierto; tal vez fuese un descuido del operador. Eran tres personas al menos; una de las voces era de mujer. Mencionaban con entusiasmo un evento artístico con público selecto, que hubiese acontecido en la Ciudad de Santa Fe; algo de eso se entendía, y había sido fascinante la función.

El instante estaba hablándose
debajo de la escalera,
al lado de una puerta excelentada.
Se dijo que el imaginar ciertas cosas,
en juegos mentales para pequeños grupos,
hará que pasée o no pase un caballito
por la costa silvestre muy cuajada
de rositones que la rococan.

 Algo así se me hizo entendible de lo que hablaban. Vale aclarar que una buena parte de lo que decían consistía en un cruce de susurros simultáneos, los que curiosamente cambiaban de registro: esa gente producía tonos agudos y graves en la parte de los diálogos que aparentemente querían ocultar de otro personal en la radio, pero no sabían que alguien externo estaba oyendo su conversación.

..«Habría que ver si es o no conveniente,
con vocación de astucia,
un poner en curso estas movidas.
Igual tengamos bien arriba las cabezas:
A poner intermitencias en la lámpara
de los ojos rectores del muchacho;
que el mirador lo baquetée con penumbras y luces,
lo mueva garreando y de costado al barquito anclado.»

 Parece contar ese ámbito radial con ventanas enfrentadas; trasluces opuestas en la habitación.

Menciones de un proyecto vecinal se tiraflojaban.
Se me hizo así que había otra casa
con 3 personas dentro,
con verdadera verdura al fondo.
Un anuncio al frente dice “Fonda del Campeonato”.
Se me caramboló casa provinciana, en agradable paraje.
El buen tono afectivo del lugar me tejimaneja recaladas
sólidas, compasivas, pero a la vez aterrorizantes, en
una actual catenaria y gravitante, de escucha cruzada.

 Una especial dedicación comentaria pude captar en el personal incidentalmente audible en el descuido; alababan ahí toda la obra cinematográfica de Tzogra. Y especiales consideraciones de excelencia tuvieron para una peli que Tzogra estaría haciendo con el tema de un famoso motín en un navío militar, puertos lejanos, obra aún sin terminar.

 Sergio Edgardo Malfé
 República Argentina, Abya Yala; Septiembre de 2016

¿Tomando por sorpresa a otra Entrada en esta Blog? 

Hipersalena Aleatoria, por Aquí 



meses de brujas y sapos

  Brujas y sapos en sus meses.


«Mas naides se crea ofendido, pues a ninguno incomodo, y si canto de este modo, por encontrarlo oportuno, no es para mal de ninguno, sino para bien de todos.» José Hernández, Martín Fierro.


  En la revisación de mis papeles estaba, en octubre de 2015, y así encontré un curioso relato que me aconteció con su originalidad. Está en un libro, que entre otros testimonios me informa sobre mujeres brujientas de mediados del siglo XX en Argentina. Singularidad considerable en el relato, por un lado; y con personal realización acontecedora. Pero lo que me movió para compartirlo en una entrada, fue que por otro lado recibí información contándome que octubre es “el mes de las brujas”, aunque otras fuentes digan que los embrujamientos mayores sucederían en noviembre. Y es suficientemente curioso el procedimiento del hechizo que ejecutaban las mujeres del relato, a fines de los 60. El caso está narrado en dos capítulos: “Medio de vida”, y “La bruja”; ambos forman parte del libro de Irene Freyre “No estamos solos” *.


  Conversando con el sacerdote Dubosc, tutor del Albergue para niños en situación de calle, y uno de sus fundadores, le estaba diciendo en una mañana Osvaldito, uno de los chicos:
Hoy tengo que ir a cazar sapos. / ¿Sapos? ¿Para qué querés sapos. / Para venderlos a la bruja Margarita. / ¿Te los paga bien? / Sí, me los paga bien, y si tienen la boca grande, mejor. / ¿Para qué quiere los sapos? / Margarita me los compra para sus brujerías. Tengo que llevárselos al cementerio de la Chacarita. Ella me espera en un lugar que conocemos. Cuando estoy ahí, saca de la cartera fotos de hombres y mujeres, luego las dobla y pone una foto en la boca de cada sapo. Después yo la ayudo a enterrar el sapo vivo entre las tumbas. / ¿Para qué hace eso? / Cuando entierra los sapos dice malas palabras, putea y le pide a cada sapo que joda a la persona que está en la foto…
 
  ─ No hagas ese trabajo, Osvaldito. ¡No hagas ese trabajo! No busques sapos ni vuelvas a ver a esa mujer ─.
  No puedo, Padre. No puedo … ¿Usted sabe? A otro chico que no le llevó más sapos, la bruja lo hizo pisar por un tren. / Habrá sido una casualidad, Osvaldito. Esa mujer no puede hacerte daño porque entierre un sapo. / Yo iré, Padre, porque tiene mi foto. / Entonces, vamos juntos. Me llevás adonde está ella.
─ ¡No, no! ─, gritó Osvaldito y salió corriendo a la calle.
 
  Con la intención de encontrar a Osvaldito, quien dejó de ir por el Albergue, varias personas se pusieron en campaña, también interesados en averiguar las acciones conectadas con el comercio de sapos. Colaboradores voluntarios del Albergue conversaron en La Chacarita con un cuidador del cementerio, quien conocía dos de las mujeres que enterraban sapos junto a las tumbas: “Vengan algún martes o viernes, y las verán con unos chicos que llevan latas”.
 
  Estaban vigilantes el sacerdote y uno de los voluntarios en uno de esos días, cuando vieron avanzar por la puerta principal dos mujeres que con bolsas en las manos se internaban luego por una de las avenidas del cementerio. Dos chicos, que llevaban latas, iban detrás de ellas. El grupo caminó hasta dejar atrás las bóvedas, y se detuvieron junto a la tierra de una tumba abandonada; echaron una mirada alrededor. El sacerdote y su acompañante simularon estar interesados en una tumba cualquiera, le removían un tanto las malezas mientras se mostraban en una charla, al tiempo que vigilaban el grupo. Vieron como las mujeres depositaban las bolsas sobre la tumba y abrían las latas. Los chicos a su vez escarbaban la tierra con cuchillos, frente a una cruz de hierro semicaída. Cuando el pozo estuvo listo, una de ellas volcó el contenido de una lata dentro de él. Los chicos se apresuraron a cubrir esto con tierra. Recomenzaron en su andar intencionado las mujeres, con los chicos detrás, pero a poco se dieron cuenta de la vigilancia que también las seguía, y acelerando el paso se alejaron. Alcanzó el sacerdote a los dos chicos con las latas remanentes, los convenció para que se sumasen a la vida del Albergue, y les compró las latas, para arrojarlas de tal manera que se abrieron, y los sapos salieron saltando de su encierro. El voluntario retornó a la tumba con la cruz caída, y al ver que el suelo se movía, comprendió que los sapos enterrados vivían aún, removió la tierra blanda con un palo, y los dejó escapar.
 
  En cuanto a Osvaldito, nos cuenta la narradora de estas experiencias: “Trabajo costó encontrarlo, hasta que un viernes tuve la alegría de verlo junto a la puerta del cementerio”.
  ─ Todos los chicos del Albergue te están esperando ─.
  El chico estaba ahí con su lata de sapos, seguía atemorizado por lo que le podría pasar sino le cumplía la entrega de sapos a la Margarita.
  ─ En el Albergue hay dos chicos que les vendían sapos a las brujas, como vos, y ahora ya tienen otro trabajo. / ¿Y no les pasó nada? / Claro que no, ¿por qué les va a pasar algo? ¿Acaso no puede cambiar uno de trabajo cuando quiere? / Sí, pero la foto … / Vamos, querido, todo eso es mentira. Nadie puede hacerte mal por el sólo hecho de tener tu foto. Esas mujeres pierden su tiempo con tales tonterías. / ¿Usted está segura? / Absolutamente segura. ¿Qué te parece si vamos al Albergue? Te daré ropa, te quedás allí, y ya verás que nada te va a pasar. / ¿Y la bruja? / Dejala que se busque ella misma sus sapos. Vení, nada te ocurrirá ─.
 
* Irene Freyre: No estamos solos; EMECE, Buenos Aires, 1980. El sacerdote †José Dubosc y la Licenciada en asistencia social †Irene Freyre dedicaron gran parte de sus vidas a la Fundación Hogares Argentinos, una institución tutorial autoeducativa y preventiva de puertas abiertas por ellos fundada en 1957. Suman miles los hijos espirituales de su proyecto.

 
  Más decentes en su añeja humildad que otras figuras brujientas promovidas hoy en día por la manipulación transcultural y massmediática, las brujas del relato carecían de ambages caricaturescos. Eran oficiantes en harapos de una magia que opera, en este caso para destruir, por las semejanzas entre las representaciones manipuladas y las personas destinatarias del hechizo. No imperaban todavía los embrujos del estrellato globosiento, plena y oculta vigencia tenían por entonces los de tierra adentro, sapo al pozo tierra adentro, embutida foto en sapo, cada sapo con su foto, a otra foto con tal sapo, toda foto con su sapo; en embrujos dispares, caractéres diferentes.
 

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Dos cuentos conectados
Videocracia
 

  Sergio Edgardo Malfé
Argentina, octubre de 2015.   



videocracia

  S. Edgardo Malfé
Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, marzo de 2014.

 De Wikipedia, la enciclopedia libre
Videocracia (tramos del artículo)

Las sociedades actuales están sumamente influenciadas por como las impactan la TV, el cine, Internet, y la publicidad. Las imágenes de las puestas en escena que ejercen los intereses privados, los gobiernos, y los políticos, se adscriben centralmente en la noción de videocracia … describe las derivaciones comunicacionales y políticas basadas en las sensaciones que produce el espectáculo mediático, lo que relega la exposición de ideas y proyectos que cuenten para un debate público y democrático…
Las capacidades reflexivas de quien consume TV, se disminuyen instantáneamente, por el mismo acto de mirar a la pantalla … el medio de la TV opera como un mensaje conativo (¡esto es lo que usted debe ver!). Se dirige hacia algún tema seleccionado la atención del público (establecimiento de agenda); y a los telespectadores se le definen sus ‘aprontamientos’. En otras palabras: se priorizan ciertos criterios condicionantes con los que el público ha de formarse opiniones y juicios acerca del tema establecido en la agenda del medio…

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 La pretendida objetividad de las imágenes es mayormente una desintelectualización; la carencia de una certera contextualización social, histórica y política, reprime en los espectadores sus posibilidades creativas socioculturales hacia interpretaciones que construyan otro sentido, diferente del establecido e imperante. El suministro distorsivo de la realidad, mucho más cuando es sistemáticamente reiterado, es puntal para el dirigismo: hace a la imagen ficticia del mundo que se vaya a formar el público … es mucho más interesante el evitar distorsiones y mentiras, aún en los ámbitos enmascaradores; porque en general (a)es más sencillo decir la verdad que construir una mentira; porque (b)se corren menos riesgos de sufrir desmentidas y avergonzamientos; porque (c)a las personas engañadas se les restan o deterioran facultades (a esa gente en algún momento se la puede necesitar con todas sus plenitudes); y porque (d)con enunciaciones verdaderas se gana cierta credibilidad…

 
 Los espectadores reciben por pantalla los índices que a través de un texto escrito no les llegan, y esto hace mucho para un acercamiento; al aclararse las maneras, las particularidades de la(s) persona(s) notoria(s), se muestran señoríos y gentilezas…
..una tergiversación se ha constatado: muchos de esos hechos puestos en foco son pseudoacontecimientos fabricados por la misma televisión: El que quiere quejarse de algo va a la emisora primeramente para conseguir que pongan en pantalla su actividad, se crea la noticia. Una vez logrado el interés de la televisora, el quejoso monta su demostración callejera, su bloqueo de caminos, con el convenio previo para que allí estén las cámaras…

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 Se ha planteado que como consecuencia del direccionamiento temático que los medios ejercen, resultan diálogos comunitarios y adquisición de consenso, un aprendizaje socialmente cohesivo. Las mediciones, al respecto de esta función convocante para un acuerdo colectivo sobre lo que conviene debatir, función que se origina en las agendas temáticas de los medios, señalan, con diferencias locales, que la gente se acerca más entre sí…
Para el entendimiento cabal de los contenidos sensibles, es requerimiento el de una organización del sentido que los elabore y habilite, para una práctica social cohesiva y constructiva, salvándose así los espectadores de las incongruencias conflictivas entre sus ámbitos de pertenencia y de referencia. Esto depende de la sapiencia y salud con que se procesen los contenidos sensibles referenciales, en operaciones mentales inteligentes que posibiliten el intercambio verbal … De un modo u otro, la frustración está asegurada. Porque el bienestar humano y duradero no provendría de un “tener” sino de un “ser”. Y porque, aún en quienes satisfacen el ansia material promovida hacia los fetiches del consumo, su insatisfacción vital es nuevamente aprovechada por el modelo empresarial, que explota en ellos el sentimiento de frustración existencial, ya que el bienestar por haberlos adquirido es volátil, con el hacerles creer que su felicidad depende de la adquisición de otro producto… ¡nuevo!, éste sí que los vitalizará. La exaltación de los mecanismos de consumo está diseñada para persuadir y dominar las mentes, interfiriendo las pautas de pensamiento autónomas de la gente: “Un acto profundo y perturbador llevado a cabo por unos pocos contra muchos y con un propósito trivial”

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 La adversidad entre avistaje de imágenes y pensamiento conceptual, toma distancia de ser una oposición definida por los medios que se empleen: no es cuestión de situar la televisión por un lado, y la lectura de textos por el otro. La contradicción está en el que se someta a la gente, como uno de los términos, o en que se la empodere, como proceso opuesto, pero esto no consiste en una oposición simplista entre el individuo y su mundo socio cultural. No obstante, los medios de comunicación de masas, con la TV a la cabeza, son adversos para la difusión del pensamiento profundo (no es actividad que haga funcionar rápida y eficazmente la maquinaria de hacer dinero) … Ante esa dominancia, una de las defensas es que las personas avaloren la palabra propia, activarla críticamente para hacer camino a sus objetivos reales.
   Nota suplementaria de Hipersalenas Blog


Television y radio permanecen como los medios por los cuales se anoticia la mayoría de la población mundial. UNESCO

 Recuerdo una llamada telefónica que hizo a mi casa una promotora de televisión por cable, una joven señora; comenzó agradablemente y en buen tono su diálogo. Quería interesarme en la especial suscripción bonificada que tan gentilmente me ofrecía. Me equivoqué, debí decirle algo como: “soy el pintor, la gente no está”. Porque cuando le declaré que no veía televisión, gracias, que no tenía la menor intención de hacerlo, fue que entró la mujer en sequedades tonales; con perentoriedad me exigía que le declarase mis motivos para estar contradiciendo su propuesta. Ahí fue que le dije: “es usted quien me llama, a ver: explíqueme usted los motivos que tiene para hacerlo, y por qué a mí, qué motivos para tornarme a la condición televidente”. ¡Para qué!, ya me lanzaba acusaciones y condenas, que no fuera maleducado y respondiera yo: “¡¿Cómo que no quiere ver televisión, a qué se debe!?” Había dado con alguien que no le actorizaba a su estandard “sentido común”, las secuencias prefabricadas habituales. Acotado el episodio: seguía demandándome tiempo para que yo le dijese sobre mi “particularidad”, me estaba poniendo nervioso, ahí terminó, tuve que cortarle después de contar hasta diez. Hay cosas peores, todo vuelve, ya irá a saber. Lo que no terminó, desgraciadamente, es la objetivación hacia quienes disienten con las tendencias dominantes.
[Carril aquí al artículo «Videocracia» en Wikipedia.]
 Con respecto a estos rollos televisivos, sus manejos socioculturales, y sobre su promoción de exclusivismo, ajenidad y descalificación, véase también…
 
Vázquez Toledo S. La televisión persuasiva.
Comunicar 2005; Disponible en:
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=15825224.
Fecha de consulta: 27 de marzo de 2014.


«La televisión ha contribuido, en gran medida, a la construcción de la sociedad, ver la televisión es una norma intrínseca en el “sentido común”, y se considera a aquellos que no lo hacen en sus hogares como “individuos anormales y excéntricos”, es decir, si no eres televidente no formas parte integrante de esa sociedad … La televisión como medio de difusión es muy rico, pero teniendo en cuenta que debe estar libre de todas las cadenas o lazos que se han creado a su alrededor y que lo manipulan convirtiéndola, a menudo, en un medio social inseguro e incluso amenazador en nuestra sociedad … El gran dilema es que “la verdad televisiva”, que se está instituyendo como nuestra realidad social, está protagonizada por la mentira, el soborno, el desprecio, los engaños, la provocación, la discriminación, la estafa, la tergiversación y la manipulación, extendiendo la creencia social que eso es lo aceptable e incluso lo venerable. ¿Esa es la sociedad hacia la que avanzamos?»
(ibid.)




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