Hipersalenas


maneras invernales
2019/08/29, 8:08 am
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  Maneras invernales

4 dedos sobre un fondo con letras indican aproximadamente cuanto tiempo insume la lectura de maneras invernales

Tiempo de lectura: 4 minutos



   Bob más temprano había dicho a Vasiana que en el taller se ejercitaba en pensamientos, al tiempo de estarse él repitiendo continuamente sus movimientos al servicio de una máquina impresora. Afuera la nieve estaba con dos metros de alto; las calles no eran animadas ni siquiera por los residentes permanentes de Kralalor; con más razón ellos tampoco podrían andar.✓


   Se conocieron ahí; eran migrantes recientemente arribados al Urartán desde países con mucho sol y verde. Habían logrado conjugar sus arborescencias estos migrantes, ya eran consortes, y algunos días atrás estuvieron acordando que compartirían la paga por el habitáculo. En las argumentaciones para el acuerdo había sido Vasiana Arheglic quien más hiciera gasto de palabras, pues eran características en Bob Dizexa su plácida tranquilidad y sus silencios, que eran para Vasiana en cada vez una ocasión de vértigo.✓


   ¿Cuáles serían los pensamientos que ocupasen a Bob en los momentos de trabajo con la máquina impresora? “Algo de ello conseguiré que me diga ahora”. Vasiana Arheglic, la chica de las promociones en puntos de venta, la que actualmente está portando consigo sobrecillos de leche en polvo por los pasillos del super al que la destinasen. De momento la muchacha se sentía aburrida, porque el clima de Kralalor les limitaba que paseasen, e intentaba compensar la situación de puertas adentro con sus indagaciones corpóreas.✓


   “Algo de ello conseguiré que me diga ahora”, pensaba la muchacha. Pero, ..¿qué podría resultar de esta disposición en Vasiana? En un minuto dado fue que se aposentase en las rodillas de Bob; sintió él que ardía ese cuerpo sobre sus piernas. De todos modos, Vasiana ya tenía dispuestos en una percha los pantalones de él para que se sequen, se le habían mojado en el retorno desde el taller. Las prendas quedaron colgadas secándose sobre la estufa; los yuyales se vitalizaban vertiginosamente, y aún sigue nevando en el Urartán.✓


   Era propicia la ocasión para que Vasiana le desprendiese a Bob: “¿Me contás lo que estuviste pensando hoy?”; su indagación marcha con cafuné* de por medio. “Te has puesto rebuena”, suelta su compañero: “Oíme, te lo cuento y después podés anotarlo: Pensé que la mente es dramática pues desde su fugacidad enfoca hechos y entornos que se le aparentan como imponentes y deseables aunque sean milagrosas precariedades, pero es también que a la vez la mente en su milagrosa precariedad se impone deseos relacionados con hechos y entornos fugaces”.✓


   Pausadamente níveo, el momento en el caldeado habitáculo se le había hecho más pleno a la cafunera* Vasiana; “¡Una bocha!; rica manera de pensar”, comentaba con Bob. No tenían apuro; tal parece que los consortes tuvieran la decisión de quedarse sentados y así corpóreos como estaban, por demás del tiempo que acostumbrasen.✔

 

[ Sobre el término cafuné:
Con él se denomina un masaje sedativo de la tradición afrobrasilera: Es la aplicación, por intervalos, de suaves frotamientos y de golpecitos en la misma guisa, sobre la cabeza del sujeto que reciba el masaje. Las caricias a mano plena o con las puntas de los dedos se alternan con rasgueos de uñas en el cráneo, y en estos despliega su mano el asistente, como si quisiera sacudirse agua en esa apertura de los dedos. El escritor brasilero Jorge Amado describió la secuencia del despliegue de los dedos como si en la misma se proveyeran “levísimos estallidos con las uñas”. Después de algunos minutos de secuenciación, como resultado de la manera frotadora alternada con la de uñaditas, se puede conseguir amplia serenidad en quien sea objeto de la técnica: “aquí está tu cabeza, tranquilízala y descánsate”.]

  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Agosto de 2019

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cabellera original /..”:decidimos, :visitas, :peluquería, :miradas, :decididamente, :buscando”..
2019/07/30, 2:11 am
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   Cabellera Original


“Todo mensaje tiene estas dos caras: una remite a la interacción, la otra a las reglas de emisión
de los mensajes, a la concepción del mundo del emisor”

C.Sluzki y E.Verón, Comunicación y Neurosis


   [tiempo de lectura: 10 minutos]
 
   El episodio es de hace 10 ó 15 años, en una Farmacia donde hoy todavía concurro por mis medicamentos. Mi amiga Rocío atiende ahí; es hija de los Burgess, con quienes éramos conocidos desde tantísimos años. La simpatía entre Rocío y yo había comenzado en el Restaurante de los papás, el Korova; y continuábamos amigos, seguíamos siéndolo después que ella se unió en matrimonio con Raúl Velasco, el farmacéutico.
farmacia_2ble_faz

“..enseguida decidimos juntos lo que te convenga..”

   En nuestra pequeña Ciudad todos un poco nos conocemos, igual hay algunas horas en las que prolifera tantísima gente, sobre quienes sólo unos pocos de los residentes tradicionales podrían decir de donde salen o atribuirles una identidad. Pero en el caso que nos ocupa, Rocío Velasco sí conocía a la compradora perfumada y esbelta que entró al local. Fue para el momento en que teníamos una conversación con mi amiga, en la que procurábamos definir la marca de lo que yo estaba requiriendo, un complejo vitamínico con el que yo suponía podría detener el avance de mi calvicie. Mi amiga me alcanzó un libro con un listado de especialidades medicinales: “Revisá el vademecum y fijate en lo que prefieras, corazón; enseguida decidimos juntos lo que te convenga”. Y Rocío se dirigió a la compradora que recién había entrado, me era una figura totalmente desconocida: “¿Cómo andás Rosicler, necesitabas algo?”
 
   La recien arribada dijo algo sobre sus uñas, quería un quitaesmaltes fortificador; o algo así entendí yo que me había enzarzado con el libro para captar entre cuál de las especialidades estaría mi salvación. La actitud y movimientos de Rocío Velasco me distrajeron del vademecum, fue cuando mi amiga volvió de las estanterías con un frasquito para la cliente. Observé que la sonrisa cómplice de Rocío estaba francamente dirigida hacia mí; me preguntó: “¿No vendría bien para tu calvicie que te done algo de su cabellera esta cliente?”. Yo jamás había visto algo así, fuera de alguna fotografía en la sección curiosidades del diario, pero nunca presencialmente, como en el episodio actual lo veía sobre esa persona de nombre Rosicler: Una pelambre parda muy bien atendida, ¡que le llegaba por atrás más abajo de la zona erógena poplítea, hasta cubrirle un tercio de sus pantorrillas!
 
   Comenté de buena y sonora manera mi falta de mundo y mi asombro por esos cabellos, diciéndoselo a Rocío Velasco, y que en un soslayo también me oyera la figura melenosa, a quien entonces veía detenidamente en su singular y destacada contextura. Había comenzado ésta a dedicarse sobre sus uñas con el frasquito que Rocío le alcanzó. Y hubo chanzas entre mi amiga y la fémina pilífera, sobre la conveniencia de quizá un sedante para curar mi asombro. Rocío mencionó sobre esos cabellos, que Rosicler los estuvo portando tanto tiempo atrás como el de su habitar en la Ciudad, y desde sus primeras visitas a la Farmacia. “Pero nos conocimos en la Peluquería”, le dijo Rosicler. Y esto dio pie a un diálogo con el que buscaban precisar la fecha, pero quedaron dudando sobre si hacía 3 ó 4 años. “Bueno, equis años”, tercié yo: “En todo caso, desde hace bastante tiempo”… Había algo que me inquietaba y por eso en realidad me había animado en el comedimiento que extendí: “Lo que nadie diría es que la señora va a la Peluquería para que le corten”. Y doblemente extrañado, mirándole bien los cabellos, le pregunté a Rosicler: “¿Alguna vez se los cortó?”
 
   La fría respuesta de esa persona, fue que se hacía cortes regularmente, todas las semanas. “No puede ser”, repliqué: “¡¿Cómo va a lucir tan plenamente su pelo si se lo corta..; Cómo cortándoselo podría tenerlo así, y además dice que todas las semanas?..; Vamos, que ustedes dos se han conspirado para hacerme el tonto!”. Le dediqué una de mis miradas sagaces a Rocío, quien sin embargo estaba considerándome con total seriedad; y por nuestro conocimiento mutuo se me hizo evidente que por parte de ella no había broma alguna. Tampoco parecía haber ánimo de broma en la Rosicler, pues de pronto hubo un cambio en su voz, hasta entonces casual, liviana y fluída, cuando pasó a declararme en tono grave y sentencioso:
 
   “Oiga, que SÍ me corto en la peluquería todas las semanas, pero no para acortar la cabellera. Me hago cortar a lo largo cada cabello, desde el arranque hasta la punta, longitudinalmente, uno por uno, ¿entiende el señor?”. Pensé que esos procedimientos de cirugía microscópica capilar se merecían un artículo, y tomando mi libreta de bolsillo para registrar apuntes de la conversación, le dije a Rosicler: “Mire, esto es algo muy interesante; yo hago periodismo de crónica sociocultural en la revista Cubrecalia; y podríamos charlar acerca de este novedoso método del corte de cabellos a lo largo, las impresiones suyas sobre el excelente resultado que evidencia usted en su cabellera; lo charlamos, tomamos algunas fotos y …” Pero entonces Rosicler me miró con un rostro pétreo e hizo un complejo movimiento en el que yuxtapuso una evaluación del estado de sus uñas luego de haberse aplicado a ellas con el frasquito, le pagó a Rocío la compra, y antepuso seguidamente su mano garrera frente a mis ojos, diciéndome:
 
   “Yo no charlo, y menos con desconocidos, yo peleo”. Arrancó con altivez hacia la puerta de la Farmacia, pero antes que Rosicler saliera del local le dije: “Disculpe señora, pero creo que realmente algo le pasa en la cabeza, ande con cuidado”. Sintiéndome más consternado que de costumbre, me volví hacia Rocío Velasco; llegué a pensar que le sería conveniente a mi joven amiga el tener un número para llamar a cierto Servicio de Emergencias Psiquiátricas. Se lo dije con mi libreta de bolsillo en mano, buscando en sus páginas los datos que por mi periodismo conocía, de un muy contemporáneo y amigable hospital psiquiátrico de emergencias. “Es nueva esta prestación asistencial; te conviene tener los datos por cualquier visita desequilibrante que se te presente, quizá para mí mismo..; Si cosas como las de hoy me siguen sucediendo, me puede dar aquí un colapso y convendría que tengas donde derivarme..; Pero de seguro que Rosicler no come como yo las sopas pacificadoras del Restaurante de tus viejos..; También te conviene tener la posibilidad de llamar al Servicio por personas así como la señora; es personaje muy violento esa chica Rosicler”.
 
   Y Rocío está decididamente seria al escudriñarme en tanto me dice: ..”Fijate que no te diste cuenta: Rosicler no es una señora ni una chica, chamboncito; es una transexual o transgénero, ¿entendés?”.. / “¡Un travesti, una trava; mirá vos, acá también tenemos de eso, invenciones que antes sólo había visto en espectáculos..; ¡Esto me deja mirando al sudeste!!” / ..”Bueno, pero igual dame el número de esas nuevas Emergencias”. Le alcancé a Rocío la libreta y ella registró los datos en su aparatejo portátil. Retornándome el anotador, la amigota me hizo recordar la búsqueda del suplemento vitamínico: “¿Y.., no íbamos a elegir algo para que no se te caiga tanto el pelo?”. Por su propuesta me inspeccioné; realmente se me había ido el ánimo a los pies. “La verdad es que por ahora no me dan las ganas para ocuparme en mi aspecto, ¿para hacerme agradable ante quienes?..; Más me valdría quedarme pelado o tomármelas” / “Amigo, de irte tendrías que elegir muy bien el rumbo porque hasta donde yo sé, en todas partes es lo mismo”. ¡Las cosas que dice Rocío!; saluditos nos dimos, y yo salía de su Farmacia con alerta, no fuera a haber cabelleras amenazadoras en la calle. Quedé un poco atronado por bastante tiempo desde la mañana del episodio, y sé que todavía se nota.


“~Los fluídos no se fijan al espacio ni se atan al tiempo; emergen incólumes de sus encuentros con los sólidos, en tanto que éstos ─si es que siguen siendo sólidos tras el encuentro─ sufren un cambio: se humedecen o empapan~” Zygmunt Bauman, Modernidad líquida



 Cualquier semejanza entre la ficción Cabellera Original, sus eventos y
personajes, con hechos y personas reales, es mera coincidencia.
  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Julio de 2019



sombras que no quieren
2018/10/30, 1:54 am
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Las sombras no quieren

Ahí por donde hay un puente de ferrocarril, y pasando por unos yuyales, estábamos sintiendo un olor generalizado, era como de incendio apagado por el agua de los bomberos. Teníamos que ir del otro lado y se había hecho tarde; era complicado querer entrarle medio a oscuras al puente peatonal, por la estrechez que tiene el pasillo de acceso. La voluntad se nos limitaba por las escabrosidades: relente de cosas que ardieran, humedad con olor a quemado, una evaporación pringosa, anulaciones de una mínima seguridad.

Nos sucedió también, y de pronto, que una escalera movediza se atravesó: Sin operarios a la vista la escalera se corrió al medio de la circulación, y nos obstaculizó el paso. Los peldaños eran muy altos, era complicado, una escalera peligrosísima. “Todas estas cosas desagradables sólo son sombras nuestras en contra de que nos hagamos tan personajes; las sombras no quieren nuestras tantas ganas de pasar por ahí”. Entre lloros así declaraba la chica con quien íbamos en la partida.

Muy triste ella; su marido había quedado del otro lado de las vías, temía haberlo perdido para siempre. Y para peor, había agua que corría en catarata por los peldaños de la caprichosa escalera súbita. ¿Se podría o no se podría pasar?, era complicado. Con un fierro caído al costado del pasillo, hicimos un palanqueo, nos esforzamos hasta que la escalera se corrió de tal manera como para que pudiéramos llegar por sus escalones al puente.

pintura grupo Die Brücke

Ernst Kirchner: Calle de Leipzig con ferrocarril, fragmento.


Lo estábamos intentando; pero hubo ahí otro aparecimiento de algo, con incómodos ruidos; eran cosas que habíamos hecho juntos, y que la chica llevaba en un bolsón de cuero confortante que como una mochila cargaba a su espalda. La cremallera del maldito bolsón se había zafado y nuestras artesanías de bambú estaban cayendo sobre los sonoros escalones metálicos, muy complicado.

Vimos entonces que teníamos gente en permanencia arriba sobre ese puente, intentaban formar una hilera en espera, más bien que hacían una cola. “¡Qué noche nos da la bella!”, soltó uno de ellos. “No parece que vaya a tener sentido que sigamos”, comentó nuestra chica: “¡Estamos a pura pérdida!”.. Dejó caer el fatídico bolsón, y entre sollozos irrefrenables desprendió un ..”¡No hay salida!”.

Pero quizá lo dijera por el fuerte olor que venía del otro lado de las vías, donde por allí hubiese quedado su marido. Nada de tranquilizarla; esperar; después saldría a la luz que la hediondez era parte de lo que el marido de nuestra chica había dispuesto; un sádico, una fuente de nocivo contagio. No era cosa de abandonar la escalera y poco después nos preguntábamos: “¿Cómo será esto?”, pudimos hacerlo porque estábamos de madrugada.

La llorosa amiga no quería retroceder, se opuso; fue así como ahora lo decimos, pues le habíamos sugerido que tomásemos por otro cruce, de madrugada por la Avenida. Hubo que alcanzarle un pañuelo embebido en agua colonia. Ya amanecía, y cuando vino otra gente, desde el amontonamiento que llegaba pudieron decirnos: “No se preocupen, va a haber algo”, y se pusieron detrás nuestro. Caímos en la podrida cuenta: ¡Con nuestro impasse se nos había sumado a la cola y ahí estábamos, dándole continuidad a la hilera de espera!

Y bueno, así fue, con paciencia, como averiguaríamos los pasos propios de un tránsito paisano y normal al otro lado y detrás del marido, el grumo atravesado; y de cajón que retomábamos luego nuestro andar. ¿Dónde se habrá metido el infeliz?


 Sobre el pintor y grabador Ernst Kirchner, enlace G’ por aquí


  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Octubre de 2018

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los de cocina
2018/09/29, 11:14 am
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   Los de Cocina


(T. de lectura: 7 minutos)  

“Hasta resulta cómico lo buenos que somos todos”. Fiódor Dostoievski 

   Ahí mismo estábamos, en nuestras diarias tareas del Turno, las que inmediatamente concluímos por un llamado a Sesión, y nos hicimos presentes ante la junta de Relegados que se había reunido. Supimos que querían cumplir distinguidamente, de punta en blanco, con los auspiciantes y proveedores para cierta Propalación de Rítmica, esos eran los planes.

Grabado de Pompeyo Audivert

“.. más feliz había sido el de estar cocinando..” ℑmagen: Grabado de Pompeyo Audivert

   Ya veníamos enterándonos del talante que tendría lo que se estaba gestando. No lo supimos de terceros: Veíamos al momento de la Sesión un círculo con gente lambida que se prodigaba en finas y húmedas agudezas.
   Cada uno de los distinguidos relegados que participaba del evento organizativo, tuvo destinada una silla exclusiva con letrero de su nombre; no así para nosotros. Por eso reclamamos nuestra contestación general; pues bien ahí que nos hallábamos, y claro que en los instantes de antes hacía poco, cuando lavábamos los cacharros ─más feliz había sido el de estar cocinando─, y todos juntos, déle cantar.
   Lo hacemos todos los días, y bien contentos, pero no es un trabajo fácil: Con trapitos, esponjita, y lana de acero, hay que darle terminación correcta al lavado de vajilla y asaderas. Pues la salsa verde debe presentarse dedicadamente en terrinas prolijísimas ante las bocas del subte, y recordando para ello que éstas son tan bocotas que prefieren las papas cortaditas grandes. Todo esto hay que tenerlo en cuenta.
   Pero para la sesión no lucíamos precisamente de punta en blanco. “Desidia en la presencia del personal”, nos dijeron. Por eso reclamamos nuestra contestación general, a pesar del concierto de bocinas nocturnas desde la calle con que se pretendía enmascarar la discusión, pero esto sin embargo no nos impidió reprobarles el selecto evento: “¡Quienes están llanamente cerca no cuentan para el plan de Rítmica de ustedes, como que no es para el común de la gente; ¿pero qué elite creen ser?!”
   Además, con micrófonos ocultos les habíamos oído, en los preparativos de la sesión con que pretendieran sorprendernos, que su intención para los de afuera del cónclave era pasarnos a la condición exacerbada de forasteros, extrarelegados plus. Y en esto ahí lo otro fue que ellos se habían desconcertado, pues se daban cuenta que pudimos enterarnos de su malhadado proyecto, plagado de objetivos y acciones con perfil alevoso.
   “Sabemos lo que pasa y no se lo vamos a aguantar: quieren imponer la propalación avasallante de esa Rítmica; ¡no es una digna conducta de Relegados, sino bajeza de exiliadores que prefieren todo lo que venga papita de arriba, eso sí!, y que no les opinemos”…
   Por la demanda y por lo otro, nos miraron con la pompa de un séquito y entonces nos vieron. Con palabras ceremoniosas intentaron declararnos el funcionamiento de los embudos. Hablaba Pupporilla, a cargo él de la coordinación del Turno. Se puso de punta en blanco, lívido, cuando lo anoticiamos claramente que ya lo sabíamos: que los entes de tamaño suficiente para hacerlo son los que pueden sobrepasar las estrecheces infundibuliformes.
   De pronto y con su voz de biguá, la compañera Rebahömab entró a entonar una de nuestras más jocosas canciones oceánicas: “Nadie entiende lo que a usted le pasa; Espero que por algo a usted le importe: Yo no quiero enviarle tomatazos; No se acerque a la ventana, no lo haga”. Uno de los nuestros, Abalzul, tomaba fotos de los distinguidos entretanto; una y otra vez les pedía que sonrieran.
   Al final fue como que se destrabasen; y emergieron de su desatino, como si se les hiciera un click al coordinador Pupporilla y los copartícipes de su círculo húmedo: Salieron a tomar aire. Todos los del Turno salimos, hay que decirlo. Para entonces se nos había tronchado el abordaje del tren de las 8. Así que sin apuros y de buen ánimo, linda noche, todos juntos nos dirigimos hacia la Estación para tomar el de las 10.
“La semilla es pequeña 
pero rompe cualquier piedra 
cualquier roca 
y la hace florecer”. 
José María Arguedas 

  Sergio Malfé
Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala
Septiembre de 2018



jaula con el kelec trocuta
2018/05/20, 12:00 am
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Abarajame la jaula

“.. desastre de un tiempo sin presente y
que soportamos mientras tanto, espera
de una desgracia no por venir, sino siempre
ya sobrevenida y que no puede presentarse;
en este sentido, futuro, pasado, están condenados
a la indiferencia, por carecer ambos de presente”.
Maurice Blanchot, La escritura del desastre   


<title>Destapemos</title> aquí un naipe que puede ser interesante sin desmedro o sí, tal vez no, ─quién sabe─. La verdad es que éste naipe de nombre Kelec Trocuta no peonza muy bien, es como si llevase de rastrón bolas de hierro encadenadas a sus pies. Se hirsuta en sus gafas catastróficas y mucho no se hace cargo de la problemática que lo afecta: “Con tribu yo contribuyo”, dice él, y alza una mirada exigente al levantarse de hombros, pues su mengua “se la han causado las vejigas”. Así dice, pero igual la está llevando adelante; toma tulo el asunto como concernido en cuneta y a la vez con espíritu a la perinola y deportivo; el Trocuta en su modo tribal y bastante fiestongo.

juego de mesa

en cuneta y a la vez con espíritu a la perinola y deportivo

Vayas vos a entender eso, el por qué está llevando así adelante la cuestión el personaje: “es lo que hay”. Diríase del tema que no le resulta sucio muy sucio, provenga éste de lo que sea: chanza de las vejigas, desafío costumbrista, mala racha, o contagio sucio muy sucio. Nos impresiona fuertemente este caso real; nuestros ánimos decaen, debaten, y se desesperanzan; como si fuésemos náufragos nadando en el Mar del Gofio*[nota]. Pero en una de esas seguimos indemnes todavía, tingamo salú. Y vos abarajame la jaula con el Kelec Trocuta. Desbandame detención y derribo de peonzas. Justicia para el naipe que puede ser interesante sin desmedro o sí, tal vez no, ─quién sabe─..■


   * ::  Julio Cortázar, en su Nadando en la piscina de Gofio, aclara sobre este nutrimento: .. “que, por si no se sabe, es harina de garbanzos molida muy fina, y que mezclada con azúcar hacía las delicias de los niños argentinos de mi tiempo. Hay quien sostiene que el gofio se hace con harina de maíz, pero sólo el diccionario de la academia española lo proclama, y en esos casos ya se sabe. El gofio es un polvo parduzco y viene en unas bolsitas de papel que los niños se llevan a la boca con resultados que tienden a culminar en la sofocación. Cuando yo cursaba el cuarto grado en Bánfield comíamos tanto gofio en los recreos que de treinta alumnos sólo veintidos llegamos a fin de curso. Las maestras aterradas nos aconsejaban respirar antes de ingerir el gofio. pero los niños, le juro, qué lucha”.. Para visitar en sitio externo el relato  “Nadando en la piscina de Gofio”, dale por acá   


Sergio Malfé
Argentina, Abya Yala
Mayo de 2018



zarpadita de baldosa
2017/11/29, 2:55 pm
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 Zarpitas de una baldosa

“¿Quién no es mejor que su vida?”. Henri Michaux 

De tarde en tarde, al muchacho anochecido se le chicotea una chantada jovial. Andando estaba él, y mirando al suelo… Se entiende; bastantes personas quieren, por momentos, poner aparte sus sentidos en estos días: Las vilezas cabizbajan; si bien aquí estamos también tomando bien en cuenta lo de arriba, las penas que nos hacen pasar. Nuestro muchacho andante intentaba levantar su ánimo, pensaba: “La psiquiatra me dijo que estoy bien; igual la salud está redifícil: sin derecho alguno la elite neoliberal me desgracia, con sus actitudes rastreras y despreciables, ¿por qué no cambiarán, tanto que hablan del cambio?”. Detuvo sus pasos, pues algo sin semejanza con los otros elementos del entorno atrapaba su atención; dejó oportunamente aparte la irritación que le causan los manejos babuinos. Se sintió seducido por un grafismo que alguien había delineado en una baldosa de piedra, detalle en el pavimento para peatones y al borde de la pista vehícular. “¿Qué querrá decir esto?”. Se chantó animadamente con sus ideas pericas sobre “la vida que perdura maravillosamente, en las rendijas que permanentemente se abren, frente la adversidad y pese a ella”. Tales pensamientos y reflexiones me los contó al discurrirme lo que le acaeciese, sumándome breves consideraciones estéticas sobre el Arte Pobre, dice, y el Minimalismo Resiliente. Y varios argumentos más me estuvo presentando, al desplegarme la copia de dudosa factura que hizo, zarpado él obsesivamente con el dibujo que ha encontrado en una esquina conurbana, del cual me trajo su boceto copión. “Subilo a la blog, dale”. Se lo agradecí, venga entonces aquí el boceto; hace una justa connotación para desembozar este relato. Después de todo es un buen muchacho; se entusiasmó y otras esperanzas se le abrieron. Y no sé qué asunto porta, che, pero el diseño es conceptual y tiene su encanto. De buenas con el amigo le aconsejé moderación, que dios está al tanto de todo, y que él tenga paciencia.

“Si la mujer o el hombre se equivocan, deben decir: perdón, me equivoqué.. Y tratar que las cosas sigan bien.. tener el porvenir, poder mantener, hay mucho que trabajar.. Y aún trabajando no se puede adelantar en esta Cordillera. Los indios que somos acá.. Vivimos.. ¿sabe por qué? ¡Porque somos raza de esta tierra, porque somos indios!.. Y por eso, gracias a Dios, ¡salvamos la vida!”. Dichos (1968) del Sr Damacio Caitruz, un mapuche argentino.


⇓ Aquí el boceto que desemboza este relato ⇓

grafismo delineado en baldosa de piedra del pavimento peatonal junto a la carretera

 Malfé, Sergio;
 desde la Conurbania Argentina, Abya Yala; noviembre de 2017.



cosas asi no suelen pasar
2017/09/29, 7:43 pm
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  Maniobra especial

“..la realidad tiende al fraccionamiento perpetuo, a la variedad infinita”. Fiódor Dostoyevski

  Estaba auxiliándonos la señora, limpiando con lavandina las paredes del baño en la oficina; y de pronto le vino una descompostura. No había golpeado tan fuerte contra el piso. Pero igual hubo que contener la hemorragia. Ella decía: “A veces me ocurre, ya se me va a pasar”. La llevamos a que se siente en el living. Yo quise acomodarle los pies levantados en una silla.

   Ahí fue que la señora se despejó un poco más y nos planteó algo que la traía mal: “¿Por qué no tienen auspiciantes”? Entonces le dije: “¡¿Vos sabés que lo que no tenemos es tu apellido, por qué no conocerlo, eh?!” Ella intentó respondernos; quiso emprenderlo efectivamente, con inmersión en medio líquido, cada vocablo en el frasco correspondiente; conviene que estén en orden los elementos, ..¿como para ubicarlos en un transporte?

  Había sucedido algo previamente, con unos muchachos chinos en la esquina de un almacén; lo comentamos al verlos: “Cortan un tetrabrick de puré de tomate, con un cuchillo”. Esto era al mediodía, y ahí se sucedía alguna maniobra especial después del corte… ¿Por qué yo no podría luego recordar precisamente cuál fue la maniobra; quién se opone a que la recuerde? En conexión con eso, era mi deseo aparte el de manejar más o menos tres archivos, con orégano pues, y ponerlos en trasmisión, ..¿o no hacerlo?

   Lo que sí recordábamos es que el transporte de los enseres pintaba complicado; los tamaños cabrían apretados en el interior del navío a elegir… ¿Y sólo es mi parecer o se trataba de un batíscafo miniemergente? Por lo pronto debíamos ver bien donde estaba el grano vivo del asunto y donde el decaimiento diagnosticista. Pero aconteció que la señora reavivándose me susurró sus nombres completos.

  Cosas así no suelen pasar, ..¿te das cuenta?; eran novedades que conversábamos aparte en el trabajo. Sucedía que los pasillos se avalanzaban en las habitaciones; nuestras contexturas quedaban descolocadas por el mazazo de luz tenebrosa: Esa señora que tomábamos como una auxiliar era en realidad una procuradora médica actuando de oficio. Tuvimos en los gabinetes a la Doctora Hétorsa Gobárchick Firmaros. Nos remarcó esa parte singular de su patronímico, aclarándola: “Firmaros, como un verbo”.

   A nadie del personal le dió gusto su dictámen, eso que ella sumó: “Tendrían que tener un auspiciante”; pero ahí la pudimos ver bien: Toda una mujer, de rostro afilado y rubia, con su perfil profesionista, sus bucles, con lápices en sus bolsillos. Maldita sea, es lamentable que ya no se pueda hacer casi nada. Es importante el “casi”, porque una opción todavía hay: Con los algodones enrojecidos, algo se podría hacer. Cuesta darse cuenta de ciertas posibilidades: Si conseguimos que retrocedan los pasillos estirados; ¿por qué no llevar luego los algodones, y andarnos un paseo normal por el instituto?

“¿Pero qué les importará esto a los zapallos? Ahí están, creciendo de cualquier manera, como si no supieran nada, o como si lo supieran todo”. Eliseo Subiela

Malfé, Sergio ; Desde Argentina, Abya Yala; septiembre de 2017.



muchos sentimientos
2017/08/29, 5:10 pm
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 Son muchos sentimientos

“..escolopendra escolopendra | cresta cresta moldura rompe rompe en sable caleta pelambres en aldea..” Aimé Césaire

   Hubo algo de antes que se le escapa a Notroki Petrallia, como si fuese maravillosa alguna concreción debida a sus acciones, algo que le contenta el rostro con una plenitud notable y presencial. Pero una suerte de coraza suya en contínua implosión constituyente, impide que se le precisen, con buenos términos en la mente, los recuerdos de esa maravilla ¿Cómo era, cómo era? Nos lo aclara él un poco:

   “Cuando algo que a uno le pasa es tan increíble, para comunicarlo se deben dar especiales condiciones, y éste es el caso, ¡no lo puedo creer!; porque lo que tengo para decirles es de una calidad tan realmente extraordinaria, un evento así de único; …pero es imposible detallarlo, no están dadas las condiciones”. Notroki se está mudando de aquí, se apresura en juntar algunas cositas que van a su bolso mochila: yerba mate, medias, tabaco, cordoncillos.

   Algo nos debió pasar, y especialmente a Notroki. Él terminó pensando que no supo ni sabe querer a nadie. Por lo cual uno de los muchachos tuvo que contenerlo cada noche, e indicarle los pasos para que le diese consistencia a sus actividades normales y en común. Hay que continuar normalmente con la habitabilidad aquí; aunque el lugar esté achicándose, y cada día más. Pero igualmente nada nos hubo obstado para que nos retiráramos a dormir. Después le oíamos sus llantos, en la noche tardía. También se volvió un hablador oscuro:

   “Cuadrados y agujereados, rejunte de islas sangrantes, con perros casi todo el tiempo”. Tiene expresiones así el amigo Petrallia. Nos conmovía; se nos ponía todo en danza. Son muchos sentimientos los que él puede concitar, pero entre nosotros lo hacía con una seriedad moderadora. Esta moderación de Notroki Petrallia a él lo tiene inquieto, pero así nos alivió las tensiones. Nos daba así calma y un desahogo conveniente, porque éramos hace algunos días gran cantidad de personas en un hacinamiento exponencial. Pues claro estará que antes aquí el lugar era más amplio. Se trató de un sitio particularmente bien diseñado, lo recordamos; y los colores muy hermosos, un bienestar para el plantel en la casa, sino.. ¿quién pudiera aguantar el ambildeo día tras día?


sol filtrado por persiana, su luz colorida por folios adheridos a vidrios de ventana

   La gente estuvo repartida en varias habitaciones; aguantando muchos un estarse de pie; las limitaciones continuaban pero agudizadas con el apretujamiento del ámbito; siempre esperando la llegada de una prominente figura: Don Arcillo Mescorqueti, pensador telúrico e internacional. Debemos decir, sin embargo, que el gentío de sus seguidores aquí se ha reducido, por el replegamiento del espacio y con el correr del tiempo. Los restantes hemos supuesto que la distinguida personalidad que esperamos, pasa por dificultades, y por eso aquí nuestro aguante en ambildo nos cuesta un poco menos. Él se nos ha demorado, y estamos bastante firmes con la idea que ahí, en la avenida oscura y absolutamente despreciable, Arcillo Mescorqueti pasa por lo mismo que los ambilderos conocen de sobra: Es una odisea bárbara la de trasponer en cruce de un lado al otro esa avenida; el barro atrapa los pies, casi no se puede caminar, y cada paso representa esfuerzos y peligros. Ningún personaje inestable y escéptico, como lo es Notroki, nos puede decir con liviandad, como lo ha hecho: “Hay gente de la lama que como nace ahí debe quedarse”.

   Pero aún le quedó un poquito de ánimo para salirse en fuga, después de sus intentos para anoticiarnos sus trances cambiantes y sus opiniones de infeliz. Obtuvo un espaldarazo: nuestro más pródigo y cuidado abucheo; será el suyo un éxito sin precedentes, que se vaya. No obstante querríamos su atención por favor, que ya sabemos cuán fácilmente se pasa de las bromas bastas a la delincuencia. Sinceramente desearíamos que Notroki Petrallia supere la inercia que lo está condenando, y que dinámicamente recuerde aquello que le contenta el rostro; aunque es evidente que sus recuerdos hacen una realidad diferente de lo que en verdad aconteciera. En este sentido, emergen evidencias incontrastables sobre el sinsentido de su maravilla, no importa cuánto nos reitere su asombro: “Cuando algo que a uno le pasa es tan increíble, para comunicarlo se deben dar especiales condiciones, y este es el caso, ¡no lo puedo creer!; porque lo que tengo para decirles, rejunte de islas sangrantes, es de una calidad tan realmente extraordinaria, un evento así de único; …pero es imposible detallarlo, no están dadas las condiciones”. Con prisa salió él de aquí, como desparramándose desde el interior de un pomo apretado, vigorosamente, con los cordoncitos derramándose en vuelcos de yerba mate, y con hebras varias que caen incidentalmente en una mezcla con sus medias, por las escaleras a la calle…


“..dentro de un instante se producirá la derrota de los silos olfateados de cerca..” Aimé Césaire


 Malfé, Sergio; desde Argentina, Abya Yala; agosto de 2017.



santo mate
2017/06/28, 11:03 pm
Filed under: Cuentos Breves, Narrativa | Etiquetas: , , ,


  El Santo Mate
[­¨­¨­¨­¨­¨­¨­¨­¨­¨ url corta: http://wp.me/pu9CK-1t0 ­¨­¨­¨­¨­¨­¨­¨­¨]


“.. nos mofamos de los groseros errores de la vanidad; pero con secreta simpatía, reconocemos en ellos el anhelo común a todos los hombres, de probar que somos reales”.
Adolfo Bioy Casares 

  En simultáneo supimos, desde fuentes confidenciales, que fue recibido en ámbitos conciliares, el Presidente de la Corporación Yerbatera del Taplawäy. Hubo una conversación privada. Esto fue en ocasión de la reciente visita hecha a la Sede Eclesial, por una representativa cámara regional de empresarios. Propugnan ellos la responsabilidad socioambiental en el ámbito de los negocios mundiales. En la visita a los despachos catedralicios, y una vez satisfechos los ceremoniales de rutina y los diálogos grupales, era atendido aparte el principal de la Corporación Yerbatera, quien llevaba ahí una propuesta largamente elaborada por la totalidad unánime de su Oficina de Ejecutivos, su misión era planteársela al Sumo Prelado.

  Estamos enterados de los detalles del asunto: Los dos importantes conductores se habían aposentado en las oficinas del vicariato universal; conversarían sobre varios puntos privadamente. Algunos minutos dedicaron ambos a sus concepciones colaborativas, en torno a las situaciones del mundo y de la fe. Consideraron también, y con familiaridad, los nuevos hallazgos científicos sobre las virtudes salutíferas de la Yerba Mate. Pero el ejecutivo yerbatero en jefe.., se las traía: Mirando al líder religioso traviesamente, con la que él suponía la mejor de sus sonrisas, le propuso con voz asordinada: “Su Santidad, lo que intentamos es un cambio pequeño en la oración principal de la Iglesia, y este desarrollo va junto con los interesantes cambios positivos por los que pasamos todos en nuestro país, y en todo el mundo, desde que usted justamente fuese designado portavoz de la Suprema Voluntad… Escúcheme: usted podría hacer que todos sus seguidores en el mundo cambien esas palabras anticuadas: ‘El Pan nuestro de cada día dánoslo hoy’, y que en el rezo se diga en cambio: ‘El Mate nuestro de cada día dánoslo hoy’, algo muy sano y conveniente”…

  El sumo prelado se había puesto atónito, pero inmediatamente rechazaba considerar la propuesta: “¿Por quiénes nos toma?; es algo cómico, gracias, pero lo que propone no responde a una necesidad de la grey”. A lo cual el empresario hubo de decirle: “Tenemos prevista una campaña publicitaria, con varios cortos fílmicos muy naturales; usted será el protagonista. Se dirigirá brevemente al público internacional, instruyéndolo sobre las propiedades del Mate, les demostrará como cebarlo, y hará alusión prístina y ordenadora sobre las virtudes humanísticas de nuestro beberaje, las vinculaciones fraternales al compartirlo.., usted sabe. Si su benevolente santidad acepta nuestra oferta, escuche, tenemos solamente para usted, por los anuncios publicitarios, una donación en concepto de honorarios actorales de 50M de dólares, y además otros 50M serán donados al Departamento de Estado de la Iglesia, por el uso comercial de emblemas y locaciones. ¡Piense por caridad en todos los hechos solidarios y asistenciales que usted proyecta!; quedarían más capacitadas sus intenciones, con nuestra ayuda, para realmente tener efectos firmes!”.

  El Alto Vicario guardó profundo e instantáneo silencio, pero muy pronto dijo pausada y gravemente: “Oh, hijo; me dice que piense en mis proyectos. En ese caso, las cosas aparecen diferentes, pueden ser entretenidas y saludables; pero por favor espere usted un segundo”. Y llamó para que un propio se allegase; que concurriese a la oficina uno de los prelados administrativos. Así de rápido como en un pestañeo, uno de los eminentes funcionarios se acercó, y el Gobernante Eclesial inquirió entonces a su colaborador: “Tesorero: ha brotado algo interesante, una propuesta caritativa que deberíamos aceptar; resultaría en un sólido respaldo para nuestro justo servicio de paz y bien. Pero es necesario que recordemos un aspecto documental, y dígamelo o precisémoslo pronto, con diligencia: ¿Cuándo caduca nuestro contrato de publicidad con la Corporación de Panaderos?”.

  Anotemos en tanto, sobre las averiguaciones contractuales, que están marchando a la par con los trámites para la firma del convenio implementatorio, acto para el cual se prevée acceso restringido. Hay un discreto perfilamiento público en torno de esta combinación y su afianzamiento. No está todo dicho, sin embargo. A pesar de la discreción con que se ha montado el arreglo, y por infidencias no previstas, la citada negociación eclesioempresarial podría modificarse sustancialmente. Esto se debe al movimiento de influencias ejercido en la Sede Eclesial por una Compañía que lidera mundialmente el rubro refresquero. Fueron animados sus directivos por las versiones sobre el arreglo en marcha; se hubiesen filtrado éstas hasta sus oficinas metropolitanas. Y la compañía está intensamente motivada en una fuerte oferta competitiva, para reemplazar a panaderos y yerbateros, en un nuevo arreglo exclusivo que favorezca los intereses colacoqueros. En otras palabras: nada de Pan ni de Mate, así argumentan; que esté en las oraciones cotidianas la marca innombrable de su Refresco; ¡Vaya pretensión!


“..toda máquina está en proceso de extinción”. Idem (A.B.C.) 


todas las maquinarias se extinguen, incluso las sociopoliticas

todas las maquinarias se extinguen, incluso las sociopoliticas


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    control! control!
    2017/05/24, 9:39 pm
    Filed under: agua-en-vasos, Narrativa, Poesía | Etiquetas: , ,

       Control control

     (tiempo de lectura: 10 min’)

       Fueron los vecinos a buscarlo, entraron por las ventanas a la casa del Jovatito Luna; salió él disparado fuera, y también a través de una ventana. Los vecinos a los gritos: “Agárrenlo, que se escapa”. Después de no lograrlo, todos se acostaron en el cesped, pasaron la noche ahí. Una ambulancia vino para asistir la emergencia… Pero ahí viene él, entra Jovatito Luna en el Salón de Honor, ámbito ilegible donde lo hemos incluído. Está vigilado ahora por cámaras en la Circunscripción de Control. Lo reconocemos, ya está más gordo, y se ha vuelto un solitario. Nadie de los Controles quiere tomar posiciones; nada de encauzarlo y/o encausarlo; nada de eso, queremos evitar una distorsión contraproducente, peligro convivencial que puede ser generado por una intervención nuestra.

       La vida le va a reparar el desvarío al Jovatito. Apoyo ya tiene a la distancia; nadie quiere salir lastimado. Y se le entregará una distinción que lo acredita como Bardo Total. Pero no queremos verlo mucho; los Directivos de Controladuría dicen que nos haría daño el darnos cuenta del punto desgraciado al que se puede llegar, de inutilidad e invalidez. El discreto respaldo que los Controles le damos, se asienta en toda la influencia de largos años, con sesudos asesoramientos secretos que nos han fortalecido. A través de una breve ceremonia, asombrosamente parecida a sí misma, ha recibido el Bardo Total su medallita, y con el documento certificatorio en mano se dirige ahora a la audiencia:

       “Considero que sería una ingratitud de mi parte no decir algunas palabras de agradecimiento, para esta demostración que registro y valoro en toda su dimensión. Esta hermosa medallita que me han obsequiado, será para mí la joya más valiosa, no lo duden, por lo que esta distinción significa, y por provenir de quienes con ella han querido testimoniarme su simpatía y su afecto. Mucho de lo que se ha hecho y mucho de lo que queda por hacer, residen implícitos en este certificado que hoy recibo, lo hago en la cesasca rosusca de haber cumplido honestamente, con los deseos fundantes que me fueran encargados. Agradezco por todo ello a las autoridades de la Circunscripción, a mis colegas, y al personal auxiliar en sus diversas categorías. Tengo bien en cuenta la colaboración que siempre me dispensaran, restándome sólamente excusarme ante quienes de palabra o de hecho pude haber faltado u ofendido, con linternas en otras ocasiones, y en ciertas luces con viva voz tonante, dando paso fotogénico a los jóvenes que nos suceden. Sean ellos como soldados que en pleno fragor de la batalla reciben la orden de sersava; a la retroguardia los derive la Controladuría, es la cosa más natural del mundo. Pues de repente uno se da cuenta que ha dado, ..un salto en el vacío. Parece una situación anómala, pero no nos apresuremos a juzgarla, sólo es una consagración de jugadores en preparación del tironeo; juego que aún no ha levantado interdicciones, pero es menester producirlas. Tengamos en cuenta que con imágenes de los jóvenes, ha estado un mercenario recorriendo la zona, para instruir a los comerciantes, que les nieguen abastos con distintas excusas: ¡Deprivación para los corpirrúneos juveniles de este período! De veras hay que sorprender al caudillejo en flagrancia, y prohibirle el enfundado penoso y deprivador. ¡Paso fotogénico para los juveniles en marcha hacia una clara demolición retrógrada! Poco tiempo hay, ya sea para entender todo lo que tiende a desidentificarnos, o para poner mucha identidad en juego. Es evidente que el mundo está mentalmente trastornado, no es para menos…; fíjense en el asunto de las guaridas fisca..” Llegando la retórica del Bardo Total a estos momentos declaratorios, de entre la audiencia se levanta un personaje extrañamente semejante con su propia ausencia, lo increpa:

       -Oye, Jovatito: ¡¿Por qué no te callas?! Bájate de ahí; ¿o te gusta la gresca? Dinos para qué viniste…-
       Uno de nuestros directivos emerge para moderar el cuadro, se dirige a toda la concurrencia:
       -Bien por la pregunta; pero todos nosotros, ¿sabemos para qué estamos aquí?-
       -Estoy sin ganas-, comenta Luna, el Bardo Total: -No quería presentarme en la ceremonia. Una de las cosas que más me ocupa la mente es preguntarme: ¿adonde me he metido?-.
       -No responde lo que se le ha preguntado-, aporta uno de los nuestros, un Control en subrogancia.
       -Atiendan un poco, amigos y discípulos predilectos-, retoma así Jovatito: …-Palpitemos las vidas que compartimos en nuestros lugares reales; la tierra, la gente. ¿Sería acaso la Circunscripción un lugar real; nos convoca identificaciones veraces y saludables? Escisiones de pseudoausencia; casi nada con vida. Si se tiene alguna inquietud constructiva, se prenden entonces las comodidades sersavas del personal enfermo. Es cierto que un buen número de accidentes fatales se anticuajan, por el honor de esta celebración.., aunque esto siga siendo un desastre tras otro. ¿Qué queremos, que retumben los emergentólogos?-.

    fichado_catalogado-_-serigrafia_zelaya

       -Usted, ¿qué esperaba?-, dialoga nuestro Directivo con el homenajeado: ..-Ya ha visto el Bardo Total que está todo sucio y abandonado. No importa nada, ¿eh, Jovatito?; una nada que no es negativa, es nada. ¿Sabe usted para qué está aquí?-.
       -Estoy como el moco negro de un caballo viscoso. Les cuento, dilectos concurrentes: Le daba golpes y lo intentaba, pero no había caso, al principio no la podía mover, estaba agarrotada-. Alzó entonces Jovatito su mano derecha, el objeto de sus intentos, nos la mostró en una representación, como engarabitada e inmovilizada, y continúa emitiendo él sus agradecimientos, al tiempo que sostiene su gesto: ..-Es una conspiración, me han puesto en otro brete; retroguardiancia que troza todos los instantes en cubos menudos, proporcionales al propio meñique de quien oficie para ello; pero favor de salvar los deditos, deben hacerlo con cuidado..-
       Los Controles tuvimos que intervenir; con el megáfono recomendó uno de los Directivos: “Ajústense al Programa, tomen las partituras, que ahora está indicado el Concierto Tusígogo; vamos adelante con la tosida”. La audiencia a los gritos: “Es un terrorista; que no se escape el rojo; ¡comunista!”. Jovatito Luna también grita con el micrófono: “¡Me quieren matar; este mundo es cuadrado, ya tengo suficiente de él; déjenme!”. Interpusimos los armatostes, escudando la partida del Bardo Total; y por megáfono: “La ley dispone un cesasqueado para estas incidencias; él cuenta con su certificado, y con la medallita; puede rosuscar cuanto desée, qué vamos a hacerle. ¡Control, control! Los ciudadanos tomen las partituras y comiencen a toser”. Jovatito le solicitó al Directivo el megáfono; quiso despedirse de su audiencia, dice que a él no le hizo bien seguir la corriente, y ya desde la calle se prodiga con volumen en un fraseo ronco: “Es preferible ser uno antes que ser otro”.

    Sergio Malfé; Morón, Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Mayo de 2017





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