Hipersalenas


# telesensaciones: “..escapen, :retomar, :operador, :nociones, :desconcierto, :remotas, :medicamentos, :volando, :escondrijo..”


       ensayo narrativo:
Telesensaciones Territoriales

   La Radio revolucionaria Provincial (RrP) hace transmisiones por distintos canales. Evelyn y Manfredo han llegado a los estudios radiales por una derivación; esto fue así porque le era completamente inverosímil, el viaje de ellos dos, al gerente del restaurante y hotel más importante y céntrico de la ciudad, la de mayor número de habitantes en la Provincia. La pareja de forasteros, adultos mayores por arriba de los sesenta, tenía la más solícita atención por parte del personaje. En vías de lograr que se aclimatasen, el gerente Januarius les había hecho conversar; y los consideraba con extrañeza como visitantes notables, tras el logro de algo casi inimaginable. Bien se sabe de esos perspicaces gerentes, que para las actividades sociales son una suerte de puentes coordinadores: ~”Permítanme que los presente con el responsable oficial de un periodismo nuestro.”~

   Como la pareja le dió cabida a la propuesta, el muy compuesto y puntilloso ejemplar trajo a la mesa de la cena de ambos, al productor del sector noticioso de la radio distrital. Lo presentó a Phil McWheirdon, el funcionario radial, y para este decía el gerente: ~”Esta gente se ubica en una doble situación, dicen estar físicamente en dos lugares”~. Januarius miraba en tanto a la pareja, con una sonrisa que era a la vez profesional y chispeante: ~”Me cuentan lo que está sucediendo ahora mismo en la ruta, mientras vienen de viaje hacia aquí, pero aquí están .. Y cuentan también lo que ocurre en lugares más cercanos .. Dicen que en el hospital del Barrio Cataguijo, los pacientes del yip accidentado, esos que pretendían hacer montañismo motorizado fuera de temporada; dicen que esos sólo están ahí porque hay un médico, el doctor Bouconfeville, que los apaña, para que escapen ni bien puedan, porque son contrabandistas los del yip”~. El gerente había hecho su relato con muchos gestos manuales muy rápidos; de inmediato se iba fijando en ellos escrutadoramente; Januarius no disimulaba su azoramiento.

   El conceptualista Manfredo y la chasireta Evelyn también estaban azorados: Tenía ramales prolíferos su llegada a la Provincia; sin darles mayor importancia fue que se los habían comentado al gerente, y nuevamente lo hacían con el funcionario. El viaje de los creativos es de investigación turística sobre las características vernáculas, su relevamiento. Pero además, adventicia e inopinadamente, se les presentaron las vistas de esas interesantes partes simultáneas. Lo estaba atendiendo McWheirdon, al conjunto de novedades; y le dió a entender al gerente, con gestos de asentimiento, que el tema le interesaba. Agradeciéndole su intervención, le mostró un símil de sonrisa. Januarius saludó, y pasó a hacer uno de sus pertinentes recorridos por entre las mesas, al dirigirse hacia su oficina. El hotel recibe bastantes viajeros por estos días. ~”Las cosas de ustedes son muy desarrolladoras y profundas”~, decía el funcionario de la RrP: ~”Les daremos una contraprestación muy conveniente, si por favor le hacen una visita a la emisora, y conversan al aire sobre todo esto; primeramente a través del canal internacional; a estas horas transmitimos las Columnas Eventuales; ¡la revolución hace que se perfilen cosas extraordinarias!..; cuando terminen su cena pueden llegarse a los estudios..”~.

   La chasireta hizo la toma de una palabra del funcionario, palabra nerviosa y tempestuosa: tiene un atardecido color siniestro, es de un rojo tortuoso, multifiltro y mojado. Al nervioso término captado por la chasireta, Manfredo lo vió convaleciente: ~”No dudemos con más vueltas; está acabado”~. Pero preguntándole Evelyn al funcionario: ~”¿Qué nos será merecido?”~; respondió Phil McWheirdon con moderación y deliciosamente, que les sería merecida ~”una lucidez por delante y por detrás”~. Les pareció un aliento suficiente; Manfredo y Evelyn acordaron, todo chapitas ambos. En el acorde se coló lo que después percibirían; y el jerarca les indicó que iba a ser el señor Januarius quien les diera los detalles sobre como encontrar el edificio de la RrP. Terminaron su cena y fueron a verlo al gerente; en el mapa de la ciudad, les mostró los breves pasos que separaban al hotel de la radio. Como había algo en ellos que le producía otra extrañeza a Januarius, se animó a planteárselos: ~”¿Cómo es que la experiencia de los raros transportes no los conmociona?; lo toman y lo cuentan como si fuesen rutinas; otros estarían emocionados, orgullosos, exaltados, hasta dándose unos aires que serían normales?; ustedes, en cambio..”~. Tomándose una pausa contemplativa, se avino a la confianza el Manfredo: ~”Mire: tanto mi mujer como yo le llevamos unos cuantos años, señor Januarius; y aunque no parece ser su caso, porque es una persona consolidada, le diré: ..Los jóvenes están admirablemente convencidos de que sus emociones son las únicas cosas dignas de admiración; Cuando envejecemos, pierde toda importancia el cómo estamos, para dar lugar a lo que hacemos”~. Se pasaba la mano por la nuca, habiéndolo escuchado; como recordando algo estaba el gerente, le dijo a Manfredo: ~”¡Cuánta razón! ¿Sabe que a su dicho me parece haberlo leído?”~ .. ~”Ejejé, ¡qué bien!; es de Faulkner; ¿no le decía yo?: ..persona consolidada”~. Puentecito de afabilidad tendido; y también afablemente Evelyn intervenía: ~”Bueno, ¿vamos?; estuvo rico el chispaje literario; ¿vamos?”~.

   Con las pocas indicaciones recibidas, las necesarias, se llegaron a los cercanos estudios de la radio. El conductor de turno los esperaba, había dispuesto que los hicieran pasar al piso; un señor ceremonioso, con un porte de al menos 1.80 m, que remata en una rizada y amplia cabellera. Les estaba sosteniendo que enseguida los pondría al aire; susurrábales de lado que la distribución local iba a esperar al día siguiente, que se sentasen a la mesa de transmisión. Y una vez que este hombre melenudo se reubicara en su puesto, levantó en un gesto su mano hacia el operador de la cabina técnica; para retomar los diálogos de su entrevista con una señora: ~”¡Con tanta esfera que se dice..!”~, le plantó al micrófono. Este comentario iba para los dichos de la robusta y encanecida señorona sobre quien la RrP se ocupaba. Ella había estado declarando la importancia de unas donaciones propias que hubiese efectuado, en plan solidario hacia cierto sector social desfavorecido, porque ella tenía otorgadas importantes sumas y bienes para respaldar a esa gente en problemas, así lo declaraba. ~”Sucede, señora Tacutavy, que no hay quien quiera recibir sus paquetines”~, le franqueaba el conductor: ~”Y no es porque sus desmigajados estén malos; ya va a saber: ..Aunque vayan a ser manjar del cielo, u oro en polvo..”~, decía cortésmente el pelambrero periodista, pero con furia dentuda: ~”..¡Nadie le aceptará los pelotones!; no le tienen conflictos a la esfericidad ni a la chancha overa, comprenda, es a usted a quien detestan; ¡en la Provincia nadie quiere ni verla, porque usted es otra desertificante!”~.

   Y se armó la discusión, sus secuenciales en avance, como si Evelyn y Manfredo fueran ausencias. Pero por el contrario, el conceptualista está competentemente anotando los hechos, y la chasireta consiguió espléndidas tomas de algunas palabras que se cruzaban, verdinegras con un humeante borde particular en la paleta de los ocres mojados. Y colorada se ha puesto la señora Tacutavy: ~”¡La radio es la causante; y principalmente usted, Dabrocatti; me han estado difamando con mucha mala sangre!; ustedes los han inducido a mis queridos, gota a gota de veneno, sin que se dieran cuenta; ..¡déjeme tentar sus venas!”~. El tema estaba pivotando; el operador sorbía su mate plácidamente tras el vidrio de su cabina; las perspicaces molleras de la pareja invitada ya coligieron que el conductor del programa se llama Dabrocatti. ~”¡Pero cómo no, mis venas, querida señora Tacutavy; y se dará usted cuenta!..”~, responsable imprecación de Dabrocatti: ~”La Radio revolucionaria Provincial está ahora transmitiendo internacionalmente sus dichos; no le ha sido infamante; no hemos declarado que lo suyo es todo del coco, sépalo ahora: nuestros paisanos la odian, por la prolongada y detenida oscuridad suya, la gruta silenciosa, y la valija lógica que no se halla; ..y ya la hemos oído, muchas gracias; vamos a pasar a los Llamadores del Furgón Nocturno: Sobre la Arena Fresca, casi 25 minutos..”~.

   ~”No.., por favor, gracias a ustedes; los felicito por la programación, y la música que pasan es preciosa..”~; serenamente hace su parlamento la señora Tacutavy: ..~”Los Llamadores del Furgón Nocturno son mis preferidos, ¡cómo si lo hubiesen elegido para mi!, gracias”~. Con las manos, Dabrocatti hace otros gestos para el operador, quien maneja entonces controles en la consola de su cabina. La entrevistada y el conductor apartan los auriculares; y la aludida se está quitando de su vestido algunas briznas, cuando se pone de pie, restos de algo que hubiesen estado comiendo. ~”¿Qué es, un radioteatro?”~, les pregunta susurrando la chasireta. ~”¡Oh, mi querida!”~, responde la Tacutavy, acotándole: ~”Podemos hablar normalmente, los micros están cerrados; ..Lo nuestro es lo de todos los días, es sólo parte de nuestras costumbres provincianas; ..¡son ustedes quienes tienen que contarnos sus aventuras!”~. Y es Manfredo quien piensa, al observar el instante, mirando a los protagonistas de las Columnas Eventuales: “Parecen complicados con su conducción de espíritu, ¿será para un conocimiento mayor, en el más saludable entendimiento humano?”.

la sensación de estar presentes en otros lados

Dibujo de Benjamin Solari Parravicini


 

 

 

Dabrocatti está reforzando los dichos de la Tacutavy: ~”Es así nomás; en curso tenemos ahora al aire la sonorización que el operador controla; ..Aprovechemos para conversar sobre los fenómenos de ustedes; ..Que el doctor McWheirdon -es abogado el compañero productor-, algo me comentó al avisarnos que venían”~. En el estudio se oye apagadamente la sonorización: Atravesando cada tanto fragosas sendas, va por la ruta un camión nocturno, desde su furgón los llamadores esferizan estallidos reticentes, tañen un cordaje de cabellos; la apuesta de una conversión para continuadores sumamente activos. En marcha la reproducción de sonido, y junto a eso, ..es a través del vidrio separador que se hace visible un hurgamiento que el operador meñiquea en una de sus narinas. ~”Les digo todo lo que sabemos; ustedes corríjanme”~, está diciendo Dabrocatti: ~”Llegaron para hacer una experiencia en la Provincia: los paseos, las veredas; guiándose están por las delicias, pero también se las traen: ..que están aquí con nosotros y entre la población, y que a la vez tienen la sensación de estar presentes en otros lados; ¿es así?”~.

   ~”Un poco se lo vinimos diciendo a ese supervisor, el abogado, ¿cómo es que se llama?, ..que las sobrevenidas que tenemos nos dan más ganas de conocer; por ejemplo..”~. Interrumpe la dama Tacutavy a Evelyn: ~”Si te refieres al responsable político, su nombre completo es Philip McWheirdon; para andar bien en nuestro ambiente, es conveniente no olvidarle las señas”~. Ante la prevención por lo bajo de la Tacutavy, le ha dedicado Dabrocatti una cara de aguante irónico; él insta a Evelyn para que continúe. Los dos dramatizadores y la madura pareja viajera de las telesensaciones conversan en el estudio, están rodeando la mesa de transmisión. ~”Estas cosas empezaron a pasarnos, y por primera vez, al entrar al territorio provincial, antes no; ..El tema del hospital con ese doctor Bouconfeville, por ejemplo: ..lo veíamos amortiguado, o sea.., que muy bien no los oíamos..”~. Es Manfredo ahora quien añade: ~”Le sacamos el nombre porque lo lleva escrito en su batín; Pero de los dos señores del yip, del doctor Bouconfeville y del vehículo accidentado, hemos visto los dos lo suficiente como para tener ciertas nociones”~ .. ~”Es así”~, dice Evelyn: ~”tal parece que no les hubiese pasado nada, con ese médico tienen tratos especiales en los que ellos le pasan unos paquetines”~ .. ~”El asunto raro se completa”~, suma Manfredo: ~”con un curioso enfoque que Evelyn obtuvo, del vehículo que remolcaron a la playa de estacionamiento del hospital, -..nos dijo Januarius, el gerente del hotel, algo sobre un Barrio Cataguijo..-, y Evelyn le ha visto bajo los guardabarros, otros paquetes ahí disimulados; ¿no es cierto, mi amor?”~. La chasireta, ante la pregunta, luce sopesadamente un radiante y serio asentimiento satisfecho.

   ~”Por esas cosas..”, suspira con agitaciones la Tacutavy: “¿qué podrá ser, ..qué puede pasar?”~; mira hacia el techo del estudio. Dabrocatti se ha puesto muy serio; dice con palidez mientras está entrecerrando los ojos: ~”Ese es el mejor hospital de la provincia, y Bouconfeville es un profesional muy serio, pero del todo nunca se sabe”~; se echa atrás en la silla y con distendimiento cruza los brazos: ~”¿Y qué más han presenciado, si se puede saber?”~. Unas breves palabras cruzan entre sí los viajeros, mencionan “la fábrica”. La suite de Furgón Nocturno continúa transmitiéndose. Retoma la señora Evelyn con lo que contaban: ~”Cosas que no nos las podemos explicar; como las de Wilsflaub”~ .. ~”Es una localidad de la que nada sabíamos”~, agrega Manfredo, especialmente para el desconcierto de la Tacutavy, mientras revisa él alguna anotación que ha tomado: ~”Wilsflaub, una fábrica que se está instalando, supuestamente es fábrica de maquinaria agrícola; una parte simultánea que se nos dió, pero antes de cruzar por la ruta el puente de la frontera”~ .. ~”Como por telescopio, caballero..”~, comenta Dabrocatti: ~”Wilsflaub está en la otra punta de la Provincia; y a ver, ..¿qué se les mostró del pueblo y del nuevo centro fabril?”~ .. ~”¡Oh, bueno!, que hay muchos locales bailables”~, continúa Manfredo, y mirando sus anotaciones: ~”Se habla ahí también mucho en otro idioma; ¿hiciste alguna toma de las palabras, Evelyn, sabes que no lo recuerdo?”~ .. ~”Sí, campeón; un poco pude capturar, un vocablo que no entiendo, con muchas puntas góticas, que comienza con /zer/, pudiera ser /zersprengen/.”~ .. ~”Abundante personal de seguridad, torretas de vigilancia..”~, el campeón de Evelyn la completa: ..~”un gran letrero que dice ‘Agrokick’, ¿o es ‘Agrotrick’?, algo así; Todo alrededor taludes y un alambrado eléctrico”~.

   ~”¡Cruz diablo; las cosas que están dándoseles!, pero harto interesantes y muy entretenidas”~, y se respalda en su silla la Tacutavy, con una profunda inhalación, como preparándose para continuar paladeando las delicias de los forasteros. La voz del operador -asoma éste por la puertita del costado-, le anuncia reservadamente a Dabrocatti que tiene una llamada privada en la línea telefónica de cabina: ~”Es el doctor McWheirdon”~ .. ~”A ver qué quiere; discúlpenme un momentito”~. La salida de Dabrocatti ha hecho en ellos que pongan un poco más de atención, sobre el revoltijo sonoro que está transmitiéndose. Entretenido el trio que permanece en el estudio, con la suite del Furgón Nocturno, como que atravesase resoplando un amplio vado correntoso. A su cabeza le da un sacudoncito la señora Tacutavy: ~”¡Es impresionante!; así como ustedes pueden presenciar a distancia -(seguramente que mientras tanto me pueden contar alguna otra cosita)-, ..¡cómo estaría de bueno que pudieran saltar a esos lugares!, apresentarse del todo en esos lados, nadie los iría a molestar con preguntas de oficio, pero cuéntenme..”~. La pareja va a conversar entonces con la dama: ~”Era ayer en el atardecer, en la ruta, cuando entrábamos con el bus a la ciudad”~, le relata Manfredo: ~”El transcurso se nos subdividió; estábamos junto a una muchacha de cabellos morenos ornados con espejuelos, y ante ella un joven pálido, en la puerta del garage de la casa de él; ella le había estado revelando futuros propios muy felices, a esos dichos los hubiese él constatado inmediatamente”~ .. ~”Pero los dos hablaban sin acercarse entre ellos, distantemente”~, continúa Evelyn: ~”A los lados de las puertas vidriadas del garage, en unos paneles tras de un enrejado, hay letreros que no son nativos, grafismos como los de tribus urbanas de otras partes, les hice una toma”~ .. ~”¡Esa es la casa de mi nieto!”~, estalla la señora Tacutavy; enseguida se recompone, al ver a Dabrocatti que retorna con grave empaque al estudio. Algo se trae, los tres hacen un tiempo mirándolo.

   ~”Son así los embrollos..”~, eslabona Dabrocatti; pasa enseguida del tono pesaroso a desplegar locuacidad: ~”Vaya con los amigos: hacen pasos sustanciales en su viaje, al mismo tiempo tienen sensaciones de lugares remotos dentro de la Provincia”~ .. ~”Pero es cierto; me acaban de asombrar, compañero; han estado en una de sus televisitas viendo a mi nieto y su casa; nunca habían estado, no pudieron conocer antes”~, remarcándole la comprovinciana: ~”La señora..”~ (la Tacutavy señala a la Evelyn) ~”..me declaró cómo tiene arreglado el cabello la novia de mi nieto; esa trama con los espejitos, Dabrocatti, si usted ha visto eso; tan romántica como es la nena. ¡Uff!, me tiene cansada la música del Furgón Nocturno; disculpénme, le voy a decir al técnico que después pasemos otra, ya vengo”~ .. ~”Hablábamos con su compañera”~, adjunta Manfredo: ~”pero sin porfiarle con mucho: Nada le dijimos acerca de la degradación en la convivencia, que está como costumbre en los medios sociales que sufren un proceso de transculturación”~ .. ~”¿Lo de degradación lo dice por Arena Fresca, tampoco le gusta el tema?”~. Ya retorna Tacutavy, diciendo: ~”¡Y todo el esfuerzo que hacen para esas vistas remotas..!”~ .. ~”No vaya a creer, señora..”~, incluye Evelyn: ~”A esas distancias llegamos por movimientos que no buscamos, hay bolsones que se nos ablandan, las cosas se articulan acompasadamente aquí y allá”~. Esto es confirmado por Manfredo: ~”Son rincones que se abren en el aire; La causa debe estar en el aire de la Provincia; por esos huecos esponjosos nos deslizamos sin querer; y ahí estamos, con las telesensaciones que nos impregnan”~ .. ~”Lo hacen y dicen sin entusiasmo, debe ser por que estamos en Julio, pero cuando vengan los días de calor..”~, pronostica la Tacutavy: ~”..ya van a ver como se apasionan y le ponen salsa a los experimentos”~. De esa cordialidad se escinde Dabrocatti: ~”Están en un delirio, enfermos, corren peligro”~. Lo dice a la par del acceso de un par de novedosos personajes a la sala de transmisión.

Se expresa Dabrocatti, diciendo que no esperaba a la doctora Cortázar; se refiere a la pelirroja que vino acompañada de otro personal de salud: un paramédico que trae consigo una valija que no tiene nada de lógico. ~”La doctora los va a ayudar”~, dice el locutor a los viajeros: ~”Pronto sus delirios van a quedarles como una anécdota que no les va a gravitar, un recuerdo curioso”~. La vida nocturna de la ciudad se revela con una faceta sanitaria muy particular: el sujeto que vino con ella parece un boxeador, es más bien una mole; y la doctora es una esbelta pechugona con pantaletas verdes fluorescentes, lleva unos zapaticos de base traslúcida y altos tacones. ~”Es una suerte que el doctor Bouconfeville esté de guardia y los haya delegado para esta tarea”~, pronuncia Dabrocatti, ya se sabe que el abogado charla muy bien. ~”¿Qué te anda pasando, mi vida?”~, se inclina la pelirroja frente a Manfredo, depositándole en las rodillas sus manuchas. ~”¡Tomátelas, bicha!”~, profiere Evelyn. ~”No se ponga nerviosa la señora”~, farfulla el paramédico: ~”Se va a portar bien y va a tomar una pastillita”~; y asienta el infeliz sobre la mesa su maletón desplegable. ~”¡Ay, me va a dar algo!”~, balbucea la abuela Tacutavy: ~”¿Qué hiciste, compañero?; ¡Ay, es algo que se me clava como una puñalada en la espalda!”~. Lo que en el instante hace el ‘compañero’, es acatar la silenciosa indicación con que la pelirroja le asigna: se ha puesto tras Evelyn y la sujeta por los hombros. ~”¡Dejen tranquila a mi mujer, basuras!”~, prorrumpe Manfredo: ~”¡Son unas inmundas basuras traicioneras, asco!”~; rechaza él por los brazos el avasallamiento manual de la Cortázar. La médica, empero, continúa con sus prácticas: ha puesto sus manuchas en las mejillas de Manfredo; y alega que es por el bien de ellos, si siguen así no van a poder charlar. ~”En el hospital, con el equipo de psiquiatría va a ser mejor”~. Pone la médica una mueca de jolgorio en su rostro que se ha vuelto térreo: ~”Un pinchacito, primero a la señora, sean amables”~.

   ~”¡¿Nadie me va a ayudar?!”~; la señora Tacutavy está en un grito: ~”Lo que estás haciendo es una canallada, Dabrocatti, responderás en Juicio por esto”~; con destemplada pero viva voz, continúa en su reclamo: ~”Me viene un vómito, ¡aahj!”~ .. ~”Calmate, viejita, sos de la gente que tiene estómago delicado; nos estás molestando..”~, dice querelloso el locutor, pero también motivado para hacer su alegato. Dirá que el operativo está defendiendo la salud pública: el peligroso delirio de los forasteros pretende influir destructivamente sobre la seguridad mental del pueblo; hizo bien el compañero McWheirdon al ponerlo sobre aviso, son terroristas y enfermos, se los va a reeducar, el doctor Bouconfeville es un eminente maestro. El paramédico se acerca a la demudada Evelyn, que se está quieta, fijada en su silla por Dabrocatti. ~”No; traé acá..”~; que se detenga, al portador de la hipodérmica preparada, dice la pelirroja: ~”Primero al señor, va a ser rápido, ya veo que tiene buenas venas”~ .. ~”¡Wheirdon tiene planes biocidas!”~, arroja Tacutavy furiosamente: ~”..¡Ay, qué mal me siento; ayúdenme!; el corazón se me dispara como loco; tengo mucho calor, abran alguna ventana que no puedo respirar; quiero irme, llamen a mi hijo; pongan otra música, no quiero más Furgón Nocturno; ..¡Y de esos, ¿qué me decís, Dabrocatti?!; ..alcoholizándose todo el tiempo, Bouconfeville y sus amigos, y es bien sabido que se jalan la mercadería con que hacen sus negocios; ¡Ay, no puedo más!”~. La señora se lleva las manos al pecho, se arranca las prendas; con un murmullo en los labios queda exánime y semidesnuda. ~”Hay que atenderla”~; la pelirroja está mirándola: ~”Que no se nos muera; es un infarto masivo, qué garrón; pará con los locos, Tigrillo, después los arreglamos”~; observa a su nueva paciente: ~”Vení con las gotas que zafamos, Tigrillo: isosórbite, prepanola, trinitrona; ¡traé de una vez!”~.

   Se le hace larguera la maniobra; el grandote revisa en las cuadrículas del maletón; la Cortázar urge a Dabrocatti para que lo ayude en la selección de los medicamentos. Puede entonces Evelyn dar unos pasos, y arrima al cuerpo del incidente, con la intención de acompañar a la señora Tacutavy en ese trance. Un tirón en el brazo de Evelyn le hace girar la cabeza; la arrastra ahora Manfredo hacia la puerta de salida, ha visto que el operador técnico tiene librado el paso, sigue ahí el hombre haciéndoles señales para que se salgan volando los viajeros. Abierto el claro, también ve esto Dabrocatti, que quiere interponérseles. Manfredo lo agarró trapezoidalmente del cuello; le trabozancó las piernas, y así lo hace caer. Como un botalón desarticulado, plancha las baldosas Dabrocatti; en su cabeza se produjo un particular golpazo al dar en el piso. Con la corbata corrida, el nudo bajo la oreja como si fuese el de la soga de un ahorcado, y su rizada cabellera que aparenta no estar en su sitio, ¡qué canastos, se le chingó la peluca! Apuran la carrera por el amplio corredor de salida hacia la calle. En el impetuoso saque, están temiéndose que tal vez no vayan muy lejos. A Manfredo le comenta Evelyn: ~”Lo fingió muy muy bien”~; dice de la patitiesa Tacutavy, que le había hecho guiños y sonrisas ocultamente. Con nuevas garras, tironeando Manfredo de Evelyn, ya están casi por desembocar corriendo en la calle, aunque sienten ambos que la lucha es contra una fatalidad tan dominante y ominosa, que iría a exceder todas sus entendederas y sus intentos. Una exclamación corta les hace mirar atrás; es el operador que les marca un rumbo, reitera con el brazo, como un agente de tránsito, que vayan hacia la derecha. De inmediato ellos, sin aflojar el tren de fuga, hacen los 40 ó 50 metros hasta la esquina. Y ahí entienden la razón del rumbo señalado: ¡oh!, los espera el gerente Januarius dentro de un automóvil “ford falcon”. Se embuten los viajeros súbito en la máquina, que enseguida echa a rodar.

   ~”Les diré que estoy enterado de todo; el técnico de turno me llamó dándome aviso; ¡por suerte estaba él hoy en la RrP!, todavía hay buena gente en la Provincia; Daremos ahora un paseíto, si están de acuerdo, permítanme que luego los lleve al hotel; Mi consejo sería que pasen unas horas en uno de los cuartos vacíos del servicio, arriba”~ La pareja va reponiéndose de la corrida; están tomados de las manos, y le dan a Januarius señales tácitas de estar comprendiéndolo; él los ha mirado abriendo grande los ojos, continúa: ~”Vamos a entrar por la puerta cochera del personal. Durante el día, mañana, les recuperaré el equipaje; y para el atardecer tendremos un avioncito -otra buena gente-; Yo los llevaré al Aero Club; en pocos minutos ustedes estarán fuera del alcance de este malandraje provincial”~, los informa Januarius: ~”Y allí donde sea posible que vayan, no importa el territorio, ya lo hablarán con el piloto; en ese otro lugar podrán con más tranquilidad darle avance a sus telesensaciones”~ .. ~”Quedaría por saber cómo seguirán aquí las cosas, después de lo que hemos pasado y hemos hecho pasar”~, se reconviene Manfredo: ~”Con la ayuda que nos han surtido; y la que nos estás dando vos, Januarius; que Evelyn y yo escapemos dejándolos en la estacada..”~ .. ~”No debes olvidar que fui yo quien descuidadamente los confié con McWheirdon; sólo estoy haciéndome cargo de mi error; Además: el malandraje está ahora bajo el control de los fiscales; sé que eso no es muy confortante”~, se despacha Januarius: ~”pero al menos hará que la gentuza pare la máquina, tienen testigos en contra, no van a hacer nada contra nuestros amigos”~ .. ~”Está bien: sobrepasando la coyuntura sin víctimas, pero hay que hurgar tras la detención más total de los daños que produce esa junta espuria”~ .. ~”De acuerdo Manfredo, ahora no te preocupes, que vamos a seguir en contacto; ¡Ya!, en la otra cuadra está el hotel; agáchense hasta que entremos, que no se los vea en el auto”~.

panorama de arribo a las arenas frescas y distantes

Panorama de una telelocación


Desde el sigilo del ocultamiento, emana en el interior del auto una objeción de Evelyn, con sonoridad asordinada: ~”Yo quiero dejar asentada mi disconformidad en el hotel, para los métodos que se tienen aquí en el trato con los visitantes; así que por favor, Januarius, traenos al escondrijo tu Libro de Quejas”~. La continuidad de las investigaciones turísticas telesensoriales de la pareja puede ponerse más que interesante -una vez que hayan tomado distancia de las peripecias provinciales, y si es que ellos así lo quieren-, con la práctica de la Telelocación; algo con una fisicalidad más tangible, en vías de ser resuelto.


 Contenidos web relacionados
 
  • Desdoblamiento en el espacio-tiempo; un estudio sobre El Otro Cielo, de Julio Cortázar

  •  http://revistas.ucm.es/index.php/RFRM/article/view/RFRM0808230135A
     
  • Teletransporte estable a larga distancia hecho realidad

  • http://actualidad.rt.com/ciencias/view/97189-metodo-estable-teletransporte-cuantico

     

    Sergio Edgardo Malfé

    Morón, Prov. Bs. Aires, Argentina, junio de 2013.

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