Hipersalenas


zarpadita de baldosa
2017/11/29, 2:55 pm
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 Zarpitas de una baldosa

“¿Quién no es mejor que su vida?”. Henri Michaux 

De tarde en tarde, al muchacho anochecido se le chicotea una chantada jovial. Andando estaba él, y mirando al suelo… Se entiende; bastantes personas quieren, por momentos, poner aparte sus sentidos en estos días: Las vilezas cabizbajan; si bien aquí estamos también tomando bien en cuenta lo de arriba, las penas que nos hacen pasar. Nuestro muchacho andante intentaba levantar su ánimo, pensaba: “La psiquiatra me dijo que estoy bien; igual la salud está redifícil: sin derecho alguno la elite neoliberal me desgracia, con sus actitudes rastreras y despreciables, ¿por qué no cambiarán, tanto que hablan del cambio?”. Detuvo sus pasos, pues algo sin semejanza con los otros elementos del entorno atrapaba su atención; dejó oportunamente aparte la irritación que le causan los manejos babuinos. Se sintió seducido por un grafismo que alguien había delineado en una baldosa de piedra, detalle en el pavimento para peatones y al borde de la pista vehícular. “¿Qué querrá decir esto?”. Se chantó animadamente con sus ideas pericas sobre “la vida que perdura maravillosamente, en las rendijas que permanentemente se abren, frente la adversidad y pese a ella”. Tales pensamientos y reflexiones me los contó al discurrirme lo que le acaeciese, sumándome breves consideraciones estéticas sobre el Arte Pobre, dice, y el Minimalismo Resiliente. Y varios argumentos más me estuvo presentando, al desplegarme la copia de dudosa factura que hizo, zarpado él obsesivamente con el dibujo que ha encontrado en una esquina conurbana, del cual me trajo su boceto copión. “Subilo a la blog, dale”. Se lo agradecí, venga entonces aquí el boceto; hace una justa connotación para desembozar este relato. Después de todo es un buen muchacho; se entusiasmó y otras esperanzas se le abrieron. Y no sé qué asunto porta, che, pero el diseño es conceptual y tiene su encanto. De buenas con el amigo le aconsejé moderación, que dios está al tanto de todo, y que él tenga paciencia.

“Si la mujer o el hombre se equivocan, deben decir: perdón, me equivoqué.. Y tratar que las cosas sigan bien.. tener el porvenir, poder mantener, hay mucho que trabajar.. Y aún trabajando no se puede adelantar en esta Cordillera. Los indios que somos acá.. Vivimos.. ¿sabe por qué? ¡Porque somos raza de esta tierra, porque somos indios!.. Y por eso, gracias a Dios, ¡salvamos la vida!”. Dichos (1968) del Sr Damacio Caitruz, un mapuche argentino.


⇓ Aquí el boceto que desemboza este relato ⇓

grafismo delineado en baldosa de piedra del pavimento peatonal junto a la carretera

 Malfé, Sergio;
 desde la Conurbania Argentina, Abya Yala; noviembre de 2017.

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cosas asi no suelen pasar
2017/09/29, 7:43 pm
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  Maniobra especial

“..la realidad tiende al fraccionamiento perpetuo, a la variedad infinita”. Fiódor Dostoyevski

  Estaba auxiliándonos la señora, limpiando con lavandina las paredes del baño en la oficina; y de pronto le vino una descompostura. No había golpeado tan fuerte contra el piso. Pero igual hubo que contener la hemorragia. Ella decía: “A veces me ocurre, ya se me va a pasar”. La llevamos a que se siente en el living. Yo quise acomodarle los pies levantados en una silla.

   Ahí fue que la señora se despejó un poco más y nos planteó algo que la traía mal: “¿Por qué no tienen auspiciantes”? Entonces le dije: “¡¿Vos sabés que lo que no tenemos es tu apellido, por qué no conocerlo, eh?!” Ella intentó respondernos; quiso emprenderlo efectivamente, con inmersión en medio líquido, cada vocablo en el frasco correspondiente; conviene que estén en orden los elementos, ..¿como para ubicarlos en un transporte?

  Había sucedido algo previamente, con unos muchachos chinos en la esquina de un almacén; lo comentamos al verlos: “Cortan un tetrabrick de puré de tomate, con un cuchillo”. Esto era al mediodía, y ahí se sucedía alguna maniobra especial después del corte… ¿Por qué yo no podría luego recordar precisamente cuál fue la maniobra; quién se opone a que la recuerde? En conexión con eso, era mi deseo aparte el de manejar más o menos tres archivos, con orégano pues, y ponerlos en trasmisión, ..¿o no hacerlo?

   Lo que sí recordábamos es que el transporte de los enseres pintaba complicado; los tamaños cabrían apretados en el interior del navío a elegir… ¿Y sólo es mi parecer o se trataba de un batíscafo miniemergente? Por lo pronto debíamos ver bien donde estaba el grano vivo del asunto y donde el decaimiento diagnosticista. Pero aconteció que la señora reavivándose me susurró sus nombres completos.

  Cosas así no suelen pasar, ..¿te das cuenta?; eran novedades que conversábamos aparte en el trabajo. Sucedía que los pasillos se avalanzaban en las habitaciones; nuestras contexturas quedaban descolocadas por el mazazo de luz tenebrosa: Esa señora que tomábamos como una auxiliar era en realidad una procuradora médica actuando de oficio. Tuvimos en los gabinetes a la Doctora Hétorsa Gobárchick Firmaros. Nos remarcó esa parte singular de su patronímico, aclarándola: “Firmaros, como un verbo”.

   A nadie del personal le dió gusto su dictámen, eso que ella sumó: “Tendrían que tener un auspiciante”; pero ahí la pudimos ver bien: Toda una mujer, de rostro afilado y rubia, con su perfil profesionista, sus bucles, con lápices en sus bolsillos. Maldita sea, es lamentable que ya no se pueda hacer casi nada. Es importante el “casi”, porque una opción todavía hay: Con los algodones enrojecidos, algo se podría hacer. Cuesta darse cuenta de ciertas posibilidades: Si conseguimos que retrocedan los pasillos estirados; ¿por qué no llevar luego los algodones, y andarnos un paseo normal por el instituto?

“¿Pero qué les importará esto a los zapallos? Ahí están, creciendo de cualquier manera, como si no supieran nada, o como si lo supieran todo”. Eliseo Subiela

Malfé, Sergio ; Desde Argentina, Abya Yala; septiembre de 2017.



muchos sentimientos
2017/08/29, 5:10 pm
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 Son muchos sentimientos

“..escolopendra escolopendra | cresta cresta moldura rompe rompe en sable caleta pelambres en aldea..” Aimé Césaire

   Hubo algo de antes que se le escapa a Notroki Petrallia, como si fuese maravillosa alguna concreción debida a sus acciones, algo que le contenta el rostro con una plenitud notable y presencial. Pero una suerte de coraza suya en contínua implosión constituyente, impide que se le precisen, con buenos términos en la mente, los recuerdos de esa maravilla ¿Cómo era, cómo era? Nos lo aclara él un poco:

   “Cuando algo que a uno le pasa es tan increíble, para comunicarlo se deben dar especiales condiciones, y éste es el caso, ¡no lo puedo creer!; porque lo que tengo para decirles es de una calidad tan realmente extraordinaria, un evento así de único; …pero es imposible detallarlo, no están dadas las condiciones”. Notroki se está mudando de aquí, se apresura en juntar algunas cositas que van a su bolso mochila: yerba mate, medias, tabaco, cordoncillos.

   Algo nos debió pasar, y especialmente a Notroki. Él terminó pensando que no supo ni sabe querer a nadie. Por lo cual uno de los muchachos tuvo que contenerlo cada noche, e indicarle los pasos para que le diese consistencia a sus actividades normales y en común. Hay que continuar normalmente con la habitabilidad aquí; aunque el lugar esté achicándose, y cada día más. Pero igualmente nada nos hubo obstado para que nos retiráramos a dormir. Después le oíamos sus llantos, en la noche tardía. También se volvió un hablador oscuro:

   “Cuadrados y agujereados, rejunte de islas sangrantes, con perros casi todo el tiempo”. Tiene expresiones así el amigo Petrallia. Nos conmovía; se nos ponía todo en danza. Son muchos sentimientos los que él puede concitar, pero entre nosotros lo hacía con una seriedad moderadora. Esta moderación de Notroki Petrallia a él lo tiene inquieto, pero así nos alivió las tensiones. Nos daba así calma y un desahogo conveniente, porque éramos hace algunos días gran cantidad de personas en un hacinamiento exponencial. Pues claro estará que antes aquí el lugar era más amplio. Se trató de un sitio particularmente bien diseñado, lo recordamos; y los colores muy hermosos, un bienestar para el plantel en la casa, sino.. ¿quién pudiera aguantar el ambildeo día tras día?


sol filtrado por persiana, su luz colorida por folios adheridos a vidrios de ventana

   La gente estuvo repartida en varias habitaciones; aguantando muchos un estarse de pie; las limitaciones continuaban pero agudizadas con el apretujamiento del ámbito; siempre esperando la llegada de una prominente figura: Don Arcillo Mescorqueti, pensador telúrico e internacional. Debemos decir, sin embargo, que el gentío de sus seguidores aquí se ha reducido, por el replegamiento del espacio y con el correr del tiempo. Los restantes hemos supuesto que la distinguida personalidad que esperamos, pasa por dificultades, y por eso aquí nuestro aguante en ambildo nos cuesta un poco menos. Él se nos ha demorado, y estamos bastante firmes con la idea que ahí, en la avenida oscura y absolutamente despreciable, Arcillo Mescorqueti pasa por lo mismo que los ambilderos conocen de sobra: Es una odisea bárbara la de trasponer en cruce de un lado al otro esa avenida; el barro atrapa los pies, casi no se puede caminar, y cada paso representa esfuerzos y peligros. Ningún personaje inestable y escéptico, como lo es Notroki, nos puede decir con liviandad, como lo ha hecho: “Hay gente de la lama que como nace ahí debe quedarse”.

   Pero aún le quedó un poquito de ánimo para salirse en fuga, después de sus intentos para anoticiarnos sus trances cambiantes y sus opiniones de infeliz. Obtuvo un espaldarazo: nuestro más pródigo y cuidado abucheo; será el suyo un éxito sin precedentes, que se vaya. No obstante querríamos su atención por favor, que ya sabemos cuán fácilmente se pasa de las bromas bastas a la delincuencia. Sinceramente desearíamos que Notroki Petrallia supere la inercia que lo está condenando, y que dinámicamente recuerde aquello que le contenta el rostro; aunque es evidente que sus recuerdos hacen una realidad diferente de lo que en verdad aconteciera. En este sentido, emergen evidencias incontrastables sobre el sinsentido de su maravilla, no importa cuánto nos reitere su asombro: “Cuando algo que a uno le pasa es tan increíble, para comunicarlo se deben dar especiales condiciones, y este es el caso, ¡no lo puedo creer!; porque lo que tengo para decirles, rejunte de islas sangrantes, es de una calidad tan realmente extraordinaria, un evento así de único; …pero es imposible detallarlo, no están dadas las condiciones”. Con prisa salió él de aquí, como desparramándose desde el interior de un pomo apretado, vigorosamente, con los cordoncitos derramándose en vuelcos de yerba mate, y con hebras varias que caen incidentalmente en una mezcla con sus medias, por las escaleras a la calle…


“..dentro de un instante se producirá la derrota de los silos olfateados de cerca..” Aimé Césaire


 Malfé, Sergio; desde Argentina, Abya Yala; agosto de 2017.



santo mate
2017/06/28, 11:03 pm
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  El Santo Mate
[­¨­¨­¨­¨­¨­¨­¨­¨­¨ url corta: http://wp.me/pu9CK-1t0 ­¨­¨­¨­¨­¨­¨­¨­¨]


“.. nos mofamos de los groseros errores de la vanidad; pero con secreta simpatía, reconocemos en ellos el anhelo común a todos los hombres, de probar que somos reales”.
Adolfo Bioy Casares 

  En simultáneo supimos, desde fuentes confidenciales, que fue recibido en ámbitos conciliares, el Presidente de la Corporación Yerbatera del Taplawäy. Hubo una conversación privada. Esto fue en ocasión de la reciente visita hecha a la Sede Eclesial, por una representativa cámara regional de empresarios. Propugnan ellos la responsabilidad socioambiental en el ámbito de los negocios mundiales. En la visita a los despachos catedralicios, y una vez satisfechos los ceremoniales de rutina y los diálogos grupales, era atendido aparte el principal de la Corporación Yerbatera, quien llevaba ahí una propuesta largamente elaborada por la totalidad unánime de su Oficina de Ejecutivos, su misión era planteársela al Sumo Prelado.

  Estamos enterados de los detalles del asunto: Los dos importantes conductores se habían aposentado en las oficinas del vicariato universal; conversarían sobre varios puntos privadamente. Algunos minutos dedicaron ambos a sus concepciones colaborativas, en torno a las situaciones del mundo y de la fe. Consideraron también, y con familiaridad, los nuevos hallazgos científicos sobre las virtudes salutíferas de la Yerba Mate. Pero el ejecutivo yerbatero en jefe.., se las traía: Mirando al líder religioso traviesamente, con la que él suponía la mejor de sus sonrisas, le propuso con voz asordinada: “Su Santidad, lo que intentamos es un cambio pequeño en la oración principal de la Iglesia, y este desarrollo va junto con los interesantes cambios positivos por los que pasamos todos en nuestro país, y en todo el mundo, desde que usted justamente fuese designado portavoz de la Suprema Voluntad… Escúcheme: usted podría hacer que todos sus seguidores en el mundo cambien esas palabras anticuadas: ‘El Pan nuestro de cada día dánoslo hoy’, y que en el rezo se diga en cambio: ‘El Mate nuestro de cada día dánoslo hoy’, algo muy sano y conveniente”…

  El sumo prelado se había puesto atónito, pero inmediatamente rechazaba considerar la propuesta: “¿Por quiénes nos toma?; es algo cómico, gracias, pero lo que propone no responde a una necesidad de la grey”. A lo cual el empresario hubo de decirle: “Tenemos prevista una campaña publicitaria, con varios cortos fílmicos muy naturales; usted será el protagonista. Se dirigirá brevemente al público internacional, instruyéndolo sobre las propiedades del Mate, les demostrará como cebarlo, y hará alusión prístina y ordenadora sobre las virtudes humanísticas de nuestro beberaje, las vinculaciones fraternales al compartirlo.., usted sabe. Si su benevolente santidad acepta nuestra oferta, escuche, tenemos solamente para usted, por los anuncios publicitarios, una donación en concepto de honorarios actorales de 50M de dólares, y además otros 50M serán donados al Departamento de Estado de la Iglesia, por el uso comercial de emblemas y locaciones. ¡Piense por caridad en todos los hechos solidarios y asistenciales que usted proyecta!; quedarían más capacitadas sus intenciones, con nuestra ayuda, para realmente tener efectos firmes!”.

  El Alto Vicario guardó profundo e instantáneo silencio, pero muy pronto dijo pausada y gravemente: “Oh, hijo; me dice que piense en mis proyectos. En ese caso, las cosas aparecen diferentes, pueden ser entretenidas y saludables; pero por favor espere usted un segundo”. Y llamó para que un propio se allegase; que concurriese a la oficina uno de los prelados administrativos. Así de rápido como en un pestañeo, uno de los eminentes funcionarios se acercó, y el Gobernante Eclesial inquirió entonces a su colaborador: “Tesorero: ha brotado algo interesante, una propuesta caritativa que deberíamos aceptar; resultaría en un sólido respaldo para nuestro justo servicio de paz y bien. Pero es necesario que recordemos un aspecto documental, y dígamelo o precisémoslo pronto, con diligencia: ¿Cuándo caduca nuestro contrato de publicidad con la Corporación de Panaderos?”.

  Anotemos en tanto, sobre las averiguaciones contractuales, que están marchando a la par con los trámites para la firma del convenio implementatorio, acto para el cual se prevée acceso restringido. Hay un discreto perfilamiento público en torno de esta combinación y su afianzamiento. No está todo dicho, sin embargo. A pesar de la discreción con que se ha montado el arreglo, y por infidencias no previstas, la citada negociación eclesioempresarial podría modificarse sustancialmente. Esto se debe al movimiento de influencias ejercido en la Sede Eclesial por una Compañía que lidera mundialmente el rubro refresquero. Fueron animados sus directivos por las versiones sobre el arreglo en marcha; se hubiesen filtrado éstas hasta sus oficinas metropolitanas. Y la compañía está intensamente motivada en una fuerte oferta competitiva, para reemplazar a panaderos y yerbateros, en un nuevo arreglo exclusivo que favorezca los intereses colacoqueros. En otras palabras: nada de Pan ni de Mate, así argumentan; que esté en las oraciones cotidianas la marca innombrable de su Refresco; ¡Vaya pretensión!


“..toda máquina está en proceso de extinción”. Idem (A.B.C.) 


todas las maquinarias se extinguen, incluso las sociopoliticas

todas las maquinarias se extinguen, incluso las sociopoliticas


Relacionados con El santo mate; otros contenidos en esta blog
  • Gacetita publicitaria para cortes de cabello
  • Una cuestión sellada

  • Sergio Malfé Morón, Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Junio de 2017



    control! control!
    2017/05/24, 9:39 pm
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       Control control

     (tiempo de lectura: 10 min’)

       Fueron los vecinos a buscarlo, entraron por las ventanas a la casa del Jovatito Luna; salió él disparado fuera, y también a través de una ventana. Los vecinos a los gritos: “Agárrenlo, que se escapa”. Después de no lograrlo, todos se acostaron en el cesped, pasaron la noche ahí. Una ambulancia vino para asistir la emergencia… Pero ahí viene él, entra Jovatito Luna en el Salón de Honor, ámbito ilegible donde lo hemos incluído. Está vigilado ahora por cámaras en la Circunscripción de Control. Lo reconocemos, ya está más gordo, y se ha vuelto un solitario. Nadie de los Controles quiere tomar posiciones; nada de encauzarlo y/o encausarlo; nada de eso, queremos evitar una distorsión contraproducente, peligro convivencial que puede ser generado por una intervención nuestra.

       La vida le va a reparar el desvarío al Jovatito. Apoyo ya tiene a la distancia; nadie quiere salir lastimado. Y se le entregará una distinción que lo acredita como Bardo Total. Pero no queremos verlo mucho; los Directivos de Controladuría dicen que nos haría daño el darnos cuenta del punto desgraciado al que se puede llegar, de inutilidad e invalidez. El discreto respaldo que los Controles le damos, se asienta en toda la influencia de largos años, con sesudos asesoramientos secretos que nos han fortalecido. A través de una breve ceremonia, asombrosamente parecida a sí misma, ha recibido el Bardo Total su medallita, y con el documento certificatorio en mano se dirige ahora a la audiencia:

       “Considero que sería una ingratitud de mi parte no decir algunas palabras de agradecimiento, para esta demostración que registro y valoro en toda su dimensión. Esta hermosa medallita que me han obsequiado, será para mí la joya más valiosa, no lo duden, por lo que esta distinción significa, y por provenir de quienes con ella han querido testimoniarme su simpatía y su afecto. Mucho de lo que se ha hecho y mucho de lo que queda por hacer, residen implícitos en este certificado que hoy recibo, lo hago en la cesasca rosusca de haber cumplido honestamente, con los deseos fundantes que me fueran encargados. Agradezco por todo ello a las autoridades de la Circunscripción, a mis colegas, y al personal auxiliar en sus diversas categorías. Tengo bien en cuenta la colaboración que siempre me dispensaran, restándome sólamente excusarme ante quienes de palabra o de hecho pude haber faltado u ofendido, con linternas en otras ocasiones, y en ciertas luces con viva voz tonante, dando paso fotogénico a los jóvenes que nos suceden. Sean ellos como soldados que en pleno fragor de la batalla reciben la orden de sersava; a la retroguardia los derive la Controladuría, es la cosa más natural del mundo. Pues de repente uno se da cuenta que ha dado, ..un salto en el vacío. Parece una situación anómala, pero no nos apresuremos a juzgarla, sólo es una consagración de jugadores en preparación del tironeo; juego que aún no ha levantado interdicciones, pero es menester producirlas. Tengamos en cuenta que con imágenes de los jóvenes, ha estado un mercenario recorriendo la zona, para instruir a los comerciantes, que les nieguen abastos con distintas excusas: ¡Deprivación para los corpirrúneos juveniles de este período! De veras hay que sorprender al caudillejo en flagrancia, y prohibirle el enfundado penoso y deprivador. ¡Paso fotogénico para los juveniles en marcha hacia una clara demolición retrógrada! Poco tiempo hay, ya sea para entender todo lo que tiende a desidentificarnos, o para poner mucha identidad en juego. Es evidente que el mundo está mentalmente trastornado, no es para menos…; fíjense en el asunto de las guaridas fisca..” Llegando la retórica del Bardo Total a estos momentos declaratorios, de entre la audiencia se levanta un personaje extrañamente semejante con su propia ausencia, lo increpa:

       -Oye, Jovatito: ¡¿Por qué no te callas?! Bájate de ahí; ¿o te gusta la gresca? Dinos para qué viniste…-
       Uno de nuestros directivos emerge para moderar el cuadro, se dirige a toda la concurrencia:
       -Bien por la pregunta; pero todos nosotros, ¿sabemos para qué estamos aquí?-
       -Estoy sin ganas-, comenta Luna, el Bardo Total: -No quería presentarme en la ceremonia. Una de las cosas que más me ocupa la mente es preguntarme: ¿adonde me he metido?-.
       -No responde lo que se le ha preguntado-, aporta uno de los nuestros, un Control en subrogancia.
       -Atiendan un poco, amigos y discípulos predilectos-, retoma así Jovatito: …-Palpitemos las vidas que compartimos en nuestros lugares reales; la tierra, la gente. ¿Sería acaso la Circunscripción un lugar real; nos convoca identificaciones veraces y saludables? Escisiones de pseudoausencia; casi nada con vida. Si se tiene alguna inquietud constructiva, se prenden entonces las comodidades sersavas del personal enfermo. Es cierto que un buen número de accidentes fatales se anticuajan, por el honor de esta celebración.., aunque esto siga siendo un desastre tras otro. ¿Qué queremos, que retumben los emergentólogos?-.

    fichado_catalogado-_-serigrafia_zelaya

       -Usted, ¿qué esperaba?-, dialoga nuestro Directivo con el homenajeado: ..-Ya ha visto el Bardo Total que está todo sucio y abandonado. No importa nada, ¿eh, Jovatito?; una nada que no es negativa, es nada. ¿Sabe usted para qué está aquí?-.
       -Estoy como el moco negro de un caballo viscoso. Les cuento, dilectos concurrentes: Le daba golpes y lo intentaba, pero no había caso, al principio no la podía mover, estaba agarrotada-. Alzó entonces Jovatito su mano derecha, el objeto de sus intentos, nos la mostró en una representación, como engarabitada e inmovilizada, y continúa emitiendo él sus agradecimientos, al tiempo que sostiene su gesto: ..-Es una conspiración, me han puesto en otro brete; retroguardiancia que troza todos los instantes en cubos menudos, proporcionales al propio meñique de quien oficie para ello; pero favor de salvar los deditos, deben hacerlo con cuidado..-
       Los Controles tuvimos que intervenir; con el megáfono recomendó uno de los Directivos: “Ajústense al Programa, tomen las partituras, que ahora está indicado el Concierto Tusígogo; vamos adelante con la tosida”. La audiencia a los gritos: “Es un terrorista; que no se escape el rojo; ¡comunista!”. Jovatito Luna también grita con el micrófono: “¡Me quieren matar; este mundo es cuadrado, ya tengo suficiente de él; déjenme!”. Interpusimos los armatostes, escudando la partida del Bardo Total; y por megáfono: “La ley dispone un cesasqueado para estas incidencias; él cuenta con su certificado, y con la medallita; puede rosuscar cuanto desée, qué vamos a hacerle. ¡Control, control! Los ciudadanos tomen las partituras y comiencen a toser”. Jovatito le solicitó al Directivo el megáfono; quiso despedirse de su audiencia, dice que a él no le hizo bien seguir la corriente, y ya desde la calle se prodiga con volumen en un fraseo ronco: “Es preferible ser uno antes que ser otro”.

    Sergio Malfé; Morón, Prvcia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Mayo de 2017




    conversacion-ciclistas-paquetes
    2017/04/20, 5:17 pm
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      Los ciclistas paquetes y nosotros

    En un local perdido, livianamente curiosos, ahí nos poníamos a escuchar: Conversación con el vendedor de vestimenta varonil, sobre la importancia de ciertas botellas; porque la ropa ahí se contextualiza con la potencia de algunos aromas, con hechos de consumo suntuoso y notorio, con las bebidas añejas y caras.
     
    Veíamos las botellas, en tanto conversaban finamente el cliente y el muchacho vendedor. Este joven señor se destaca como muy profesionalmente integrado, de un perfil afín con las tendencias principales de la corrección ciudadana; comportamiento adecuado, igualitario, modernista. Desembocaba la charla en el tema de las bicicletas.
     
    Suponemos del discreto cliente, que murmurando hubiese requerido, con modestia, ropa conveniente para hacer más distinguidos sus pedaleos. El vendedor descolla con que él emplea su bicicleta para ir, para venir. Alguien de los nuestros dice: “Bueno, vamos hasta la esquina”. Carece de importancia el que fuéremos o no a la esquina, pero hemos dejado de estar interesados, de todos modos, por aquella conversación.


    4 paquetes con impresos



    [En este argumento hay 4 “señores paquetes” (cuatro, al menos).]

    .. “cosas sin importancia, de las muchas que se acumulan desordenadamente en el recuerdo cuando se pone uno a pensar en un domingo tranquilo”. Franz Kafka


    Sergio Malfé; Provincia de Buenos Aires, Argentina, Abya Yala; Abril de 2017




    escena en instituto
    2016/12/16, 1:14 am
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    Instituto Superior de Ciencias Culturales
    |narración escénica|


    Si no se le concede ninguna atención, el tiempo no existe; todo recomienza por su principio a cada instante. Mircea Eliade


       En la parte de afuera había otras ventanas; edificios del otro lado de la calle, cercanos con la ventana del despacho en que ella se encontraba. Y es que Royi Lantrudi ha entrado enseguida en el toilette del cuarto de usos múltiples. Esas ventanas de afuera iban cambiando de ubicación, en unos movimientos horizontales. De esto hace más de veinte años. Y estamos muy cerca de esas ventanas movedizas, pues en una destreza actuacional que no teníamos prevista, se nos temporalizaron súbito: hasta estos momentos actuales vinieron las ventanas.

    reverbero

    “..hasta estos momentos actuales vinieron las ventanas..”

       También ahora ha venido a la oficina el profesor Paul Blehosta. Pone sus carpetas sobre la mesa, como antes. Va a correr la silla para sentarse en ella; primero ve que esté limpia. Saca de su chaqueta las lapiceras y espera.

       “En algún momento tendrá que salir del baño”, piensa Blehosta. Y toma nota de una frase sobre la que trabajará en su próxima performance colonial: “La ciencia nueva hace crecer mentes impredecibles, crecen aprobadas, con sus integridades doloridas”. Ya retorna Lantrudi, quien le dice: “Profesor, casi se nos ha hecho de noche, y tenemos programado otro corte de luz; así no vamos a poder trabajar, la sala ya está muy oscura” | “Hay que traer suficientes veladoras, es verdad”, acepta el profesor. “Bueno, le he preparado la tarea”, agrega Royi Lantrudi. Ha salido en tanto Paul a los pasillos, y está esperando al bedel, a quien ha llamado a voces. Su pedido resuena en los frios corredores desiertos de la casa de estudios. Lantrudi puede oir desde la mesa los pasos con que se ha acercado el bedel, y al profesor diciéndole: “No se ve un pito; algún otro candil; por favor, traiga algunas bujías, más luz”.

       Ha vuelto enseguida a la mesa de reuniones; retoma los oficios de Royi Lantrudi; y se acerca con los papeles a las ventanas del antiguo invierno, pero se sabe que esos son tiempos de ahora mismo; una cronología dispar está ocurriendo; se acerca el profesor entonces al resto actual del viejo día para apreciar el cumplimiento textual de la tarea. Son intentos de un añoso Paul Blehosta para leer en la penumbra los oficios que le ha administrado su colaboradora Lantrudi. No le es fácil distinguir los contenidos con la penumbra crepuscular junto a la ventana abierta. Con ojos entrecerrados se pudiese leer en una de las páginas: “La gente se quiere vengar”.

       “¿Usted hizo este informe, Lantrudi?, déjeme ver; las palabras están bastante musicales”. Un reverbero aromático penetra en el cuarto por la abertura, lo siente Paul, quien con extrañeza continúa ojeando.. “¿Espectacularismo, actuaciones troperas?..Ahá, ..que así se quiere vengar la gente. Suena bastante bien todo esto. ¡Oh..!, aquí tenemos la iluminación que necesitamos”. El bedel ha traído una palmatoria con sus velones encendidos y la ha depositado sobre la mesa. Los docentes toman asiento sin premura, agradeciéndole al empleado su atención. “Magníficas bujías”, comenta Paul Blehosta: “Las cosas de antes no son como fueron las de ahora, que no duraron nada. Pero atendamos lo nuestro”. Gustosamente Royi Lantrudi se dispone de inmediato para la discusión colaborativa.

       Se escuchan pisadas en el piso de arriba. Royi apoya sus manos sobre los papeles desplegados, cuestiona cordialmente las consideraciones del profesor: “Creo en su ciencia cultural, profesor, pero ha visto usted sonoridades, palabras musicales en mi borrador. No era esa mi intención para un asunto que es seco y grave: Ataques inusitados sin motivo aparente, violencia metálica. Con este poco de luz, por favor, léame un poco mas lo que he preparado”. Paul Blehosta señala la instancia sonora del momento; dirige arriba una mirada presagiosa con la que luego pasa a inquirirla; desde el enfoque al techo de la sala vuelve los ojos hacia su colaboradora. Los pasos que se oyen no llegan a ser violentos, son notorios esos taconeos, pero pretieren agresividad. Enarca una de sus cejas Paul, y dice: “Es como si saltasen para caer, de arriba abajo sobre sus tacones, como si inócuamente quisiesen comunicarnos algo”. Royi Lantrudi sonríe al apuntar: “Son las clases del licenciado Armonía”. Un sobreetendido risueño disipa la inquietud. Puede abocarse Blehosta sobre las páginas.

       Con una lectura rápida, murmura circunspecciones luego el profesor: “…Se quiere vengar la gente..; ya veo el punto suyo, Lantrudi; ..con represalias desplazadas sobre cualquiera, ..con impactos espectacularistas, ..en actuaciones troperas”. Blehosta manifiesta interés: “Esto tiene gancho real, Royi, pinta usted el brete de las habilidades competitivas, ya estoy viendo cómo lo describe al cuadro: competir por seguridades diferenciales, con el incremento justificativo de una venganza indiscriminada. Es algo peligroso y gravitante, ¡pero bah!: adocenados y pobrecillos en la soledumbre, en la presteza de sus hilvanes para el instante”. Royi Lantrudi mira hacia el techo que continúa siendo un tablado para los discretitos taconazos; más cerca ella, dice susurrándonos: “El buen humor desnuda las tonteras que hay en las costumbres. Más cerca: “¿Querrán vengarse porque existir les es una condena?”. Blehosta y Royi Lantrudi levantan pausada y apareadamente una abierta mirada plena de contemplativa fijeza, sostén ocular como prevención.

       En lo cierto y concreto tenemos que se acallaron los taconeos. No se les caía el techo encima, pero tal vez sea el logro de un consenso espiritual sobre la ponencia en discusión entre los estudiosos, lo que haya infundido mayor discreción en las sesiones del licenciado Armonía. Y tal vez, con o sin electricidad, pasaren a ser aún más discretas las actividades en el Instituto. Royi Lantrudi y Paul disfrutan el instante de calma en la iluminación tenue de las bujías empalmadas sobre el candelabro. “Bonitos momentos, ..pero sin echarlos a menos”, masculla el profesor: “..prácticamente no llegamos otra vez a nada más que a otro comentario cultural. Igual tiene algún interés; es casi nada, pero no es un momento baldío”. Es Royi Lantrudi quien discurre evalatuoria y muy serenamente: “Es lo que hay, profesor Blehosta”.

       “Tal vez sea así nomás, ¿pero qué brete resulta?: Un circo adolescente, buooh, que no es el más propio de una comunidad que constituye sus rumbos y sus tiempos. La industria publicitaria se sigue desarrollando, concita un inmovilismo espiritual insultante, degradante. Sufragios por la ventanilla de atención a usuarios” | “Son duras sus expresiones.. Pero quizá tenga usted razón, profesor. Vivimos en un estadío bastante caótico; lo más constante es un estarnos situados en el veremos”. Paul Blehosta se zarandea en la silla, y argumenta: “Ese ‘veremos’ es otro rótulo para decir ‘esperanza’. Muy bien, es activable esa visión, fortalecerla y palanquear con la esperanza, apoyarnos ahí. Veamos también nuestras capacidades, palanquear en ellas, ¿qué nos permiten hacer? Quizá con palanquear se concreten en hechos los quizás. Ya ve, Lantrudi, una bonita incerteza, casi nada de tembladeral”.

       Hace un silencio flor ella, en tanto encarpeta el despliegue de las páginas. Blehosta sale de un momentáneo ensimismamiento: “Dígame Royi, ¿no ha sentido un aroma muy singular en el aire que viene de la calle? Podría ser que venga de los grupos electrógenos, estoy pensando, que le hayan aditivado aceite de ricino al combustible” | “¡Ah, ¿puede ser por eso?. El aire está raro, ya me había dado cuenta, creí que pudiera ser porque se están empleando veladoras, que estén perfumadas” | “No; se huele aceite de ricino, y creo que es así nomás; un recuerdo se me delinea, es lo que se respiraba en las competencias de aeromodelismo; iba yo de curioso cuando chico. ¿No le parece lindo aroma, colega?” | “Sí que está rico, ¡qué gracioso, combustionan aceite de ricino!” | “Permítame decirle aparte, mi querida colaboradora: esto de las velas y los candelabros me ha hecho ver una calidad maravillosa suya que antes yo lamentablemente no conocía. ¡Qué interesante! Me he despabilado al respecto: Su piel, Royi, se me ha destacado lumínica, y como un factor de atracción muy muy relevante”
       … “¿Cuáles son exactamente tus intenciones, Paul…, …al decirme todo esto?”


    “..Hacer presente lo que está ausente, que las experiencias que ya existen pero son invisibles o no creíbles estén disponibles”. Boaventura de Sousa Santos.


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     Sergio Edgardo Malfé
     República Argentina, Abya Yala; Diciembre de 2016



    faltaba mas
    2016/11/04, 12:34 am
    Filed under: agua-en-vasos, Cuentos Breves, Fusiones | Etiquetas: , ,

    wiphala-rkc

    Un día 4 de noviembre como el de hoy; en Tinta, Perú; se inician las acciones de criollos y aborígenes contra la dominación del absolutismo europeo en América. El movimiento emancipador de 1780 fue conducido por Túpac Amaru II, cuyo nombre de bautismo fue José Gabriel Condorcanqui  



     Pero faltaba más

       Yendo a la Capital una vuelta, pasé a visitarlo a mi amigo el español. Habiéndose establecido recientemente en el país, y con todo su entusiasmo, se correspondía él con las pretensiones de ese Buenos Aires farragoso que a mí ya en ese otrora me pudría. De paso me le había aparecido. Sentimental y al momento, me había dicho por el intercomunicador desde su departamento que lo alegraba mi visita. “Entonces no interrumpo nada”, le dije: “El día está muy lindo; ¿por qué no bajas?; te invito a desayunar en el Boulevard”. Luego de un corto silencio me respondió con una frase sonora: “¡Venga, Sergio, vamos a pasear al Tigre!”.

       Interesante perspectiva de aire libre, un recorrido por las riberas del Delta, quizá embarcando para navegar la isla. Con gusto pues, yo lo esperaba en su puerta de calle, y a poco lo ví venir. Se traía algo sorprendente para la contingencia de ese encuentro conmigo: un felino amenazante atado con una correa. Mostrándome los dientes, el bicho jalaba de la traílla como queriendo saltar sobre mi. El español lo acarició en la cabeza. Esas incorrecciones del amigo, cosas inconvivenciales que no me valen la pena, sin camino para solidaridades.

       Le dije “¿Cómo es esto?, es algo muy aburrido, ¿te das cuenta? Te esperé para ir juntos al Tigre, y no para dar un paseo con tu tigre. ¡Habráse visto!”. Tendría él todavía algún afecto vivo por mí que me alejaba caminando. “No seas cabrón, no te ofendas, che; aquí todos están locos” … “Es así, vos y yo lo sabemos, chapetón, pero no todos se dan cuenta; y cómo rompen, cómo perros y gatos”. Sólo fue una errante suposición de mi espalda la posibilidad aprensiva de que se me clavasen las garras del micifuz. “Ya está”, me dije: “Ojalá no tenga que volver por estos barrios; igual no hay nadie que me vaya a extrañar; pero faltaba más”. Evitación sopesada que sigo sosteniendo desde aquella mañana.


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     Sergio Edgardo Malfé
     República Argentina, Abya Yala; Noviembre de 2016



    deteccion de sierpes
    2016/08/11, 10:12 pm
    Filed under: agua-en-vasos, Notas | Etiquetas: , ,

      Detección temprana y respuesta rápida

    Vista aérea del milenario Montículo de la Serpiente, en el actual Ohio, Usa; Es antiquísimo arte de pueblos originarios; Linck Photo

    Vista aérea del milenario Montículo de la Serpiente, en el actual Ohio, Usa; Es antiquísimo arte de pueblos originarios; Linck Photo


    “.. empecé a sentir un cierto gozo y a mirar en torno mío, con algún interés, a la extraña tierra en que me encontraba”. Robert L. Stevenson, La Isla del Tesoro

       No se trataría de tomar precauciones con el tan mentado “huevo de la serpiente”, sino de controlar preventivamente lo que algunas veces es el resultado de una cópula colectiva, de una verdadera “patota” de serpientes, bocha en la que cantidad de hembras y machos de especies venenosas se enriedan en su procedimiento reproductor. Mucha atención entonces, a precaverse de “los huevos de serpientes”. Atención con las nidadas viperinas… En montoncito van dispuestos los huevos que pone la víbora hembra; estos son depositados en lugares protegidos, a veces en resguardos subterráneos. Tienen el aspecto de un huevito de ave, aunque sus cáscaras son blandas, y el desove generalmente es numeroso, un conjunto de huevos. Los ejemplares de ofidio surgen cuando los huevos hacen eclosión, a 40 días aproximadamente desde su puesta.

       Se valen por sí mismos desde el momento de su nacimiento: Viboreznos de un sexo u el otro que son capaces de procurarse por su cuenta el alimento. Están dotados de ponzoña y dispuestos a atacar si alguien se les acerca. Antes de alimentarse con sus víctimas, las sierpes las inmovilizan con su veneno neurotóxico. Pero para todos los ejemplares, sean pequeños o adultos, hay un círculo de peligro cuyo radio va de acuerdo con el largo de la serpiente; el círculo de peligro abarca aproximadamente la mitad del porte del ofidio. Para todos los casos, mientras conserve usted la distancia, no sufrirá mordeduras ofídicas. Si eventualmente llega a padecer un accidente ofídico, no deje de beber agua, y recuerde que el suero es el único remedio. No adopte los consejos de sus vecinos y desoiga usted ladridos circunvecinales; no sea usted consecuente de esas fuentes, pues podrían conducirlo a la adopción de medidas sanitarias inútiles y contraproducentes, como la ingesta de vino con ajo machacado y sangre de cresta de gallo: El suero antiofídico es el único remedio. Por su acción sobreviven a los accidentes ofídicos un 95% de los atacados, sobre una estimación mundial que actualmente ronda los 3 millones de personas que cada año resultan mordidas por víboras venenosas.

       Los machos de víbora buscan a las hembras en la época de celo, se guían por el olfato. Y en esto de sus percepciones, anotemos que adolecen de una pobre visión, y su audición es nula, pero captan las vibraciones, p. ej. las de aquellos pasos que usted transite, al acontecer estos en un terreno infestado por sierpes. En las regiones tropicales las serpientes están plenas con todas sus actividades durante el año entero. En las zonas templadas, en cambio, pasan por un período de hibernación, con sus funcionamientos muy restringidos. Pero algunas serpientes en los inviernos suelen movilizarse, si se producen días tibios. La activación por causas térmicas comprende la totalidad de las funciones de estas especies predadoras: merodeos, gestación, producción de ponzoña, etc. Las implicaciones del cambio climático podrían considerarse en un sistema que enfoque higiénicamente la amenaza ofídica como una de las emergencias del calentamiento global para pueblos no afectados anteriormente por dicha fauna.

       Si una especie peligrosa es detectada invadiendo intrusivamente un terreno, hay un limitado pero oportuno período de ventana, para que el control de la especie sea efectivo, con vistas a la erradicación del peligro. Para que sean eficientes los esfuerzos erradicativos, han de tomar en cuenta la alimaña en todos sus estadios vitales: Atención con las nidadas viperinas… Se encuentran relativamente cercanas al punto en que se haya avistado una sierpe. Para todas sus funciones individuales, las serpientes ocupan superficies que no superan las 3 hectáreas; aunque se han observado como algo más extensos los merodeos de ejemplares en sus fases juveniles. La actividad juvenil hace crecer el territorio infestado, y pueden así ampliarse consecuentemente las probabilidades de accidentes atroces, miseria y horror. La prevención contrasta como un escudo más conveniente, con respecto a las víboras en un territorio, frente al control y erradicación de una infestación que se haya asentado. La criptosis de las serpientes con su entorno hace que puedan estar presentes en un lugar y aún no haber sido detectadas. Los rasgos generales que distinguen a las ponzoñosas son: una cabeza achatada y triangular, separada del cuerpo por un cuello; una notable separación hay también en las colas, con un adelgazamiento abrupto de éstas con respecto al cuerpo; y los ofidios presentan escamas puntudas en la piel de sus cabezas, en contraste con las placas redondeadas que cubren las cabezas de las culebras. Otro contraste notorio es el de las pupilas, que en los ojos de las especies venenosas son transversalmente verticales con respecto al plano de sus mandíbulas; son en cambio redondas las pupilas en las culebras no venenosas, que son generalmente más discretas y no dañan a la gente.


    “.. en algunos sitios vi serpientes, y una de ellas irguió la cabeza sobre un peñasco y me silbó con un ruido muy semejante al zumbar de una peonza. ¡Qué ajeno estaba yo de pensar que era un enemigo mortal y que aquel sonido era el famoso cascabel!”. Stevenson, Ibid.

     Fuentes
  • Abalos, Jorge W., ¿Qué sabe usted de víboras?; Eudeba, Buenos Aires, 1964
  • Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe, 2005
  • Herpetology Congress Abstracts [pdf], 2008.
  • Moncaut, Carlos A., Medicina casera..; Revista “Todo es Historia”, Nº 324, Buenos Aires, julio de 1994

  •  Sergio Edgardo Malfé
     República Argentina, Abya Yala; Agosto de 2016

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    dia descansarlo lindo
    2016/07/06, 2:15 pm
    Filed under: agua-en-vasos, Cuentos Breves, Narrativa | Etiquetas: , ,

    Un día para descansarlo lindo


    “.. en tanto que es capaz de gestos, de expresión y finalmente de lenguaje, el cuerpo se vuelve sobre el mundo percibido para significarlo”. Maurice Merleau-Ponty (1908-1961).

    Cuando todavía era noche en la playa donde acampábamos, había sido el paso costero de un yeguarizo blanco, a lo largo de la ribera. Estábamos ahí de escapada romántica y silvestre, con mochila y carpa.

    Al comentar con mi compañera Malena el hecho caballar que nos había quitado el sueño, dentro de la carpita caldeada y entre mucho humo de pipa, concluimos luego con algo así como para escribirlo en el anotador del viaje: ..“fue una trama inconsútil de correalidad que nos compartió el equino bayo; una andanza en cuatro patas consustanciada en una totalidad de fábula con orilla, noche, y luna”.

    Llegando el momento del amanecer, atisbamos que la mar se mostraba difuminada con lluvia y nubes bajas. La pródiga Malena dijo que quería ponerse las medias y “salir del horno”; tiraba para allá y para acá revolviendo infernalmente los trapos que ya estaban hechos un caos. Hurgamiento acalorado y errático en el que finalmente encontró sus medias: estaban en una bolsa de lona con fondo y tapa de cuero; y se sentía la mañana que empezaba a andarnos dentro.

    Me plegué con la dinámica y quise salir de los edredones para acompañar a Malena en el aprestamiento. Amanecíamos siendo mucho más nosotros mismos. Y andando un poco fue que vimos cuatro gorriones solazándose en el fondo de una canoa, sobre un resto de arena húmeda dentro de la bateleta que descansaba en seco. No estaba el tiempo para continuar fuera, sino que era un día para descansarlo lindo; retornamos a la carpa.

    seaside

    En la media mañana ya no llovía, y el pregón de un lugareño favoreció una reanimación nuestra para continuar con buen humor en el solazón turístico. Nos habían dado ganas de reir con el grito anunciador de ese caminante playero; pero la sorpresa por su oferta comercial nos hizo moderar la risa: no queríamos delatarnos, y nos cubríamos las bocas con las manos. Nos mirábamos en la carpita, frescura en los ojos y sin poderlo creer del todo: el lugareño había pasado gritando una y otra vez: “¿Alguien quiere comprar un piano?” ■


    “Desde que el hombre existe ha habido música. Pero también los animales, los átomos y las estrellas hacen música”. Karlheinz Stockhausen (1927-2007).


     Sergio Edgardo Malfé
     República Argentina, Abya Yala; Julio de 2016

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